La guerra de los Balcanes{22} se acerca a su fin. La toma de Adrianópolis representa una victoria decisiva para los búlgaros, y el centro de gravedad del problema se ha desplazado definitivamente del teatro de operaciones militares al teatro de las rencillas e intrigas de las llamadas grandes potencias.

La guerra de los Balcanes es uno de los eslabones de la cadena de acontecimientos mundiales que señalan el derrumbe del medioevo en Asia y en Europa oriental. La creación de Estados nacionales unificados en los Balcanes, el derrocamiento de la opresión de los señores feudales locales, la liberación definitiva de los campesinos balcánicos de todas las nacionalidades del yugo terrateniente: tal era la tarea histórica que se alzaba ante los pueblos balcánicos.

Esta tarea, los pueblos balcánicos podían haberla resuelto con una facilidad diez veces mayor que ahora y con sacrificios cien veces menores, mediante la constitución de una república federativa balcánica. Ni la opresión nacional, ni la discordia nacional, ni la incitación de las diferencias religiosas habrían sido posibles bajo una democracia plena y consecuente. Habría quedado asegurado para los pueblos balcánicos un desarrollo verdaderamente rápido, amplio y libre.

¿Cuál es la causa histórica de que los problemas candentes de los Balcanes se resolvieran mediante una guerra dirigida por los intereses burgueses y dinásticos? La causa principal es la debilidad del proletariado en los Balcanes, y a continuación las influencias y presiones reaccionarias de la poderosa burguesía europea. Teme la verdadera libertad, tanto en casa como en los Balcanes; aspira únicamente a lucrarse a costa ajena; atiza el chovinismo y la hostilidad nacional para facilitar su política de rapiña, para dificultar a las clases oprimidas balcánicas su libre desarrollo.

El chovinismo ruso en torno a los acontecimientos balcánicos no es menos repugnante que el europeo. Y el chovinismo encubierto, maquillado, retocado con frases liberales de los kadetes, es aún más repugnante y más nocivo que el chovinismo grosero de los periódicos de las centurias negras. Estos periódicos azuzan abiertamente contra Austria —en este, el más atrasado de los países europeos, a los pueblos se les garantiza (anotemos entre paréntesis) incomparablemente más libertad que en Rusia—. En cambio, el periódico kadete _Rech_, a propósito de la toma de Adrianópolis, escribía: «las nuevas circunstancias brindan a la diplomacia rusa plena posibilidad de ser más insistente…».

¡Vaya unos «demócratas» que fingen no comprender que la cuestión puede referirse únicamente a la insistencia en la persecución de fines chovinistas! No es de extrañar que en la comida en casa de Rodzianko, el 14 de marzo, Miliukov y Efremov, Guchkov, Bennigsen, Krupensky y Balashov coincidieran en tan cordial unión. Nacionalistas, octubristas, kadetes: ¡no son sino matices distintos del repugnante, irremediablemente hostil a la libertad, nacionalismo y chovinismo burgués!

«Pravda», n.º 74, 29 de marzo de 1913. Firmado: V. I.

Se publica según el texto del periódico «Pravda»