Los candidatos del POSDR en las próximas elecciones a la Duma serán designados por las organizaciones partidarias locales sin distinción de puntos de vista ni tendencias. La minoría de los obreros socialdemócratas deberá subordinarse en todas partes a la mayoría.

Las tan cacareadas candidaturas dobles son un simple disparate, que solo sirve para intimidar a los camaradas del extranjero y para sacarles dinero.

Solo faltaría que las susodichas diez «tendencias» intimidaran con diez candidaturas y mendigaran dinero en el extranjero para cada candidato.

No habrá candidaturas dobles. Los liquidacionistas son tan débiles que se hallan en absoluta incapacidad de presentar segundas candidaturas. No mantenemos ninguna negociación con el puñado de liquidacionistas que han traicionado al partido. Ni el Comité Central en Rusia ni las organizaciones locales toman en serio a los liquidacionistas. Fíjense, por ejemplo, en los últimos acontecimientos de Petersburgo. Los liquidacionistas comunicaron en el periódico «Névski Gólos» (núm. 6) que en Petersburgo se habían celebrado con ellos (los liquidacionistas) reuniones con motivo de la realización de la campaña electoral. Tanto «Névskaia Zvezdá» (núm. 16) como «Pravda» (núm. 61) informaron el 21 y el 23 de julio que no habían enviado a sus representantes a la reunión; además, un participante en la reunión declaró en «Névskaia Zvezdá» que los obreros de toda Rusia aplicarían las decisiones de la Conferencia de enero del POSDR.

«La unificación de distintas tendencias —declaró, refiriéndose a los liquidacionistas— es absolutamente inconcebible en la campaña electoral socialdemócrata» («Névskaia Zvezdá», núm. 16, del 8 (21) de julio de 1912).

Ninguna ayuda monetaria en el mundo les granjeará a los liquidacionistas la simpatía de los obreros rusos. Pero, se sobreentiende, cabe la posibilidad de que, con dinero de la Dirección, se presenten en distintos lugares segundas candidaturas ficticias. En ese caso, la responsabilidad por semejantes candidaturas, que serían de hecho candidaturas de la Dirección alemana, recaerá, desde luego, sobre la Dirección.

El dinero que se entregue a los liquidacionistas les servirá a estos, que no tienen periódico diario, para fundar un órgano competidor. Ese dinero será utilizado para organizar una escisión por quienes en largos años de lucha han demostrado su nulidad; ese dinero será utilizado para viajes, etc., para fundar un nuevo partido. Si la Dirección quiere en la actualidad, por uno u otro medio, ayudar a los liquidacionistas, nos obligará, con todo el respeto que nos merece el partido hermano alemán, a apelar a la Internacional. Entonces demostraremos documentalmente ante el Congreso Internacional de Viena{152} que la Dirección ha expresado su disposición a fomentar entre nosotros la escisión mediante ayuda monetaria, a provocar candidaturas dobles y a galvanizar ese cadáver: los liquidacionistas derrotados. Si los camaradas alemanes quieren ayudar al POSDR, deben entregar el dinero al Comité Central del viejo partido, y no a quienes están organizando un partido nuevo.

Después de que la Dirección suspendiera la reunión prevista, nos comunicó que «no está en condiciones de dar dinero a ninguno de los grupos del partido en Rusia para la lucha electoral mientras no se nos indique (a la Dirección) a todos conjuntamente una institución que goce de la confianza general y esté autorizada para recibir y distribuir el dinero».

Esta pretendida neutralidad de la Dirección se reduce, en realidad, a que ha renunciado a apoyar al partido obrero en Rusia debido a las calumnias contra él por parte de los grupúsculos del extranjero y de la «conferencia» de los liquidacionistas.

Como complemento a las observaciones expresadas más arriba, consideramos deber nuestro añadir lo siguiente.

Los periódicos rusos que existen legalmente, dirigidos con espíritu marxista, constituyen en el momento actual el más importante portavoz abierto para las masas obreras socialdemócratas rusas en relación con la labor de agitación del partido.

Los periódicos que se editan en el extranjero, ilegales para Rusia, no pueden en rigor aspirar a la misma importancia que los mencionados, aunque su trascendencia de principio para la clarificación teórica del movimiento es sin duda sumamente grande. Es sabido con cuánta facilidad y a veces ligereza fundan tales periódicos pequeños grupos dispersos de emigrados rusos en el extranjero; estos periódicos llevan una existencia lamentable entre esos mismos grupos y casi no llegan a manos de los afiliados rusos al partido. Por eso, en rigor, no se les puede reconocer una importancia digna de mención para la vida del partido en Rusia.

Tras medio año de lucha de los periódicos antiliquidacionistas (de enero a junio de 1912), hay un único órgano de los liquidacionistas: «Névski Gólos». Este periódico, como órgano político, casi ha dejado de existir; en el transcurso de mes y medio (de junio a mediados de agosto) solo han aparecido dos números (6 y 7). Está claro que ningún periódico semejante puede resistir las persecuciones policíacas que arrecian en Rusia contra todos los periódicos obreros e incluso contra muchos periódicos liberales bastante moderados, si no extrae su fuerza vital de una estrecha vinculación con las masas obreras.

Tales periódicos obreros, de gran importancia política y de inmediata actualidad, son ahora: el semanario «Névskaia Zvezdá» y el diario «Pravda». Ambos periódicos se editan en Petersburgo; nuestros adversarios políticos de las filas de la socialdemocracia letona los motejan despectivamente como órganos del «grupo de Lenin». Por los datos objetivos arriba expuestos, que siempre pueden ser comprobados abiertamente, a nuestros camaradas alemanes debe quedarles claro que este «grupo de Lenin» abarca en realidad a la aplastante mayoría de los obreros socialdemócratas rusos.

De aquí se comprende perfectamente por qué todas las comunicaciones provenientes del campo de los liquidacionistas y de los grupos y grupúsculos que simpatizan con ellos no merecen el más mínimo derecho a la confianza. Todos los rumores que estos grupúsculos y, con ellos, los socialdemócratas judíos (Bund) y letones, que carecen por completo de vínculo directo con el movimiento ruso, han difundido acerca de una conferencia general de todas las «tendencias», convocada o supuestamente convocada{153}, resultan una pura invención. Ninguna conferencia semejante, aunque se celebrara realmente, desempeñará un papel mínimamente serio en la lucha del proletariado ruso. Por consiguiente, en esencia, si hemos de atrevernos a emplear una palabra tajante, estamos aquí ante un fraude.

Para aclarar aún mejor a nuestros camaradas de partido alemanes los hechos relativos a esta cuestión, de indudable importancia política, citemos para terminar algunos pasajes del artículo de Axelrod, uno de los líderes liquidacionistas, aparecido en el último número de la revista mensual «Nasha Zariá».

Axelrod escribe:

«La idea de un órgano socialdemócrata “sin fracciones”… es en el momento actual una utopía, y además una utopía… que va a contrapelo de los intereses del desarrollo político-partidario… Entre nosotros, puede decirse que no existen fracciones formalizadas desde el punto de vista orgánico; en su lugar hay diversos círculos y grupúsculos, de los cuales unos sostienen concepciones políticas, tácticas y orgánicas más o menos definidas, y otros se bambolean en distintas direcciones, estorbando a los primeros… El punto central y la fuente principal de las discordias internas del partido son, por una parte, la actitud distinta de los diversos círculos del partido hacia el nuevo movimiento obrero socialdemócrata abierto, y por otra, las discrepancias sustanciales en la esfera de las tareas políticas inmediatas y en la táctica política de la socialdemocracia rusa. Las cuestiones de una y otra categoría… adquieren cabalmente ahora… un carácter particularmente candente, de candente actualidad… Y en torno a ellas la socialdemocracia rusa está escindida en dos campos principales… Cabe preguntar: el órgano obrero proyectado (por algunos obreros en Petersburgo y por muchos intelectuales en el extranjero) ¿podrá adoptar una posición neutral entre esos dos campos contrapuestos y es admisible en principio tal posición? Evidentemente, no… Discurrir, en semejante estado de cosas en el partido, sobre la “no fraccionalidad” como la panacea universal significa… engañarse a sí mismo y a los demás respecto a la verdadera situación de la socialdemocracia… La formalización y cohesión en fracción es un deber directo y una tarea inaplazable de los partidarios de la reforma del partido, o más exactamente, de la revolución» (en el partido).

En las últimas palabras Axelrod se refiere, evidentemente, a los liquidacionistas… No podemos sino aconsejar a nuestros camaradas de partido alemanes, si desde distintos lados les hablan de la «no fraccionalidad» o de una conferencia sin fracciones —con participación de los liquidacionistas—, que, para orientarse mejor, exijan la traducción de todo el mencionado artículo de Axelrod para la prensa socialdemócrata alemana. Entonces podrán formarse una idea correcta acerca de ciertas fábulas.

¡Secreto! ¡Solo para los afiliados organizados de los partidos socialdemócratas!