## I

En la imprenta de P. P. Riabushinski, en Moscú, ha salido a la luz un interesante libro titulado «La Sociedad de fabricantes y dueños de fábricas de la región industrial de Moscú en 1912» (Moscú, 1913). No se indica el precio. Los señores fabricantes no desean poner sus publicaciones a la venta.

El presidente de la sociedad, Yuli Petróvich Guzhón, al inaugurar el 30 de marzo del presente año la reunión anual de la sociedad, saludó a los industriales «con el comienzo del séptimo ejercicio operativo» de su organización y exclamó que los señores industriales «con su unidad se han creado una idea del poderío de la corporación de industriales, con la cual no se puede dejar de contar». «Ahora el fortalecimiento del prestigio de este poderío debe constituir la tarea principal de los nuevos miembros de la sociedad», dijo el señor Guzhón.

El discurso, como veis, no es muy letrado, se parece al de cualquier escribiente militar, pero en cambio está lleno de ambición.

Examinemos los apartados de hechos del libro. Más de una tercera parte (págs. 19 a 69) la ocupa la sección dedicada a las huelgas. Los señores industriales determinan el número total de obreros que participaron en huelgas en 1912 de la siguiente manera:

Es fácil ver que los datos de los señores industriales están subestimados. Pero por ahora no nos detendremos en esto (se ha omitido la huelga del Lena de seis mil obreros, pues las minas del Lena no están sujetas a la supervisión de la inspección fabril), sino que examinemos la estadística de los fabricantes.

El número de obreros huelguistas en 1912 representa más de la mitad del total de obreros de Rusia, precisamente el 51,7%. De ellos, las huelgas económicas dan la décima parte de los obreros (10,1%) y las políticas, cuatro décimas partes (41,6%).

«Lo característico del año pasado –escriben los señores fabricantes– fue el extraordinario crecimiento del número de huelgas políticas, que una y otra vez interrumpían la marcha normal de los trabajos y mantenían a toda la industria en un estado de tensión». Sigue una enumeración de las huelgas más importantes de la segunda mitad del año: agosto –en Riga contra la privación de los derechos electorales de los obreros–; septiembre –en Varsovia con motivo de los sucesos de Kutomary, en los trabajos forzados–; octubre –en Petersburgo con motivo de la anulación de las elecciones de delegados, en Reval en memoria de los acontecimientos de 1905, en Petersburgo con motivo de la conocida sentencia del proceso de los marineros de la flota de guerra–; noviembre –en Petersburgo con motivo de la sentencia de Sebastopol y el día de la apertura de la Duma, además de una huelga con motivo del segundo aniversario de la muerte de L. Tolstói–; diciembre –en Petersburgo con motivo del nombramiento de obreros para las instituciones de seguros–. De aquí los señores fabricantes sacan la conclusión:

«La frecuencia de las huelgas demostrativas que se suceden una tras otra, la inusitada diversidad y el distinto peso específico de los motivos por los cuales los obreros consideraban necesario interrumpir los trabajos, testimonian no sólo una fuerte concentración de la atmósfera política, sino también la caída de la disciplina fabril.» Siguen las habituales amenazas con «medidas severas»: multas, supresión de primas, *lockouts*. «Los intereses de la producción nacional –declaran los fabricantes– exigen con insistencia elevar la disciplina fabril a la altura en que se encuentra en los países de Europa occidental.»

Los señores fabricantes desean elevar la «disciplina» a la altura «occidental», pero no quieren ni pensar en una elevación semejante de la «atmósfera política»...

Dejamos para los próximos artículos los datos sobre la distribución de los huelguistas por regiones, por ramas industriales y según el éxito de los resultados de las huelgas.

## II

Los datos de la sociedad moscovita de fabricantes sobre la distribución de los obreros que fueron a la huelga en 1912 por regiones y por ramas de producción están muy mal elaborados. En general, no estaría de más que nuestros millonarios contrataran como ayudantes para redactar el libro y verificar las tablas al menos a algún estudiante de bachillerato. Los errores de cálculo y los absurdos saltan a la vista al comparar, por ejemplo, los datos de las páginas 23, 26 y 48. Nos gusta mucho hablar de cultura y del «prestigio del poderío» de los comerciantes, pero no sabemos hacer medianamente ni el trabajo más modesto.

Presentamos la estadística de los fabricantes sobre las huelgas –sólo las económicas– para todo 1912 y para los últimos 7 meses de ese año por regiones:

Basta con echar un vistazo a las cifras relativas al sur para ver la inutilidad, es decir, la extrema insuficiencia de la estadística de los fabricantes. Aparentemente, son más fiables las cifras de los últimos 7 meses de 1912, pues aquí (y sólo aquí) se ofrece una distribución detallada de los huelguistas por regiones, por las principales ramas industriales y por los resultados de las huelgas.

Los datos por regiones nos muestran que los obreros de Petersburgo, también en la lucha económica (por no hablar de la política), van a la cabeza de todos los obreros de Rusia. El número de huelguistas de la región de Petersburgo (35.000 en los últimos 7 meses de 1912) constituye alrededor de 3/4 del número de los que fueron a la huelga en la región de Moscú (48.000), y en esta región el número de obreros fabriles es casi cuatro veces mayor que en la de Petersburgo. En el Reino de Polonia hay un poco más de obreros que en la región de Petersburgo, y los huelguistas son casi tres veces menos.

En cuanto a Moscú, hay que tener en cuenta, desde luego, la peor coyuntura (es decir, las condiciones del mercado) en la industria textil, pero en Polonia 2/3 de los huelguistas en las huelgas económicas corresponden a los textiles, y veremos más abajo que estas huelgas de los textiles en Polonia fueron especialmente exitosas.

Los obreros de Petersburgo, por consiguiente, en 1912 arrastraron hasta cierto punto al movimiento económico a los obreros del resto de Rusia.

Por otra parte, en cuanto a la tenacidad de las huelgas, están a la cabeza el sur y Polonia: aquí corresponden 19 jornadas perdidas por cada huelguista, mientras que en Petersburgo y en Moscú, 15 (en la región báltica, 12). Como promedio para toda Rusia, corresponden 16 jornadas de huelga por cada huelguista. Los señores redactores de la estadística de los fabricantes dan para todo 1912 la cifra de 13,4 jornadas. Por consiguiente, en la segunda mitad del año, la perseverancia de los obreros y la tenacidad de su lucha aumentaron todavía más.

La estadística señala además el crecimiento de la perseverancia de los obreros en la lucha huelguística. En los años 1895–1904, la duración media de las huelgas por obrero se cifró en 4,8 jornadas; en 1909, en 6,5 jornadas; en 1911, en 7,5 jornadas (8,2 jornadas excluyendo las huelgas políticas), y en 1912, en 13,4 jornadas.

Así pues, el año 1912 mostró que la perseverancia de los obreros en la lucha económica crece y que, por el número de huelguistas en relación con el número de obreros, el primer lugar lo ocupa Petersburgo.

En el siguiente artículo examinaremos los datos sobre el éxito de las huelgas.

## III

La estadística de los fabricantes da la siguiente distribución de los obreros que participaron en huelgas en 1912 (huelgas económicas) por ramas de producción:

Aquí la extrema insuficiencia de la estadística de los fabricantes y la extrema negligencia de su elaboración saltan aún más a la vista: ¡la suma de huelguistas de los primeros cinco meses (79.970) y de los últimos siete da 211.595, y no 180 ni 207 mil!

Los señores fabricantes han demostrado por sí mismos que subestiman el número de huelguistas.

Los metalúrgicos van a la cabeza tanto en la relación de huelguistas respecto al número total de obreros como en la duración de las huelgas: corresponden 18 jornadas de huelga por cada metalúrgico que fue a la huelga, 14 para los textiles y 16 jornadas para las demás ramas. Las mejores condiciones del mercado en la industria metalúrgica, como vemos, ¡no libran en absoluto a los obreros de la necesidad de luchar por un mísero aumento de jornal!

En cuanto a los resultados de las huelgas, la estadística de los fabricantes declara que 1912 fue menos favorable para los obreros que 1911. En 1911, dicen, el 49% de los obreros que fueron a la huelga sufrieron derrota, y en 1912, el 52%. Pero estos datos no son convincentes, pues se comparan magnitudes diferentes: todo el año 1911 y 7 meses de 1912.

Las huelgas de 1912 tienen un carácter ofensivo, no defensivo. Los obreros luchan por mejorar las condiciones de trabajo, no contra su empeoramiento. Esto significa que el 52% de los huelguistas no obtuvieron mejora, el 36% obtuvieron un éxito total o parcial, consiguieron mejoras, y para el 12% los resultados no están aclarados. Es más probable que los fabricantes oculten su derrota en estos 12% de casos, pues cada éxito del capital contra el trabajo despierta en ellos especial atención y regocijo.

Comparando el éxito de las huelgas en los últimos 7 meses de 1912 por regiones y por ramas industriales, obtenemos el siguiente cuadro.

Las huelgas tuvieron el menor éxito en la región de Moscú: el 75% de los huelguistas sufrieron derrota (es decir, no consiguieron mejoras); sigue la región de Petersburgo con el 63%, el sur con el 33%, la región báltica con el 20% y Polonia con el 11% de derrotados. Por consiguiente, en las tres últimas regiones los obreros obtuvieron victorias enormes. De los 48.000 huelguistas de estas tres regiones, 27.000 obtuvieron mejoras, vencieron; 11.000 sufrieron derrota; para 10.000 los resultados no están aclarados.

Por el contrario, en las dos primeras regiones (Moscú y Petersburgo), de 83.000 huelguistas vencieron sólo 20.000; sufrieron derrota (es decir, no consiguieron mejoras) 59.000, y no están aclarados los resultados para 4.000.

Por ramas industriales, el porcentaje de huelguistas que sufrieron derrota es entre los textiles del 66%, entre los metalúrgicos del 47% y entre las demás del 30%.

Las peores condiciones del mercado las tienen los textiles. En la región de Moscú, de 38.000 huelguistas textiles, sólo 6.000 vencieron; 32.000 sufrieron derrota; en Petersburgo, 4.000 vencedores y 9.000 vencidos. En cambio, en Polonia, 400 vencidos y 8.000 vencedores entre los textiles.

La estadística de los fabricantes determina los resultados financieros de las huelgas (económicas) de los dos últimos años de la siguiente manera:

Total en dos años: pérdidas de los fabricantes, 1,8 millones de rublos; pérdidas de los obreros, 3 millones de rublos; pérdidas en la producción, 19 millones de rublos.

Los señores fabricantes ponen aquí punto final. ¡Oh, sabios! ¿Y la ganancia de los obreros?

En dos años vencieron 125.000 obreros. Su jornal anual es de 30 millones de rublos. Exigían un aumento del 10% al 25%, y a veces hasta del 40%, como reconocen los propios fabricantes. De 30 millones de rublos, el 10% serán 3 millones de rublos. ¿Y la reducción de la jornada laboral?

¿Y exigencias «nuevas» (expresión de los fabricantes) como la de «no despedir a los obreros sin el consentimiento de los compañeros»?

¡No, señores fabricantes! Incluso en el aspecto económico (por no hablar de las huelgas políticas) las conquistas de los obreros son terribles. La burguesía no comprende ni la solidaridad obrera ni las condiciones de la lucha proletaria.

Cerca de 300.000 obreros han entregado en dos años 3 millones de rublos a la lucha económica. Una ganancia directa la obtuvieron inmediatamente 125.000 obreros. Y un paso adelante lo dio toda la clase obrera.

Escrito entre el 23 y el 25 de mayo (5 y 7 de junio) de 1913.

Publicado el 30 de mayo, el 2, 5 y 9 de junio de 1913 en el periódico «Pravda» núms. 123, 126, 127 y 131. Firmado: V. I.