Inglaterra es uno de los países más ricos, más libres y más avanzados del mundo. La fiebre de los armamentos envuelve desde hace tiempo a la «sociedad» inglesa y al gobierno inglés, exactamente igual que al francés, al alemán, etc.

Y he aquí que la prensa inglesa, especialmente la obrera, publica ahora datos de sumo interés que muestran la astuta «mecánica» capitalista de los armamentos. Los armamentos navales de Inglaterra son particularmente grandes. Los astilleros ingleses (Vickers, Armstrong, Brown y otros) gozan de fama mundial. Inglaterra y otros países gastan cientos y miles de millones de rublos en los preparativos de guerra, y, por supuesto, todo esto se hace exclusivamente en interés de la paz, en interés de la protección de la cultura, en interés de la patria, de la civilización, etc.

Y en calidad de accionistas y directores de las empresas de construcción naval, de pólvora, de dinamita, de cañones, etc., vemos a almirantes y a los más célebres estadistas de Inglaterra de ambos partidos: el conservador y el liberal. Una lluvia de oro cae directamente en los bolsillos de los políticos burgueses, que forman una estrecha banda internacional que azuza a los pueblos a competir en el terreno de los armamentos y que esquilan a estos pueblos crédulos, tontos, obtusos y sumisos, ¡como se esquila a las ovejas!

Los armamentos se consideran una causa nacional, una causa patriótica; se supone que todos guardan rigurosamente el secreto. Pero las fábricas y plantas de construcción naval, de cañones, de dinamita y de fusiles son empresas internacionales en las que los capitalistas de distintos países engañan y despluman amistosamente «al público» de los diferentes países, construyendo barcos o cañones lo mismo para Inglaterra contra Italia que para Italia contra Inglaterra.

¡Astuta mecánica capitalista! ¡Civilización, orden, cultura, paz... y el saqueo de cientos de millones de rublos por los negociantes y estafadores del capital naval, de la dinamita, etc.!

Inglaterra forma parte de la Triple Entente, hostil a la Triple Alianza. Italia forma parte de la Triple Alianza. La célebre firma Vickers (Inglaterra) tiene sucursales en Italia. Los accionistas y directores de esta firma azuzan (a través de periódicos venales y de «figuras» parlamentarias venales, conservadoras o liberales, lo mismo da) a Inglaterra contra Italia y viceversa. Y obtienen ganancias tanto de los obreros de Inglaterra como de los obreros de Italia, despluman al pueblo aquí y allá.

Los ministros conservadores y liberales y los miembros de la Cámara son casi todos participantes en estas firmas. Una mano lava la otra. El hijo del «gran» ministro liberal Gladstone es director de la firma Armstrong. El contralmirante Bacon, conocido especialista naval y alto cargo del «departamento» en Inglaterra, pasa al servicio de la fábrica de piezas de artillería de Coventry con un sueldo de 7.000 libras esterlinas (más de 60.000 rublos), mientras que el primer ministro inglés recibe 5.000 libras (unos 45.000 rublos).

Lo mismo sucede, naturalmente, en todos los países capitalistas. Los gobiernos son los dependientes de la clase capitalista. A los dependientes se les paga bien. Los dependientes son ellos mismos accionistas. Y esquilan juntos a las ovejas, mientras resuenan los discursos sobre el «patriotismo»…

Escrito el 16 (29) de mayo de 1913.
Publicado el 21 de mayo de 1913 en el periódico «Pravda» n.º 115. Firmado: Φρ.
Se reproduce según el texto del periódico.