La actual escisión en la socialdemocracia polaca es fruto de un conflicto iniciado ya hace varios años. Ya en el VI Congreso del partido, en 1908{163}, entre la Dirección Central, por un lado, y las organizaciones de los distritos de Varsovia y Dombrowski, por otro, se manifestó una contradicción tan aguda que el congreso rechazó la propuesta de expresar su confianza a la Dirección Central. El conflicto era de carácter organizativo, pero tenía una gran importancia política. La periferia exigía la posibilidad de influir en la posición política del partido, reclamaba que todas sus medidas fueran ampliamente discutidas por las organizaciones.

La Dirección Central quedó, a pesar de todo, en manos de las mismas personas. Y su mayoría, con el conocido Tyszka al frente, no modificó su táctica, aprovechando la debilidad del partido, las detenciones y las condiciones de la contrarrevolución. Tyszka maniobraba e intrigaba en el POSDR en nombre del SDKPiL, sin tener para nada en cuenta la voluntad de este último. En la política del partido comenzó una era de falta de principios y de vacilaciones, por ejemplo, en la cuestión de los sindicatos, de la actitud hacia el PPS, de la táctica del PSD dentro del POSDR. A los camaradas que ponían al descubierto las contradicciones en la política de la Dirección Central y exigían una línea de principios consecuente, la Dirección Central les tapaba la boca, no permitiendo discusiones en la prensa y, lo que es peor, prometiendo constantemente abrir la discusión "en el plazo más breve", para luego publicar de una vez también las protestas de los camaradas contra esa táctica. Los adversarios de Tyszka dentro de la misma Dirección Central, todos viejos militantes bien conocidos por todo el partido, fueron desplazados uno tras otro. Uno renunció a la reelección ya en el VI Congreso, declarando que era imposible trabajar con Tyszka; otro fue desplazado en 1909; un tercero renunció a su participación en la Dirección Central en 1911{164}.

Pero a medida que el movimiento ascendía y se reanimaba desde comienzos de 1911, el descontento comenzó a manifestarse también en las localidades. A la cabeza de la "revuelta" se puso la organización de Varsovia, la más importante y fuerte y, sobre todo, la más consecuente en el aspecto revolucionario, que desde 1905 hasta hoy había ocupado el ala izquierda en la socialdemocracia polaca.

La Dirección Central, como es natural, se inquietó y se dispuso a "cortar de raíz". La señal para el ataque fue la Conferencia Interdistrital de Varsovia de diciembre de 1911{165}. Esta conferencia se atrevió a exigir para la próxima conferencia del partido una representación más fuerte del "territorio", es decir —¡idea sacrílega!—, una disminución de la influencia de la Dirección Central en la conferencia. Pero eso aún no habría sido nada: una resolución semejante fue adoptada también por la Conferencia de Lodz{166}. Varsovia cometió un delito mayor: demostró que no lo exigía en vano, sino con una finalidad política. Adoptó varias resoluciones políticas que no gustaron a Tyszka: entre otras cosas, expresó su descontento por el hecho de que la Dirección Central no le hubiera presentado el informe de su actividad, y exigió que la Dirección Central diera a conocer al partido su actividad dentro del POSDR y no hiciera la política "rusa" a escondidas de los obreros polacos, etc.

Comenzó la lucha abierta. Tyszka lanzó una serie de "circulares" y "aclaraciones". "Aclaró" que: 1) la organización de Varsovia había pisoteado los estatutos del partido y se encaminaba a la escisión; 2) que sus resoluciones eran una manifestación de boicotismo, otzovismo y anarquismo; 3) que no tenía divergencias ideológicas de ninguna clase con la Dirección Central y que, por tanto, la escisión carecía de toda base política; 4) que la organización de Varsovia no existía, que la conferencia había sido ficticia y que, por consiguiente, no había ni hubo tal escisión; 5) que la organización de Varsovia no había sido capaz de editar por sí sola ni una sola hoja volante, dejando todo el trabajo literario a la Dirección Central; que había creado ilegalmente su propia técnica escisionista y editaba sus hojas volantes. También caracterizó personalmente, con detalles familiares, a un par de "intelectuales camorristas"[37] de Varsovia y explicó que ellos provocaron la escisión y que no trabajaban ni habían trabajado en la organización.

Por último, viendo que la organización de Varsovia se mantenía firme, Tyszka decidió recurrir a… medios "heroicos". Decidió convocar una conferencia ficticia y no admitir en ella a la oposición, es decir, a la inmensa mayoría de los camaradas que actúan en el territorio. Con este fin, la organización más fuerte —la de Varsovia— fue declarada por Tyszka… "disuelta", y con dos o tres agentes de Tyszka se creó una "organización de Varsovia" escisionista aparte.

Pero lo más indignante es la "motivación" por la cual Tyszka "disolvió" la organización de Varsovia. Tyszka declaró que esa organización, que no se le sometía, no es otra cosa que un instrumento de la provocación policíaca. Hasta ahora, Tyszka no ha presentado ni un solo hecho, por mínimo que sea, que confirme esto. No ha publicado el nombre de ni una sola persona sospechosa. Más aún: para dejarse abierta la retirada, Tyszka escribió cobardemente, en una declaración presentada a la Oficina Socialista Internacional, que en Varsovia, como en cualquier organización que actúa en las condiciones actuales, muy fácilmente podía anidar la provocación.

Sin embargo, Tyszka consideró un bien "disolver" a la organización de Varsovia e incluso declararla fuera de los límites del POSDR. Como ve el lector, esto ya no es lucha fraccional, sino directamente algo así como un delito penal.

Es comprensible que, habiéndose excedido, Tyszka provocara con este paso una indignación diez veces mayor. La comisión que el propio Tyszka designó para investigar la provocación se pronunció contra él. Tyszka respondió expulsando del partido a tres de sus miembros de largos años de labor y que gozaban de la confianza de todos, militantes del PSD. 44 viejos militantes publicaron la más encendida protesta contra las actuaciones de la "Dirección Central", que degradan a cualquier revolucionario. Tanto en el territorio como en el extranjero, por todas partes se exige que la "Dirección Central" rinda cuentas. La organización de Varsovia, como es natural, no se disolvió para complacer a Tyszka, sino que continúa su trabajo, tan difícil en las condiciones creadas. Las elecciones de la curia obrera de Varsovia fueron realizadas precisamente por la "oposición" de manera brillante. Las elecciones dieron a los socialdemócratas una mayoría absoluta sobre todos los demás partidos. De los 34 delegados socialdemócratas, 31 son partidarios de la oposición, 2 vacilantes y sólo uno partidario de Tyszka. En cambio, en las provincias, donde el "trabajo" lo realizan la Dirección Central y sus partidarios, la campaña electoral fue perdida en todas partes.

Las mezquinas y ruines querellas provocadas por la conducta de Tyszka, es de esperar que pronto sean cosa del pasado, y las divergencias de principios se perfilen con mayor claridad. También se expresará de manera más concreta el deseo de los obreros socialdemócratas polacos de vincularse más estrechamente, en el terreno organizativo, con los camaradas rusos. La conducta de Tyszka en el POSDR ha llevado a la Dirección Central a aislarse por completo de la vida general del partido, a no tener ni un solo aliado en el POSDR y a que ambas partes (liquidacionistas y antiliquidacionistas) se encojan de hombros por igual ante la extraña y falta de ideas "táctica" de Tyszka y de su "Dirección Central".

La socialdemocracia polaca atraviesa un momento difícil. Pero el desenlace ya se perfila. Todos los elementos sanos del PSD se cohesionan. Y no está lejano el momento en que el PSD sea la organización de los obreros socialdemócratas del partido, que tienen sus principios y su táctica, y no un juguete en manos de un intrigante sin principios.

Consideramos necesario completar la información sobre la escisión en el PSD con algunas noticias sobre la historia ulterior de la acusación de "provocación". Sobre esto nos comunican lo siguiente:

Rosa Luxemburgo (miembro de la Oficina Socialista Internacional por el PSD) escribió a la OSI una notita diciendo que el Comité de Varsovia eran unos escisionistas y estaban en manos de la Ojrana, ¡aclarando que no era para su publicación!

Y al mismo tiempo, ¡el propio Tyszka publicó esta infamia en la prensa socialdemócrata polaca!!

Lenin, habiendo recibido del secretario de la OSI, Huysmans, copia de la notita de Tyszka, envió, como es natural, una carta a Huysmans diciendo que se trataba del acto de venganza "más pérfido", que Malecki y Ganetski, ex miembros del CC, eran conocidos de todo el partido; que la comisión investigadora, designada por el propio Tyszka, no había hallado provocación alguna; que publicar acusaciones de provocación entre adversarios políticos, sin dar nombres, es la cosa más sucia y vil[38].

La Dirección Central respondió con simples injurias.

Se celebró el Congreso de Basilea. ¡La delegación del Comité de Varsovia fue reconocida por unanimidad por todos los delegados del POSDR, tanto liquidacionistas como letones, vperiodistas, bundistas y trotskistas!

Las elecciones en Varsovia dieron a ambos electores obreros socialdemócratas partidarios del Comité de Varsovia, adversarios de Tyszka y Cía.

El carácter ficticio de la organización paralela de Tyszka ha quedado demostrado ante todos. El camino honesto —retirar la acusación de provocación— no está a la altura de Tyszka y su Dirección Central.

Pero los mejores son nuestros liquidacionistas y su CO, tan amantes de la "unidad". ¡"Luch", que se adhiere oficialmente a la conferencia de agosto, publicó dos veces la infame mentira de Tyszka!!

La primera vez lo hizo un señor escondido tras unas iniciales. La segunda, el señor Avgustovski.

¡Y qué valientes! Propagan la infamia y… se esconden tras las espaldas de la Dirección Central. ¡¡A nosotros no nos concierne, nosotros no respondemos, nosotros no propagamos la infamia, "sólo" informamos del hecho de la publicación (de la infamia) en nombre de la Dirección Central!!

Mártov, Trotski, Liber, los letones y Cía propagan anónimamente la infamia de Tyszka, escondiéndose tras las espaldas de Tyszka… ¡en la prensa legal, donde no se pueden aportar documentos!

"Sotsial-Demokrat" nº 30, 12 (25) de enero de 1913.

Se publica según el texto del periódico "Sotsial-Demokrat".