La famosa fórmula de la IV Duma sobre el presupuesto del Ministerio del Interior es interpretada por nuestra prensa liberal como que «el gobierno actúa como en el vacío». «Con excepción de los periódicos subvencionados y de grupúsculos de politicastros igualmente subvencionados, fieles sólo mientras dure la subvención, el gobierno no tiene amigos en el país.»

Esta es la opinión de los «serios» y profesoral «Rússkie Védomosti», ¡no es broma!

«El gobierno está completamente aislado y no encuentra apoyo ni siquiera en los grupos políticos que él mismo ha creado». Esta es la opinión de «Rech».

Difícil, quizás, encontrar muestras de infantilismo como las que revelan en estas disquisiciones los profesores, abogados, escritores y diputados del campo liberal. He aquí un cretinismo parlamentario verdaderamente incurable en un país donde «no hay, gracias a dios, parlamento».

¿En el vacío, dicen ustedes?

¿Y no han oído ustedes, señores profesores y diputados, del Consejo de la Nobleza Unificada? ¿De su apoyo a la política del gobierno? ¿Del centenar de millones de desiatinas de las mejores tierras en las mejores partes de Rusia en manos de la clase terrateniente? ¿De todos los cargos civiles y militares más importantes, pertenecientes a esa misma clase? ¿De los reyes del azúcar y otros magnates financieros provenientes de esa misma clase?

¿No han oído? ¡Oh, sabios estadistas del liberalismo!

¿El gobierno está completamente aislado, no tiene amigos en el país, dicen ustedes?

¿Y ustedes, señores, para qué están? ¡Si ustedes, junto con los progresistas y los octubristas, votaron el presupuesto del Ministerio del Interior!

Imagínense a un grupo de millonarios conocidos que fácilmente dan todo el dinero que se quiera, expresando al mismo tiempo «deseos» que no son obligatorios para nadie. ¿No creen ustedes, señores, que tendríamos derecho a llamar a esos millonarios amigos nuestros y que no nos sentiríamos (entre millonarios) «aislados»?

Pero ustedes, con su fórmula, no solo prestaron al gobierno un apoyo material sino, además, un gran apoyo ideológico. Esto es muy importante, y no piensen que les permitiremos eludir ante el público esta cuestión escabrosa para ustedes.

¿De qué se trataba el debate en la Duma? Dar el dinero expresando el deseo… de una reforma de la policía y de «límites normales del régimen jurídico», decían los nacionalistas. Dar el dinero pero expresando el deseo de reformas radicales o amplias reformas, decían los octubristas, añadiendo que se mantenían incondicionalmente en el punto de vista del nacionalismo contrarrevolucionario y del chovinismo.

Y he aquí que todos los liberales hacen un truco: silenciando la añadidura, ¡se entusiasman con la reivindicación de «reformas radicales»! Solo faltaba añadir a su lista, por indicación de algún listillo liquidador, «la libertad de coaliciones y la revisión de la legislación agraria»…

Los terratenientes feudales — por la reacción. La burguesía — por las reformas. Ésta asestó un golpe moral al gobierno con su «fórmula». ¡Pero esa burguesía al mismo tiempo prestó un apoyo moral al gobierno al subrayar su carácter contrarrevolucionario! Y ese apoyo tiene un significado cien veces más efectivo y más contundente que decenas de «golpes» morales.

La «histórica» fórmula de la Duma confirmó por centésima vez que el sistema del 3 de Junio ha llegado a un callejón sin salida. Y la burguesía, permaneciendo en la posición indicada, es impotente para salir del callejón sin salida. La experiencia de la historia nos enseña que la burguesía es capaz de soñar con reformas durante décadas, vegetar en un callejón sin salida y soportar el yugo de los Purishkévich, si precisamente no se produce aquella solución de la crisis de la que reniegan, de la que huyen los liberales.

Escrito el 27 de mayo (9 de junio) de 1913.

Publicado el 5 de junio de 1913 en el periódico «Pravda» nº 127.

Se publica según el texto del periódico.