Solo hay una cosa interesante en esta revista. Aquí escriben los liberales «vejistas», colaboradores y partidarios del famoso libro renegado «Veji», en el que los partidarios de la libertad de ayer arrojaban inmundicia y lodo sobre la lucha de las masas por la libertad, presentando a las masas democráticas de obreros y campesinos como un rebaño conducido por la «intelectualidad», un recurso manido de todos los centuriones negros.

El viraje de la «sociedad culta» liberal rusa contra la revolución, contra la democracia, no es un fenómeno casual, sino inevitable después de 1905. La burguesía se asustó de la independencia de los obreros y del despertar de los campesinos. La burguesía, sobre todo la más rica, defendiendo su posición de explotadora, decidió: mejor la reacción que la revolución.

Estos egoístas intereses de clase del saco de dinero engendraron una amplia y profunda corriente contrarrevolucionaria dentro del liberalismo, una corriente contra la democracia, en defensa de todo imperialismo, nacionalismo y chovinismo, y de todo oscurantismo.

Esta abjuración, esta renegación de los liberales no sorprenderá a los obreros conscientes, pues los obreros nunca tuvieron una opinión particularmente buena de los liberales. Pero es útil seguir lo que predican los liberales renegados, con qué ideas quieren luchar contra la democracia en general y contra la socialdemocracia en particular.

«La sociedad intelectual rusa —escribe el señor Izgóiev en «Rúskaia Mysl»— estuvo, y en su masa sigue estando ahora, convencida de que la cuestión fundamental de la vida europea es la lucha del proletariado contra la burguesía por el socialismo...»

El señor Izgóiev califica esta idea de «prejuiciosa e incorrecta», señalando cómo entre los polacos en Alemania, en su lucha contra los alemanes por su nacionalidad, se crea y crece un nuevo estamento medio, una «clase media democrática».

Al hablar de «intelectuales», Izgóiev tiene en realidad en mente a los socialistas y demócratas. Al liberal no le gusta que se considere la lucha del proletariado contra la burguesía como la cuestión fundamental. Los liberales tratan de atizar y avivar la lucha nacional para desviar la atención de las cuestiones serias de la democracia y el socialismo.

En realidad, entre las «cuestiones de la vida europea», el socialismo ocupa el primer lugar, y la lucha nacional el noveno; y esta última es tanto más débil e inofensiva cuanto más consecuentemente se aplica el democratismo. Es incluso ridículo comparar la lucha del proletariado por el socialismo, un fenómeno mundial, con la lucha de una de las naciones oprimidas de Europa oriental contra la burguesía reaccionaria que la oprime (en la que la burguesía polaca se une gustosamente, a la menor oportunidad, con la alemana contra el proletariado).

«Prosvieschénie» núm. 4, abril de 1913. Firma: V.

Se publica según el texto de la revista «Prosvieschénie».