I

1. La parte de las riquezas producidas por el obrero asalariado que este recibe en forma de salario es tan insignificante que apenas alcanza para satisfacer sus necesidades vitales más perentorias; el proletario se ve privado así de toda posibilidad de hacer ahorros de su salario para casos de pérdida de su capacidad de trabajo debido a mutilación, enfermedad, vejez, invalidez, así como en caso de desempleo, inseparablemente vinculado al modo de producción capitalista. Por eso el seguro de los obreros en todos los casos señalados es una reforma imperiosamente dictada por todo el curso del desarrollo capitalista.

2. La mejor forma de seguro obrero es el seguro estatal de los mismos, construido sobre las siguientes bases: a) debe garantizar a los obreros en todos los casos de pérdida de su capacidad de trabajo (mutilación, enfermedad, vejez, invalidez; para las obreras, además, embarazo y parto; indemnización a viudas y huérfanos tras la muerte del sostenedor) o en caso de pérdida del salario a causa del desempleo; b) el seguro debe abarcar a todas las personas del trabajo asalariado y a sus familias; c) todos los asegurados deben ser indemnizados según el principio de la compensación del salario completo, debiendo recaer todos los gastos del seguro sobre los empresarios y el Estado; d) todos los tipos de seguro deben estar a cargo de organizaciones únicas de seguros, construidas según el tipo territorial y sobre los principios de plena autogestión de los asegurados.

3. A todas estas exigencias fundamentales de un seguro racionalmente construido contradice de raíz el proyecto de ley gubernamental aprobado por la Duma de Estado; este a) concierne solo a dos tipos de seguro: de accidentes y de enfermedades; b) abarca solo una pequeña (según los cálculos más indulgentes, una sexta) parte del proletariado ruso, dejando fuera del seguro regiones enteras (Siberia, y en la redacción gubernamental también el Cáucaso) y categorías enteras de obreros particularmente necesitados de seguro (agrícolas, de la construcción, ferroviarios, postales y telegráficos, comerciantes dependientes, etc.); c) establece montos miserables de indemnización (indemnización máxima en caso de invalidez total: dos tercios del salario, y además calculado sobre bases inferiores al real) y al mismo tiempo carga sobre los hombros de los obreros la parte principal de los gastos del seguro: a cuenta de los obreros se proyecta el seguro no solo de enfermedades, sino también de mutilaciones «leves», en la práctica las más frecuentes. Este nuevo orden constituye un empeoramiento incluso respecto a la ley actual, que imponía la obligación de indemnizar por mutilaciones exclusivamente a los empresarios; d) priva a las instituciones de seguros de toda autonomía, colocándolas bajo la supervisión cruzada de funcionarios (de las «Presencias» y del «Consejo para los asuntos del seguro»), de la gendarmería, de la policía (a los que, además de la supervisión general, se les otorga el derecho de orientar su actividad en lo esencial, influir en su composición personal, etc.), de los patronos (composición exclusivamente empresarial de las sociedades mutuas que aseguran contra accidentes; tipo fabril de las cajas de enfermedad que aseguran contra enfermedades; influencia asegurada por los estatutos sobre ellas de los empresarios, etc.).

4. Solo una ley así, que se mofa de la manera más grosera de los intereses más vitales de los obreros, podía nacer en el momento actual de furiosa reacción, en el período de dominio de la contrarrevolución, como resultado de muchos años de negociaciones preliminares y acuerdos del gobierno con los representantes del capital. Condición indispensable para la realización de una reforma del seguro que responda realmente a los intereses del proletariado es el derrocamiento definitivo del zarismo y la conquista de condiciones para la libre lucha de clases del proletariado.

II

Partiendo de todo esto, la conferencia resuelve que:

1) Tarea inaplazable tanto de las organizaciones ilegales del partido como de los camaradas que trabajan en las organizaciones legales (en los sindicatos, clubes, cooperativas, etc.) es el desarrollo de la más amplia agitación contra el proyecto de seguro de la Duma, que afecta los intereses de todo el proletariado ruso, como clase, y que quebranta de la manera más grosera esos intereses.

2) La conferencia considera necesario subrayar que toda la agitación socialdemócrata en torno al proyecto de ley de seguro debe ser vinculada con la situación clasista del proletariado en la sociedad capitalista moderna, con la crítica de las ilusiones burguesas difundidas por los socialreformistas y, en general, con nuestras tareas socialistas fundamentales; por otro lado, en esa agitación, el carácter de la «reforma» de la Duma debe ser vinculado con el momento político que se atraviesa y, en general, con nuestras tareas y consignas democrático-revolucionarias.

3) Aprobando plenamente la votación de la fracción socialdemócrata de la Duma contra el proyecto de ley de la Duma, la conferencia llama la atención de los camaradas sobre el inmenso y valioso material que los debates de la Duma sobre esta cuestión han proporcionado para esclarecer la actitud de las distintas clases ante las reformas obreras; la conferencia subraya en especial las tendencias, claramente manifestadas en los debates, abiertamente hostiles a los obreros de los representantes octubristas del capital atrasado, así como las intervenciones hipócritas, encubiertas con frases socialreformistas sobre la «paz social», del partido k.-d.; los kadetes en la Duma se manifestaron en esencia contra la autoactividad de la clase obrera y lucharon con odio contra las enmiendas fundamentales de la fracción socialdemócrata de la Duma al proyecto.

4) La conferencia previene de la manera más decidida a los obreros contra todo intento de recortar y tergiversar por completo la agitación socialdemócrata, limitándola al marco de lo legalmente admisible en el período de dominio de la contrarrevolución; al contrario, la conferencia subraya que el momento fundamental en esta agitación debe ser el esclarecimiento ante las amplias masas del proletariado de la verdad de que sin un nuevo ascenso revolucionario no es posible ninguna mejora real de la situación obrera; que todo aquel que quiera conseguir una reforma obrera real debe luchar ante todo por una nueva revolución victoriosa.

5) En caso de que el proyecto de ley de la Duma, a pesar de la protesta del proletariado consciente, entre en vigor, la conferencia invita a los camaradas a utilizar las nuevas formas organizativas que él establece (cajas de enfermedad obreras) para realizar también en estas células organizativas una enérgica propaganda de las ideas socialdemócratas y convertir así también esta ley, concebida con el fin de un nuevo sojuzgamiento y opresión del proletariado, en un instrumento de desarrollo de su conciencia de clase, de fortalecimiento de su organización, de intensificación de su lucha por la plena libertad política y el socialismo.