Desde el comienzo mismo de la existencia de la III Duma, los marxistas señalaron —y no en artículos sueltos, sino en una decisión formal— que el sistema del 3 de junio creó conscientemente dos mayorías en la Duma: la de la derecha octubrista y la octubrista-kadete[24]. Ambas se basan en un terreno reaccionario, ambas son necesarias para el gobierno, así como el terrateniente necesita el apoyo de la burguesía.

Y he aquí que hemos llegado ahora a que los liberales se han puesto a defender sistemáticamente la IV Duma y a exigir para ella «el apoyo popular y social».

Parece increíble, pero es un hecho. Estas palabras figuran en el editorial de «Rech», núm. 139. El editorial merece mucho más el calificativo de «histórico» que la votación de la IV Duma sobre el presupuesto del Ministerio del Interior. El editorial es verdaderamente programático. La cuestión de la actitud de la Duma hacia el país y del país hacia la Duma se plantea de manera amplia y se explica magníficamente, como lección para la democracia.

«Dejemos que los socialdemócratas sigan repitiendo —escribe el principal órgano de los liberales— que la Duma no es más que un decorado, que la actividad de la Duma es un engaño y una hipocresía, y que los ideólogos de la Duma no hacen sino engañar al pueblo y alimentarlo con ilusiones constitucionales.»

¡Felicitamos a los nuevos ideólogos de la Duma, de la cuarta Duma! Sólo que es una lástima que sean tan ignorantes. El partido socialdemócrata jamás ha afirmado que la III y la IV Duma sean sólo un decorado, sino que siempre ha señalado el error de los populistas de izquierda que piensan y dicen eso, y siempre ha demostrado que la III y la IV Duma son la institución de una unión seria y efectiva de las fuerzas contrarrevolucionarias.

«A la espera (?) de fuerzas sociales —escribe «Rech»—, que por ahora sólo se hacen notar por su ausencia en la arena de la lucha social, la Duma es una fuerza social.»

Es indiscutible, señores liberales, que la Duma es una fuerza. Pero ¿de qué clase? Una fuerza contrarrevolucionaria terrateniente y burguesa. Y si los kadetes sólo «advierten» la «ausencia» de fuerzas democráticas en la arena, no nos queda sino recordar la sabia sentencia: es peor que cualquier ciego el que no quiere ver.

Aportaremos un pequeño paralelo histórico: hace dieciocho años, en 1895-1896, el movimiento de decenas de miles de obreros{77} fue advertido, y muy bien advertido, por la sociedad liberal. En la actualidad, en cambio, esa «sociedad» sólo advierte la «ausencia» de magnitudes diez veces mayores. Es peor que cualquier ciego el que no quiere ver.

Y esta renuencia a ver se explica por los intereses de clase de la burguesía kadete y octubrista, que ha vuelto la espalda a la democracia.

«Llamamos a la opinión pública —escribe «Rech»— a ver en la Duma su propia fuerza... manifestación directa de la voluntad social de crear interés por la Duma en la sociedad», etc., etc.

¡A qué decadencia vergonzosa, a qué bajeza y suciedad han tenido que llegar los liberales y los kadetes para ensalzar de este modo a los octubristas y a la Duma octubrista! He aquí la centésima y milésima prueba de que los kadetes son los mismos octubristas, sólo que pintados de color de rosa para engañar a los incautos.

Concluyamos con otro paralelo histórico. Hace medio siglo, los octubristas y kadetes prusianos{78} «luchaban» contra Bismarck no sólo con fórmulas de reivindicación de reformas, sino también con el rechazo de los créditos. ¿Y qué sucedió? Hasta hoy sigue imperando en Prusia una ley electoral «a lo Tercera Duma». Hasta hoy, Prusia es el modelo de países en los que la asombrosa potencia económica de la burguesía se combina con su asombroso servilismo ante los terratenientes.

No el apoyo al bloque kadete-octubrista en la Duma, sino la explicación de la podredumbre interna de ese bloque y de las tareas independientes de la democracia: eso es lo que exigen los intereses de la clase obrera y de toda la democracia.

Escrito el 28 de mayo (10 de junio) de 1913.

Publicado el 6 de junio de 1913 en el periódico «Pravda», núm. 128.

Se reproduce según el texto del periódico.