La comisión de presupuestos del Reichstag alemán ha aprobado en primera lectura el proyecto de ley militar. No hay duda de que será aprobado. El gobierno de los junkers – estos hermanos nuestros Purishkevich y Markov – "trabaja" de consuno con la burguesía alemana en una nueva opresión del pueblo, y de paso en el aumento de las ganancias de los señores fabricantes de instrumentos de exterminio. Los fabricantes de pertrechos militares y de equipos hacen buenos negocios. Los hijitos de la nobleza prusiana saborean de antemano el placer de obtener "adicionales" puestecillos de oficiales. Todas las clases dirigentes están contentas – y ¿qué son los parlamentos modernos sino instrumentos para ejecutar la voluntad de las clases dirigentes?

Para justificar los nuevos armamentos, se procura, como es costumbre, pintar un cuadro de los peligros que amenazan a la "patria". El canciller alemán asusta, entre otras cosas, al filisteo alemán con el peligro eslavo. ¡Figúrese usted, las victorias balcánicas han fortalecido a la "eslavidad", que es hostil a todo el "mundo alemán"!! El paneslavismo, la idea de unificar a todos los eslavos contra los alemanes, he ahí el peligro, asegura el canciller de los junkers.

Los socialdemócratas alemanes han desenmascarado y siguen desenmascarando constantemente en su prensa, en sus discursos parlamentarios y en sus asambleas estas salidas hipócritas y chovinistas. Hay un Estado, decían los socialdemócratas, que tiene una mayoría de población eslava y que desde hace tiempo goza de libertad política y orden constitucional. Ese es Austria. Temer designios militares de parte de ese Estado es sencillamente absurdo.

Acorralado por los socialdemócratas, el canciller alemán aludió a las ruidosas manifestaciones de los paneslavistas en Petersburgo. ¡Magnífico argumento! Los fabricantes de cañones, blindajes, pólvora y demás necesidades "culturales" desean enriquecerse tanto en Alemania como en Rusia, y para embaucar al público se remiten unos a otros. A los alemanes se les asusta con los chovinistas rusos, a los rusos con los alemanes. Unos y otros juegan un papel miserable en manos de los capitalistas, que saben perfectamente que pensar en una guerra de Rusia contra Alemania es ridículo.

A los chovinistas alemanes les está asegurada, repetimos, la mayoría en el Reichstag. Pero entre los obreros alemanes crece la indignación y la exigencia no solo de medios parlamentarios de lucha contra el desvergonzado saqueo del dinero del pueblo por los chovinistas. Es interesante señalar que en la asamblea general de los socialdemócratas del primer distrito electoral de Wurtemberg (Stuttgart) se aprobó la siguiente resolución:

"La asamblea general expresa su pesar por el hecho de que la lucha contra el proyecto de ley militar en el Parlamento se lleva a cabo con insuficiente energía. La asamblea opina que la campaña salvaje contra el bolsillo del pueblo por parte de los fabricantes de armamentos debe ser resistida por todos los medios posibles. Por ello, la asamblea espera de la fracción socialdemócrata del Reichstag que salga a la lucha, cuando el proyecto salga de la comisión para su discusión por todo el Reichstag en pleno, de la manera más enérgica, sin detenerse siquiera ante la obstrucción. La asamblea considera insuficiente la lucha extraparlamentaria que el Partido ha llevado a cabo hasta ahora. La asamblea exige de la dirección del Partido que proceda a organizar aquellas acciones que abarquen a toda la población trabajadora, incluyendo las huelgas de masas".

La conciencia de la necesidad de una lucha más resuelta, ofensiva y de masas de los obreros crece lenta pero constantemente en el seno de la socialdemocracia alemana. Si los oportunistas, que son muchos en la fracción parlamentaria y entre los funcionarios del movimiento obrero, se oponen a esa lucha, en las masas obreras encuentra una simpatía cada vez mayor.

Escrito el 17 (30) de mayo de 1913.

Publicado el 22 de mayo de 1913 en el periódico «Pravda» n.º 116.

Se imprime según el texto del periódico.