En la revista *Nuevo Economista* (1913, núm. 21), publicada por el señor P. Migulin con la participación de octubristas y kadetes unidos, encontramos una interesante nota sobre el impuesto sobre la renta en los Estados Unidos.

Según el proyecto, quedan exentos de este impuesto todos los ingresos que no excedan de 4.000 dólares (8.000 rublos). De las sumas de ingresos superiores a 4.000 dólares se prevé recaudar un 1%, de las superiores a 20.000 un 2%, y así sucesivamente, con un pequeño aumento del porcentaje a medida que crece el ingreso. Se proyecta, por consiguiente, un impuesto progresivo sobre la renta, pero con una progresión extraordinariamente lenta, de modo que un poseedor, por ejemplo, de un ingreso de un millón paga en total menos del 3%.

El proyecto calcula que este impuesto proporcionará, de 425.000 poseedores de ingresos superiores a 4.000 dólares, 70 millones de dólares (unos 140 millones de rublos), y la redacción octubrista-kadete de *Nuevo Economista* comenta a este respecto:

«En comparación con los 700 millones de rublos de ingresos aduaneros y los 500 millones de rublos de ingresos por impuestos especiales, la recaudación prevista del impuesto sobre la renta de 140 millones de rublos es insignificante y no conmoverá la importancia de los impuestos indirectos».

Es una lástima que nuestros economistas liberal-burgueses, dispuestos de palabra a reconocer e incluso a escribir en el programa el impuesto progresivo sobre la renta, no hayan querido declarar de manera determinada y precisa: ¿qué dimensiones del impuesto sobre la renta consideran obligatorias?

¿Acaso tales que la importancia de la imposición indirecta sea solo conmovida y ¿en qué medida exactamente conmovida?, o bien tales que la imposición indirecta sea completamente abolida?

Las estadísticas americanas, rozadas por *Nuevo Economista*, ofrecen una ilustración instructiva a esta cuestión.

Por los datos del proyecto se ve que la suma de ingresos de 425.000 capitalistas (con un impuesto de 70 millones de dólares) se determina en 5.413 millones de dólares. Aquí hay una subestimación manifiesta: los que tienen ingresos superiores a un millón figuran como 100 personas, y su ingreso se ha tomado en 150 millones de dólares. Es sabido que una decena de multimillonarios norteamericanos obtienen ingresos incomparablemente mayores. El ministro de Finanzas de América quiere ser «cortés» con los multimillonarios…

Pero incluso estos datos, excesivamente «corteses» hacia los capitalistas, muestran un cuadro notable. En América, las estadísticas cuentan en total 16 millones de familias. De ellas, por tanto, menos de medio millón pertenecen a los capitalistas. La masa restante son esclavos asalariados o pequeños agricultores oprimidos por el capital, etc.

El nivel de ingresos de las masas trabajadoras en América ha sido determinado por las estadísticas con bastante precisión para toda una serie de personas. Por ejemplo, 6.615.046 obreros industriales percibían (en 1910) 3.427 millones de dólares, es decir, 518 dólares (1.035 rublos) por obrero. Además, 1.699.420 obreros ferroviarios percibían 1.144 millones de dólares (673 dólares por persona). Asimismo, 523.210 maestros nacionales percibían 254 millones de dólares (483 dólares por persona).

Reuniendo a esta masa trabajadora y redondeando las cifras, obtenemos: obreros — 8.800.000, con 4.800 millones de dólares de ingreso, a 550 dólares por persona; capitalistas — 500.000, con 5.500 millones de dólares de ingreso, a 11.000 dólares por persona.

Medio millón de familias de capitalistas obtienen más ingresos que casi 9 millones de familias de obreros. Cabe preguntarse, entonces, ¿cuál es el papel de la imposición indirecta y del proyectado impuesto sobre la renta?

La imposición indirecta proporciona 1.200 millones de rublos, es decir, 600 millones de dólares. Por familia corresponden en América 75 rublos (37 dólares y medio) de impuestos indirectos. Comparemos esta imposición con el ingreso de capitalistas y obreros:

Vemos que los obreros pagan impuestos indirectos a razón de 7 kópeks por rublo, y los capitalistas a razón de un tercio de kópek. Los obreros pagan proporcionalmente 20 veces más que los capitalistas. El sistema de impuestos indirectos crea inevitablemente semejante «orden» (un orden bastante desordenado) en todos los países capitalistas.

Si los capitalistas pagaran el mismo porcentaje de ingreso que los obreros, habría que tomar de ellos, en impuestos, no 19 millones de dólares, sino 355 millones.

¿Modifica mucho la cuestión un impuesto progresivo sobre la renta como el que se proyecta en América? Muy poco. De los capitalistas se recaudarían entonces 19 millones de dólares de impuestos indirectos + 70 millones de dólares de impuesto sobre la renta, es decir, en total 89 millones de dólares, ¡o en total solo un uno y medio por ciento del ingreso!

Dividamos a los capitalistas en medios (ingreso de 4 a 10 mil dólares, es decir, de 8 a 20 mil rublos) y ricos (ingreso superior a 20 mil rublos). Obtenemos: capitalistas medios — 304.000 familias, ingreso — 1.813 millones de dólares; capitalistas ricos — 121.000 familias, ingreso — 3.600 millones de dólares.

Si los capitalistas medios pagaran tanto como pagan ahora los obreros, es decir, el 7% del ingreso, esto daría alrededor de 130 millones de dólares. Y el 15% del ingreso de los capitalistas ricos daría 540 millones de dólares. La suma total cubriría con exceso todos los impuestos indirectos. Al mismo tiempo, los capitalistas, tras deducir el impuesto sobre la renta, dispondrían — el medio, de 11 mil rublos de ingreso, y el rico, de 50 mil rublos de ingreso.

Vemos que la exigencia de los socialdemócratas — la abolición completa de todos los impuestos indirectos y su sustitución por un impuesto progresivo sobre la renta verdadero, y no de juguete — es plenamente realizable. Tal medida, sin afectar los fundamentos del capitalismo, proporcionaría de inmediato un enorme alivio a las nueve décimas partes de la población; y en segundo lugar, serviría como un gigantesco impulso al desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, debido al crecimiento del mercado interior y a la liberación del Estado de las absurdas trabas a la vida económica introducidas para la recaudación de los impuestos indirectos.

Los defensores de los capitalistas suelen señalar la dificultad de contabilizar los grandes ingresos. En realidad, con el desarrollo moderno de los bancos, las cajas de ahorro, etc., estas dificultades son completamente ficticias. La única dificultad es la codicia de clase de los capitalistas y la existencia de instituciones no democráticas en el régimen político de los Estados burgueses.

Escrito el 1 (14) de junio de 1913.  
Publicado el 7 de junio de 1913 en el periódico *Pravda*, núm. 129.  
Firmado: V. Ilín.  
Se publica según el texto del periódico.