La prensa obrera inglesa continúa sus revelaciones sobre la conexión entre las «operaciones» financieras y la alta política. Estas revelaciones merecen la atención de los obreros de todos los países, pues en ellas se descubre la base misma de la administración del Estado en la sociedad capitalista. Las palabras de C. Marx de que el gobierno es una comisión de administradores de los negocios de los capitalistas{87} encuentran aquí su confirmación más plena.

En el nº 24 (del 12 de junio, nuevo estilo) del periódico *El Líder Obrero*, se dedica toda una página a la lista de nombres de ministros ingleses (7 nombres), ex ministros (3 nombres), obispos y archidiáconos (12 nombres), pares (47 nombres), miembros del parlamento (18 nombres), propietarios de grandes periódicos, financieros y banqueros, que son accionistas – o directores – de sociedades anónimas que comercian principalmente con material de guerra.

El autor del artículo, Walton Newbold, ha recopilado estos datos de guías oficiales, bancarias, comerciales, industriales, financieras, etc., de los informes de sociedades patrióticas (como la liga naval) y similares.

El cuadro resulta completamente similar al que trazó en una ocasión, a partir de datos rusos, Rubakin, quien escribió acerca de cuántos de los mayores terratenientes de Rusia son miembros del Consejo de Estado, altos dignatarios – hoy se puede añadir: miembros de la Duma Estatal, accionistas y directores de sociedades anónimas, etc. Sería muy oportuno completar estos datos de Rubakin con las guías más recientes, especialmente en lo relativo a la participación en empresas financieras, comerciales e industriales.

Nuestros liberales (los kadetes en particular) sienten particular aversión por la «teoría» de la lucha de clases, insisten en particular en su punto de vista de que el gobierno en los Estados modernos puede situarse fuera de las clases o por encima de ellas. Pero, ¿qué hacer, señores, si la «teoría» que tanto les desagrada corresponde exactamente a la realidad? ¿Si todas las bases de la legislación moderna y de la política moderna nos muestran con evidencia el carácter clasista de la estructura y la administración de todos los Estados modernos? ¿Si incluso los datos sobre la composición personal de destacadas figuras políticas, miembros de las cámaras, altos funcionarios, etc., revelan la inseparable conexión entre la dominación económica y la dominación política?

La negación o el encubrimiento de la lucha de clases es la peor forma de hipocresía en política, es una especulación con la ignorancia y los prejuicios de las capas menos desarrolladas del pueblo, de los pequeños propietarios (campesinos, artesanos, etc.), que son los que más alejados están de la más aguda y directa lucha de clases, aferrándose a las viejas concepciones patriarcales. Pero lo que en el campesino es ignorancia y atraso, se convierte, por parte de los intelectuales liberales, en un refinado método de corrupción del pueblo y de mantenerlo en la esclavitud.

Escrito el 6 (19) de junio de 1913.  
Publicado el 23 de junio de 1913 en el periódico *Pravda* nº 142. Firmado: M.

Se publica según el texto del periódico.