El capitalismo norteamericano va a la cabeza de todos. El mayor desarrollo de la técnica, la mayor rapidez del progreso, todo ello obliga a la vieja Europa a ir a la zaga de los yanquis. Pero la burguesía europea no toma de América las instituciones democráticas, ni la libertad política, ni el régimen republicano de Estado, sino los procedimientos más novedosos de explotación del obrero.

Lo que más se comenta ahora en Europa, y en parte también en Rusia, es el «sistema» del ingeniero norteamericano Frederick Taylor. No hace mucho, en el salón de actos del Instituto de Ingenieros de Vías de Comunicación de Petersburgo, el señor Semiónov leyó un informe sobre este sistema. El propio Taylor describió este sistema con el nombre de «científico», y su libro es traducido y propagado celosamente en Europa.

¿En qué consiste este «sistema científico»? En exprimir del obrero el triple de trabajo durante la misma jornada laboral. Se hace trabajar al obrero más fuerte y hábil; se cronometra, con relojes especiales —en segundos y fracciones de segundo— el tiempo que se invierte en cada operación, en cada movimiento; se elaboran los métodos de trabajo más económicos y productivos; se reproduce el trabajo del mejor obrero en una cinta cinematográfica, etc.

Y como resultado, en las mismas 9 o 10 horas de trabajo se exprime del obrero el triple de labor, se agotan sin piedad todas sus fuerzas, se succionan con velocidad triplicada todas las gotas de energía nerviosa y muscular del esclavo asalariado. ¿Se muere antes? ¡Muchos otros hay a las puertas!...

El progreso de la técnica y de la ciencia significa, en la sociedad capitalista, el progreso en el arte de exprimir el sudor.

He aquí un ejemplo del libro de Taylor.

Se compara el trabajo de cargar en vagonetas el hierro colado que ha de ser ulteriormente elaborado, se compara el viejo y el nuevo sistema, el «científico»:

El capital reduce sus gastos a la mitad y aún más. La ganancia crece. ¡La burguesía está encantada y no se cansa de alabar a los Taylor!

El obrero, al principio, recibe un aumento. Pero centenares de obreros son despedidos. Los que quedan trabajan con una intensidad cuatro veces mayor, deslomándose en la labor. Exprimirán todas las fuerzas del obrero y luego lo echarán. Sólo toman a los jóvenes y fuertes.

Exprimen el sudor según todas las reglas de la ciencia...

*«Pravda» nº 60, 13 de marzo de 1913. Firmado: W.*

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».