En «Encuentros abigarrados» del número de Año Nuevo de «Rech», el Sr. Tan abordó una cuestión importante a la que los obreros deben prestar seria atención. Es la cuestión del crecimiento de la nueva democracia.

«Desde hace ya un año, o quizás más —escribe el Sr. Tan—, el cauce de la vida vuelve a cambiar y a deshelarse. En lugar de la mengua de las aguas aparece una crecida, Dios sabe de dónde, de las entrañas subterráneas y de fuentes lejanas. Durante tres años todo estuvo tranquilo y vacío. Ahora aparecen personas, van saliendo una tras otra de diferentes grietas y rincones perdidos…

…Lo más interesante son las personas de condición campesina, llegadas de abajo. Su nombre es legión. Han invadido las esferas medias de la vida e incluso pretenden las superiores, especialmente en provincias. Técnicos, contables, agrónomos, maestros, toda clase de empleados de los zemstvos. Todos se parecen entre sí. De rostro gris, de huesos anchos, de aspecto desgarbado; no son propensos a las reflexiones, por el contrario, son tenaces como gatos… La vida, evidentemente, ha dado un paso más, pues nosotros, los raznochintsy, —en comparación con ellos— somos como eran los nobles en comparación con nosotros».

Dicho con acierto y justeza, aunque no hay que olvidar que tanto los viejos raznochintsy como los nuevos, «de condición campesina», la intelectualidad democrática y la semiintelectualidad, representan a la burguesía, a diferencia de los nobles terratenientes feudales.

Pero la burguesía tiene diferentes capas, a las que corresponden distintas posibilidades históricas. A las capas altas de la burguesía y a la rica intelectualidad burguesa: abogados, profesores, periodistas, diputados, etc., casi siempre les es propio tender a la alianza con los Purishkévich. Miles de hilos económicos ligan a esta burguesía con ellos.

Por el contrario, la burguesía campesina y la nueva intelectualidad «de condición campesina» están ligadas por miles de hilos a las masas del campesinado sin derechos, oprimido, ignorante, hambriento, y por todas las condiciones de su vida son hostiles a toda purishkévichada, a toda alianza con ella.

Esta nueva democracia, más numerosa, más cercana a la vida de millones, aprende, se fortalece y crece rápidamente. Está llena, en su mayor parte, de vagos estados de ánimo oposicionistas, se nutre de la hojarasca liberal. Sobre los obreros conscientes recae una grande y responsable tarea: contribuir a que esta democracia se libere de la influencia de los prejuicios liberales. Sólo en la medida en que ella vaya superando estos prejuicios, sacudiéndose la miseria de las ilusiones liberales, rompiendo con los liberales y tendiendo la mano a los obreros, estará llamada, esta nueva democracia en Rusia, a hacer algo serio por la causa de la libertad.

«Pravda» n.º 15, 19 de enero de 1913. Firmado: T.

Se publica según el texto del periódico «Pravda»