El conocido renegado Briand, que en un tiempo fue archirrevolucionario y paladín de la «huelga general», se ha encontrado de nuevo al frente del ministerio en Francia. Lo mismo que John Burns en Inglaterra, ha traicionado a la clase obrera y se ha vendido a la burguesía.

Es interesante la composición de su nuevo gabinete. En él reina una troika: Jonnart – Étienne – Baudin. ¿Qué figuras son éstas?

Echen un vistazo a los periódicos liberales, por ejemplo al *Rech* nº 11. Verán un relato detalladísimo sobre dónde estudiaron los ministros, dónde prestaron servicios. Verán una publicidad desvergonzada y el afán de hacerse los serviles: ¡Jonnart es amigo del rey Eduardo! ¡Baudin es sobrino de un communard!

«Jomini y más Jomini, pero del vodka ni media palabra». Sobre la esencia del asunto *Rech* calla. Y esa esencia es muy simple: toda la troika es la compañía más curtida y desvergonzada de negociantes y estafadores financieros. Étienne participó en todos los sucios escándalos millonarios, empezando por Panamá. Es un traficante de operaciones financieras en las colonias, algo así como nuestras tierras bashkires… Jonnart participó en la no menos «limpia» obtención de concesiones de los riquísimos minerales de hierro de Uenza (África). Sus parientitos están en los consejos de administración de las mayores sociedades anónimas. Baudin es un dependiente de los capitalistas, contratistas y propietarios de astilleros. ¡Su puesto exacto está en el ministerio de marina… más cerca de los contratos y suministros para la flota!

En ninguna parte se confirman con tanta nitidez como en Francia las palabras de Marx: los gobiernos burgueses son los dependientes de la clase capitalista. Y el gran progreso de Francia consiste en que la clase obrera ha desgarrado todos los falsos velos, ha hecho claro lo confuso, «ha arrancado de las cadenas las flores artificiales que las adornaban, no para que la humanidad siga llevando estas cadenas despojadas de toda alegría y de todo placer, sino para que se quite las cadenas y extienda la mano hacia la flor viva».

*«Pravda» nº 14, 18 de enero de 1913. Firmado: I.*