¡Muy estimados camaradas!

Por propuesta del Comité Central, nuestra reunión de representantes del CC y de militantes locales rusos, que actúan en las diversas ramas del trabajo socialdemócrata, ha debatido la carta de ustedes del 28 de diciembre de 1912, en la que manifiestan el deseo de «convocar una reunión y dirigir los debates».

Expresándoles el agradecimiento por la atención que prestan a los asuntos de nuestro Partido, la reunión ha acordado al mismo tiempo, por unanimidad, rechazar la propuesta de ustedes.

Nosotros, los socialdemócratas revolucionarios rusos, respetamos en sumo grado al partido del proletariado revolucionario alemán. Aspiramos a que entre los partidos socialdemócratas ruso y alemán existan las más fraternales relaciones. Y, no queriendo dejar malentendido alguno, procuraremos exponerles francamente, estimados camaradas, los motivos que nos han guiado al rechazar la propuesta de ustedes.

¡Comencemos, por lo menos, por el objetivo de la reunión que proyectan ustedes!

Consideran ustedes que su objetivo debe ser «la elaboración de un programa único del Partido y de unos estatutos orgánicos», y nos proponen que les comuniquemos nuestro proyecto de ambos.

Sin embargo, nuestro Partido cuenta desde hace ya tiempo con un programa. En 1903, es decir, hace diez años, nuestro programa fue aprobado en el II Congreso de nuestro Partido. Y desde entonces, cientos de miles, y en los años de revolución millones, de proletarios de Rusia han demostrado su fidelidad a este programa, luchando bajo la bandera de nuestro Partido. Seguimos siendo fieles a este programa también ahora. Consideramos completamente superflua su revisión.

Les comunicamos, para su información, que hasta ahora ni siquiera los liquidacionistas han exigido la revisión del programa del Partido, al menos no lo han hecho abiertamente.

La conciliación de los diferentes grupos y grupúsculos en torno a un nuevo programa presupone la ausencia del Partido. Pero el POSDR existe, bajo su bandera sigue luchando la clase obrera de Rusia. Nuestro Partido ha atravesado, y en parte atraviesa todavía, momentos muy difíciles. Pero no ha dejado de existir ni por un minuto, en contra de lo que afirman los liquidacionistas. Sólo para estos últimos (es decir, para quienes están fuera del Partido) son aceptables las negociaciones sobre la elaboración de un programa de partido nuevo, para un partido nuevo, evidentemente. (Lo dicho se refiere, con pocas modificaciones, también a la elaboración de nuevos estatutos del Partido.)

Además. Nos separan de los liquidacionistas profundas divergencias de principios, ante todo en el problema de la nueva revolución en Rusia. Nuestro Partido (y entre ellos los mencheviques del Partido, encabezados por G. V. Plejánov) mantiene el punto de vista de que la clase obrera rusa y su partido deben luchar por una nueva revolución en Rusia, la única que puede aportar a nuestro país una verdadera libertad política. Los liquidacionistas niegan precisamente esto. En toda su táctica parten del supuesto de que el desarrollo en Rusia seguirá una vía más o menos pacífica y constitucional.

Comprenderán fácilmente, estimados camaradas, que de divergencias tan cardinales se deriva inevitablemente toda una serie de discrepancias en todos los problemas del trabajo del Partido. Los liquidacionistas niegan nuestro actual POSDR, que hoy sólo puede existir en la ilegalidad (aunque puede realizar y realiza trabajo socialdemócrata legal en muchas esferas). Los liquidacionistas destruyen nuestra organización actual con la esperanza de lograr fundar en la Rusia contemporánea un partido obrero legal. (Aquí cabe señalar que incluso los kadetes liberales no pueden conseguir la legalización de su partido.) De ahí la escisión, provocada entera y exclusivamente por los liquidacionistas.

Y es natural que estas disputas, estas divergencias cardinales, sólo puedan ser resueltas por los propios obreros conscientes rusos, y únicamente por nuestras propias organizaciones socialdemócratas de Rusia, y por nadie más.

Y los obreros rusos ya han dado un paso importante en esa dirección.

Las recién terminadas elecciones a la IV Duma han demostrado que el proletariado ruso, en su aplastante mayoría, mantiene el punto de vista de nuestro viejo Partido, con su programa y su táctica revolucionarios.

Los 6 diputados elegidos por ley en la curia obrera son bolcheviques.

Estos 6 diputados representan las 9/10 partes de la Rusia obrera, y se declaran abiertamente adversarios de los liquidacionistas.

El primer diario obrero socialdemócrata de Rusia («Pravda» de San Petersburgo) ha sido fundado y es mantenido por los propios obreros, con sus pequeños ahorros, y precisamente por obreros de esa misma orientación (bolchevique). La unidad de la inmensa mayoría de los obreros se va forjando así de hecho, desde abajo, desde el seno de la masa obrera. Sólo esa unidad es vital, sólo ella conducirá a la plena cohesión de las fuerzas obreras.

No les ocultaremos, camaradas, que, en las actuales circunstancias, la mediación del Vorstand alemán la consideramos, en general, inaceptable. Ya sea por desconocimiento de la situación o por alguna otra causa, el Vorstand no ha mostrado imparcialidad respecto a nosotros y a los liquidacionistas. Les recordaremos tan sólo dos hechos.

1) En el Órgano Central del partido hermano alemán («Vorwärts») se dedican columnas enteras a los más groseros ataques de los liquidacionistas contra nuestra Conferencia del Partido de enero de 1912, mientras que a nosotros se nos niega la publicación de un mentís, siquiera puramente fáctico, vulnerando así las más elementales obligaciones para con nosotros.

2) El Vorstand, durante la campaña electoral, y a despecho de nuestras protestas, prestó ayuda monetaria a los liquidacionistas, negándosela al Comité Central. El Vorstand concedió una subvención al Bund, al Comité Regional del Cáucaso y a los letones, es decir, al CO liquidacionista, pues todo el mundo sabe que precisamente esas 3 organizaciones constituyen principalmente el CO liquidacionista. Con el dinero de los obreros alemanes, los liquidacionistas iniciaron la publicación del Konkurrenzorgan «Luch» en Petersburgo, que empezó a salir el mismo día de las elecciones y agudizó la escisión.

En tiempos de escisión, prestar ayuda monetaria a una parte contra la otra es un paso absolutamente inaudito en toda la Internacional. Al dar ese paso, el Vorstand lanzó un desafío a los partidarios de la Conferencia de enero y demostró que no era capaz de guardar imparcialidad.

Con sumo pesar, pero hemos de decírselo con franqueza, camaradas: la información de los camaradas alemanes sobre los asuntos rusos está organizada de un modo que no puede ser más anormal. De ahí que ustedes unas veces presuponen una reunión de 12 «corrientes» (grupúsculos semiestudiantiles del extranjero), ignorando a las organizaciones de Rusia, y otras veces esbocen el plan de la convocatoria de cinco organizaciones, etc. De ahí también los insolentes intentos de los liquidacionistas de engañar a ustedes sencillamente: por ejemplo, su intento de obtener dinero de ustedes alegando que, al parecer, en el verano de 1912, en Járkov y Moscú, los bolcheviques se habían unificado con los liquidacionistas. Mientras que, en realidad, precisamente en Járkov y Moscú fueron elegidos diputados los bolcheviques, enemigos irreconciliables del liquidacionismo, elegidos en lucha contra estos últimos (los diputados Muránov y Malinovski). De ahí también el que ustedes prestaran ayuda monetaria durante las elecciones precisamente a aquellos grupos (el Bund, el PPS, el PSD) que más agudamente chocaron en las elecciones y de cuyo seno surgió Iagüello, el único diputado admitido en la fracción socialdemócrata tan sólo como miembro sin plenos derechos, y aun así por una mayoría de sólo siete votos contra seis.

Es ya hora, camaradas, de poner fin a esto. En lugar de escuchar a informadores incompetentes, ustedes deben abrir las páginas de sus órganos para el esclarecimiento objetivo de la situación en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y para su tratamiento de principio, a saber, para artículos firmados por los representantes responsables de los distintos grupos del Partido.

Si desean conocer nuestros asuntos, deben extraer la información de documentos y publicaciones, tal como proceden, por ejemplo, al seguir la lucha de corrientes en Italia, Inglaterra, etcétera. De lo contrario, emprenderán involuntariamente pasos que a menudo pueden ser percibidos por los obreros rusos como un agravio completamente inmerecido.

Escrito el 2 (15) de marzo de 1913.

Publicado por primera vez en 1960, en la revista «Komunist» núm. 6

Se imprime según la copia mecanográfica. Traducción del alemán.