Recientemente falleció el director de «Rússkie Védomosti», V. M. Sobolevski. Los liberales honraban en él a un «firme militante progresista». Hablaban y escribían sobre sus cualidades personales. Pasaban por alto la cuestión de la orientación política de «Rússkie Védomosti».

Nada hay más cómodo para nuestros liberales que esa vieja, descolorida y genérica nebulosa: «oposicionismo», «progresismo». Y lo que se oculta tras esas palabras, qué oposicionismo tenía tal o cual militante, a qué clase servía, eso no les gusta desentrañar. A los liberales les resulta desagradable.

Pero la democracia debe pugnar por la verdad. Honrad en V. M. Sobolevski a un progresista, es vuestro derecho. Mas, si queréis enseñar seriamente política al pueblo, no olvidéis la orientación de «Rússkie Védomosti», que combinaba de un modo singular el cadetismo de derecha con un tinte populista.

El señor L. Panteléiev, al dedicar en «Rech» un artículo a la memoria de V. M. Sobolevski, escribe que era «un gran escéptico en cuanto a la existencia de las fuerzas con que cuenta nuestra sociedad progresista».

Aquí todo es confuso: ¿qué clase de escepticismo era ese? ¿De qué sociedad se trata? El velo lo descorren las siguientes palabras de V. M. Sobolevski, citadas por el señor Panteléiev: «¿qué puede dar una sociedad que, en su masa principal, está aún calada hasta los tuétanos por las tradiciones y los hábitos del derecho de servidumbre? ¿Qué respaldo al nuevo régimen cabe esperar de millones de semiesclavos, mendigos, hambrientos, borrachos, ignorantes?»

El señor Panteléiev, que consideró oportuno publicar estas sinceras palabras, no advirtió la luz que arrojan sobre la actitud de los liberales rusos hacia la democracia.

En el verano de 1905, «Rússkie Védomosti» publicaba un artículo del señor Vinográdov, estrella de la ciencia liberal, que demostraba que no debían esos semiesclavos ir demasiado lejos, que debían ser más modestos y más sosegados. «Rússkie Védomosti» fue acaso la primera de las demás publicaciones liberales en manifestar de manera plenamente definida su actitud contrarrevolucionaria ante los acontecimientos.

Hay escepticismo y escepticismo. A propósito de un militante social, es preciso preguntar: ¿respecto a qué clase era escéptico? Sobolevski (al igual que su «Rússkie Védomosti») era escéptico e incluso pesimista respecto al campesinado. Era optimista respecto a los terratenientes: los pintaba como capaces de «reformas», «sinceramente simpatizantes con el nuevo régimen», «hombres cultos», etc. La mezcla de ese liberalismo terrateniente (no semiesclavista, sino completamente esclavista) con el populismo era indicio de la podredumbre de la sociedad liberal «ilustrada», pudiente y saciada, que enseñaba a los «millones de semiesclavos» que comenzaban a despertar una moral esclavista y una política esclavista. Esa sociedad liberal estaba «calada hasta los tuétanos» de sumisión ante los terratenientes, y el populismo de «Rússkie Védomosti» refleja ante todo la Rus patriarcal del mujik sumiso y del señorito liberalizante.

Escrito el 21 de mayo (3 de junio) de 1913.

Publicado el 1 de junio de 1913 en el periódico «Pravda», núm. 125.

Se edita según el texto del periódico.