Entre los proyectos de ley kadetes sobre las libertades presentados a la Duma Estatal figura también un proyecto de ley sobre las reuniones.

Los kadetes se consideran un partido democrático. No pueden dejar de comprender que el proyecto de ley sobre las reuniones presentado a la IV Duma Estatal tiene un carácter exclusivamente propagandístico, es decir, que el objetivo de su presentación es la propaganda, la difusión y la explicación de los principios de la libertad de reunión.

Precisamente desde este punto de vista hay que valorar el proyecto de ley kadete: ¿ayuda a explicar a la población de Rusia el significado de la libertad de reunión, la importancia de esta libertad y las condiciones para alcanzarla?

No. El proyecto de ley está redactado por funcionarios liberales y no por demócratas. Contiene una multitud de reglas oficiales, absurdas y burocráticas; carece de lo necesario desde el punto de vista de la democracia.

Se prohíben las reuniones en la vía férrea (§ 3), las reuniones a una distancia de una versta del lugar de sesiones de la Duma Estatal, etc. (§ 4); se exige declaración previa en las ciudades pero no en las aldeas (§§ 6 y 7), etcétera. ¿Qué es esto? ¿A qué viene toda esta basura burocrática, miserable, ridícula y lamentable?

Todo esto está copiado de las leyes contrarrevolucionarias europeas, todo esto apesta a las épocas de desconfianza hacia la democracia y de represión de la misma, todo esto está impíamente anticuado. Precisamente en las ciudades, por ejemplo, las reuniones públicas se anuncian en los periódicos; ¿para qué sirve entonces la idiota tramitación burocrática de las «declaraciones»?? Sólo para, exclusivamente para demostrar a los poderosos que nosotros, los kadetes, nos atenemos al punto de vista «estatal», que somos «hombres de orden» (es decir, enemigos de la democracia), que nosotros «también sabemos apreciar» el formalismo oficinesco.

Pero en el proyecto no hay nada importante ni serio para la democracia contemporánea. Para las masas es importante disponer de locales para las reuniones. Se necesita una ley que establezca que, a petición de, digamos, un determinado número reducido de ciudadanos, todos los edificios públicos, escuelas, etc., por las tardes y en las horas libres en general, deben ser puestos gratuitamente y sin obstáculos a disposición del pueblo para celebrar reuniones. En Francia se hace así, y aparte de la barbarie de los Purishkévich, no puede haber otros obstáculos a esta costumbre democrática.

Pero la cuestión es que todo el espíritu, todo el contenido del proyecto de ley kadete sobre las libertades no es democrático, sino liberal-funcionarial.

«Pravda» nº 72, 27 de marzo de 1913.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».