Publicado en la primera quincena de febrero (n. st.) de 1913 en un folleto separado, editado por el CC del POSDR en París

La resolución «Sobre la reorganización y el trabajo de la redacción del periódico “Pravda”» se publicó por primera vez en 1956 en la revista «Cuestiones de Historia» nº 11

Se publica según el texto del folleto, cotejado: la «Notificación» con el manuscrito, las «Resoluciones» con la edición hectografiada

Se publica según una copia escrita de puño y letra por I. K. Krúpskaya

En febrero del presente año tuvo lugar una conferencia del CC del POSDR con militantes del partido. Se logró atraer a la conferencia a miembros de las organizaciones clandestinas del partido de Petersburgo (cinco), de la región de Moscú (dos), del Sur (dos), de los Urales y del Cáucaso. No fue posible celebrar elecciones por parte de las organizaciones locales, y por eso la conferencia no se constituyó como tal. Una parte de los miembros del CC no pudo asistir por razones policiales.

Casi todos los participantes en la conferencia tomaban parte destacada en toda clase de sociedades obreras legales y en las llamadas «posibilidades legales». De este modo, la composición de la conferencia garantizó un cuadro correcto de toda la labor del partido en todas las regiones principales de Rusia.

La conferencia celebró 11 sesiones y elaboró resoluciones (además de las no divulgables)[31] sobre los siguientes puntos del orden del día: 1) El auge revolucionario, las huelgas y las tareas del partido; 2) La construcción de la organización clandestina; 3) La fracción socialdemócrata en la Duma; 4) La prensa del partido; 5) La campaña de seguros; 6) La actitud hacia el liquidacionismo. La cuestión de la unidad; 7) Sobre las organizaciones socialdemócratas «nacionales».

Las resoluciones fueron aprobadas por unanimidad – con la única excepción de la abstención de un camarada en dos puntos de la resolución «sobre los seguros» y de otro en aspectos particulares de la resolución «nacional».

Las resoluciones de la conferencia, aprobadas por el Comité Central, ofrecen un balance de la experiencia del partido y una línea orientadora para todas las cuestiones más importantes del trabajo socialdemócrata en la Rusia actual.

Hacer un balance sistemático de la experiencia de 1912 es una tarea de la mayor importancia para la socialdemocracia, porque ese año fue un año de gran viraje histórico en el movimiento obrero de Rusia. No se trata sólo de que la decadencia y la dispersión den paso a la animación. La clase obrera ha pasado a una ofensiva de masas contra los capitalistas y contra la monarquía zarista. La oleada de huelgas económicas y políticas se ha elevado a tal altura que, en este aspecto, Rusia vuelve a colocarse a la cabeza de todos los países del mundo, incluso de los más desarrollados.

Este hecho no hará olvidar, por supuesto, a ningún obrero consciente cuánto nos han superado los proletarios de los países libres en la organización y en la educación clasista de las masas. Pero este hecho ha demostrado que Rusia ha entrado en una fase de ascenso de una nueva revolución.

Sobre la clase obrera recae la gran tarea de despertar revolucionariamente y educar en la lucha a todas las masas democráticas, de dirigirlas hacia un potente embate que debe dar a Rusia la libertad y la república, destruyendo la monarquía de los Románov. El apoyo integral a la lucha revolucionaria abierta de las masas, su organización, extensión, profundización e intensificación: he aquí la tarea fundamental del momento presente. No es socialdemócrata quien no haya comprendido esta tarea, quien no trabaje en una u otra organización, grupo o célula clandestina que sirva a la causa del desarrollo de la revolución.

El auge revolucionario del proletariado en 1912 fue el motor principal del cambio de ánimo de la democracia, reconocido por todos. Y tanto en las elecciones a la IV Duma como en la creación de una prensa obrera legal que predicase aunque fuera el abecé de la teoría del marxismo, la socialdemocracia obtuvo grandes victorias. El gobierno zarista no pudo impedir esos éxitos exclusivamente porque la lucha revolucionaria abierta de las masas modificó toda la situación sociopolítica. Prosiguiendo su trabajo constante, perseverante y sistemático de utilización absolutamente de todas y cada una de las «posibilidades legales», desde la tribuna de la Duma negra hasta cualquier sociedad de abstemios, el POSDR no olvida ni un solo minuto que el alto título de miembro del partido solo es digno quien desarrolla todo el trabajo entre las masas realmente con espíritu de las resoluciones del partido, meditadas y adoptadas desde el punto de vista de la revolución ascendente, y no desde el punto de vista de la «legalidad» del 3 de junio. No ceder a la dispersión y a la descomposición que quedaron de la época de 1908-1911, sino luchar contra ellas: he ahí nuestra tarea. No dejarse arrastrar por la corriente de un legalismo caótico y sin principios, sino utilizar todo lo legal para agrupar paulatinamente todo lo vivo en torno al partido clandestino: he ahí nuestro quehacer. Ninguna paz con quienes abusan del legalismo para sembrar el escepticismo y la indiferencia hacia la lucha revolucionaria de las masas, o incluso para frenarla directamente: he ahí nuestra consigna.

Primera página del manuscrito de V. I. Lenin de la «Notificación» sobre la Conferencia de Cracovia del CC del POSDR con los militantes del partido. – 1913 (Reducido)

No es en la rebaja de nuestras exigencias donde radica la garantía de su realizabilidad, ni en la mutilación de nuestro programa, ni en la táctica de atraer a gente poco desarrollada con la engañosa consigna de la facilidad de tal o cual reforma constitucional bajo el zarismo ruso. No. Esta garantía radica en la educación de las masas con espíritu de democracia consecuente y de conciencia de la falsedad de las ilusiones constitucionales. Esta garantía radica en la organización revolucionaria de la clase avanzada, el proletariado, y en el gran entusiasmo revolucionario de las masas.

La época de desenfreno de la contrarrevolución nos ha dejado en herencia la confusión ideológica y la descomposición, la dispersión organizativa en muchos centros del movimiento obrero, la atomización y el forzoso alejamiento del partido de unos, la actitud despectiva e incluso hostil hacia la «clandestinidad» que guarda las tradiciones de la revolución y elabora la táctica revolucionaria, de otros. La escisión de los liquidacionistas respecto al partido socialdemócrata, el aislamiento de hecho y, en algunos lugares, el olvido de los principios de la socialdemocracia y la descomposición de las organizaciones socialdemócratas «nacionales», todo esto ha agudizado hasta el límite la exigencia de unidad.

La unidad del proletariado socialdemócrata es condición indispensable de sus victorias.

La unidad del proletariado socialdemócrata es imposible sin la unidad de su partido, el POSDR.

Y aquí vemos de inmediato que no se puede resolver la cuestión de esta unidad sin resolver, no de palabra, sino de hecho, la cuestión de la necesidad del partido clandestino. Quien habla de unidad y al mismo tiempo predica un «partido obrero abierto», se engaña a sí mismo y a los obreros. Quien habla de unidad, aparentando que esta cuestión se puede resolver, se puede aclarar, se puede al menos plantear en el marco de la legalidad, se engaña a sí mismo y a los obreros.

No. No las frases vacías sobre la «unidad» en la prensa legal, ni los acuerdos con diversos grupitos de intelectuales «dispersos por separado», ni la diplomacia de las negociaciones en el extranjero, sino solamente la unificación en los lugares, la fusión de hecho en una única organización clandestina de todos los obreros que forman parte del POSDR: solo esto, y nada más, resuelve la cuestión de la unidad.

Los obreros han empezado ya por sí mismos, desde abajo, esta única solución seria y práctica de la cuestión de la unidad. La conferencia llama a todos los socialdemócratas a emprender este camino.

Los obreros socialdemócratas restablecen por doquier organizaciones únicas clandestinas del POSDR bajo la forma de células de fábrica, comités de fábrica y de planta, grupos de distrito, centros urbanos, grupos socialdemócratas en toda clase de instituciones legales, etc. Quien no quiera condenarse a sí mismo a la situación de solitario impotente, que ingrese en esas organizaciones. El reconocimiento del partido clandestino, el apoyo a la lucha revolucionaria de las masas se realizan aquí bajo el control de los propios obreros.

El período de descomposición está pasando. Ha llegado el momento de agrupar las fuerzas. Unámonos, pues, en organizaciones clandestinas del POSDR. Estas no cierran las puertas a ningún socialdemócrata que desee trabajar en ellas, que desee ayudar a la organización del proletariado, a su lucha contra el capital, a su embate revolucionario que ha comenzado contra la monarquía zarista.

[31] Las resoluciones no divulgables trataban de las cuestiones de organización.

La crisis política nacional madura lenta pero inexorablemente en Rusia. El sistema del 3 de junio fue el último intento de salvar la monarquía zarista de las centurias negras, un intento de renovarla mediante una alianza con las cumbres de la burguesía, y este intento ha fracasado. Las nuevas fuerzas de la democracia crecen y se fortalecen no por días, sino por horas entre el campesinado y la burguesía urbana en Rusia. Más rápido que antes, en el campo y en las ciudades, aumenta el número de proletarios, crece su organización, su cohesión, su confianza en su invencibilidad, reforzada por la experiencia de las huelgas masivas.

El POSDR, organizando en un todo único a los destacamentos de vanguardia de este proletariado, debe conducirlo a las batallas revolucionarias en nombre de nuestras viejas reivindicaciones revolucionarias.

Febrero de 1913.

Resoluciones

El ascenso revolucionario, las huelgas y las tareas del partido

1. El hecho más significativo en la historia del movimiento obrero y de la revolución rusa en 1912 es el notable desarrollo de la lucha huelguística económica y política del proletariado. El número de huelguistas políticos alcanzó el millón.

2. Merece especial atención el carácter de la lucha huelguística de 1912. Los obreros presentan en varios casos reivindicaciones económicas y políticas simultáneamente; una fase de huelgas económicas es sucedida por una fase de huelgas políticas, y viceversa. La lucha contra los capitalistas por las conquistas de 1905 arrebatadas por la contrarrevolución, y el creciente encarecimiento de la vida, hacen que nuevas y nuevas capas de obreros se pongan en pie, planteándoles cuestiones políticas de la forma más aguda. Todas estas formas de unión y entrelazamiento de la lucha económica y política son la condición y la garantía de la potencia del movimiento, creando la huelga revolucionaria de masas.

3. El comienzo de los estallidos de descontento y de las insurrecciones en la flota y el ejército, que marcaron el año 1912, se halla en indudable relación con las huelgas revolucionarias masivas de los obreros, señalando el aumento de la efervescencia y la indignación en amplios círculos de la democracia y, en particular, entre el campesinado, que compone la masa principal de las tropas.

4. Todos estos hechos, en relación con el viraje general hacia la izquierda en el país, que se manifestó en las elecciones a la IV Duma, a pesar del más descarado falseamiento de las mismas por el gobierno zarista de las centurias negras, demostraron definitivamente que Rusia ha entrado de nuevo en un período de abierta lucha revolucionaria de masas. La nueva revolución, cuyo comienzo estamos viviendo, es el resultado inevitable de la bancarrota de la política zarista del 3 de junio. Esta política no pudo satisfacer ni siquiera a la más servil gran burguesía. Y la situación de las masas del pueblo se ha vuelto aún más privada de derechos, especialmente para las nacionalidades oprimidas, y el campesinado se ha visto nuevamente abocado a las hambrunas de millones y millones de personas.

5. En tales condiciones, las huelgas revolucionarias de masas adquieren una importancia excepcional también porque constituyen uno de los medios más eficaces para superar la apatía, la desesperación y la dispersión del proletariado agrícola y del campesinado, para despertar su actividad política independiente e incorporarlo a acciones revolucionarias lo más solidarias, simultáneas y amplias posible.

6. Las organizaciones del partido, al ampliar e intensificar la agitación por las reivindicaciones inmediatas del POSDR —la república democrática, la jornada laboral de ocho horas y la confiscación de todas las tierras de los terratenientes a favor del campesinado— deben situar en un primer plano de su actividad el apoyo integral a las huelgas revolucionarias de masas, así como el desarrollo y la organización de todo tipo de acciones revolucionarias de las masas. En particular, es necesario plantear como tarea inmediata la organización de manifestaciones callejeras revolucionarias, tanto en combinación con las huelgas políticas como en calidad de acciones independientes.

7. La aplicación por algunos capitalistas de lock-outs (despidos masivos) contra los obreros en huelga plantea nuevas tareas ante la clase obrera. Es necesario considerar atentamente las condiciones económicas de la huelga en cada distrito, en cada rama industrial, en cada caso particular, buscando nuevas formas de lucha para enfrentar los lock-outs (por ejemplo, la huelga italiana) y sustituyendo las huelgas políticas por mítines revolucionarios y manifestaciones callejeras revolucionarias.

8. Algunos órganos de la prensa legal, independientemente de cómo valoren tal o cual huelga, realizan una agitación general contra las huelgas revolucionarias de masas. Dicha agitación, además de la prensa liberal, es llevada a cabo, por ejemplo, por el grupo de los liquidacionistas en el periódico "Luch", contrariamente a una parte considerable de los obreros que de una u otra manera apoyan este periódico. La tarea de todos los obreros socialdemócratas del partido ante esto es: 1) la lucha decidida contra este grupo; 2) la explicación sistemática y persistente a todos los obreros, sin distinción de tendencias, del daño total de dicha prédica y 3) la unión de todas las fuerzas proletarias para el ulterior desarrollo de la agitación revolucionaria y de las acciones revolucionarias de masas.

La construcción de la organización ilegal

1. Haciendo balance del movimiento obrero y del trabajo del partido en 1912, la reunión constata que: la nueva ola de acciones revolucionarias de masas que ha comenzado ha confirmado plenamente las anteriores decisiones del POSDR (y en particular las de la Conferencia de enero de 1912) sobre la cuestión de la construcción del partido. El curso de la lucha huelguística en 1912, la campaña electoral socialdemócrata para las elecciones a la IV Duma, el curso de la campaña de seguros, etc., han demostrado con certeza que el único tipo correcto de construcción organizativa en la época que atravesamos es: el partido ilegal, como suma de células del partido, rodeadas de una red de sociedades obreras legales y semilegales.

2. La adaptación a las condiciones locales de las formas organizativas de la construcción ilegal es absolutamente obligatoria. La diversidad de formas de cobertura de las células ilegales, la mayor flexibilidad posible en la adaptación de las formas de trabajo a las condiciones locales y cotidianas es la garantía de la vitalidad de la organización ilegal.

3. La principal tarea inmediata en el ámbito de la construcción organizativa en el momento actual es: la creación en todas las fábricas y talleres de comités de fábrica ilegales puramente del partido, compuestos por los elementos obreros más activos. El enorme ascenso del movimiento obrero crea condiciones en las que el restablecimiento de los comités de fábrica del partido y el fortalecimiento de los existentes se hace posible en la inmensa mayoría de los lugares.

4. La reunión señala que ahora ha madurado plenamente la necesidad de crear, a partir de los grupos locales dispersos, una organización dirigente única en cada centro.

Como tipo de organización a escala de toda la ciudad se ha destacado, por ejemplo, en Petersburgo, el comité dirigente de la ciudad, creado mediante la combinación del principio de elección por las células de distrito y el principio de cooptación.

Este tipo de organización permite establecer el vínculo más estrecho y directo entre el órgano dirigente y las células de base y, al mismo tiempo, permite crear un órgano ejecutivo pequeño en su composición, móvil y altamente conspirativo, con derecho a actuar en cada momento en nombre de toda la organización. La reunión recomienda este tipo también para otros centros del movimiento obrero, con las modificaciones que se deriven de las condiciones locales y cotidianas.

5. A fin de establecer vínculos estrechos entre las organizaciones locales y el CC, así como para orientar y unificar el trabajo del partido, la reunión considera urgentemente necesaria la organización de centros regionales en los principales distritos del movimiento obrero.

6. Como una de las tareas prácticas más importantes para establecer un vínculo vivo y permanente entre el Comité Central y los grupos socialdemócratas locales, así como para crear formas flexibles de dirección del trabajo local en los grandes centros del movimiento obrero, se plantea el sistema de personas de confianza. Las personas de confianza deben ser reclutadas entre los obreros-dirigentes del trabajo local. Solo los obreros de vanguardia, con sus propias fuerzas, pueden consolidar y afianzar el aparato central del partido en las localidades, así como en toda Rusia.

7. La reunión expresa el deseo de que el Comité Central organice lo más a menudo posible reuniones con los trabajadores locales del partido que actúan en diferentes ramas del trabajo socialdemócrata.

8. La reunión recuerda las reiteradas decisiones del partido en cuanto a que un partido obrero no puede subsistir más que con las cuotas justas de los afiliados y las colectas obreras. Sin dichas colectas, sobre todo en las condiciones actuales, la existencia de cualquier institución central del partido, por modesta que sea (local o de toda Rusia), es absolutamente imposible.

9. (No debe ser publicada.)

Sobre la fracción socialdemócrata en la Duma

1. La reunión constata que, a pesar de las inauditas persecuciones y de la falsificación de las elecciones por parte del gobierno, a pesar del bloque centuriano-liberal claramente formado en muchos lugares contra los socialdemócratas, el POSDR ha obtenido enormes victorias en las elecciones a la IV Duma. En casi todas partes ha aumentado el número de votos a favor de los socialdemócratas: en la segunda curia urbana, que la socialdemocracia va arrebatando cada vez más a los liberales. Y en la curia obrera, principal para nuestro partido, el POSDR ha conservado un dominio absoluto; además, la clase obrera, al elegir como diputados de curia a bolcheviques en todos los casos, ha subrayado de forma especialmente unánime su inquebrantable fidelidad al viejo POSDR y a sus legados revolucionarios.

2. La reunión saluda la enérgica actividad de los diputados socialdemócratas de la IV Duma, manifestada en una serie de intervenciones en la Duma, en la presentación de interpelaciones y en la lectura de una declaración que, en conjunto, expresó correctamente los principios fundamentales de la socialdemocracia.

3. Reconociendo como la única correcta la tradición, establecida en nuestro partido, según la cual la fracción socialdemócrata en la Duma es un órgano subordinado al partido en su conjunto, representado por sus instituciones centrales, la reunión considera que, en interés de la educación política de la clase obrera y de la correcta organización del trabajo de la Duma por el partido, es necesario seguir con atención cada paso de la fracción socialdemócrata y, de este modo, ejercer el control del partido sobre la fracción.

4. La reunión no puede dejar de ver una violación directa del deber partidario por parte de la fracción socialdemócrata en su resolución respecto a Yagello. Dicha resolución apoya el paso escisionista del Bund, que entró en un acuerdo con un partido no socialdemócrata (el PPS) contra los socialdemócratas polacos e impuso a un no socialdemócrata, Yagello, en contra de todos los electores obreros socialdemócratas que constituían la mayoría en el colegio de electores obreros. De este modo, la fracción profundizó la escisión entre los obreros de Polonia y dificultó la causa de la unidad en todo el partido.

5. La defensa, por parte del camarada Chjenkeli en nombre de la fracción, de la autonomía nacional-cultural bajo el pretexto de «crear las instituciones necesarias para el libre desarrollo de cada nacionalidad» constituye una violación directa del programa del partido{127}. Una formulación esencialmente idéntica fue rechazada por votación especial en el II Congreso del partido, que aprobó su programa{128}. La concesión a los sentimientos nacionalistas, incluso en una forma tan encubierta, es inadmisible para un partido proletario.

6. La votación de la fracción socialdemócrata a favor de la fórmula de transición progresista (y, en realidad, octubrista) con motivo de la declaración ministerial, y la no presentación de una fórmula socialdemócrata propia, constituye una omisión que debe ser señalada por el partido en vista de los malintencionados comentarios de la prensa liberal{129}.

7, 8 y 9. (No deben ser publicadas.){130}

Sobre la literatura ilegal

Tras discutir la cuestión de la necesidad de desarrollar plenamente la editorial ilegal y elaborar una serie de indicaciones concretas al respecto, la reunión exhorta insistentemente a todas las organizaciones locales del partido, a todos los núcleos obreros y a los obreros en particular a una mayor autonomía e iniciativa en lo referente al transporte y a los enlaces con la Oficina del Comité Central{131} para la difusión de la literatura ilegal.

Sobre la campaña de seguros

Constatando que la clase obrera y su partido, a pesar de todas las persecuciones, han desplegado una gran energía en la defensa de los intereses proletarios en relación con la implantación de la ley de seguros{132}, la reunión considera lo siguiente:

1. Es necesaria la lucha más decidida y unida contra los intentos del gobierno y de los capitalistas de obligar a los obreros a elegir a sus delegados para las cajas de enfermedad a oscuras, sin permitir reuniones obreras.

2. Los obreros deben conseguir en todas partes la celebración de reuniones, por vía de hecho, para designar previamente a los candidatos a delegados que les resulten deseables.

3. Los obreros deben organizar mítines revolucionarios para protestar contra las violencias y vejaciones que acompañan la implantación de las leyes de seguros.

4. En todo caso, es necesario designar previamente una lista obrera de candidatos a delegados entre los obreros socialdemócratas más influyentes y promoverla unánimemente, incluso allí donde no se logre organizar reunión alguna.

5. La reunión considera que el boicot a las elecciones de delegados es inconveniente y perjudicial. Los principales esfuerzos de los capitalistas en este momento se orientan a impedir que los obreros se apoderen de ciertos núcleos proletarios en las fábricas, que es lo que deben ser las cajas de enfermedad obreras. El boicot, al desunir a los obreros en el momento presente, no haría sino favorecer dicha aspiración de los capitalistas.

6. La lucha por la correcta elección de los delegados a las cajas de enfermedad no debe cesar ni un solo instante. Por todos los medios, con todas las fuerzas, aprovechando cada ocasión favorable, sin dar a los patronos ni un minuto en que crean asegurado el curso normal de la producción, ampliando y desarrollando la lucha de los obreros, no se puede, al mismo tiempo, renunciar a llevar a cabo la presentación de la lista socialdemócrata, pese a todos los obstáculos. Las elecciones no excluyen la continuación de la lucha. Al contrario, al lograr que obreros socialdemócratas firmes sean delegados, facilitaremos la lucha ulterior por unas elecciones correctas, lucha en la que los delegados ayudarán a los obreros por todos los medios.

7. En todos los lugares donde las elecciones se celebren sin reuniones, es necesario agitar por la reelección de los delegados sobre la base de una libertad real de elecciones con celebración de reuniones, utilizando todos los medios al alcance de los obreros.

8. La fracción socialdemócrata en la Duma debe presentar inmediatamente una nueva interpelación a propósito de la negativa a conceder reuniones a los obreros para las elecciones.

9. Toda la agitación en relación con la implantación de los seguros debe realizarse en estrecha conexión con el esclarecimiento de toda la situación en la Rusia zarista, explicando nuestros principios socialistas y nuestras reivindicaciones revolucionarias.

Sobre la actitud hacia el liquidacionismo y sobre la unidad

1. Los cuatro años de lucha del partido contra el liquidacionismo han demostrado la plena justeza de la definición que dio la Conferencia General del Partido del POSDR de diciembre de 1908 con estas palabras:

«Los intentos de una parte de la intelectualidad del partido de liquidar la organización existente del POSDR y sustituirla por una unión amorfa en el marco de la legalidad a cualquier precio, aunque esta última se compre al precio de una renuncia manifiesta al programa, la táctica y las tradiciones del partido»{133}.

En consecuencia, los liquidadores son condenados no por la necesidad de impulsar el trabajo legal, sino por la negación del partido ilegal y por su destrucción.

La creación del primer diario marxista obrero en Rusia y la elección, por la curia obrera, de diputados bolcheviques en todos los casos han demostrado de manera definitiva que el partido ha sabido dominar la actividad legal, relegando a los liquidadores.

2. Al abandonar el partido ilegal y agruparse por separado de las organizaciones locales, los liquidadores consumaban una escisión, que consolidaron creando en varios lugares, sobre todo en Petersburgo, los llamados grupos de iniciativa. La Conferencia del POSDR de enero de 1912, al decretar que el grupo liquidacionista de literatos de «Nasha Zaria» y «Delo Zhizni», que constituye el núcleo de los grupos de iniciativa, «se ha situado definitivamente fuera del partido»[32], no hizo sino constatar la escisión perpetrada por los liquidadores.

3. La conferencia de agosto de 1912, que se autodenominó «conferencia de las organizaciones del POSDR», resultó ser en realidad una conferencia liquidacionista, ya que su parte principal y dirigente fue el grupo literario de los liquidadores, escindido del partido y desvinculado de las masas obreras de Rusia.

4. La adhesión a la organización ilegal del partido por parte de la inmensa mayoría de los obreros de vanguardia obligó a la conferencia de agosto a hacer aparentes concesiones al espíritu de partido y a reconocer, de forma fingida, la organización ilegal del partido. En realidad, todas las resoluciones de dicha conferencia están impregnadas hasta la médula de liquidacionismo, e inmediatamente después de la conferencia, «Nasha Zaria» y «Luch», que declaró su adhesión a las decisiones de agosto, redoblaron su prédica liquidacionista.

a) por un partido abierto,
b) contra la clandestinidad,
c) contra el programa del partido (defensa de la autonomía cultural-nacional, revisión de las leyes agrarias de la III Duma, relegación a un segundo plano de la consigna de la república, etc.),
d) contra las huelgas revolucionarias de masas,
e) por una táctica reformista, exclusivamente legalista.

Por eso, la lucha resuelta contra el grupo liquidacionista de “Nuestra Zariá” y “Luch” y la explicación a las masas obreras del profundo daño de su prédica sigue siendo una de las tareas del partido.

5. La campaña por la “unidad”, emprendida por los liquidacionistas en la prensa legal, elude y oscurece la cuestión principal del ingreso en el partido ilegal y del trabajo en él, induciendo así a error a los obreros, pues esta cuestión ni siquiera puede plantearse en la prensa legal. De hecho, los liquidacionistas continúan comportándose de manera escisionista, lo que quedó demostrado de forma particularmente clara en las elecciones de Petersburgo: cuando los electores se dividieron en dos partes iguales, fueron precisamente los liquidacionistas quienes rechazaron la propuesta del sorteo, único medio que podría haber eliminado la división de los obreros ante los partidos burgueses.

6. Bajo la condición del reconocimiento de la organización ilegal del POSDR y del ingreso en ella, la unidad de los obreros socialdemócratas de todas las corrientes y matices constituye una necesidad absoluta y está imperiosamente dictada por todos los intereses del movimiento obrero.

La unificación precisamente sobre estas bases ya se ha realizado en la organización del distrito de Narva en Petersburgo y en una serie de organizaciones de provincia.

7. La reunión apoya de la manera más enérgica dicha unificación y recomienda que en todas partes se emprenda inmediatamente esta misma unificación desde abajo, a partir de los comités de fábrica, los grupos de distrito, etc., verificando en la práctica los compañeros obreros si se realiza realmente el reconocimiento de la organización ilegal y la disposición a apoyar la lucha revolucionaria de las masas y la táctica revolucionaria. Solo en la medida de esta creación efectiva de la unidad desde abajo se culminará la cohesión definitiva del partido y el pleno fortalecimiento de la unidad a escala de toda Rusia.

Sobre las organizaciones socialdemócratas “nacionales”

1. La experiencia de 1912 ha confirmado plenamente la justeza de la resolución de la Conferencia de enero (1912) del POSDR sobre esta cuestión[33]. El apoyo del Bund a la candidatura del no socialdemócrata Jagello contra los socialdemócratas polacos, y la violación del programa del partido en favor del nacionalismo por parte de la conferencia de agosto (1912) de los liquidacionistas, el Bund y los socialdemócratas letones, revelaron con especial evidencia la bancarrota total de los principios federalistas en la construcción del partido socialdemócrata y el profundo daño que el aislamiento de las organizaciones socialdemócratas “nacionales” causa a la causa proletaria.

2. Por eso, la reunión exhorta insistentemente a los obreros de todas las nacionalidades de Rusia a la más resuelta resistencia al nacionalismo beligerante de la reacción, a la lucha contra todas y cada una de las manifestaciones del espíritu nacionalista entre las masas trabajadoras, y a la más estrecha cohesión y fusión de los obreros socialdemócratas en los lugares en organizaciones únicas del POSDR, que realicen el trabajo en cada uno de los idiomas del proletariado local y lleven a la práctica la unidad desde abajo, tal como se practica desde hace tiempo en el Cáucaso.

3. La reunión expresa su profundo pesar por la escisión en las filas de la socialdemocracia polaca, que debilita extraordinariamente la lucha de los obreros socialdemócratas de Polonia. La reunión se ve obligada a constatar que la Dirección Principal de la socialdemocracia polaca, que no representa actualmente a la mayoría de las organizaciones socialdemócratas polacas del proletariado polaco, recurre a medios inadmisibles en la lucha contra esta mayoría (por ejemplo, la insinuación infundada de provocación contra toda la organización de Varsovia). La reunión exhorta a todas las organizaciones del partido que estén en contacto con los obreros socialdemócratas polacos a contribuir a la creación de una unidad real de la socialdemocracia polaca.

4. La reunión señala en particular el extremo oportunismo y liquidacionismo en las resoluciones de la última (IX) conferencia del Bund, que eliminó la consigna de la república, relegó a un segundo plano el trabajo ilegal y evidenció el olvido de las tareas revolucionarias del proletariado. Merece la misma condena la resistencia del Bund a la unificación de todos los obreros socialdemócratas en los lugares (en Varsovia, Lodz, Vilna, etc.), unificación en la que el POSDR ha insistido reiteradamente desde 1906 a través de sus congresos y conferencias.

5. La reunión saluda a los obreros socialdemócratas revolucionarios de la organización letona, que llevan a cabo una propaganda perseverante en un espíritu antiliquidacionista, y expresa su pesar de que el CC de la socialdemocracia letona se incline a apoyar los pasos antipartidistas de los liquidacionistas.

6. La reunión expresa la firme convicción de que el auge revolucionario que ha comenzado, las huelgas económicas y políticas de masas, las manifestaciones callejeras y otras formas de lucha revolucionaria abierta de las masas contribuirán a la plena cohesión y fusión en los lugares de los obreros socialdemócratas sin distinción alguna de nacionalidad, intensificando así la embestida contra el zarismo que oprime a todos los pueblos de Rusia y contra la burguesía que se unifica de todas las naciones de Rusia.

Sobre la reorganización y el trabajo de la redacción del periódico “Pravda”

1. La redacción no se ha mantenido con suficiente firmeza en el espíritu del partido. Se recomienda insistentemente a la redacción una observancia y aplicación más estrictas de todas las resoluciones del partido. La conducción legal es obligatoria.

El CC adopta medidas para la reorganización de la redacción.

2. La redacción responde débilmente a la vida partidista de los obreros socialdemócratas en Petersburgo. Es absolutamente necesario, en forma legal, relatar las resoluciones del partido o mencionarlas.

3. La redacción debe prestar más atención a explicar la incorrección y el daño del liquidacionismo en general y de la prédica de “Luch” en particular.

4. La redacción debe dedicar más atención a la agitación por las suscripciones y las colectas entre los obreros.

5. La parte bolchevique de los diputados debe incorporarse al amplio consejo de redacción del periódico y organizar una participación sistemática y perseverante tanto en el aspecto literario como en el económico del asunto.

6. La redacción debe tratar con especial precaución a sus colaboradores vperiodistas, para no dificultar el acercamiento iniciado y no permitir una línea de principio errónea.

7. Es necesario hacer todos los esfuerzos para reducir los gastos de edición y para crear un pequeño colectivo dirigente (que lleve todo el asunto), en el que obligatoriamente entre por lo menos un representante de los seis{134}.

Un colectivo dirigente análogo (comisión económica) con la participación obligatoria de uno de los seis es necesario para llevar el aspecto económico del asunto.

8. Los artículos que el CC considere de inserción obligatoria deben publicarse inmediatamente (con una firma convencional).

9. Es necesario, salvaguardando estrictamente la legalidad del periódico, atraer a la participación activa, tanto en la dirección literaria del periódico como en su difusión, a las sociedades obreras, sindicatos, comités, grupos y personas aisladas de Petersburgo y de provincias.

10. Apoyar la iniciativa del grupo de socialdemócratas de Petersburgo en lo referente a la edición de un órgano sindical general de orientación antiliquidacionista, verificando minuciosamente el planteamiento del asunto sobre el terreno.

11. Adoptar medidas para acercar el aspecto literario y el económico del periódico y de la revista{135}.

12. Es necesario emprender enérgicamente la organización en Moscú de un diario obrero como sección del de Petersburgo. Para ello, debe vincularse organizativamente al grupo de Moscú con la troika de diputados de la Región de Moscú.