Contenido

«Die Gleichheit». «Bremer Bürger-Zeitung»
«Volksstimme» de Chemnitz. Citas
Lorenz 17 «Die Gleichheit»
+ varios
N. B.:

1. - Marx: artículo de 1878 sobre la Internacional.
Observación sobre la autodeterminación de las naciones.
2. - Manifiesto de Basilea y resolución de Chemnitz. 3-6. Revista «Die Gleichheit», 5 de agosto de 1914. 7 (y 12). Delbrück.
8-11. «Volksstimme» (Chemnitz).
13. Literatura sobre la milicia.
14. Lensch sobre la milicia (1912).
15. K. Kautsky 1910 y 1912.
16. B. Bax sobre el imperialismo (1900). 18-20. Lensch: «La socialdemocracia»...
21-22. «Volksstimme» de Chemnitz.
23-29. Ulbricht. Nacionalidades e imperialismo.
30. Fr. Adler y Renner.
31. Hilferding (puntos de vista kautskyanos).
32,33. Engels y Marx sobre los obreros ingleses, etc.
+
76

33. K. Kautsky sobre el patriotismo. 34-35. O. Bauer. 36-37. Engels. 38-39. E. Heilmann («Die Glocke»). 40-41. Liebknecht W. y Marx (carta a Liebknecht de 1878). 42-44. Greulich y el «Grütlianer».
45. «Schweizerische Metallarbeiter-Zeitung». NB: Engels (sobre la clase obrera en Inglaterra) - pág. 14. + «Neue Rheinische Zeitung», págs. 46 y 47. K. Kautsky sobre la religión... pág. 15 (?). Los socialistas y los negros (América)... 15. Obreros italianos y polacos en Suiza 17. Los japoneses y el chovinismo de los obreros americanos... 41.
Nota bene: >Desarrollo de las opiniones de Marx sobre la guerra de 1870: pág. 22.
Marx sobre la guerra de Francia por la libertad (enero 1871): 22.
Marx sobre Irlanda: 22.
Marx sobre la guerra venidera (en 1874) - 22.
Literatura (indicaciones)... 13 y 16.
NB
Bax sobre el imperialismo 1900... pág. 16. Monopolios y técnica... 17. Movimiento obrero en Canadá... 17.
Kautsky sobre la religión (vulgaridad) - 15.
Constituciones francesas de 1791 y 1848 sobre las guerras nacionales: pág. 30.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Las «épocas» de la historia moderna, pág. 28.

Sentencia de Saint-Simon - 49.

«ANUARIO DE SCHMOLLER», 1915, PRIMER FASCÍCULO
En el artículo: «La alimentación popular en tiempo de guerra y de paz», Karl Ballod («Schmoller's Jahrbuch», 1915, primer fascículo) ofrece un intento de compendio (incompleto) de los datos sobre la alimentación popular:

|  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |de los cuales|  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |  |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---| 
| Or- | den |  | Calorías | vege- tales | ani- males | 
| 4. | Alemania |  | 2708 | 2164 | 544 | 
| 2. | Inglaterra |  | 2900 | 1925 | 975 | 
| 5. | Italia |  | 2607 | 2367 | 240 | 
| 3. | Francia |  | 2749 | 2205 | 544 | 
| 6. | Austria |  | 2486 | 2030 | 456 | 
| 1. | Estados Unidos de América |  | 2925 | 1870* | 1054 | 
| 7. | Rusia |  | 2414** | 2235 | 279 | 
| 8. | Japón |  | 1814 | 1764 | 50 | 

   
Alemania
Vegeta- les + Ani- males
2103+294=2397
     150150
2103+444=2547
61     61
2164+444=2608
     100
2164+544=2708
Inglaterra
1925
975
2900
|  |  |  |  |————|  |  |  |  | el orden de los países es mío. Para Alemania, las cifras de Ballod no están distribuidas completamente en animales y vegetales. La distribución es mía según sus datos parciales.
————
Ibídem, artículo de Jaeger. «El neocriticismo marxista» sobre Adler, que une marxismo y kantismo.

Ibídem, articulito de Schmoller sobre la correspondencia de Marx y Engels: despectivo acerca de la revolución; debe ser sustituida por la reforma (pág. 432).

* Aquí hay un error de Ballod; debe ser: 1871. Ed.
** Lo mismo; debe ser: 2514. Ed.

Los sindicatos más fuertes que el partido; la burocracia (5-10 mil personas) en el movimiento socialdemócrata... «En una palabra, el partido obrero marxista alemán se encuentra en proceso de descomposición o en proceso de degeneración burguesa, por mucho que lo niegue» (424).
NB, ibídem, artículo: Georg Sigwart. «La fertilidad del suelo como factor histórico».
MARX. ARTÍCULO DE 1878 SOBRE LA INTERNACIONAL. OBSERVACIÓN SOBRE LA AUTODETERMINACIÓN DE LAS NACIONES
NB Marx (1865) (y 1878) sobre la autodeterminación de las naciones
En «Die Neue Zeit», XX, 1, pág. 585 (1901-2), M. Bach tradujo el artículo inglés de K. Marx de 1878: «Historia de la Asociación Internacional de los Trabajadores, compuesta por Mr. George Howell» 60. Marx trata con desprecio a este Howell (uno de los típicos políticos obreros liberales), corrige una serie de sus afirmaciones mentirosas sobre la Internacional, declara que él, Marx, es el autor de «La guerra civil en Francia» y que lo publicó hace tiempo en «The Daily News», habla del paso de la «Internacional» a una forma nueva, «superior», y otras observaciones particulares. Entre otras cosas, Marx escribe: «A propósito, el punto del programa que tuve el honor de exponer ante el Consejo General» (para la conferencia de 1865) «dice: «Necesidad de eliminar la influencia moscovita en Europa sobre la base de la aplicación del principio del derecho de las naciones a la autodeterminación y mediante la restauración de Polonia sobre una base democrática y socialista»» (pág. 586). ((En «The Secular Chronicle», tomo X, núm. 5, 4 de agosto de 1878. Revistilla «de orientación librepensadora-republicana». La editora Harriet Law era miembro de la Internacional.)) ((La cursiva es mía.))

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
MANIFIESTO DE BASILEA Y RESOLUCIÓN DE CHEMNITZ
Imperialismo. En el «Archiv für die Geschichte des Sozialismus» de Grünberg, 1915 (fascículos 1 y 2), se reproduce la resolución del Congreso del Partido en Chemnitz (IX. 1912 [15-21.IX.1912]) sobre el imperialismo (págs. 314-5). En ella se subraya: la exportación de capital, el afán de «nuevas esferas de inversión de capitales», las organizaciones patronales, su influencia sobre los Estados y «la tendencia a la expansión», la tendencia a someter «económicamente vastos territorios en todo el mundo»... En resumen: «la desvergonzada política de rapiña y conquista... es la consecuencia de estas aspiraciones imperialistas a la expansión».
De ahí: conflictos entre los Estados, - peligro de guerra, intereses de los suministradores de «material bélico»... «imperialismo violento»
Para atenuar (mildern) sus consecuencias temporales - libertad de comercio, «acuerdo entre las naciones», etc. Última frase de la resolución:
«Pues la tarea del proletariado es transformar el capitalismo, elevado a su más alto grado, en sociedad socialista y asegurar así por largo tiempo la paz, la independencia y la libertad de los pueblos».
Ibídem, pág. 324 - votación de la enmienda de Rosa Luxemburg (sobre la huelga de masas) en el congreso de Jena (1913):
A favor de Rosa- 144 = 30% en contra. . . .336
480
Ibídem, págs. 306-311 - Manifiesto de Basilea (24-25. XI. 1912) NB, ibídem, reseña de la obra:
O. Festy. «El movimiento obrero en los comienzos de la Monarquía de Julio». París, 1908 (359 págs.). 10 francos. Del mismo: «La insurrección de Lyon en 1831». «Annales des sciences politiques». 1910 (págs. 85-103).

LA REVISTA «DIE GLEICHHEIT», 5 DE AGOSTO DE 1914
«Die Gleichheit», 1914, núm. 23, 5 de agosto de 1914.
«GUERRA A LA GUERRA»
Primera nota «Guerra a la guerra» - cita de la resolución del Congreso de Stuttgart 61 - ante el peligro de guerra, convocatoria del Buró Socialista Internacional y empleo de todos los medios contra la guerra. Si la guerra estallara, entonces, etc.
«¡MUJERES PROLETARIAS, ESTÉN PREPARADAS!»
Segundo artículo: «¡Mujeres proletarias, estén preparadas!»
Escrito después de la declaración de guerra a Serbia, pero antes de la guerra europea.
Austria, se dice, calcula que Rusia y las demás difícilmente podrán combatir. El «imperialismo» austríaco, su «crimen». «Él» (el imperialismo austríaco) «lucha exclusivamente por los intereses de la reaccionaria dinastía de los Habsburgo, por la sed de oro y de poder de los insensibles e inescrupulosos grandes terratenientes y capitalistas»...
Los periódicos alemanes llaman «de manera inescrupulosa» a la guerra...
«Eso no debe suceder jamás. Los proletarios de Alemania - hombres y mujeres - deben demostrar con hechos que han despertado, que han madurado para la libertad»...
El gobierno alemán asegura que quiere la paz. «Pero el pueblo se ha convencido de que el lenguaje de los gobernantes es bífido, como el de la serpiente.» 
La burguesía es chovinista, pero «Sólo el proletariado opondrá su ancho pecho a la catástrofe que se avecina de la guerra mundial»...
En Rusia, la lucha del proletariado es la que más frena la guerra.
«No seamos más pusilánimes y débiles que ellos» (= los obreros rusos).
«No perdamos ni un minuto de tiempo. La guerra está a las puertas... Salgamos todos de las fábricas y talleres, de las chozas y buhardillas para la protesta de masas»...
«Las masas explotadas son bastante fuertes para llevar sobre sus hombros todo el edificio del orden actual... ¿Acaso resultarán tan débiles que retrocedan ante las privaciones, se asusten de los peligros y

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
de la muerte, cuando las llama la lucha por la paz y la libertad? ¿Acaso abrirán el paso libre al militarismo, que acaba de ser estigmatizado ante la más amplia opinión pública como el verdugo bestial de sus hijos y hermanos?»
La fraternidad de los pueblos no es una «quimera vacía» para la clase obrera, sino una cuestión vital, «la solidaridad de los explotados de todas las naciones».
«Ella» (esta solidaridad) «no debe permitir que un proletario levante contra otro proletario el arma mortífera. Debe infundir en las masas la decisión de utilizar en la guerra contra la guerra todos los tipos de armas a su alcance. La fuerza omnímoda que opongan las masas proletarias a la furia de la guerra mundial significará una batalla ganada en su lucha de liberación. La energía revolucionaria y la pasión de su intervención acarreará sobre ellas persecuciones, traerá consigo peligros y exigirá de ellas sacrificios. Pero ¿qué importa? Hay momentos en la vida de los individuos y en la vida de los pueblos en que se puede ganar todo, sólo arriesgándolo todo. Ha llegado un momento así. ¡Mujeres proletarias, estén preparadas!» (pág. 354).
Fin del artículo. «REVISTA POLÍTICA»
Y en la «Revista Política» (pág. 363): «Las fuerzas revolucionarias de las masas proletarias en los países de Europa Occidental en su mayor parte aún dormitan, pero existen, y justamente la antorcha de la guerra puede despertarlas».
(Se dice que la revolución existe en germen no sólo en Rusia, sino también «en otros países europeos»...)
Ahí mismo, una nota sobre el crecimiento de las huelgas y las barricadas en Rusia y 10 líneas sobre la conferencia de Bruselas del 16-18.VII.1914, que la unidad, se dice, ayudará al movimiento...
DELBRÜCK. «GOBIERNO Y VOLUNTAD DEL PUEBLO»
Hans Delbrück. «Gobierno y voluntad del pueblo». Berlín, 1914. En general, cosa reaccionaria pésima, con un juego de conceptos contra la democracia. Todo y todos contra la democracia. Una serie de sofismas, ejemplos históricos, etc.

Es instructivo (1) el desenmascaramiento de la (**)
democracia burguesa (indicación de obras inglesas, por ejemplo, que la desenmascaran).
Literatura: (**)
Wilhelm Hasbach. «La democracia moderna» (1912).
Adolf Tecklenburg. «El desarrollo del derecho electoral en Francia desde 1789».
J. Unold. «La política a la luz de la teoría evolucionista» (trabajo, se dice, de un periodista).
Lowell. La constitución de Inglaterra.
Belloc y Chesterton. «El sistema de partidos».

2) La cuestión polaca. El autor es adversario de la política prusiana respecto a Polonia, porque, según dice, es infructuosa.
Pág. 1. ¿Qué es el pueblo? ¿El pueblo alemán? - tenemos «muchos millones - polacos, daneses, franceses» (pág. 1).
«En Alsacia-Lorena hay también quienes hablan alemán y proclaman todo el tiempo que se niegan a pertenecer políticamente al pueblo alemán» (pág. 1).
Hegel sobre el «pueblo»
Sentencia de Hegel: «El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere» (pág. 41)...
NB:
el reaccionario sobre la autode- termina- ción de las naciones «Pues es evidentemente imposible que cada parte aislada y arbitrariamente extraída del pueblo tenga derecho a la autodeterminación. Si reconocemos este derecho a los alsaciáno-lorenos en su conjunto, ¿por qué no reconocérselo a cada una de las tres tribus, a los suabos, a los francos y a los franceses? ¿Y por qué no reconocérselo, en fin de cuentas, a cada municipio por separado?» (pág. 2)
Sobre los socialdemócratas: Michels, se dice, reconoce que los socialdemócratas pierden su carácter revolucionario (temor por las organizaciones). «Y, por otra parte,

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
hace ya tiempo se había pronosticado que, a medida que crece un partido revolucionario así, no se aproxima a su meta de la revolución real, sino que internamente se aleja de ella» (pág. 80). Y págs. 82-3 contra Mehring: la organización, se dice, siempre necesita jefes, la masa, incluso la más culta, los necesita, «y si estos jefes utilizan su poder para hacer la revolución y provocar un trastorno general, arriesgando con ello no acabar con el Estado existente y la sociedad existente, sino consigo mismos, o si prefieren, de caso en caso, concertar compromisos, he ahí la cuestión» (83), que, según dice, Mehring niega sin pruebas. (Escrito en 1914. Prólogo: 11.XI.1913.)
Mehring responde a Delbrück que él, Mehring, no escribió ese artículo, y en cuanto al fondo, muy, muy débilmente, diciendo que en la socialdemocracia hay sobre todo «medidas» contra la burocracia («Die Neue Zeit», 1913-4, 32, I, pág. 971).
NB: número de funcionarios en Alemania = alrededor de 1.350.000 = alrededor de 1/10 de los electores: 13.300.000 en 1907, pág. 182
La política prusiana de germanización de los polacos ha costado hasta ahora 1000 millones de marcos. ¿Por qué la «más completa bancarrota»? (161).
La escuela alemana exaspera a los polacos: los niños polacos «conocen al mismo tiempo por experiencia propia toda la amargura de la dominación extranjera, ya que no hay ofensa más profunda a la conciencia nacional» que la del idioma (162).
Los polacos polonizan las ciudades. De los cuatro estamentos (nobleza, clero, campesinos, burguesía) sólo el último es irreconciliable. La colonización alemana exaspera y cohesiona nacionalmente a los polacos. Boicot comercial: «cada cual con los suyos».
A los polacos no se les puede «reconciliar» (pág. 171), hay que dividirlos, ayudar a la creación de un partido prusiano-polaco (172).

«Los polacos reconciliados también siguen siendo, por supuesto, en idea, como nosotros nos hemos expresado, «prusianos a plazo»» (pág. 174) - esto es, según se dice, inevitable, pero hay que llevar una política tal que «el plazo idealmente posible de rescisión (Kündigung) no se haga nunca efectivo».
«Para toda política exterior tiene gran importancia la reputación de que goza un pueblo entre los demás grandes pueblos cultos. El pueblo alemán - a este respecto no hay que hacerse ilusiones - es el menos querido de todos, y no es en modo alguno sólo la envidia, a la que entre nosotros se alude gustosamente para justificarse, lo que hace que los otros pueblos nos miren con tanto recelo. Nuestra errónea política nacional - he ahí lo que en no poca medida nos ha hecho tan odiosos en todas partes» (175): ¡los polacos y los daneses (NB) pregonan sobre nosotros ante el mundo entero!
«VOLKSSTIMME» (CHEMNITZ)
«CONTRA AMBOS JUNIUS»
«Volksstimme» (Chemnitz), suplemento al núm. 131 (8.VI.1916).
Articulito: «Contra ambos Junius».
«Quien juzga sólo por los monstruosos sacrificios y cargas de esta guerra, quien habla sólo en un arrebato de exasperación y desesperación, a ése, naturalmente, no se le puede demostrar nada en política. Pero quien no quiere decidir a ciegas, quien investiga y piensa, para ése la situación ahora está, quizás, ya perfectamente clara. Nuestros lectores saben por nuestras informaciones acerca del folleto de Junius, que se propone la tarea de persuadir al proletariado alemán de que él es el más interesado en la derrota de Alemania, de que en ello debe concentrar la clase obrera toda su fuerza. No es casualidad que el autor anónimo del folleto pangermanista que hostiga al canciller del Reich, surgido de los círculos de la fronda de Tirpitz y anexionista y sediento de sangre hasta la locura, se haya llamado Junius Alter, el otro Junius. Ambos Junius, que propagan: uno - la derrota de Alemania, el otro - la dominación mundial de Alemania, de hecho se hacen el juego mutuamente. Y, leyendo el folleto del primer Junius, más de una vez dudamos si habrá sido escrito exactamente por algún socialdemócrata que ha perdido todo sano juicio

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
o sencillamente ¡por un provocador ruso! La clase obrera alemana rechazará a ambos Junius. Seguirá librando la tenaz lucha contra los enemigos exteriores, hasta que éstos manifiesten su disposición a concertar una paz razonable, y contra los enemigos interiores, que desean derramar la preciosa sangre alemana por descabellados planes de conquista. Tal es la política de la socialdemocracia, y la historia del movimiento obrero agradecerá a los jefes que en estos días la representan tan enérgicamente en el Reichstag a despecho de todos los ataques y calumnias».
Fin. Todo el articulito.
«PERFECTAMENTE CORRECTO»
«Volksstimme» (Chemnitz), 1916, núm. 133 (sábado, 10 de junio de 1916):
«Perfectamente correcto. A propósito de nuestras observaciones sobre los discursos acerca de la cuestión colonial del camarada Dr. Lensch, el «Bremer Bürger-Zeitung» escribe:
«El «Volksstimme» de Chemnitz concede, al parecer, importancia a que cese la querella de partido. Con ello especula, probablemente, con las perspectivas que se abren para la unificación de los socialpatriotas, los socialimperialistas y los socialpacifistas gracias al comportamiento incluso del ala más a la izquierda del centro del partido. El órgano del partido de Chemnitz, quizás no se equivoca en esto. En cuanto al radicalismo de izquierda, el periódico, por supuesto, cuenta en vano con su reunificación con los socialpatriotas».
Podemos confirmar al periódico de Bremen que su opinión es perfectamente correcta. Nosotros atribuimos efectivamente la más enorme importancia a que la querella de partido cese o, por lo menos (¡sic!), sea puesta en tales marcos (¡sic!) que no represente ya una amenaza para la unidad organizativa. Aún ahora esperamos firmemente que los socialpacifistas - esto significa en la jerga del «Bremer Bürger-Zeitung» el grupo Haase-Ledebour- vuelvan a unirse con los socialpatriotas (bajo estos últimos nos referimos a nosotros) y con los socialimperialistas - aquí se alude a los líderes sindicales Lensch, Cunow, etc. - en una sola, sólida

II socialdemocracia. Que el grupo Rühle-Knief, que ya ha declarado que la escisión del partido es la premisa de su actividad ulterior» (cursiva del «Volksstimme» de Chemnitz), «no accederá a esto, nos es conocido. Pero esta pérdida puede soportarla el proletariado sin detrimento de su capacidad combativa».
((todo el articulito))
«BREMER BÜRGER-ZEITUNG»
«LOS ISI Y EL GRUPO «INTERNACIONAL»»
«Bremer Bürger-Zeitung». 1916, núm. 139, 16.VI.1916. «Los Socialistas Internacionales de Alemania y el grupo «Internacional»» 62
El camarada Knief nos escribe desde su permiso:
«El «Bremer Bürger-Zeitung» publicó anteayer, junto al llamamiento del grupo «Internacional», una nota de la redacción que puede contribuir a difundir puntos de vista erróneos sobre las relaciones entre los Socialistas Internacionales de Alemania (ISI) y el grupo «Internacional»».
Nosotros, se dice, hemos hablado más de una vez de la relación de estos grupos, especialmente en el núm. 77 (del 31.III.) en el editorial.
Allí se puede leer:
«La oposición consta de dos grupos, diferentes por sus principios: el centro del partido (Kautsky... Haase-Ledebour... «Die Neue Zeit»... «Leipziger Volkszeitung», «Vorwärts»)... y el radicalismo de izquierda, al que pertenecen... los ISI y el grupo «Internacional»... («Lichtstrahlen», «Bremer Bürger-Zeitung», «Volksfreund» de Braunschweig, «Der Sozialdemokrat» (Stuttgart)), así como, aunque no de manera del todo consecuente, algunos órganos renanos».
El «Volksfreund» de Braunschweig era radical de izquierda bajo la redacción de Thalheimer; pero ahora, bajo la redacción de Wesemeyer, «representa el punto de vista del centro».
En el núm. 74 (28.III.), el «Bremer Bürger-Zeitung» publicó (en ausencia de Henke) una nota del «Volksfreund» de Braunschweig acerca de que ese periódico se situaba (entonces se situaba) en la posición del grupo «Internacional» (y veía en las «tesis rectoras de las cartas de «Espartaco»» su «programa táctico y de principios»)...

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
«Los ISI y el grupo «Internacional», por lo tanto, no son idénticos. Ambos representan el radicalismo de izquierda y se caracterizan en el aspecto táctico sobre todo por su oposición contra el centro del partido y la «Colaboración Socialdemócrata» (Sozialdemokratische Arbeitsgemeinschaft). Pero mientras que los ISI ocuparon esta posición desde el principio, el grupo «Internacional» sólo paulatinamente se fue apartando de la oposición que se agrupaba en torno a Ledebour-Haase. El «Bremer Bürger-Zeitung» saludó en su día este proceso como un paso ulterior que aporta claridad (núm. 74, 28.III.)... El grupo «Internacional» ha emprendido desde entonces una lucha tajante y enérgica contra la «Colaboración Socialdemócrata» en sus cartas de «Espartaco»»
(citado de la última carta de «Espartaco»).
«En esta actitud suya hacia la propiedad privada» (¿la propiedad privada de la «Colaboración Socialdemócrata»??) «los ISI y el grupo «Internacional», como queda dicho, concuerdan enteramente entre sí, aunque discrepan en algunas otras cuestiones».
Ambos grupos trabajan «en el marco de la organización existente», «mientras ello no se les haga imposible por la tiranía de la burocracia del partido»...
Todo esto, se dice, es importante, pues a menudo se cometen errores y se intenta «borrar el límite entre el centro y el radicalismo de izquierda»...
«Hasta dónde avancen aún ambos grupos por el camino de una existencia organizativa separada, esto depende, por supuesto, enteramente del desarrollo de las relaciones dentro del partido. En todo caso, en interés de la claridad, es de saludar que se distingan también externamente por sus nombres». (Fin.)
Johann Knief
HENKE. «NO IDÉNTICO, PERO LO MISMO»
Ibídem, núm. 140 (17.VI.1916).
Respuesta de Henke. «No idéntico, pero lo mismo»...
...«Yo ya no recordaba haber leído algo sobre la diferencia entre ambos grupos y su unidad superior en el radicalismo de izquierda. A este olvido, quizás, contribuyó la falta de algún interés por tales agrupaciones sectarias».
+
63

«Yo mismo no pertenezco ni a uno ni a otro grupo»...
Yo, se dice, siempre he estado por los «principios socialistas», etc., etc., y así sucesivamente, frases, nada preciso.
Henke «UNA PUBLICACIÓN PERIÓDICA MÁS EN BREMEN»
Núm. 141 (19.VI.1916) - reimpresión del llamamiento sobre «Política Obrera» (publicación semanal radical de izquierda).
LITERATURA SOBRE LA MILICIA
Milicia, ejército - etc. «La socialdemocracia en el ejército. Reforma del servicio militar en Alemania con el fin de luchar contra el socialismo». Jena, 1901 (Stammhammer III).
Gaston Moch. «El ejército de un Estado democrático». París, 1899 (en alemán, Stuttgart, 1900).
P. Schwärdt. «El oficial y el socialdemócrata». Múnich (R. Abt), 1899? (Stammhammer III).
Löbell. «¿Cómo contrarrestar a la socialdemocracia en el ejército?» Berlín, 1906 (2ª edición, 1907).
R. Günter. «El arte militar y la socialdemocracia» («Grenzboten». 1899, I).
J. Charmont. «El ejército y la democracia» («Revue politique et parlementaire». VI.1900).
«Los militares y la socialdemocracia» («Neue Zürcher Zeitung», 1907, 17-18.IX).
K. Bleibtreu. «El ejército de la democracia» («Die Zeit», Viena, 21.VII.1900, núm. 303).
von Mikos. «Socialismo y ejército». Güns, 1907.
«El socialismo revolucionario en el ejército alemán». 4ª edición. París (Eitel), 1901.
«El ejército y las huelgas». Locarno, 1906.
«El ejército durante las huelgas» (huelga de X.-XI.1902) del teniente Z. (París, 1904) («Biblioteca Socialista», núm. 23-4).

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Arthur Dix. «La socialdemocracia, el militarismo y la política colonial en los congresos de los socialistas». Berlín, 1908.
Henri Beylie. «Militarismo, medios de combatirlo». Lyon, 1903.
Kautsky. «Militarismo y socialismo en Inglaterra». «Die Neue Zeit», 18, I (1899-1900).
" " «Schippel y el militarismo». «Die Neue Zeit», 17, I (1898-9).
R. Luxemburg. «¿Reforma social o revolución?» (Apéndice: «Milicia y militarismo»). Leipzig, 1899. 2ª edición, 1908.
Karski. «Derecho internacional y militarismo». «Die Neue Zeit», 17, 2 (1898/9).
K. Leutner. «El antimilitarista (K. Liebknecht)». «Die Neue Gesellschaft». 1907, 20.III.
" " «El ejército y la revolución». Ibídem, 1906, 36.
«El perro guardián del capital» (Liga Antimilitarista). Zúrich, 1906.
«La posición de la clase obrera suiza en la cuestión militar. Actas del Congreso del Partido». Olten (11.II.1906). Zúrich, 1906.
«Militarismo y socialdemocracia». «Die Neue Zeit», 19, 2 (1900-1).
Schiävi. «Militarismo y socialistas italianos». «Le Mouvement Socialiste». 1903, núm. 113.
K. Emil. «Antimilitarismo». «Die Neue Zeit», 25, 2 (1907).
" " «Los partidos burgueses y el militarismo». «Die Neue Zeit», 25, 2 (1907).
Pierre Ramus. «El desarrollo histórico del antimilitarismo» («Kultur und Fortschritt», 153). Leipzig, 1908.
Däumig. «Víctimas del militarismo». «Die Neue Zeit», 18, 2 (1899-1900).
E. Walter. «Organización militar y clase obrera». Zúrich, 1907.
K. Liebknecht. «Militarismo y antimilitarismo». Leipzig, 1907.
LENSCH SOBRE LA MILICIA (1912)
P. Lensch. «Milicia y desarme». «Die Neue Zeit», 1912 (30, 2).

¡!¡ gachas !!
¿?
- entre otras cosas, una frase así: «El sistema de milicias es la organización de las fuerzas armadas del Estado democrático, que tiene por objeto asegurar tanto la seguridad exterior como la interior del país. Para las guerras de conquista, la milicia es en cualquier caso inadecuada, y justamente por eso estamos a favor de ella» (pág. 768).
Aquí mismo, una cita de Engels, 1865 (copiar), que dice: un Estado grande se impondrá, a los obreros les da lo mismo, pero que instruirse en el arte militar no les da lo mismo.
ENGELS SOBRE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA 63
En este mismo artículo, cita de Engels (evidentemente, del prefacio a la nueva edición de «La situación de la clase obrera») (pág. XXIII de «La situación», 2ª edición).
Engels sobre la clase obrera en el monopolio de Inglaterra
Engels sobre el socialismo inglés
«Mientras duró el monopolio industrial de Inglaterra, la clase obrera inglesa participó hasta cierto punto de las ventajas de ese monopolio. Estas ventajas se distribuyeron entre los obreros de modo muy desigual: la mayor parte se la llevaba la minoría privilegiada, pero a las grandes masas les tocaba de vez en cuando algo. He ahí por qué, desde que se extinguió el owenismo, no hubo más socialismo en Inglaterra. Con el derrumbe del monopolio industrial de Inglaterra, la clase obrera inglesa perderá su situación privilegiada. Llegará el día en que ella toda entera, sin excluir a la minoría privilegiada y dirigente, se encontrará en el mismo nivel en que se encuentran los obreros de otros países. Y he ahí por qué el socialismo reaparecerá en Inglaterra» *.

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 23, pág. 102. Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
BÜRKLI. «LA DEMOCRATIZACIÓN DE NUESTRO ARTE MILITAR»
Karl Bürkli. «La democratización de nuestro arte militar». Zúrich, 1897. (Informe del 15.XI.1896 en el congreso del partido socialdemócrata en Winterthur.) Ya al comienzo mismo (pág. 5), que la burguesía (de Suiza) «sólo ha llevado a una edición empeorada del militarismo monárquico; imitar al extranjero, introducir entre nosotros una especie de nuevo prusianismo - he ahí a lo que aspira incansablemente».
KAUTSKY 1910 y 1912
KAUTSKY. «EL CONGRESO DE COPENHAGUE»
«Die Neue Zeit», 1910 (28, 2) (26.VIII.1910). K. Kautsky. «El Congreso de Copenhague»
pág. 776: «En caso de guerra entre Alemania e Inglaterra, no se tratará de la democracia, sino de la dominación mundial, es decir, de la explotación del mundo. Ésta no es una cuestión en la que los socialdemócratas debieran ponerse del lado de los explotadores de su nación» (y más adelante (y antes) directamente contra Hyndman).
Comparar su mismo XXIII, 2 (sobre el patriotismo y la guerra)*.
KAUTSKY. «UNA VEZ MÁS EL DESARME»
¡y ja-ja!
K. Kautsky, 1912 (30, 2), 6.IX.1912, artículo «Una vez más el desarme», pág. 851: «El punto de partida de la idea y el nombre del imperialismo - la unificación de todas las partes componentes de las posesiones inglesas en un solo Estado cerrado en sí mismo, gigantesco, en un imperio - este punto de partida ha pasado en los últimos años completamente al último plano y puede considerarse abandonado en la práctica».
págs. 850-851: el imperialismo no es «una tendencia natural, necesaria» del capital a la expansión, etc., sino sólo «un método especial» - justamente: el de la violencia.

* Cf. el presente tomo, págs. 596-597. Ed.

KAUTSKY SOBRE LA RELIGIÓN 65
!!?? Kautsky sobre la religión
K. Kautsky sobre la religión. Entre otras cosas, pág. 353: «nuestro agitador», a la pregunta sobre la religión, «debe responder que esta cuestión no se plantea ni se resuelve en las asambleas de nuestro partido, porque queremos hacer de la religión un asunto privado de los individuos, y del Estado exigimos que también la considere así»... [¡vulgar!]
LOS SOCIALISTAS Y LOS NEGROS EN AMÉRICA
actitud hacia los negros
NB:
los socialistas y los negros:
¡los negros y los socialistas!
El Partido Socialista y los negros en América: págs. 382-3: «Los Industrial Workers of the World» 66 a favor de los negros. La actitud del Partido Socialista «no es del todo unánime». Un llamamiento a favor de los negros en 1901. ¡¡Sólo eso!!
Ibídem, pág. 592: en el estado de Mississipí, los socialistas organizan a los negros «en grupos locales especiales»!!
INDICACIONES DE LITERATURA
«Die Neue Zeit», 32, 1 (1913-14). Engels. «Sobre la autoridad», Marx, «El indiferentismo político» 67. Riazánov contra Brupbacher (y su defensor Mehring). NB «El movimiento por la salida de la iglesia»: serie de artículos.
«Die Neue Zeit», 30, 2 (1912, IV.-IX.). Artículos de Kautsky (y Lensch) sobre la milicia y el «desarme». Ibídem, Grimm sobre la milicia suiza.

28, 2 (K. Kautsky sobre el Congreso de Copenhague de 1910 y el «desarme». Ídem Rothstein).

29, 1: Rothstein contra Hyndman. 29, 2: Quelch sobre lo mismo.
+
64

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
BELFORT-BAX SOBRE EL IMPERIALISMO (1900)
«Die Neue Zeit», XIX, 1 (1900-1) (21.XI.1900), pág. 247.
Belfort-Bax. «Un error muy difundido».
NB: 1900
imperialismo sobre el imperialismo
«Uno de los errores más frecuentes con que uno tropieza al discutir las cuestiones sobre el imperialismo y la nueva política colonial, al parecer, ha penetrado en algunas cabezas socialistas»... Y a continuación se examina el argumento de quienes están a favor de la política colonial por el carácter progresista del capitalismo. Bax los refuta...
...«El imperialismo capitalista-nacional: he ahí la respuesta que da el capitalismo a la socialdemocracia internacional... La historia mundial se halla ahora ante un punto de viraje así: ¡o el imperialismo capitalista-nacional o la democracia socialista-internacional!»...
...El sistema económico actual... (en la medida en que se apodera de nuevas esferas de actividad)... «recibe una prolongación artificial de su existencia»...
Entre otras cosas, polémica de Bernstein con Kautsky. Bernstein recuerda que Belfort-Bax ya en 1896/7 había insultado a Bernstein, y Kautsky, se dice, entonces estuvo a favor de Bernstein. Kautsky responde: Bax, se dice, había llegado a sostener entonces que «es mejor la esclavitud que el capitalismo» - literalmente - y yo no defiendo a Bax ahora ni entonces, considerando esto un «utopismo sentimental». Pero yo, se dice, siempre he estado en contra de la política colonial.
Cf. «Die Neue Zeit», XIX, 1 (1901), pág. 804: N.B. sobre la putrefacción de Inglaterra y sobre el imperialismo.
«Die Neue Zeit», XX, 1, pág. 209: «Socialimperialismo» (fabianos). Pág. 243: «era imperialista-social».

SOBRE DEBS
«Die Neue Zeit», 1913-4, 32, 1, págs. 1007-8. Debs en la «International Socialist Review» (1913, marzo) a favor de la unidad del Partido Socialista + el Partido Socialista del Trabajo 68 (Debs, fundador de la unión «Industrial Workers of the World») y de la unión «Industrial Workers of the World» contra la American Federation of Labor. Contra Debs, encarnizadamente, el «New Yorker Volkszeitung», 7.III.1913, diciendo que Debs abusa de su «privilegio de decir tonterías» (¡sic!), que los «Industrial Workers of the World» = cero, que la American Federation of Labor = «el movimiento obrero americano» y que «es imposible «educar con espíritu progresista» al movimiento obrero de un país dado mediante la creación de las llamadas organizaciones revolucionarias con programas radicales» (¡sic!)... (Evidentemente, también allí el cuadro habitual: el «New Yorker Volkszeitung» = los «ortodoxos», los kautskyanos, y Debs - un revolucionario, pero sin una teoría clara, no marxista.)
OBREROS ITALIANOS Y POLACOS EN SUIZA
J. Lorenz. «Contribución a la cuestión de los italianos en Suiza». ¿Zúrich?
" " «Los obreros polacos en Suiza». Zúrich, 1910.
Indicación de literatura. Hubo un motín de italianos en Zúrich del 26 al 29.VII.1896.
Su número: 1860 - 9 mil 1870 - 18 1900 - 117
Miseria espantosa. Ejemplo: ¡¡en 3 habitaciones, 50 personas!! (16 págs.). Rincones, tablas, 10-20 céntimos el alojamiento, etc.
Cf. su mismo trabajo en «Neues Leben», 1916, 1
en 1910 - 400 personas. Miseria espantosa.
Paga 1.50 fr. - 1.60 al día con la comida del patrón. A veces también «golpes» (pág. 11)

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
MOVIMIENTO OBRERO EN CANADÁ
Movimiento obrero en Canadá («se ha aburguesado»)
El Movimiento obrero (se ha aburguesado) en Canadá
42 personas...
1/3 de toda la riqueza
... «La parte calificada de la clase obrera, especialmente la de habla inglesa, se ha aburguesado por completo. Sus concepciones sobre los sindicatos coinciden aún enteramente con las concepciones de las viejas tradeuniones inglesas, de miras estrechas. A esto se añade que, en el aspecto espiritual, están todavía por completo bajo la férula de la iglesia. Ser tenido por «renegado» es la mayor vergüenza, la «respetabilidad», el honor más alto». Esto está cambiando: espíritu de descontento... la carestía. «42 personas detentan ahora, de hecho, en sus manos, más de un tercio de toda la riqueza del país». ...La pequeña burguesía, especialmente en la agricultura, contra los trusts. («Die Neue Zeit», 1913-4, 32, 1, pág. 382, reseña del artículo de Gustav Meyer: «Descontento agrario en Canadá» de «The New Review», 1913, septiembre.)
África del Sur «los jefes obreros» de miras estrechas, sin corazón, viejos tradeunionistas
Ibídem, pág. 384, sobre África del Sur («Rand»). Obreros chinos, cafres y blancos (arruinados por la guerra de los bóers). Infamias sin cuento por parte de los capitalistas ingleses, dueños de las minas y del gobierno. Poco a poco se desarrolla la lucha de clases de todos los obreros asalariados, pero lentamente «en grado considerable debido a la indecisión, la estrechez de miras y la falta de corazón de los jefes obreros, que se hallan aún por entero bajo la férula del viejo tradeunionismo» (de «The International Socialist Review», 1913, octubre, reseña).

LISSAGARAY. «HISTORIA DE LA COMUNA DE 1871»
Lissagaray. «Historia de la Comuna». 1894, pág. 193 (epígrafe al capítulo 17): «Si la nación francesa estuviera compuesta únicamente de mujeres, ¡qué nación tan terrible sería!». «The Daily News», mayo de 1871.

La nueva ley militar suiza aprobada el 3.XI.1907: + 329.953 - 267.605
MONOPOLIOS Y TÉCNICA
Trusts, monopolio y técnica:
{ «Las formaciones monopolísticas más bien frenan que aceleran ese perfeccionamiento técnico que es lo único que asegura el desarrollo de la capacidad de exportación» («Die Neue Zeit», 32, 1, 1913-4, pág. 383, reseña del artículo de Louis C. Fraina. «Concentración, monopolio, competencia: una nueva tendencia en la economía nacional», en «The New Review» (Nueva York) (1913, septiembre)).
LENSCH. «LA SOCIALDEMOCRACIA, SU FIN Y SUS LOGROS»
P. Lensch. «La socialdemocracia, su fin y sus logros». Leipzig (Hirzel), 1916 (prólogo del 22.V.1916).
Págs. 11-12. Marx sólo conoció, se dice, «la burla» con respecto a tales «representaciones bienintencionadas» como el desarme, «el derecho de autodeterminación * de los pueblos», etc. (pág. 41: «la vieja dogmática pequeñoburguesa»).
Pág. 15: a partir de los años 90, la socialdemocracia «se despoja paulatinamente de todo lo que en ella había de sectario»... (las esperanzas en un reino de 1000 años, se dice, y cosas por el estilo desaparecieron, etc.).--
Todo, se dice, se valoraba desde el punto de vista «del agitador» (17)...
«período de entusiasmo» de la socialdemocracia alemana...
(aún en 1889, con el acuerdo del 1º de Mayo).

* La palabra «autodeterminación» está unida en el manuscrito con una flecha a una nota posterior: «(pág. 41: «la vieja dogmática pequeñoburguesa»)». Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Crecimiento del imperialismo - fines del siglo XIX - en Inglaterra, Francia y también en Alemania (26-27)...
Crecimiento del revisionismo: ambas orientaciones (tanto el revisionismo como el radicalismo) eran necesarias y útiles (31-5)...
Marx y Engels no eran «sentimentales pequeñoburgueses»: «Sabían que en la guerra se tira no poco» (39)...

62-68. Habría que haber votado el 4 de agosto contra los créditos (en la práctica todo habría sido lo mismo), pero el 2.XII.1914 - a favor, pues el carácter internacional fue violado por los franceses y los ingleses. [¡Granuja!] Esto habría disminuido el odio internacional hacia los alemanes y con ello habría fortalecido su causa nacional: 69-70.
¡Vaya un granuja!
«La bancarrota de la Internacional» (capítulo 3) - consiste en que los franceses y los ingleses se sumaron a la guerra (¡¡sic!!).
Claro que habrá también una III Internacional, sólo que «menos utópica» (112) y más consciente de su «base económica»...
«Cuanto más maduro era tal o cual proletariado, tanto más activo era en la guerra» (113) - esta tesis de Renner es, se dice, «inexacta», pues no es la «madurez» la causa del comportamiento en Inglaterra y Francia, sino la lucha por la dominación mundial contra Alemania.
Los obreros ingleses defendían su posición (monopólica) de excepción y sus privilegios (114-5)...
La capa superior aristocrática (115) del proletariado inglés.
Hablar de la solidaridad internacional de la clase obrera es «demasiado temprano» (117), mientras existan naciones explotadoras, mientras no haya «equilibrio» de «potencias» (116)...
Y el «catálogo de piadosos deseos» (derecho a la autodeterminación (pequeñoburgués, etc.), contra las anexiones, etc.) - es abstracto, no toma en cuenta la tarea concreta (121) de la guerra: quebrantar la «dominación de clase» (114) (+122) de Inglaterra, su monopolio (122), su «posición excepcional» (120)...

- ¡esto es la «revolución» (123 y prólogo), he ahí lo que es la guerra actual! «el ascenso de esta clase» (proletaria) «aunque se realiza bajo el trueno de la guerra mundial revolucionaria, pero sin los relámpagos de la guerra civil revolucionaria»... (124) (cursiva del autor).
«El sacudimiento de la dominación mundial inglesa» = revolución.
Submarinos y zepelines (125)... «el comienzo del fin» de la posición dominante inglesa (126) (su papel será aún más fuerte después, luego de la guerra).
131 - En los últimos 3-4 decenios del siglo XIX, Inglaterra añadió a sus colonias 15 millones de km².
¡otros 15 millones! * Cf. mis cifras
Inglaterra + Francia + Rusia = «un sindicato para el reparto del mundo» (132 y en otros lugares) con el fin de «ahogar a Alemania en política mundial» ** (132).
175: casi la mitad de la clase obrera de Inglaterra está privada del derecho electoral. «El principio de organización» - he ahí la esencia de la historia prusiana. De ahí la fuerza de Alemania. Ella es la más cercana a la «revolución social» (184), ella es el «principio revolucionario», Inglaterra, el «reaccionario».
186: «La visita simbólica a la casa de los sindicatos de Berlín»... (el gobierno ha reconocido el papel de los sindicatos). (Elogio a los jefes de los sindicatos) (185-6.)
188 - Yo, se dice, he llamado a esto «socialismo de guerra», y esta palabra ha adquirido «carta de ciudadanía internacional».
195: Los nuevos gastos (4 mil millones al año) después de la guerra llevarán inevitablemente a la socialización y a los monopolios.
198: «La democratización de la organización del ejército» - de ahí también... = «armamento del pueblo» (204) = el sentido de «nuestro programa socialdemócrata».

* Cf. el presente tomo, pág. 229. Ed.
** Expresión intraducible. Literalmente: «matar de hambre a Alemania en lo que respecta a la política mundial», es decir, rendir a Alemania por hambre, privándola de la posibilidad de hacer política mundial. Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
209-210 - la minoría en el partido alemán es reaccionaria en sentido histórico, y por eso su destino: «el imposibilismo y la charlatanería sectaria».
El partido socialdemócrata será, en adelante, menos estrecho; volverán a él incluso los «intelectuales» e incluso los oficiales (212).
El Estado reconocerá su necesidad y permitirá que los socialdemócratas sean oficiales (¡!).
La socialdemocracia, al «elevar» a los obreros, los ha elevado nacionalmente (215 in fine) («ascenso nacional»)
(= «la socialdemocracia es el más nacional de todos los partidos») (216).
No dialéctica, sino sofística. En todas partes, juego con el término «dialéctica», entendido archi-vulgarmente. Ni sombra de multilateralidad. Destaca sofísticamente una sola cosa: Hay que socavar la dominación mundial inglesa.
PERRIN DE BOUSSAC. «SOBRE EL EJÉRCITO COLONIAL» Y «BIBLIOGRAFÍA DEL TRABAJO»
Perrin de Boussac. «Sobre el ejército colonial». Disertación. París, 1901. Nil. Cosa de estudiante. Cita a de Lanessan. «Principios de colonización»: el papel del soldado del ejército colonial como colono, agricultor, terrateniente, etc. ((NB: la transformación del soldado del ejército colonial en terrateniente en la colonia: ¡¡perspectivas!!))
«Bibliography of Labor». 1913. Boston, 1914: 150 páginas de una bibliografía muy detallada y excelente.

«VOLKSSTIMME» DE CHEMNITZ
«TRAICIÓN AL PARTIDO - TRAICIÓN AL ESTADO»
NB:
confesiones valiosas
«Volksstimme» (Chemnitz) núm. 156 (I suplemento), 8.VII.1916.
Artículo: «Traición al partido - traición al Estado».

«más» «Ya desde hace meses, en numerosas hojas volantes anónimas, se lanzan contra los dirigentes electos y probados del partido y de los sindicatos acusaciones que se repiten en todos los tonos, hasta el «perruno», afirmando que, en el momento de la gran crisis de la historia mundial, cuyo punto culminante para la política del partido fue sin duda el 4 de agosto de 1914, vendieron y traicionaron al proletariado. Al principio, cuando esto se leía, se reía. Sin embargo, cuanto más se hacían sentir los horrores de la guerra, cuanto mayor era el número de víctimas, cuanto más agudamente se sentía la falta de víveres y menos esperanzas de paz quedaban, debido a la obstinación del adversario en sus planes destructivos, tanto más se encontraban personas dispuestas a creer esta vil calumnia».
El tono «perruno» es una clara alusión a la expresión de una hoja volante de que a los socialimperialistas habría que «tratarlos a latigazos».
«¿Por qué motivo Scheidemann, David, Landsberg habrían de traicionar al proletariado, por qué paga? Esto no se nos ha dicho hasta ahora»... No por puestos en el partido: «el rechazo de los créditos no pone en peligro la vida»... Y es aún menos claro en qué consiste la traición, pues, se dice, es su convicción, su apreciación de los hechos... «En este sentido, el reproche de traición carece de todo sentido».
«Pero para el partido es sumamente peligroso. Qué piensa la masa de los afiliados al partido, sobre esto se puede dudar y discutir. Pero no está sujeto a duda alguna que también ahora, por lo menos 3/4 de los hombres a quienes el proletariado, en el tranquilo tiempo de paz, eligió por sus méritos como dirigentes, consideran correcta y necesaria la votación a favor de los créditos. Resulta que más de 90

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
de los 110 diputados socialdemócratas del Reichstag habrían cometido el 4 de agosto una traición, ¡y más de 3/4 de los dirigentes y funcionarios del partido la siguen cometiendo hasta hoy! Si esto fuera verdad, lo más inteligente sería dejar que el partido se suicide por sí mismo, meterlo lo más pronto posible en el ataúd y enterrarlo. Pues si el proletariado, después de 50 años de trabajo de organización, tuviera como sus jefes casi exclusivamente traidores, esto sería una prueba aplastante e irrefutable de que, políticamente, el proletariado no sirve para nada y siempre será engañado. ¿Qué otra conclusión sería posible? A todos los viejos jefes se les podría echar y elegir en su lugar a otros enteramente nuevos, pero no se podría tener garantía alguna de que, en la próxima gran crisis, los nuevos jefes no cometan a su vez una traición»... Pues, se dice, muchos archirradicales lo fueron el 4 de agosto (Pfannkuch, Ebert, etc.)... «¿Qué garantía podría, pues, darse a los obreros de que, si esos hombres son traidores, cada uno de sus sucesores tampoco acabará siéndolo?»
Ahora, se dice, las hojas volantes anónimas han llegado hasta el llamamiento directo a la huelga en la industria de guerra. Esto = traición al Estado.
«Pues no hay siquiera que hablar de que esta idea de la huelga de masas no tendrá ni el más mínimo resultado práctico ni entre los franceses, fanáticamente nacionalistas, ni entre los arrogantes ingleses»...
compárese
Martov en «Izvestia», etc.
Éstos no son socialdemócratas, evidentemente, sino o locos o provocadores anglo-rusos... Es algo tan «vergonzoso y antipatriótico» que con semejantes personas nunca podremos tener nada en común, etc.

«LEIPZIGER VOLKSZEITUNG»
«Leipziger Volkszeitung», 10.VII.1916.
ASUNTOS DEL PARTIDO
«Traición al partido - traición al Estado».
Así titula el «Volksstimme» de Chemnitz un artículo en el que arremete duramente contra la acusación de traición al partido «lanzada contra dirigentes electos y probados del partido y de los sindicatos en numerosas hojas volantes anónimas y repetida en todos los tonos, hasta el «perruno»».
A esta defensa sigue un ataque. La segunda parte del artículo habla de la «traición al Estado». Dice:
«En el entretanto, la literatura anónima de hojas volantes ha conducido a una abierta traición al Estado. No hablamos, por supuesto, de Karl Liebknecht, a quien el tribunal militar, basándose en ciertas deducciones jurídicas, quiere castigar por tentativa de traición militar, pero cuyo comportamiento, en todo caso, no tiene nada en común con la traición al Estado tal como la entiende el pueblo; hablamos de una traición al Estado de la que no hay manera de zafarse. Según informa el «Hamburger Echo», ahora se distribuye en los círculos obreros, por vías desconocidas, una hoja volante que llama a la huelga general en la industria de guerra *. Bajo la consigna «¡abajo la guerra!», la hoja llama a un «nuevo modo de actuar» y muestra de manera nada ambigua, mediante ejemplos, lo que con ello se sobreentiende: la huelga de masas. Es decir, en el mismo momento en que en los frentes el enemigo emprende su ofensiva con furia rabiosa, cubriendo a los soldados alemanes con una lluvia de hierro, se pretende privar de obuses a la artillería alemana: ¡que la infantería alemana, privada de su apoyo, perezca por los obuses enemigos, que perezcan los proletarios alemanes llamados a filas! Pues no hay siquiera que hablar de que esta idea de la huelga de masas ejerza el menor efecto práctico ni sobre los franceses, fanáticamente nacionalistas, ni sobre los arrogantes ingleses.
Así, pues, esta propaganda es sencillamente una traición al Estado, una traición a nuestros camaradas de clase que se hallan en el ejército, y quisiéramos saber qué dirán allí nuestros camaradas sobre semejante desatino.

* La cursiva, aquí y más adelante, pertenece al autor del artículo. Ed.
Estamos firmemente convencidos de que también la clase obrera alemana dará la respuesta adecuada a las personas que se dirigen a ella con tales pretensiones. Las hojas volantes, como ya se ha dicho, son anónimas; no sabemos si proceden de locos o de provocadores anglo-rusos. De socialdemócratas no pueden proceder en ningún caso. Quien llegara a apoyar una propaganda así, aunque sólo fuera pasivamente, habría dejado de existir para siempre para la socialdemocracia alemana. Pues esta propaganda es vergonzosa y antipatriótica, y con un hombre que ha caído tan bajo no podemos, por supuesto, tener nada, absolutamente nada, en común.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Pero ya la sola posibilidad de un fenómeno así muestra adónde puede conducir esta literatura anónima de hojas volantes. Empezó con los más monstruosos insultos, de los que sus autores no se atrevían a asumir la responsabilidad ante los camaradas del partido, y ahora ha llegado a semejante labor de provocación. ¡Primero, los gritos sobre la traición al partido, y ahora, la abierta traición al Estado! Así que ha llegado el momento de terminar definitivamente con ella. Quien en nuestros días quiere decir algo, debe tener el coraje de decirlo bajo su propia responsabilidad. ¿O es que, acaso, esa gente es demasiado cobarde para exponerse al peligro de las persecuciones en un momento en que cientos de miles sacrifican su vida por su causa? Además, a los difusores de las hojas volantes anónimas, este anonimato no los salvará de todos modos; si son capturados, deberán, por supuesto, sufrir los más severos castigos.
Los peligros de esta propaganda anónima se han vuelto ahora bien evidentes. No permite hacer distinción alguna entre el error honesto y la vil traición a la patria, probablemente pagada con dinero extranjero. Exhortamos, por tanto, a los camaradas del partido a terminar por fin con estas hojas volantes anónimas. Sirven de cobertura a individuos que quieren sumir en la desgracia al pueblo alemán y, ante todo, al proletariado alemán. ¡Guardaos de los provocadores!»
Consideramos necesario reproducir estos razonamientos para mostrar a nuestros lectores lo que el «Hamburger Echo» y el «Volksstimme» de Chemnitz consideran la tarea del día. Si ambos periódicos hubieran rebatido el fondo de los difusores de hojas volantes, esto sería su legítimo derecho, pero al declarar estentóreamente la propaganda como traición al Estado, incurren en una delación que merece que la clase obrera la aprecie en lo que vale.
Por lo demás, en su esencia esta acusación es completamente infundada, pues las hojas volantes que se discuten, al menos por lo que sabemos de ellas, plantean la huelga sólo como un medio de expresar en forma clara las reivindicaciones de la clase obrera con respecto a las cuestiones candentes del día. Del objetivo que les suponen el «Hamburger Echo» y el «Volksstimme» de Chemnitz, no hay en ellas ni la menor mención.
MARX SOBRE LA GUERRA DE FRANCIA POR LA LIBERTAD (I.1871), SOBRE IRLANDA, SOBRE LA GUERRA VENIDERA (en 1874)
Marx sobre la guerra de 1870:
En el 1er. mensaje de la Internacional (23.VII.1870), Marx cita la resolución de los delegados de 50.000 obreros en Chemnitz, que declara la guerra «exclusivamente dinástica» (pág. 18, 3ª edición de «La guerra civil»).
[Ibídem, págs. 17-18: para los alemanes, la guerra es defensiva.]
En el 2º mensaje (9.IX.1870) se dice que «la guerra defensiva había terminado... con la proclamación de la república»...

(pág. 19), que «la clase obrera francesa se halla en condiciones extremadamente difíciles»... «no sucumbir a los recuerdos nacionales de 1792»... «la tentativa de derribar al nuevo gobierno sería una insensatez de la desesperación»... «aprovechar con calma y resolución las libertades republicanas para organizar su propia clase» 70 (pág. 25).
Carta del 13.XII.1870: «Como quiera que termine la guerra, ha enseñado al proletariado francés a empuñar las armas» [cuaderno: «El marxismo sobre el Estado», pág. 2, al margen 71].
Artículo en «The Daily News», 16.I.1871: «Francia lucha tanto por su independencia nacional como por la libertad de Alemania y Europa» 72.
Carta del 12.IV.1871: entusiasmo a propósito de «la iniciativa histórica de los obreros parisienses», etc. (cuaderno: «El marxismo sobre el Estado», pág. 12) 73. «La guerra civil en Francia»: 30.V.1871.
Francia en I.1871 lucha tanto por su independencia nacional como por la libertad de Alemania y Europa...
Marx, en carta a Kugelmann del 14.II.1871 («Die Neue Zeit», XX, 2, pág. 608), cita una carta publicada por él en «The Daily News» el 16.I.1871, que termina así: «Francia lucha ahora no sólo por su propia independencia nacional, sino por la libertad de Alemania y Europa, y su causa, por fortuna, puede considerarse lejos de ser desesperada» 74. En la misma, en la carta del 28.III.1870, Marx cita sus quejas contra Bakunin y el texto de la resolución del Consejo General del 1.I.1870, donde, entre otras cosas, se expone la actitud del Consejo General hacia la cuestión irlandesa:
...«Las resoluciones del Consejo General sobre la amnistía irlandesa sólo sirven de introducción a otras resoluciones en las que se dirá que, dejando de lado la justicia internacional, la condición previa para la emancipación de la clase obrera inglesa es la transformación de la actual unión forzosa, es decir, de la esclavización de Irlanda, en una unión igualitaria y libre, si esto

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
es posible, o la separación completa, si es necesario» 75 (pág. 478).
Ibídem, pág. 800: carta del 18.V.1874 76: «A pesar de todos los manejos diplomáticos, una nueva guerra —un poco antes, un poco después— es inevitable, y hasta su terminación difícilmente se llegará en algún sitio a un fuerte movimiento popular o, a lo sumo, éste tendrá un carácter local e insignificante.» |] (1874)

ULBRICHT. NACIONALIDADES E IMPERIALISMO
Edmund Ulbricht. «Potencia mundial y Estado nacional». (Historia política 1500-1815.) Editado y reelaborado por Gustav Rosenhagen. Leipzig, 1910. (Pág. 668.)
En el texto, repetidas veces, «planes imperialistas», etc.
A la época posterior a 1815 se dedican sólo 2½ páginas - 666-668: «Resultados y perspectivas».
«Las guerras de liberación traen consigo también la culminación de la lucha histórico-mundial por la dominación marítima y comercial: el resultado - la dominación de Inglaterra en el mar.»
«Pero la época de la revolución y las guerras de liberación significan también el comienzo de un nuevo desarrollo. La revolución hizo saltar el viejo orden feudal de Francia y dio así el impulso para la transformación del orden social y del Estado, y los otros Estados europeos sólo con la ayuda de los pueblos pudieron, en fin de cuentas, defenderse contra las fuerzas levantadas en Francia por la revolución. De todas las ideas de la revolución, ninguna resultó inicialmente más efectiva que la idea nacional. Bajo el yugo de una cruel dominación extranjera y en la lucha heroica contra ella, también otros pueblos europeos se elevaron a la conciencia de la conexión interna entre el Estado y la nación. Si en el siglo XVIII, para la defensa de la independencia de Europa y de su equilibrio frente al excesivo poderío acrecentado de una potencia aislada, se alzaban los grandes Estados, ahora los pueblos mismos se rejuvenecían y refrescaban gracias al aflujo de nuevas fuerzas

desde las profundidades. La idea nacional se convierte en el núcleo y la meta de casi todas las guerras del siglo XIX.»
«Esta acrecentada conciencia de su fuerza por parte de los pueblos debía, naturalmente, hacerse sentir también al interior de sus propios Estados. Las masas comenzaron a aspirar a la participación en la vida del Estado.»
«Como resultado de la revolución francesa, de la dominación mundial de Napoleón y de las guerras de liberación, el sentimiento nacional y la aspiración a la libertad política crecieron hasta convertirse en las fuerzas invencibles de la historia más reciente. Las tendencias nacionales se entrecruzan con las ideas liberales y democráticas arraigadas en la época de la Ilustración y se funden con ellas en la teoría de la soberanía popular, según la cual la estatalidad debe reposar en la nación indivisa, y precisamente de tal modo que la voluntad suprema y el poder supremo pertenecen a la nación, y que sólo de su derecho debe deducirse el derecho del jefe del Estado» (667).
Esta teoría amenazaba tanto a las monarquías como a su composición multinacional: la restauración, contra esas ideas...
Pero el siglo XIX en su conjunto es un movimiento hacia la libertad política y la nacionalidad.
«Pero la lucha político-comercial, que desde la época del surgimiento de la economía monetaria y los grandes descubrimientos ha determinado más y más la historia de los pueblos, no pasó por ello, en el siglo XIX, a un plano secundario. Al principio, es cierto, a Inglaterra le pertenece la absoluta dominación comercial, y, aprovechando este poderío, con ayuda de la doctrina del librecambio, superó la época de la lucha económica que había traído consigo el mercantilismo. Con ayuda de esta doctrina, que, al igual que el liberalismo político, surgió en el siglo de la Ilustración, Inglaterra conquistó el mundo; realizó victoriosamente la liberación del comercio y de las comunicaciones en la vida de los pueblos. Los Estados económicamente más débiles se sometieron por algún tiempo a este sistema; incluso las más jóvenes de las grandes potencias nacionales de Europa - Italia y Alemania - no pudieron permanecer sordas a esta nueva doctrina.
Pero entonces los Estados Unidos de América, habiendo superado una pesada crisis interna, se presentaron como un nuevo y poderoso competidor en la arena político-comercial. Comienza una nueva época de lucha económica, una época

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
marcada por el retorno a la política de protección del trabajo nacional mediante aranceles protectores y tratados comerciales, pero sin la reanudación de la brusca política de violencia inherente al viejo mercantilismo. Siguiendo el mismo camino, tras los Estados Unidos, se encaminó la Tercera República Francesa, y desde 1880 también el nuevo Imperio Alemán. Tras la conclusión de la lucha por el orden estatal liberal y nacional, tras la conclusión de la construcción interna de los Estados constitucionales, se aspira a crear el mayor espacio posible para la fuerza consolidada del pueblo. En la competición colonial, las grandes potencias se esfuerzan por adquirir territorios para la venta de sus mercancías, fuentes de las que puedan obtener las materias primas necesarias; mediante un trabajo diplomático incansable, tratan de abrir nuevos distritos para el comercio a sus laboriosos pueblos. A estas aspiraciones a la expansión corresponde, por otra parte, la creciente tendencia a la autarquía económica. Inglaterra quiere formar, junto con sus posesiones coloniales, un todo comercial único y cerrado, la Gran Bretaña. América aspira a ser económicamente autosuficiente, a independizarse del Viejo Mundo en cuanto al comercio y la industria. Sólo ahora ha comenzado, en el verdadero sentido de la palabra, la competencia de los pueblos en la lucha por la dominación mundial y el comercio mundial. Conduce al surgimiento de varias potencias mundiales que coexisten unas junto a otras, y su política, si quieren mantenerse, ha de ser el imperialismo.

«el nuevo imperialismo» «signos» ¡ja-ja!
«el viejo imperialismo ha muerto»
Su nombre y su concepto, el nuevo imperialismo no los ha tomado del Imperio Romano ni del imperio de la Edad Media y del papado; ahora ya no se trata de la dominación mundial de una única potencia aislada. La expansión colonial, la participación en el comercio mundial, la defensa de sus intereses en el extranjero con ayuda de fuertes flotas: he ahí los signos, tomados del imperio inglés, de las modernas potencias mundiales. Tales potencias pueden perfectamente coexistir unas junto a otras y, en la pacífica competencia de los pueblos, contribuir al progreso de la humanidad» (667-668). (Fin del libro.)
N.B. Viejo y nuevo imperialismo:
De la introducción, pág. XXIII:
«En la soledad de la isla de Santa Elena fue enterrado el viejo imperialismo; junto con Bonaparte muere su último representante; e incluso a este hombre, célebre por sus hazañas, le aureolaba todavía el nimbo romántico del antiguo esplendor imperial. Comienza la historia más reciente; en su base se halla la idea nacional, que resulta ser más fuerte que las aspiraciones reaccionarias de los monarcas y de los estadistas de los primeros decenios posteriores a la caída de Napoleón. Lo que fue iniciado por el siglo XVI lo culmina el siglo XIX, cuando los dos pueblos de Europa Central, Italia y Alemania, que habían sido durante siglos objetos de explotación de potencias extranjeras, alcanzaron, por fin, la unificación nacional. Pero sobre esa base nacional se crea

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
la posibilidad de una nueva política mundial. La palabra imperialismo revive con un nuevo contenido. Inglaterra, esa adversaria de Napoleón nunca vencida, inició esto ya en el siglo XVIII, fundando, más inconsciente que conscientemente, mediante la adquisición de colonias de ultramar y el mantenimiento de una fuerte flota de guerra, un nuevo imperio mundial más allá de las fronteras de Europa. Tras ella siguen ahora las demás grandes potencias del mundo: la necesidad económica conduce a la competencia económica de los pueblos en todo el globo terrestre.»
Toda la obra se divide en 3 secciones.
«Sección I: Fin del imperio mundial medieval y surgimiento de los Estados nacionales en la época de la Reforma y la Contrarreforma, 1500-1648.»
«Sección II: Formación de las cinco grandes potencias de Europa en la época del absolutismo monárquico.»
«Sección III: Surgimiento y fin de una nueva potencia mundial, Francia, y lucha de las potencias por su independencia nacional, 1789-1815.»
Mi añadido: («franjas») épocas
Ergo, 1500-1789 = 289 años
1789-1871 = 82 años
1871-1914 = 43 años
Momentos principales Sección I:
Surgimiento del «Estado nacional español» (pág. 24 y sigs.) y luego «fundación del imperio mundial hispano-habsbúrgico» (pág. 51 y sigs.).
Carlos V en la lucha por la dominación mundial (Reforma alemana) 1517-1555.

El poder monárquico nacional en Dinamarca y Suecia (pág. 148 y sigs.)... «Sometimiento de Estonia por Suecia», etc.
Desarrollo de Polonia como gran potencia (163 y sigs.)... la alianza polaco-sueca... Polonia y la lucha por Rusia.
Comienzo de la lucha con España. La «guerra de liberación» holandesa y la «separación de los Países Bajos de España». La Armada de 1588. Resultado de la lucha: «Elevación de Francia, Inglaterra y los Países Bajos. Decadencia de España» (233 y sigs.).

La guerra de los Treinta Años, época 1616-1659: «La política mundial hispano-habsbúrgico-católica en lucha con el protestantismo alemán, con Dinamarca y Suecia, con Francia e Inglaterra» (273 y sigs.).
(incluida la alianza de Inglaterra, Holanda y Dinamarca contra Austria. Los suecos ante Viena. Suecia en guerra con Francia, etc.)
La revolución en Inglaterra en el siglo XVII.
Sección II:
«Culminación del Estado nacional francés» (Richelieu) y «el logro por Francia de una posición dominante en Europa». 1661-1685.
Restablecimiento del equilibrio europeo (guerra de sucesión española); elevación de Inglaterra, Austria, Rusia, Prusia.
Rusia en lucha con Suecia (y con Polonia)...
«Suecia en guerra con Dinamarca, Polonia, Brandeburgo, Austria y los Países Bajos» (1655-1660).
Austria en lucha con Turquía (siglo XVII).
Lucha de las grandes potencias (1740-1789).
La guerra de los Siete Años (1758-1762) («guerra colonial» de Inglaterra y Francia).
La guerra de independencia de los Estados Unidos (en alianza con Francia, España y Holanda).
«Los planes imperialistas de José II y Catalina II. El fin de Polonia.»
Sección III:
Las guerras contra la Revolución Francesa.

1ª guerra de coalición (1792-7)
2ª " " " (1799-1801/2)
La guerra anglo-francesa (1793-1799).

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
La guerra de Napoleón con Prusia y «los planes napoleónicos de dominación mundial». (Fracaso en 1812.)
«Las guerras de liberación de 1813-1815».
Polonia antes de 1660 (según el atlas histórico): Polonia, según la Unión de Lublin - 1569 - poseía la costa del mar Báltico con Danzig, Curlandia, Livonia con Riga (cedida a Suecia en 1660 por la paz de Oliva), la Pequeña Rusia con Kíev, Poltava y Chernígov, Podolia, Volinia, etc., Bielorrusia con Smolensk.
/ por la paz de Andrúsovo, 1667, Repartos de Polonia: 1 cedió a Rusia Smolensk, Kíev, — { Primer reparto 1772
\ Chernígov, Poltava, etc. / { Tercer reparto 1795
Toda Sudamérica es libre ahora, salvo las tres Guayanas:
/ española, portuguesa) británica (1781)
\ y holandesa en los siglos XVI-XVII / holandesa (1667)
francesa (1674)
Norteamérica 1783. Independencia de los 13 Estados de Inglaterra. Luisiana (una serie española 1763
de Estados actualmente): francesa 1802, británica 1763, cuenca del Misisipí de los EE.UU. 1803, de los EE.UU. 1783.
México y Centroamérica: española (México, república desde 1810)
Turquía: Imperio otomano bajo Mahomet IV (1648-1687) casi hasta Viena Austria Rumania, Crimea, Cáucaso
toda la península balcánica, etc.
Serbia ( húngara desde 1718 turca desde 1739 reino desde 1817
Suecia hasta (antes de) 1719 (desde mediados del siglo XVII) poseía también Finlandia, Ingria (San Petersburgo)
(Noruega desde 1815, Estonia de Suecia) Livonia parte de Alemania (Pomerania occidental (Stettin) + Bremen)
En 1763 Canadá fue cedido por Francia a Inglaterra
La independencia de los 13 Estados fue proclamada el 4 de julio de 1776
Estados Unidos. Guerra de independencia 1775-1783. En 1778, tratado de amistad con Francia; en 1779, tratado de amistad con España. Las tropas franco-americanas derrotan a los ingleses en 1781. Fin de la guerra: 3.IX.1783: Paz de Versalles. España, aliada militar de América, recibió de vuelta Florida por esta paz. Florida se unió a los Estados Unidos de América recién en 1819.
Portugal fue española 1580-1640
Holanda: se separó de España: 1581
1796 Bélgica bajo Francia. Holanda = República Bátava. 1814-1831 Bélgica bajo Holanda.
LAS «ÉPOCAS» DE LA HISTORIA MODERNA
NB:
«épocas» históricas de la historia moderna
Sobre la cuestión de las épocas históricas de la historia moderna, cf. también P. Herre. «Estudios de fuentes para la historia universal», Leipzig, 1910, donde se resume, con indicación de literatura, la división habitual en épocas y se mencionan, entre otras, las siguientes «épocas»: «Época de la idea medieval de la dominación mundial» (c. 800 - hasta c. 1250). - «Época del surgimiento de los Estados nacionales» (c. 1250 - hasta c. 1500)... «Época de la formación y el desarrollo de los Estados nacionales constitucionales» (c. 1789 - hasta

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
c. 1870)... «Época de los Estados mundiales y las economías mundiales» («c. 1870 - hasta c. 1910»).
REVISTA «DER KAMPF»
ADLER Y RENNER
«Der Kampf», 1916, núm. 2. Fr. Adler, en el artículo «Los fines de la guerra» (contra las anexiones), cita de los «Süddeutsche Monatshefte» su declaración 77:
«Los Estados de que ahora se compone el mundo son Estados fundados en la fuerza. Pero su fuerza reside en la tierra, los hombres y los bienes»... «Ellos» (los soldados) «esperan «garantías reales»: esperan tierra, hombres y bienes»...
y como paralelo, la constitución de 1791, artículo VI:
«La nación francesa renuncia a emprender guerra alguna con fines de conquista y jamás empleará sus fuerzas contra la libertad de pueblo alguno»...
y la constitución de 1848: «La república francesa respeta las nacionalidades extranjeras como cuenta con que se respete a la suya propia. No emprenderá guerra alguna con fines de conquista y jamás empleará sus fuerzas contra la libertad de pueblo alguno»...
Mi añadido:
textos de las constituciones francesas de 1791, 1793, etc. véanse en F. Hélie. «Las constituciones de Francia».
Ibídem, núm. 1: K. Renner, en el artículo «¿Realidad o idea delirante?», entre otras cosas, en la pág. 17 llama a Trotski «el más próximo amigo de Hilferding».

¡característico!
De sus argumentos a favor de la alianza de Alemania y Austria-Hungría: «Si en el mundo tuviéramos sólo dos grandes sistemas económicos, a nosotros, los socialdemócratas, nos sería más fácil destruir el último gran tabique divisorio, mucho más fácil que ahora, cuando nos hallamos en un enmarañado laberinto y justamente por eso tan difícilmente encontramos nuestro camino. Que el mundo entero se encamine tranquilamente hacia la alianza: tanto mejor para nosotros, tanto más nos aproximaremos a la meta final» (19-20).
NB: cf. Europa Central y Estados Unidos de Europa (pág. 16: «El movimiento por la llamada Europa Central se despliega todavía por completo sobre el terreno burgués, y yo hablo ante todo de ello».)
Nosotros y ellos:

1) Renner, «Sozialistische Monatshefte», «Die Glocke» y Cía. = lacayos de la burguesía imperialista
2) Kautsky, Hilferding y Cía. (+ el más próximo amigo = Trotski) = exhortadores de la burguesía imperialista, amonestadores de la burguesía imperialista, reformadores de ella 78
3) la izquierda = luchadores revolucionarios contra ella.
HILFERDING (PUNTOS DE VISTA KAUTSKYANOS)
«Der Kampf», 1916, núm. 2, págs. 59-60.
las triquiñuelas acaparadoras del capital financiero
Hilferding presenta el argumento habitual de Kautsky de que los nexos de la economía mundial obligan a no cerrarse, que en las colonias de Inglaterra la importación y la exportación (1899-1913) crecieron más no con Inglaterra (pág. 57): «Alemania no gastó grandes medios en la adquisición de colonias y en la administración de las mismas, pero tan pronto como su desarrollo capitalista se lo permitió, extrajo de su capacidad productiva las mismas ventajas que Inglaterra. De que las colonias estén monopolizadas para

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Inglaterra, no puede ni hablarse»... (al igual que Inglaterra - directamente inexacto: ferrocarriles, concesiones, exportación de capital. Alemania aventajó a Inglaterra a pesar de las colonias de ésta. Sin colonias, Inglaterra quizás se habría quedado aún más rezagada. Esto, en 1er. lugar. Y en 2º lugar, en Inglaterra el capital financiero «se ha dormido más sobre sus laureles». Ahora, también el alemán quiere «dormirse»).
«El rasgo distintivo de la política imperialista consiste en que las cuestiones de la competencia económica se esfuerza por resolverlas
mediante los medios de la violencia estatal
en interés de la capa de capitalistas que domina en el Estado. Con ayuda de los aranceles proteccionistas, asegura la explotación del mercado interior para los cárteles nacionales; mediante su política colonial y de esferas de influencia, se esfuerza por
asegurar monopolísticamente a sus capitalistas partes del mercado mundial
y, por medio de la presión económica y política, convertir a los países pequeños
en esferas de explotación para su capital.
Con ello entra en contradicción cada vez más aguda con la política imperialista de otros Estados. De ahí la tendencia al fortalecimiento del poder estatal, la carrera cada vez más intensa de armamentos navales y terrestres. Precisamente esta política es la que ha conducido a la catástrofe. Y los pueblos ahora se hallan ante la alternativa: ¿continuarán (¡ellos!!!) esta política después de la guerra, o querrán ponerle fin? ¡La continuación de las políticas inseparables de los aranceles proteccionistas, la política colonial y la política de armamentos, o la ruptura con la política de gran potencia!» (59-60).

Primero hay que tomar el poder uno mismo, y no hablar en vano del «poder».
«No se trata solamente de un simple arreglo de las relaciones comerciales, sino de la política de gran potencia que aspira a asegurar, a costa de otros, una posición monopolística al propio capital, — de esa política de que ha surgido el peligro de guerra. ¿Y acaso porque así fue antes de la guerra, debemos resignarnos con ello y no oponernos con todos los medios a la prosecución de esta política en un nivel todavía mucho más elevado? Pensamos, al contrario: justamente porque hemos visto adónde conduce la política monopolística de gran potencia de los Estados, debemos luchar por todos los medios contra su prosecución y ampliación» (61).
ENGELS Y MARX SOBRE LOS OBREROS INGLESES
Engels. «La situación de la clase obrera en Inglaterra». 2ª edición. 1892 79.
Pág. XX. «Aristocracia en la clase obrera» — «una minoría privilegiada de obreros» en oposición a «la gran masa de obreros» (del artículo del 1.III.1885).
La competencia de otros países ha quebrantado «el monopolio industrial» (XXI) de Inglaterra. «La pequeña minoría privilegiada, protegida» (XXII) (de la clase obrera) — sólo ella tuvo en 1848-68 «ventajas duraderas», mientras que «la gran masa, en el mejor de los casos, sólo disfrutó de un mejoramiento pasajero de su situación» *. (Véase pág. 14 ** de este cuaderno.)
Pág. XXIV: crecimiento del «nuevo unionismo», de los sindicatos de obreros no calificados:

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 23, pág. 102. Ed.
** Cf. el presente tomo, pág. 568. Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
«Ellos» (estos nuevos unionistas) «tienen una ventaja inconmensurable: su psique es todavía un suelo virgen, enteramente libre de los prejuicios burgueses «respetables» heredados, que embrollan las cabezas de los «viejos unionistas» mejor situados» *.
Y sobre las elecciones de 1892:
«De los antiguos llamados representantes obreros, es decir, de los hombres a quienes se les perdona su pertenencia a la clase obrera porque ellos mismos están dispuestos a ahogar esta cualidad suya en el océano de su liberalismo, — Henry Broadhurst, el más destacado representante del viejo unionismo, fracasó estrepitosamente porque se declaró contrario a la jornada laboral de ocho horas» **.
Después de 1847: «Debido a estas dos causas [1) muerte del cartismo; 2) prosperidad industrial], la clase obrera inglesa se convirtió políticamente en el apéndice del «gran partido liberal», — partido que era dirigido por los fabricantes» (XVII).
Correspondencia con Sorge.
Marx sobre los jefes obreros ingleses:
Fr. Engels a Sorge (21.IX.1872):... «Hales armó aquí en el Consejo Federal un gran escándalo, logró que se expresara una censura a Marx por haber dicho que los jefes obreros ingleses estaban sobornados, pero una sección inglesa de aquí y una irlandesa ya han expresado su protesta, reconociendo la razón de Marx»... 80
Engels a Sorge, 5.X.1872: «Aquí Hales ha emprendido contra Marx y contra mí una furiosa campaña de calumnias, que, sin embargo, ya empieza a volverse contra él mismo... El motivo fue la declaración de Marx sobre la venalidad de los jefes obreros ingleses»... 81
Marx a Sorge, 4.IV.1874 82: ... «Por lo que se refiere a los obreros urbanos» (en Inglaterra), «hay que lamentar que toda esa pandilla de jefes no haya entrado en el Parlamento. Ése sería el camino más seguro para librarse de esa canalla»... ***

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 23, pág. 102. Ed.
** Ibídem. Ed.
*** Ibídem, pág. 101. Ed.

Cf. aquí 40-41 * además, más fuertemente, véase continuación pág. 36 **:
K. Marx a Kugelmann, 18.V.1874: «En Inglaterra, en el momento actual, sólo avanza el movimiento de los obreros agrícolas; los obreros industriales deben, ante todo, librarse de sus líderes actuales. Cuando en el Congreso de La Haya desenmascaré a esos señores, sabía que con ello me atraería la impopularidad, las calumnias, etc. Pero consecuencias de esta índole me han sido siempre indiferentes. Aquí y allá se empieza a convencerse de que con estos ataques yo no hacía sino cumplir con mi deber» 83. («Die Neue Zeit», XX, 2, 1901-2, pág. 800.)
(Congreso de La Haya en IX.1872) Jaeckh. «Die Internationale», pág. 191: Marx dijo en La Haya: «Si alguien en Inglaterra no es un líder obrero reconocido, ello es sólo en su honor, porque cada «líder obrero reconocido» en Londres está a sueldo de Gladstone, Morley, Dilke y Cía.»...
Cf. sobre esto mismo Jaeckh en «Die Neue Zeit», XXIII, 2, pág. 28.
KAUTSKY. «PATRIOTISMO, GUERRA Y SOCIALDEMOCRACIA»
K. Kautsky. «Patriotismo, guerra y socialdemocracia» («Die Neue Zeit», XXIII, 2; 1905). La huelga militar = «una insensatez heroica» (370), al igual que las «tentativas» de los pacifistas burgueses de eliminar las guerras mediante tribunales de arbitraje. Ambas insensateces «provienen del error de considerar la guerra como un hecho aislado».

* Cf. el presente tomo, págs. 604-605. Ed.
** Los extractos de la correspondencia de Engels con Sorge están escritos en las páginas 36 y 37 del cuaderno (véase el presente tomo, pág. 600). Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Pero la guerra amenaza con la catástrofe: «Sin embargo, la derrota en una guerra librada a la ligera es una catástrofe que conduce a la bancarrota más profunda» (371).
El proletariado «aún hoy es, difícilmente, lo bastante fuerte en algún sitio» para hacer imposible la guerra antes de ella mediante la revolución (y la huelga militar es una revolución). «Pero en todos los estados capitalistas es ya lo bastante fuerte como para que toda guerra sin frutos, ligada a grandes pérdidas, se convierta en el punto de partida de una revolución que instaure el régimen proletario» (371).
BAUER. «LA CUESTIÓN NACIONAL Y LA SOCIALDEMOCRACIA»
Otto Bauer. «La cuestión nacional y la socialdemocracia». San Petersburgo, 1909.
Del § 30: «El socialismo y el principio de nacionalidad».
Pág. 534: ... «Jamás la comunidad socialista estará en condiciones de incluir por la fuerza en su seno a naciones enteras. Imagínense ustedes masas populares que poseen todos los bienes de la cultura nacional, que toman parte plena y activa en la legislación y la administración, finalmente que están pertrechadas con armas — ¿sería posible someter por la fuerza tales naciones a la dominación de un organismo social extraño? Todo poder estatal descansa en la fuerza de las armas. El actual ejército popular, gracias a un mecanismo artificioso, sigue siendo un instrumento en manos de una determinada persona, familia, clase, exactamente igual que la tropa de caballeros y mercenarios de épocas pasadas. Pero el ejército de la comunidad democrática de la sociedad socialista no es sino el pueblo en armas, pues se compone de hombres de alta cultura, que trabajan sin coacción en los talleres colectivos y participan plenamente en todas las esferas de la vida estatal. En tales condiciones, desaparece toda posibilidad de dominación de una nacionalidad extraña» (534).

Los Estados Unidos de Europa «no son un sueño vano», sino «el inevitable final del camino que las naciones han emprendido hace tiempo» (542).
Si la Alemania socialista quisiera ceder una parte de sus trabajadores a Ucrania, ella (Alemania) no los cederá «sin haberles garantizado su autonomía cultural» (543)... (esto es el fin del § 30).
En el § 29: «El imperialismo y el principio de nacionalidad» (512-529 de la traducción rusa), el autor cita a Schulze-Gaevernitz sobre el imperialismo británico, aborda la descomposición de Turquía, el afán de Italia de apoderarse de Albania: «Se apuntará al Trentino y a Trieste, pero se pensará en Albania» (519). «De esta manera, las masas de la nación italiana lograrán presentar la guerra imperialista con fines de conquista como una guerra por la libertad nacional» (519)...
Bagdad, Rusia en Persia, etc. — «tales son las semillas y los elementos de esos futuros conflictos» (518)...
Así mismo, «el imperialismo británico despliega ante las masas electorales el cuadro seductor de un imperio de 400 millones bajo la dominación de una única nación británica y piensa, de paso, en los beneficios de los cárteles de los magnates del hierro y en la especulación en la bolsa de Londres»... «algún día el imperialismo ruso anunciará, probablemente, la libertad y la unidad de Polonia y Ucrania con el fin de abrir nuevos mercados a los fabricantes de Petersburgo, Moscú y Lodz»... «y así también el imperialismo alemán deberá erigirse en heredero de la idea de la Gran Alemania de 1848, deberá escribir en su bandera la realización de la patria alemana única y grande, cuando se le ocurra sacrificar la vida de los obreros y campesinos alemanes en aras de los intereses del capital en el Tigris y el Éufrates» (522-523)... «La destrucción de Austria dentro de la sociedad capitalista puede ser obra únicamente del imperialismo» (528)... «La disgregación de Austria presupone la victoria del imperialismo en Alemania, Rusia e Italia. Pero la victoria del imperialismo presupone la derrota de la clase obrera en esos países» (527). Los obreros austríacos no deben cifrar esperanzas en la victoria del imperialismo...

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
GRUMBACH. «EL ERROR DE ZIMMERWALD-KIENTHAL»
S. Grumbach. «El error de Zimmerwald-Kienthal». Berna, 1916 (pág. 95) (vulgaridad de un socialchovinista).
Pág. 24: ... «Pero aunque él» (Kautsky) «4.VIII.1914 no comprendió la situación como es debido, sigue siendo para nosotros (¡!!) y para los socialistas de todos los países uno de los teóricos dirigentes de la Internacional»...
Pág. 26: ... «La igualación general que predican Zimmerwald y Kienthal»...
- pág. 40 - a la propuesta de Vaillant — Keir Hardie, los socialdemócratas alemanes no respondieron y en Chemnitz (1913), contrariamente a la promesa, no la discutieron (¡¡para el Congreso de Viena de 1914!!) (¡Absurdo! ¡Como si los Legien y Cía. pudieran cumplirlo!!). (Cf. Huysmans en la carta al partido suizo — ídem.)
¡La minoría francesa también está a favor de la defensa de la patria!! (-54-). [Grimm, en agosto y noviembre de 1914, estaba, se dice, a favor de la defensa de la patria — 68.]
Pág. 77: ¡Lenin a favor de la guerra de Marruecos, etc.!
(pág. 4 del folleto alemán *). «¡Aquí la demencia se convierte en método!» ¡¡Marruecos puede defenderse, pero Francia no!! (¡Bufón!)
Pág. 78: Lenin («Vorbote» **, núm. 1) ve «el comienzo de la lucha revolucionaria de masas» en los motines del hambre en Alemania. ¡¡Ésas son, se dice, ilusiones!! Al contrario, se dice, «ausencia total de propiedades revolucionarias en el pueblo alemán» (78).
82: Meyer London dijo el 18.I.1916 en la cámara americana que él defendería a su patria en caso de ataque!!!!
84-5: Declaración de Ledebour contra los Socialistas Internacionales de Alemania y de Borchardt contra Ledebour. ¡«Nunca» lograréis que se renuncie a la «defensa de la patria»!!! ¡Y Liebknecht está, se dice, a favor de la defensa de la patria!!

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 21, pág. 272. Ed.
** Ibídem, tomo 22, págs. 96-108. Ed.

ENGELS. CARTAS A SORGE
Engels a Sorge, 3.VI.1885... Acerca de los subsidios a las compañías navieras (después de la caída de la ley de excepción); «la escisión, con toda probabilidad, se producirá y será de gran provecho. La fracción pequeñoburguesa-socialista es inevitable en un país como Alemania, donde la filisteidad «existe desde tiempo inmemorial» en mayor medida aún que el derecho histórico»... 85
29.IV.1886: «En Alemania, en tiempos tranquilos, todo está impregnado de filisteísmo; aquí, el aguijón de la rivalidad francesa es absolutamente necesario. Y de ello no faltarán ocasiones»... 86
22.II.1888: ... «Sólo que estalle algo en cualquier sitio, y los burgueses quedarán asombrados del socialismo latente que entonces irrumpirá y se hará manifiesto» (291)...

7.XII.1889: ... «Lo más repugnante aquí» (en Inglaterra) — «es la «respetabilidad» burguesa que se ha hecho carne y sangre de los obreros»... incluso Tom Mann, a quien considero el mejor de todos, habla gustoso de que almorzará con el Lord Mayor. Cuando se compara con esto a los franceses, se ve lo que significa la revolución» 87... *
8.II.1890: ... «Los fabianos — una bienintencionada pandilla de burgueses cultos que refutaban a Marx... Su objetivo principal... atraer a los burgueses al lado del socialismo y así introducirlo por la vía pacífica y constitucional» (331)...
((sobre los fabianos 393 (18.III.1893) — pág. 401 (11.XI.1893)... — quieren saturar el liberalismo con socialismo; a ellos mismos hay que saturarlos con el espíritu de los obreros)).
19.IV.1890... En Inglaterra, una multitud de discusiones, etc., de tradiciones, mucho bagaje, prejuicios de los obreros calificados, etc., etc.
...«Pero el movimiento sigue adelante bajo la superficie, abarcando capas cada vez más amplias y, por cierto, principalmente entre la hasta ahora inmóvil» (cursiva de Engels) «masa más baja, y no está lejano el día en que esta masa, de repente, se encuentre a sí misma» (cursiva de Engels), «cuando se le hará claro que justamente ella

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 23, pág. 101. Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
misma es esa colosal masa en movimiento»... * (336).

4.III.1891... Aquí, se dice, el fracaso de los obreros de los docks y del gas y su tradeunión; su «nuevo tradeunionismo ha volado por los aires, y las viejas tradeuniones conservadoras, ricas» (cursiva de Engels) «y, precisamente por eso, medrosas, son las únicas que quedan en el campo de batalla» (359).

14.IX.1891. El congreso de las tradeuniones de Newcastle es también una victoria (como el congreso internacional)... «Las viejas» (cursiva de Engels) «tradeuniones, con los textiles a la cabeza, y todo el partido reaccionario entre los obreros hicieron todos los esfuerzos para revocar la resolución sobre la jornada de ocho horas de 1890. Fracasaron... y los periódicos burgueses reconocen la derrota del partido obrero burgués» (cursiva de Engels) «con espanto, aullidos y crujir de dientes» ** (368).

24.X.1891... sobre una guerra posible... nosotros, los alemanes, debemos (quizás) «volver a representar el año 1793»... será una desgracia si hay guerra y ella «nos lleva prematuramente al poder; hay que estar preparado para este caso» (371)...

Ídem, 376: en tal guerra «deberemos jugar a va-banque» (376).
...«las masas (en Alemania) son excelentes y en su mayor parte mejores que los jefes»... (399) (7.X.1893).

2.XII.1893... Dificultades del desarrollo del movimiento obrero en América: 1) sistema del «gobierno de los partidos» (2 partidos; pérdida de votos para el tercero); 2) la inmigración divide a los obreros en 2 grupos: a los inmigrantes, en subgrupos; además, los negros; 3) los aranceles proteccionistas proporcionan a los obreros que «ellos sufren la influencia de la prosperity, lo cual no ocurre en Europa»... (403)...

412 (12.V.1894): el sectarismo de la Federación Socialdemócrata y de los socialistas germano-americanos en América convierte la teoría en una «ortodoxia petrificada»... ((para que los obreros, sin desarrollo, se traguen de una vez la teoría)).

* Cf. V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 23, págs. 101-102. Ed.
** Ibídem, pág. 102. Ed.

REVISTA «DIE GLOCKE»
ERNST HEILMANN. «LA ESENCIA DE LA POLÉMICA»
«Die Glocke», 1916, núm. 20 (12.VIII.1916).
Ernst Heilmann. «La esencia de la polémica» (770-786).
Objetivo: exponer «las ideas fundamentales de los tres grupos contendientes» (770):...
«La mayoría, la Colaboración y los internacionalistas (el grupo de Liebknecht)» (771)...

1 - quieren «la victoria alemana»
2 - «la terminación de la guerra en tablas»
3 - «la derrota de Alemania» (771)...
«Las dos primeras corrientes se sitúan en el terreno de la defensa de la patria, aunque el grupo de la Colaboración se preocupa muy afanosamente de no rebasar los límites de la defensa pura, mientras que los partidarios de la «tercera Internacional» niegan el principio de la «defensa de la patria» como una frase que confunde» (771)... «El grupo de Liebknecht se ha mantenido enteramente fiel a sí mismo... Esta corriente se ha unido ahora en un nuevo partido con el programa espartaquista. Siguiendo a su jefe teórico, el ruso Lenin, quiere imponer a todos los partidos socialdemócratas, como su deber internacional, la obligación de procurar incondicionalmente la derrota de su propio país por todos los medios: con hojas volantes ilegales, organizaciones secretas, huelgas de masas e insurrecciones» (771)... «En Rusia, los partidarios de esta corriente se llaman a sí mismos, honrada y sin ambages, derrotistas» (772).
La propaganda espartaquista, que enseña que la invasión enemiga no es en modo alguno lo más terrible, que puede, al contrario, conducir a la conquista de la libertad, cuenta, quizás, con el mayor número de partidarios entre los teóricos emigrados rusos en Suiza; en la práctica, sólo puede tener importancia para Alemania y es, por tanto, propaganda de la derrota alemana» (772)...
«El grupo de la Colaboración, o la derecha de Zimmerwald, cuyo teórico es Kautsky y cuyos jefes políticos son Haase y Ledebour, no sólo deduce de la situación fáctica que esta guerra debe terminar sin vencedores ni vencidos, sino que también desea justamente ese resultado de la gran lucha.»

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
«La crítica de esta posición a medias es extraordinariamente fácil y simple. La afirmación de que la tarea de defensa de Alemania está resuelta contradice tan abiertamente los hechos que no puede provocar entre las personas que entienden más que risa» (773)...
«Ella» (la mayoría) «obra en el sentido de que se concierte lo más pronto posible una paz que, sin embargo, sólo puede ser realizada por los gobiernos actuales» (778).
«La idea de la catástrofe, o revolución, como medio de construcción de la sociedad socialista, debemos enterrarla en general de una vez para siempre, y no vinculándola a un momento determinado, sino por principio. Ser socialista — eso significa ser, por principio, un antirrevolucionario» (negrita del autor); «la concepción opuesta es sólo la herencia de la lucha de liberación de la burguesía, de la que aún no nos hemos liberado del todo espiritualmente» (780)...
Pág. 782: ejemplos (1/2 página de nombres) de sacrificios de condes y generales (sus hijos como oficiales, etc.) en la guerra: argumento de que «ante el enemigo todos hemos llegado a ser iguales» (783) (!!!!).
«La crisis de la política del 4 de agosto es, por tanto, en fin de cuentas, nada más que la reanudación de la vieja lucha entre la teoría de las catástrofes y la doctrina evolucionista, lucha que ahora, con la victoria de las concepciones evolucionistas, se aproxima a su fin. Por eso vemos, si exceptuamos una docena de tránsfugas de uno y otro lado, las mismas viejas filas de combate de reformistas y revolucionarios, o si se quiere, de revisionistas y radicales, enfrentadas entre sí, y oímos las viejas consignas» (784)...
«A pesar de las cien veces repetidas maldiciones, el punto de vista evolucionista-histórico se ha ido imponiendo cada vez más en el partido, y vencerá incluso en el caso de que después de la guerra la indignación de los pueblos cruelmente castigados conduzca aquí y allí a explosiones revolucionarias. Episodios tormentosos, e incluso sangrientos, pueden retrasar o acelerar el desarrollo, pero no pueden cambiar en modo alguno sus rasgos fundamentales» (785-786).

he aquí la clave en la 1ª mitad de esta frase «En el hecho de que crece la cantidad de personas que se ganan la vida no con una actividad económica privada o que reciben sueldo y salario no de manos privadas, el socialismo se realiza cada día más y más. El obrero de la empresa estatal, comunal o cooperativa está tan socializado como el médico de una caja de enfermedad o el empleado del sindicato» (784).
LIEBKNECHT W. Y MARX (CARTA A W. LIEBKNECHT DE 1878)
W. Liebknecht. «Contribución a la cuestión de Oriente o ¿debe Europa volverse cosaca? Una palabra de advertencia al pueblo alemán». 2ª edición. Leipzig, 1878, págs. 57 y 59. Citado en «Sozialistische Monatshefte», 1916, pág. 1095 (núm. 21, 19.X.1916), en el artículo de Schippel, de que a este folleto de Liebknecht se adjuntan dos cartas de un «amigo», evidentemente, de Marx. (En la 1ª edición del folleto de W. Liebknecht no figuran estos apéndices 88.) He aquí lo que, según dicen, escribió entonces Marx:
(1848-1878)
Marx sobre los obreros ingleses en 1878
«Gracias al período de corrupción iniciado en 1848, la clase obrera inglesa fue poco a poco presa de una desmoralización cada vez más profunda y llegó, por fin, a convertirse en un simple apéndice del gran partido liberal, es decir, del partido de sus propios esclavizadores, los capitalistas. La dirección de la clase obrera inglesa ha pasado enteramente a manos de los corrompidos líderes tradeunionistas y agitadores de profesión. Estos individuos, siguiendo a los Gladstone, Bright, Mundella, Morley y la canalla fabril, etc., glorificaban en todos los tonos al zar — libertador de los pueblos, sin mover un dedo por sus propios hermanos, condenados a morir de hambre por los propietarios de las minas de Gales del Sur. ¡Gente miserable! Para coronar dignamente todo esto, durante las últimas votaciones en la Cámara de los Comunes (7 y 8 de febrero, cuando la mayoría de los pilares del gran partido liberal — Forster, Lowe, Harcourt, Goschen, Hartington e incluso el mismísimo gran John Bright— abandonaron a su ejército a su suerte y huyeron en el momento de la votación para no comprometerse demasiado con algún voto), los únicos representantes obreros en la Cámara de los Comunes, y por añadidura, vergüenza da decirlo, representantes directos de los mineros y ellos mismos mineros de origen, Burt y el insignificante MacDonnell, votaron junto con el rabo del «gran partido liberal» que se entusiasma con el zar. Pero los rápidamente desplegados planes rusos disiparon de golpe el encanto, pusieron fin a la agitación mecánica (billetes del tesoro de cinco libras — he ahí el resorte principal del mecanismo); en este momento, sería «peligroso para la vida» de los Mottershead, Howell, John Hales, Shipton, Osborne y toda esa pandilla emitir un pitido en cualquier mitin obrero abierto; incluso sus asambleas cerradas (a las que se admite sólo con tarjetas de entrada) son disueltas y dispersadas por la fuerza por la masa popular».
NB: Carta de Marx (¿a Liebknecht?) de 1878

LOS JAPONESES Y EL CHOVINISMO DE LOS OBREROS AMERICANOS
«Die Neue Zeit», 1913 (31, 2), págs. 410-412 (número del 20.VI.1913)
NB
chovinismo de los obreros
Los obreros americanos y su chovinismo respecto a los japoneses
Erwin Gudde. «Una nueva ley de excepción contra los japoneses en los Estados Unidos». (Fecha: San Francisco, 21.V.1913.)
Esta ley, que prohíbe a los japoneses comprar tierras (arrendar se puede sólo por 3 años), fue firmada por el gobernador el 19.V.1913, contra la insistencia de Woodrow Wilson.
Es, se dice, «una ley de excepción del peor género» (410) — «una política que es aún peor que la política prusiana en relación con los polacos» (412).
Y los obreros en América son culpables de «chovinismo» (NB) (412). «Los señores de la «American Federation of Labor» no sólo quieren privar a los «amarillos» de todos los derechos, quieren, en general, expulsarlos del país» (411).
Los obreros, a favor de los imperialistas...
¡¡El «Partido Socialista» también!!
esto (412)... Esta ley de excepción «nos demuestra que la población de California, y ante todo la población obrera, se engancha al carro de los imperialistas americanos, que hace ya tiempo preparan una guerra con el Japón. El Partido Socialista también resulta que no está a la altura en esta cuestión» (411).
la ley — «sólo un eslabón en una larga cadena de leyes»
GREULICH Y EL «GRÜTLIANER»
GREULICH. «CARTA ABIERTA A LA GRÜTLI-UNIÓN DE GÖTTINGEN»
«Grütlianer», núm. 230, 1916 (2.X.1916).
Herman Greulich. «Carta abierta a la Grütli-Unión de Göttingen».

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
Sólo una minoría de los obreros participa en el movimiento obrero. «Por eso el nivel de vida ha subido sólo un poco, y eso únicamente en las capas superiores de la clase obrera. La masa obrera ha quedado en las garras de la miseria, las cargas y las privaciones. Por eso, de tiempo en tiempo, surgen dudas sobre si es correcto el camino anterior. La crítica busca nuevos caminos y cuenta, sobre todo, con que el éxito lo aportarán acciones más enérgicas. En este sentido se hacen tentativas que suelen terminar en fracaso, lo que impone de nuevo la táctica anterior. Quien siga el pasado del movimiento obrero durante un período más o menos largo, verá esta línea ondulante... Pero entonces estalló la guerra mundial... para las grandes masas... un cruel desengaño... el monstruoso empeoramiento de las condiciones de vida, que lleva a la miseria incluso a capas que hasta entonces llevaban aún una existencia soportable, fortalece la corriente revolucionaria. Todo lo anterior se pone en cuestión: principios, táctica y organización. ...Quien es capaz de elevarse con el pensamiento por encima del trajín cotidiano,... encontrará comprensible esta gran disputa» (debida a los principios y a la táctica revolucionarios) «y no caerá por ello en la desesperación. Claro que de tonterías se han hecho bastantes — pero por ambas partes...
Hasta ahora me ha tocado casi sólo a mí intervenir con tentativas conciliadoras... La dirección del partido ciertamente no estuvo a la altura de su tarea y se dejó influir demasiado por las cabezas calientes... El Comité Central de la Grütli-Unión decidió emprender el camino de una «política nacional práctica», que se propone realizar fuera del partido... ¿Por qué no lo ha hecho dentro del partido? ¿Por qué ha dejado casi siempre sólo para mí la lucha contra los superradicales?..
...Estoy firmemente convencido de que de la actual fermentación en el partido, al final, resultará un buen vino, siempre que no se cierre el tonel antes de que termine la fermentación...» El partido puede ser sólo proletario y no debe convertirse en una secta cuyas acciones no sean comprensibles para el proletariado... Si ella (la Grütli-Unión)... rechaza el acuerdo con el partido, entonces para mí ya no hay

lugar en esta unión. Yo creo en el porvenir del partido y por eso voy siempre con él.» (Fin.)
Berna, 26.IX.1916.
Aquí mismo, la respuesta del CC de la Grütli-Unión a Greulich. El superradicalismo y la «mediación» — en contra de la existencia de la Grütli-Unión. Aquí mismo, el folletón «¿Quién es Espartaco?» (¡¡glorificación!!)
«¡PIEDRAS EN VEZ DE PAN!»
«Grütlianer», núm. 255, 31.X. Editorial: «Piedras en vez de pan», de un «militante sindical»: precisamente «la corriente radical» da, se dice, «piedras en vez de pan». Hace falta, se dice, «una comprensión reformista», «una reforma social práctica», «una reforma democrático-socialista» (contra los llamados «marxistas»)...
«UNA DIVERGENCIA DE PRINCIPIO EN LA VALORACIÓN»
Núm. 253, 28.X.1916. Editorial: «Una divergencia de principio en la valoración». Cita del «Leipziger Volkszeitung»: ésta defiende, se dice, «el punto de vista socialista». Los periódicos de Zúrich y de Berna, se dice, insultan a Pernerstorfer. Nosotros, se dice, no estamos de acuerdo con la mayoría en Alemania, ni con los periódicos de Zúrich y Berna, estamos a favor de las vías «legales». Vemos en el caso de Adler «sólo un disparate»...
«¡ENTRE NOSOTROS NO HAY NINGUNA DISCREPANCIA DE PRINCIPIOS!»
Núm. 249. 24.X.1916. Editorial: «¡Entre nosotros no hay ninguna discrepancia de principios!» (entre comillas) — palabras de Huber (Rorschach) en la asamblea de delegados de la Grütli, pero el «Volksrecht» elogia, se dice, a Adler... ¡Nosotros lo condenamos por principio!

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
««LA CIZAÑA NACIONALISTA» SE SEPARA DEL «TRIGO SOCIALISTA INTERNACIONAL»»
Núm. 248. 23.X.1916. Editorial: ««La cizaña nacionalista» se separa del «trigo socialista internacional»» (así lo declaró, se dice, el representante del partido socialdemócrata de Suiza en el congreso de los socialistas italianos en Suiza).
«TESIS PARA LA CONFERENCIA»
Núm. 235. 7.X.1916. Tesis para el programa de la Grütli.
«LA NATURALIZACIÓN DE LOS EXTRANJEROS»
Núm. 243 (17.X.1916) y varios números anteriores (núms. 237 (10.X.)-243). Artículos sobre «La naturalización de los extranjeros»...
- La comisión de los «nueve» (entre ellos Greulich y Wullschleger) presentó en 1912 una petición.
Naturalización forzosa a los 15 años. ¡¡Tasa de naturalización no superior a 300 francos!!
Núms. 242 y 243.
«¿PARTIDO O GRÜTLI-UNIÓN?»
«Grütlianer», 18.X.1916. «Partido socialpatriota» de Suiza.
«LOS SINDICATOS Y LA CUESTIÓN MILITAR»
«Grütlianer», núm. 216 (15.IX.1916): articulito titulado: «Los sindicatos y la cuestión militar».
(*) Kapellenstrasse, 6, Berna (**) artículo de ese J. G., Basilea muy bueno, puramente obrero y revolucionario-internacionalista
«En el «Schweizerische Metallarbeiter-Zeitung» (*) (1916, núm. 38, 16.IX.1916) el corresponsal [J. G., Basilea] (**) llega, al examinar la cuestión arriba mencionada, a la conclusión breve y clara de que «el deber de los afiliados a los sindicatos — es cuidar de que la cuestión militar sea resuelta por el partido de modo principista y claro. La más enérgica lucha contra el militarismo y contra la defensa de la patria — hoy, y el desarme junto con el socialismo — mañana».
A este respecto, la redacción del periódico («Epílogo de la redacción»), el camarada Schneeberger, hace notar que los sindicatos como

tales no deben ocuparse ni de la cuestión de la reducción de armamentos ni de la cuestión del desarme. Por el hecho de ser miembro de su sindicato, un hombre no es todavía ni socialdemócrata ni antimilitarista; sus opiniones políticas o religiosas no tienen por sí mismas ninguna relación con su pertenencia sindical. Es cierto que, en la mayoría de los casos, el sindicalista se convierte pronto en partidario de las concepciones socialistas o socialdemócratas. Pero las manifiesta no tanto en el sindicato como en las organizaciones socialdemócratas que sirven especialmente para este fin. Este orden ha resultado muy adecuado y, por ello, y también porque el círculo de las tareas de los sindicatos en la esfera económica es bastante amplio, este orden debe conservarse en el futuro. Además, los sindicatos o sus órganos no podrían siquiera realizar una verdadera labor de esclarecimiento en este terreno. Con lugares comunes, de los cuales no es parco tampoco el artículo examinado, no se ayuda en nada; con ellos, tan poco se puede convencer a un hombre educado, como ocurre en su mayor parte, en concepciones muy distintas, como es imposible explicar en dos palabras la esencia de la guerra o causar impresión en un lector sin prejuicios e imparcial con exageraciones acerca del papel de las fuerzas armadas suizas en los combates contra los obreros. Basta recordar la lucha de los obreros en Italia, España, Francia y Alemania, o incluso en la libre América, para reconocer que las condiciones suizas son, de todos modos, mejores que las rusas.
Pero ya es algo enteramente vulgar la frase de que «el obrero no tiene patria», en un momento en que los obreros de toda Europa, en su inmensa mayoría, luchan desde hace dos años contra los «enemigos» de su patria, hombro con hombro con la burguesía, y los que quedan en la retaguardia quieren «resistir», a pesar de todas las privaciones y calamidades. En Suiza, si fuera atacada desde fuera, seríamos testigos seguramente del mismo espectáculo. Quizás también aquí serían los primeros en ceder sus posiciones quienes ahora pronuncian las más altisonantes tiradas.»

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
El «Grütlianer» reproduce en negrita [las subrayadas] || partes. Por lo demás, añadiendo el nombre del redactor, ha reproducido todo el epílogo. En el «Metallarbeiter-Zeitung» está impreso: redacción: O. Schneeberger y K. Dürr ((NB)).
«SCHWEIZERISCHE METALLARBEITER-ZEITUNG»
E. T. «REVISTA»
«Schweizerische Metallarbeiter-Zeitung», 1916, núm. 40 (30.IX.1916)... Artículo de E. T. «Revista»: La guerra «de naturaleza económica»... «La bancarrota de la Internacional»... «La organización de los capitalistas «Alemania»» contra otra igual «Inglaterra»... además de la especialidad (cerrajero, etc.), debemos ser también políticos y aspirar a la «socialización de los medios de producción»... «La ruptura entre el sindicato y la política es imposible»; corremos el riesgo de «condenarnos nosotros mismos al papel de enfermeros del capitalismo»...
«REVISTA. (OTRO PUNTO DE VISTA)»
En el núm. 41 (7.X.1916), artículo sin firma: «Revista. (Otro punto de vista)», que dice que E. T. no está de acuerdo ni con el autor del artículo «Los sindicatos y la cuestión militar» ni con el epílogo de la redacción. Está en contra del «aislamiento» de los sindicatos, de su «limitación» a «cuestiones puramente profesionales».
El autor del artículo se defiende en 3½ columnas diciendo que no hay que darles alcance, que los asuntos son un montón (enumeración de cuestiones reformistas!!), que nosotros también hemos tenido 6 artículos sobre el «imperialismo», asimismo desde el punto de vista socialdemócrata, que Schneeberger, como representante del CC del sindicato de metalúrgicos en Lucerna, en 1904 estuvo en contra de «lanzarse (como sindicato) a acciones políticas» y obtuvo en el Congreso Sindical de Lucerna 56 votos contra 18, — que «en lugar de un trabajo planificado» (pág. 2, columna 3) «y fecundo, con el fin de cumplir ante todo, en la medida de lo posible, las tareas expuestas en los estatutos de los sindicatos, engendraríamos una desenfrenada

manía de perfeccionamiento del mundo con todo tipo de proyectos, sobre los cuales se gritaría a voz en cuello, pero de los cuales ni uno solo se realizaría. La mayoría de los obreros se sitúan en el terreno de los hechos. Por mucho que deseen que «la socialización de los medios de producción» se convierta en realidad, no se lanzarán, de todos modos, a las aventuras».
«NUEVA GACETA RENANA»
«Neue Rheinische Zeitung». Revista político-económica, bajo la redacción de K. Marx. (Fascículos I-V/VI en un tomito.) Londres, 1850.
Fascículo I, enero de 1850. — Fascículo II, febrero de 1850. — Fascículo III, marzo de 1850. — Fascículo IV, abril de 1850. — Fascículo V/VI (sin cubierta) 1850.
Pág. 47 al final. Al parecer, todo (no todo *) fue reimpreso de aquí por Mehring en «El legado literario» (¡comprobarlo!). Señalar un pasaje muy característico en la pequeña nota «Varios» en el fascículo IV: «Gottfried Kinkel» 90 (furibunda invectiva contra él por su discurso vil-monárquico ante el tribunal militar) (sin firma):
...«De la misma manera, el Sr. Kinkel entrega ante el tribunal militar también a su propio partido, perorando acerca de ciertos planes de entrega a Francia de la margen izquierda del Rin y declarándose puro de esos pensamientos criminales. El Sr. Kinkel sabe perfectamente que de la anexión de la provincia renana a Francia se hablaba sólo en el sentido de que esa provincia, en el momento de la lucha decisiva entre la revolución y la contrarrevolución, se pondría incondicionalmente

* Sobre la palabra «todo», V. I. Lenin escribió más tarde «no todo», al encontrar ciertos pasajes no reimpresos por Mehring de los fascículos IV y II (véanse las observaciones de V. I. Lenin en las págs. 614 y 615 del presente tomo). Ed.

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
del lado de la revolución, representárala quien la representase — franceses o chinos»...
(pág. 71).
Pág. 397, en el tomo III de la edición de Mehring.
Mehring escribe, pág. 479-480 (tomo III), que ha omitido toda la «revista de abril» (es decir, la revista del fascículo IV) y del fascículo de febrero (fascículo II) ha tomado sólo lo referente a California, etc., y sobre el socialismo chino.
¡Con la nación revolucionaria — lo mismo da franceses o chinos! Compárese lo que escribía Engels en 1859 (?) en «Po y Rin» 91, donde atizaba las pasiones nacionales de los alemanes contra Napoleón III, que convertía «nuestras mejores provincias» en objeto de un juego diplomático, etc.
¡Muy característico para la cuestión nacional! Todo depende de si es una nación revolucionaria en el momento dado, o Napoleón III.
Ibídem, fascículo IV, pág. 58 (pág. 438, tomo III de la edición de Mehring) (De Girardin. «El socialismo y el impuesto») 92:
...«Tras la supresión de los impuestos se oculta la supresión del Estado. La supresión del Estado sólo tiene para los comunistas el sentido de que es el resultado necesario de la supresión de las clases, con las cuales desaparece por sí misma la necesidad de la fuerza organizada de una clase para mantener subordinadas a las otras clases»...
Ibídem, pág. 55: «Durante la revolución se puede, aumentando hasta proporciones enormes el impuesto, utilizarlo como una forma de ataque a la propiedad privada, pero incluso entonces debe empujar hacia adelante a nuevas medidas revolucionarias o, en fin de cuentas, conducirá al restablecimiento de las viejas relaciones burguesas»...
pág. 436, tomo III de la edición de Mehring

Fascículo 5/6, pág. 158 (de la «Revista. Mayo - octubre»; fechado en Londres, 1.XI.1850. Sin firma) 93.
NB:
dos fracciones del cartismo: (1) pequeña burguesía + aristocracia obrera (reformistas pequeñoburgueses) (2) la «masa» de los verdaderos proletarios revolucionarios
...«La organización hasta ahora existente del partido cartista
también se desmorona. Los pequeños burgueses que aún están en el partido, unidos a la aristocracia obrera, constituyen una fracción puramente democrática, cuyo programa se limita a la Carta del Pueblo y a algunas otras reformas pequeñoburguesas. La masa de los obreros que viven en condiciones verdaderamente proletarias pertenece a la fracción revolucionaria de los cartistas.» (Jefe de la 1ª: Feargus O'Connor; de la 2ª: Julian Harney y Ernest Jones) (pág. 468, tomo III en la edición de Mehring).
Fascículo II, págs. 71-73 (en la «Revista») 94 sobre el papel contrarrevolucionario de Rusia después de 1848 y 1849, sobre una posible «guerra europea» contra Rusia (Inglaterra, se dice, decide), sobre «las hordas bárbaras de Rusia», que pueden «inundar Alemania».
¡gracioso!
Ibídem, pág. 78 — (Londres, 31.I.1850) — sobre la revolución en China (la República China — he ahí lo que, según dicen, pueden encontrar los «reaccionarios europeos» en China)
pág. 445, tomo III de la edición de Mehring «nuestros reaccionarios europeos, en su próxima huida a Asia»: ¡ja-ja!
Los reaccionarios europeos huirán de la revolución europea a Asia, llegarán hasta las «murallas» de China y se encontrarán

CUADERNO «ο» («ÓMICRON»)
en ellas con la inscripción: «¡República China. Libertad! ¡Igualdad! ¡Fraternidad!». Tal es el razonamiento de Marx.
Ibídem, pág. 80: el ejemplo de Suiza muestra, se dice, lo que significan «la supuesta «independencia» y la «autonomía» de los pequeños Estados en el entorno de las grandes potencias modernas» (o la Santa Alianza aplastará a Suiza, o la revolución «no tolerará» «un gobierno tan pérfido y cobarde en el corazón de Europa»...)
Lo de Suiza está escrito en relación con la publicación del plan de campaña contra Suiza (Alemania + Austria + Rusia + Francia) — plan de lucha contra Francia con diversiones contra Suiza y Turquía. La «Santa Alianza» contra la revolución.
«Una cosa es indudable: la Santa Alianza se lanzará aún este año, o primeramente contra Suiza o Turquía, o directamente contra Francia, y en ambos casos la suerte del Consejo Federal está decidida. Quienquiera que entre primero en Berna — la Santa Alianza o la revolución —, el Consejo Federal mismo ha decidido ya su perdición con su cobarde neutralidad. La contrarrevolución no puede contentarse con sus concesiones, en vista de su origen más o menos revolucionario; la revolución no podrá tolerar ni un minuto la existencia de semejante gobierno pérfido y cobarde en el corazón de Europa, en el entorno de tres países, los más envueltos en el movimiento. El comportamiento del Consejo Federal suizo constituye el más sorprendente y, esperemos, el último ejemplo de lo que representa la supuesta «independencia» y «autonomía» de los pequeños Estados en el entorno de las grandes potencias modernas» (pág. 80). (Fin.)

Y pág. 72: Suiza fue cobarde «tanto respecto a la Santa Alianza como respecto a los emigrados» (NB)... «si Suiza ha infligido una ofensa a la Santa Alianza, por otra parte también ha traicionado a la revolución» (73).
Pág. 72 — la convicción de que se avecina una guerra europea (Rusia contra Turquía la desencadenará). La revolución crece en París — «el centro de la revolución» (72) — y en la «Europa Occidental» (¡¡sic!! 71-2: «Europa Occidental»)...
En Francia, se dice, crece la revolución (74), los campesinos serán arrastrados al movimiento, de ahí la «convicción de la pronta victoria de la revolución» (74) (sic!!)...
SENTENCIA DE SAINT-SIMON
... «Es conocida la afirmación de Saint-Simon de que Francia habría sufrido un daño infinitamente menor por la muerte repentina de mil de sus altos funcionarios o miembros de la familia real que por la muerte de mil de sus mejores obreros — afirmación por la cual fue acusado» (pág. 11 en Emil Kaler. «Wilhelm Weitling», Zúrich, 1887, núm. XI de la «Biblioteca Socialdemócrata»).
Según el Diccionario Enciclopédico Brockhaus alemán, Saint-Simon dijo esto no de 1.000, sino de 10.000 (NB) — lo dijo en la «Parábola política», primer fascículo de «El Organizador» (1820).