## Contenido

M. Samba. «Conseguiréis al rey, etc.» [1-17]

Schulze-Gaevernitz. «El imperialismo británico» [18-34]

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SAMBA. «CONSEGUIRÉIS AL REY SI NO ASEGURÁIS LA PAZ»

Marcel Samba. *Conseguiréis al rey si no aseguráis la paz*. París, 1913 (Eug. Figuière). 5ª edición ((pág. 278)). (Publicada el 20 de julio de 1913.)

«Si descubriéramos, por ejemplo, que nos han arrastrado a un sistema de alianzas que conducen, a través de la carrera de armamentos, directamente a la guerra; y que, sin embargo, este sistema de alianzas está construido sobre las mismas bases que habrían sido suficientes para asegurar la paz?» (p. XI).

«¿Acaso no sabéis que la guerra moderna se asemeja cada día más a una empresa industrial? ¿Que la movilización es una enorme operación industrial? ¿Que, como toda operación industrial, exige conocimientos y capacidades técnicas?» (p. 13).

«¡Sí! Se puede imaginar una república menos desvinculada de la vida y de la actividad. Esto es tanto más necesario cuanto que la república actual no sólo es incapaz de *hacer la guerra*, como he intentado demostrar en las páginas anteriores, sino que tampoco es capaz de asegurar la paz» (p. 25).

«No me digáis que se puede prescindir de esto, que no queréis conquistas, que sólo aspiráis a la autodefensa: pura charlatanería» (p. 28).

«Después de la crisis de Agadir, propuse una vez en la Cámara de Diputados intentar crear un nuevo órgano» (p. 31). «La propuesta consistía en organizar, para la dirección de la política exterior, un consejo compuesto por todos los ex ministros de Asuntos Exteriores» (p. 31).

«¿Reunir a todos los ex ministros de Asuntos Exteriores? ¡Pero, amigo mío, no pensarán más que en poner la zancadilla a su sucesor! ¿Acaso os habéis caído del cielo?» (p. 33).

«¡La historia financiera de la Francia moderna, si se escribiera con franqueza, sería la historia de toda una serie de saqueos aislados que recuerdan el pillaje de una ciudad conquistada!

Es la historia del saqueo de un pueblo sin seso por financieros hábiles. Veamos lo que sucede cuando el Estado francés tiene que habérselas no con sus ciudadanos, sino con gobiernos extranjeros» (p. 41). «Para convencerla*, el Sr. Delcassé le ofreció un buen pedazo de Marruecos con la promesa de nuestra ayuda amistosa y de nuestra asistencia militar y financiera. ¡Sobre bases de reciprocidad! Doscientos mil buenos soldados españoles compensarán maravillosamente la falta de nuestras fuerzas militares» (p. 49).

«¡Cuántos meses dejamos pasar antes de reconocer a la República Portuguesa!

En el momento en que escribo, la República China aún no ha sido reconocida por nosotros: ¡los Estados Unidos ya la tratan como a una persona importante! Pero nosotros la hemos sacrificado a nuestros financieros.

Cuando Noruega vacilaba, ¿hicimos acaso un solo gesto, dijimos una sola palabra? ¡Y ella lo esperaba!» (p. 65). «Si durante veinte años no hubiéramos deprimido y desanimado especialmente a los revolucionarios españoles, ¡no sólo Portugal sería una república! ¡No necesitaríamos comprar la alianza con España a cambio de pedazos de Marruecos! ¡No necesitaríamos discutir el restablecimiento de la ley del servicio militar de tres años» (p. 68).

\* A España. N. de la R.

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

«Mi amigo Jaurès, entre otras cosas, me decía repetidamente: «Exageráis el peligro. No hay que pensar que la guerra estallará inevitablemente. Cada año transcurrido fortalece la paz y disminuye la probabilidad de guerra. Predecir el conflicto, ¿no significa, al contrario, aumentar esa probabilidad?»

Sería feliz si pudiera compartir esa certeza y convencerme de que con nuestros esfuerzos comunes conseguiremos disipar el peligro durante mucho tiempo aún. Pero precisamente porque temo exactamente lo contrario, precisamente porque, reflexionando sobre ello durante una serie de años, siento cómo crece y se fortalece en mí la idea contraria, he escrito este libro» (p. 76-77).

«Y además, ¿cómo queréis que los alemanes tomen en serio nuestras profesiones de paz, cuando los partidarios más manifiestos de la revancha se declaran partidarios de la paz?

De esto deducen que Francia aspira a la revancha y que sólo la prudencia nos impide declararlo en voz alta. Sienten que estamos en guardia, que estamos dispuestos a aprovechar cualquier ocasión que nos prometa la victoria. Pregunto a todos los franceses honestos: ¿acaso no tienen razón? ¿Os atreveríais a afirmar en el fondo de vuestra alma que no la tienen? Si realmente se presentara una ocasión manifiesta y excepcional, que pusiera a una Alemania debilitada al alcance de nuestros golpes y nos prometiera una victoria segura, ¿acaso vacilaríamos en atacarla? ¿Quién de nosotros puede responder de que el deseo de paz prevalecerá y de que una ola furiosa de patriotismo belicoso no quebrantará toda resistencia?» (p. 88).

«¡Pero la guerra defensiva no es en menor grado una guerra que la ofensiva, y la idea de defensa puede conducir al ataque» (p. 91).

«¡Hay que alentar esto de todo corazón! ¡A los socialistas les gusta burlarse de los intentos pacifistas! Ven en ellos una especie de filantropía internacional que se engaña a sí misma, si no pretende engañar a los demás, y que cierra los ojos ante el condicionamiento económico de la guerra, exactamente igual que la beneficencia privada no toma en cuenta las condiciones que generan mecánicamente la miseria.

Pero los socialistas se equivocan de todas formas con sus burlas. Estas no impiden que la mayoría de los diputados socialistas se inscriban en el «Grupo de Arbitraje» y apoyen todas sus intervenciones» (p. 93).

«¡Léon Bourgeois ha llegado a la concepción de la Federación de los Pueblos y los Estados Unidos de Europa! ¡Vaya! ¡Nos hallamos en la más cercana vecindad con la Internacional!» (p. 95).

...«¡Todo el proletariado!... mejor la insurrección que la guerra... la prensa envenenadora... las conspiraciones de los capitalistas... Creusot... los fabricantes de cañones... a las fuerzas de los capitalistas contrapondremos la insurrección de los obreros...» (p. 106).

«El pueblo de París envía su saludo fraternal al pueblo alemán y declara que está dispuesto, por todos los medios, y en caso necesario mediante la huelga general y la insurrección, a ofrecer resistencia a los actos criminales de los instigadores de la guerra...» (pp. 106-107).

«En el fondo de mi alma pienso que hay aquí un cierto sentimiento de inquietud: la inquietud de hombres que no se confiesan a sí mismos todos sus pensamientos» (p. 108).

««¡Sólo con que empiece la guerra, ya verán! ¡En los suburbios algo sucederá de todos modos!*»

¿De todos modos? Sí, esto significa que hemos gritado muy fuerte para provocar miedo, pero que no estamos en absoluto seguros de dominar los rayos cuyo trueno imitamos.

¿La huelga general? ¡Sí, los sindicatos se han pronunciado por ella! ¡Actuarán! ¿La insurrección? ¿Las barricadas? ¡Sí! Los suburbios se pondrán en movimiento, sobre todo si el pueblo considera que somos los agresores, los instigadores.

Pero, ¿y si nos lanzan un desafío? ¿Si Guillermo, sin más rodeos, nos ataca?

\* El subrayado es de Samba. N. de la R.

«¡Para eso están los socialistas alemanes!» Esta frase está destinada a los adversarios o a los que dudan, así como al escéptico que vive en cada uno de nosotros: esta frase se pronuncia en un tono tajante y resuelto. Pero luego una voz interior empieza a susurrar: «¿Y si los socialistas alemanes, como nosotros, tienen más buenas intenciones que fuerzas reales?... ¡Pero si la prensa chovinista es endiabladamente hábil cuando se trata de confundir las cartas, a ambos lados de la frontera!» (pp. 108-109).

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

«¡Se pondrán a imprimir proclamas, artículos, nuevos papeluchos! ¡Los escribirán hombres que no se atreven a decirlo todo, y los leerán hombres que no se atreven a confesárselo todo a sí mismos!» (p. 110).

«¡Si sólo contra nosotros el ministerio de la guerra confecciona listas negras! ¡Si somos nosotros quienes, en caso de guerra, amenazamos al gobierno con recurrir a la violencia» (p. 112).

«Si sentimos que nos han lanzado un desafío, entonces se producirá la indignación general, brotará un torrente incontenible que, como sucedió en Italia, se saldrá de madre y arrasará todo a su paso» (p. 114).

«¡Mejor la insurrección!...

¡De acuerdo!... ¿Veis el lugar, el ambiente, la calle, la expresión de los rostros de los camaradas, el número del periódico?» (p. 115).

«Temo que no sabremos hacer nada cuando estalle» (p. 117).

«He aquí el enorme servicio que tantas veces ha prestado a Francia nuestro famoso amigo Édouard Vaillant, cuando en todos los momentos trágicos lanzaba a los gobernantes su famoso desafío: «¡Mejor la insurrección que la guerra!»*

Las autoridades comprendían: «¡Debemos ser más prudentes! ¡No arriesguemos irreflexivamente la guerra! ¡No arriesguemos frívolamente la derrota! ¡Es posible que sea un nuevo 4 de Septiembre!» (p. 119).

«¡Hermosos días en Basilea, cuando por las calles que suben a la montaña se precipitaban hacia la vieja catedral las procesiones de la Internacional!» (pp. 120-121).

«¿Cuántos hombres de entre esos trescientos mil internacionalistas en Treptow consentirían en entregar a una Alemania indefensa a los golpes de los chovinistas?»

¡Ni uno solo! ¡Bravo! ¡Les felicito por ello! ¡Nosotros tampoco consentiremos en entregar a Francia a los pan-germanistas!» (p. 122).

«Así pues, en cada país nos alzamos contra nuestros propios gobiernos para impedirles iniciar la guerra, y por encima de todas las patrias aisladas colocamos a la Internacional» (p. 122).

«De esto se deduce que, en la tarea de conservar y asegurar la paz europea hoy, en todas las condiciones y contra todos los peligros, no se debe contar con nosotros más que con los pacifistas*.

\* El subrayado es de Samba. N. de la R.

¿Una triste verdad? ¿A quién se lo decís? Pero, no obstante, es una verdad que es útil expresar» (p. 123).

«Comprended, pues, que gritar: «¡Abajo la guerra!», «¡Guerra a la guerra!», sin saber de antemano con qué medidas prácticas se puede prevenir tal o cual conflicto determinado, significa dedicarse a conjuros, a hechicerías, a magia» (p. 124).

«¡La magia es el deseo insatisfecho que se manifiesta y que, mediante la mímica, espera acelerar el momento de su satisfacción!» (p. 125).

«La posibilidad de la insurrección es, como ya he dicho, un fuerte medio de presión y una amenaza excelente. ¿Pero y si el tiempo de las amenazas ya ha pasado? ¿Si la guerra ya ha sido declarada?» (p. 126).

«¿Qué hacer? ¿Declarar la comuna en cada ciudad, izando la bandera roja, e, insurreccionándonos, perecer antes que ceder a las tropas de uno y otro país? ¿Y nosotros, socialistas científicos, vamos a alimentarnos de ese disparate? Pues la guerra moderna es una gran empresa industrial. Una ciudad que se insurrecciona contra el ejército enemigo sin tener ni artillería ni proyectiles, eso es como un artesano que se enfrenta a una gran fábrica. El ejército moderno engullirá las ciudades insurrectas una tras otra, como se engullen bayas. ¡En la guerra del siglo XX esto se hace en una semana! ¡Con un huracán de proyectiles y el fuego concentrado de las baterías! ¿Y de dónde diablos encontrarán tiempo nuestras ciudades para unirse entre sí y organizar una defensa común, es decir, si no me equivoco, volver de nuevo al ejército nacional, capaz de resistir el golpe?

...Pero el sacrificio heroico es un hermoso impulso momentáneo, ¡no un programa de partido! ¡No es una táctica! ¡Y tampoco es una operación militar seria, ni estrategia!» (p. 127).

«Gritar en general: «¡Abajo la guerra!» y amenazar con los puños al cielo, imaginar que de este modo se puede uno proteger de la guerra, ¡es pura niñería! No basta con temer la guerra para protegerse de ella, ni con maldecirla para evitarla» (pp. 128-129).

«Ningún tratado nos obliga a ello. Lo hacemos voluntariamente; por nuestra propia voluntad sustraemos cada año a la industria francesa sus jugos nutritivos, sosteniendo con nuestros ahorros la industria ajena. Todos lo saben y todos lo aprueban» (p. 199).

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

««No pensáis —decía él— en que exigirán la admisión de los valores alemanes en la bolsa de París!»

No, lo sé perfectamente, y ¡el Sr. de Valef tiene toda la razón! Por supuesto, los alemanes lo exigirán sin duda» (p. 202).

«El único resultado del acuerdo franco-alemán debe ser para Francia la instauración definitiva de la paz europea y el aseguramiento, en el futuro, de las condiciones para su libre desarrollo y su influencia legítima en una Europa Occidental consolidada» (p. 213).

«Unirse con ellos» ((¿con quién?)), «para aplastar a los germanos o someter a estos últimos a su yugo, al que durante largo tiempo tampoco nosotros escaparemos, significaría mostrar al mundo entero a una Francia actuando en alianza con la barbarie contra la civilización» (p. 218).

«¡Bastante hemos oído hablar de la limitación de armamentos! ¡del desarme «progresivo y simultáneo»!

¡Son literalmente las mismas proposiciones con las que hace quince o veinte años, como un buen y simpático muchacho, se presentó mi viejo amigo Dejeante!» (p. 225).

«Por lo que a mí respecta, no ocultaré que el acercamiento franco-alemán me parece un enorme acontecimiento histórico, preñado de grandes consecuencias y que abre para todo el mundo una nueva era. Por un lado, por su origen, este acercamiento es positivo, estrecho y limitado, y nos lo dicta exclusivamente el deseo de evitar una guerra cercana. Por otro lado, desde el punto de vista del futuro, me parece que crea el germen de los futuros Estados Unidos de Europa» (p. 230).

«...esto será el preludio de una invasión, semejante a la invasión de los burgundios o de los normandos. Será una migración de pueblos» (p. 244).

«El hecho es que el instinto de la guerra está estrecha y profundamente ligado a la idea de patria» (p. 246).

««¡Abajo la guerra!...» ¿Habéis notado una cosa? En los mítines contra la guerra nunca se grita: «¡Viva la paz!»

¡Nunca! ¡o casi nunca!...

¿Saludar a la paz? Hemos venido aquí para protestar y luchar contra la lacra, contra la abyección, contra la guerra que odiamos, y contra los miserables que la preparan.

«Pero si odiáis la guerra, ¡debéis apreciar la paz!»

Esto parece completamente claro, evidente, irrefutable, y, no obstante, contra la lógica, algo en el fondo del alma popular dice que no, y el alma popular tiene razón.

¿Gritar simplemente: «¡Viva la paz!» ¿Sólo y nada más? ¿Significa, pues, que esta paz nos satisface? ¿Y estamos contentos? ¡Nunca! Si queréis, gritemos: «¡Viva la revolución social!», pero no: «¡Viva la paz!» ¡Abajo la guerra, eso está muy bien, porque es comprensible y justo. Sí, odiamos toda guerra, sea cual sea; pero no es cierto que apreciemos toda paz. El pueblo trabajador no aprecia la paz burguesa, esa paz bajo la cual, sin batalla, se le trata como a un vencido. Siente vagamente que, saludando tal paz, daría la impresión de que su único deseo es poner fin a las inquietudes, volver a la rutina cotidiana y de nuevo hacer girar soñolientamente su rueda.

¡Pero no es así en absoluto!» (pp. 249-250).

«Nuestros activistas sienten a la multitud» (p. 251).

«Pero en el fondo de su alma siente que el entusiasmo que se ha apoderado de ese campesino en su ensoñación de gloria es una llama tan ardiente que un día de tal arrebato vale más que toda una vida llena de embrutecimiento, y que el joven que la próxima semana será muerto en las fortificaciones de Chataldzha tendrá detrás de sí una vida más larga que si muriera a los setenta y cinco años en su campo.

Lo comprende perfectamente, y si mira con desprecio ese entusiasmo belicoso, es porque conoce otro entusiasmo y otra guerra que le parecen más elevados y desde cuya altura mira con piedad y desprecio ese viejo entusiasmo del soldado, ya conocido y superado por él» (pp. 252-253).

«El obrero, que nada tiene en tiempo de paz, nada tiene que perder tampoco en tiempo de guerra. Arriesga sólo su pellejo, pero a cambio recibe un fusil. Con ese fusil podría hacer mucho. Sueña con ello. No, en absoluto es el interés económico lo que excita el odio del obrero a la guerra» (p. 255).

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

«¿Sabéis que Alemania ganará con seguridad en una nueva guerra con Francia?»

«¿Pensáis en el mineral de Lorena?»

«No, ¡mucho más! ¡A los pies de París recogerá Bélgica y Holanda, sólo y nada más. La Alemania inferior (inferior)... y sus posesiones coloniales, que son muy considerables» (p. 257).

«Las fronteras de las patrias modernas no son para nosotros barreras eternas e infranqueables... Y vemos cómo se alza sobre el horizonte francés un nuevo sol: el de los Estados Unidos de Europa» (p. 268).

«Si logramos organizar la paz y Europa, entonces me parece que la República, la Patria y la Internacional estarán en plena armonía, y no tendremos que guardar la República en el desván» (p. 272).

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LISTA DE CITAS DEL LIBRO DE SCHULZE-GAEVERNITZ «EL IMPERIALISMO BRITÁNICO»

43 Las capas superiores obreras y las masas obreras versus la iglesia.

401 Idealismo al servicio del imperialismo.

56 Desde arriba.

402 Alemania a la cabeza de la humanidad.

73 Posesiones coloniales (se duplicaron).

412 (Jebb).

75 (La segunda Irlanda).

415 (n° 53).

87 Imperialismo de finales del s. XIX.

422 Holanda.

104 Multatuli.

423 (n° 104), idem n° 111.

119 glacis.

Hobhouse, ibidem n° 112.

122 Economía nacional universal.

Marx.

159 Libra esterlina hasta el s. XX.

426 n° 116 y 118.

174 Canadá.

n° 133.

217 (lo mismo).

n° 136.

n° 151.

n° 155.

n° 171.

n° 342.

n° 365.

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SCHULZE-GAEVERNITZ. «EL IMPERIALISMO BRITÁNICO»

Dr. G. von Schulze-Gaevernitz. *El imperialismo británico y el librecambio inglés a principios del siglo XX*. Leipzig, 1906 (pág. 477).

El más grande canalla, vulgar, kantiano, partidario de la religión, chovinista, — ha reunido algunos hechos muy interesantes sobre el imperialismo inglés y ha escrito un libro ágil, no aburrido. Ha viajado por Inglaterra, ha recogido mucho material y observaciones. «Habéis saqueado, señores ingleses, dejadnos también a nosotros saquear un poco, «santificando» el saqueo con Kant, con el buen Dios, con el patriotismo, con la ciencia» = ¡¡he aquí la esencia de la posición de este «científico»!!

(Mucha y superflua cháchara).

En la introducción, relato de cuáles son las «bases del poderío mundial británico»: la lucha contra Holanda, Francia... el gran papel del puritanismo, de la religiosidad ((con creces)), de la disciplina sexual, etc., etc.

NB

(las capas

superiores

obreras y

la religión)

En Inglaterra «las sectas se apoyan en las clases medias y en parte en las capas superiores de los obreros, mientras que las amplias masas de los obreros medios, especialmente en las grandes ciudades, son en general poco accesibles a las influencias religiosas».

¡¡¡¡la república y

el imperialismo!!!!

p. 56: La República y Cromwell impulsaron terriblemente el imperialismo en Inglaterra y en especial la construcción de la flota: bajo Carlos se construían no más de dos «navíos de línea» al año, bajo la república hasta 22 en un solo año (1654).

Y en el apogeo del manchesterianismo y del librecambio, la política exterior avanzó con especial ardor: guerra del opio de 1840-42; gastos en la flota (p. 73):

1837 — 3 chelines y 3 peniques por habitante.

1890 — 10 chelines por habitante.

«las colonias se duplicaron».

Desde 1866 hasta 1900, las posesiones coloniales se duplicaron (ibídem).

NB

«Ya Sir Robert Peel decía: «En cada una de nuestras colonias obtenemos una segunda Irlanda»... (75).

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

«Precisamente a finales del siglo XIX, el Imperio Británico manifestó un apetito insaciable: fueron engullidas Birmania, Beluchistán, Egipto, Sudán, Uganda, Rodesia, las repúblicas sudafricanas»... (87)...

Entre otras cosas, se menciona a Multatuli, por cómo describe la administración europea de las colonias (104).

¡¡consultar!!

...«los estados asiáticos que Lord Curzon llamó los «glacis de la fortaleza india»: Persia, Afganistán, Tíbet y Siam» (119).

«Inglaterra se transforma paulatinamente de Estado industrial en Estado acreedor.

A pesar del aumento absoluto de la producción industrial y de la exportación industrial, crece la importancia relativa para toda la economía nacional de los ingresos por intereses y dividendos, por emisiones, comisiones y especulación. En mi opinión, justamente este hecho es la base económica del auge imperialista.

NB|||

El acreedor está más sólidamente ligado al deudor que el vendedor al comprador»* (122).

||

¡¡justo!!

«Él (Peel), con ello» (al asegurar, consolidar la moneda de oro) «elevó la libra esterlina al nivel de dinero mundial — posición que la libra monopolizó hasta finales del siglo XIX» (159).

NB:

hasta finales

del siglo XIX

«monopolio»

«Para fundamentar estos razonamientos» (a favor de la unión aduanera de las colonias con Inglaterra) «se remiten al perjuicio causado por la política aduanera imperialista a la exportación alemana a Canadá. Se dice que Canadá es el único país del mundo con respecto al cual la expansión comercial de Alemania se ha detenido en su crecimiento últimamente, en contraste con el pujante ascenso del comercio británico, y también en beneficio de los productores antillanos de azúcar» (p. 174).

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\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 265. N. de la R.

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Exportación a Canadá

| Exportación alemana a Canadá | Exportación británica de azúcar | Exportación alemana |
| (en mill. de libr. est.)      | (mill. de marcos)               |                      |
| 1898: 5.8                     | 1.3                             | —                    |
| 1899: 7.0                     | 1.2                             | —                    |
| 1900: 7.6                     | 1.0                             | 4.3                  |
| 1901: 7.8                     | 1.3                             | 6.2                  |
| 1902: 10.3                    | 1.9                             | 9.2                  |
| 1903: 11.1                    | 1.8                             | 2.4                  |
| 1904: 10.6                    | 1.2                             | 0                    |

¡¡volver!!

(NB)

(p. 217) Exportación del Reino Unido en millones de libras esterlinas:

| Año  | A posesiones británicas | A Europa | A Asia no británica, África y Sudamérica | A EE. UU. |
|------|-------------------------|----------|------------------------------------------|------------|
| 1866 | 53.7                    | 63.8     | 42.9                                     | 28.5       |
| 1872 | 60.6                    | 108.0    | 47.0                                     | 40.7       |
| 1882 | 84.8                    | 85.3     | 40.3                                     | 31.0       |
| 1902 | 109.0                   | 96.5     | 54.1                                     | 23.8       |

NB||

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«Así pues, se puede reconocer plenamente la gran importancia que los imperialistas atribuyen a los mercados coloniales de venta. Sin embargo, contrariamente a los partidarios de las reformas financieras, hay que constatar que Inglaterra, para el dominio de estos mercados coloniales, no ha necesitado hasta ahora de aranceles preferenciales. Lo mejor que puede esperar Inglaterra de semejantes aranceles preferenciales es la restricción, en el futuro, de la competencia extranjera que penetra lentamente».

NB||

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...Refuerzan los sentimientos imperialistas, entre otras cosas, el hecho de que «algunos de estos» (ajenos) «Estados proteccionistas se apoderan de regiones de materias primas cada vez más vastas y las monopolizan para su propia industria y navegación, protegidas por altos aranceles...

...De manera especialmente descarada han procedido a este respecto los Estados Unidos. La navegación entre las Indias Occidentales y los Estados Unidos se realizaba antes exclusivamente bajo bandera británica. Después de que Puerto Rico fue incluido en la unión aduanera de los Estados Unidos y la flota de

NB||

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

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cabotaje americana obtuvo ventaja, la navegación de carga británica fue desplazada de un solo golpe. En 1900, el 97% del comercio exterior de la isla conquistada se efectuaba en barcos americanos» (229).

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¡¡buen ejemplo!!

«La tarifa aduanera alemana existente hasta ahora gravaba, según establece el Libro Azul inglés, alrededor del 25% del valor de los principales artículos de exportación ingleses; Francia, un 34%; los Estados Unidos, un 73%; Rusia, un 131%» (230).

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cifras

NB

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«Mientras que la renta nacional de Gran Bretaña de 1865 a 1898 aumentó aproximadamente al doble, «la renta del extranjero» en el mismo período de tiempo aumentó, según Giffen, nueve veces»* (p. 246).

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NB

(muy

importante)

al doble

y nueve veces

Aquí citas de Robert Giffen. *Investigaciones y ensayos económicos*, 1904, tomo II, p. 412 [y «Fabian Tract» n° 7].

Renta de las inversiones de capital en el extranjero en 1898, de 90 mill. de lib. est. (Giffen) y hasta 118 mill. de lib. est. No menos de 100 mill. de lib. est. (p. 251):

NB

| Población                | Renta (estimación) |
|--------------------------|--------------------|
| 1861 — 28.9 mill.        | ...311.8 mill. de lib. est. |
| 1901 — 41.4 mill. | ...866.9 mill. de lib. est. |
| es decir, por habitante |= 10.7 lib. est.    |
|                          |= 20.9 lib. est.    |

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||

NB

Exportación de productos británicos (excl. barcos) en miles de lib. est.:

| Año  | (A) A países protegidos por aranceles proteccionistas | (B) A mercados neutrales | (C) A posesiones británicas | Total  |
|------|-------------------------------------------------------|--------------------------|-----------------------------|--------|
| 1870 | 94 521                                                | 53 252                   | 51 814                      | 199 587 |
| 1880 | 97 743                                                | 50 063                   | 75 254                      | 223 060 |
| 1890 | 107 640                                               | 68 520                   | 87 371                      | 263 531 |
| 1900 | 115 147                                               | 73 910                   | 93 547                      | 282 604 |
| 1902 | 100 753                                               | 69 095                   | 107 704                     | 277 552 |

\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 268. N. de la R.

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(A) = Europa y los Estados Unidos. (B) = Sudamérica, Asia y África = «regiones no europeas productoras de materias primas». (C) = colonias de Inglaterra.

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\\ volver

una y otra vez\\

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«Los obreros organizados en sindicatos» (de Inglaterra), «han emprendido desde hace tiempo el camino de la política práctica. La ampliación del derecho electoral los ha convertido en dueños del sistema estatal democratizado — tanto más cuanto que el derecho electoral es aún lo suficientemente restringido como para excluir a la capa inferior propiamente proletaria»* (298).

NB

¡¡muy importante!!||

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«Tal posición influyente del obrero no es peligrosa para Inglaterra, ya que medio siglo de aprendizaje profesional y político ha enseñado al obrero a identificar sus intereses con los intereses de su industria. Es cierto que en cuestiones del nivel de los salarios, la jornada laboral, etc., se enfrenta al patrono, pero hacia fuera está unido al empresario, allí donde se ven afectados los intereses de su rama industrial como tal. A menudo, en cuestiones económicas corrientes, las asociaciones de empresarios y los sindicatos obreros actúan conjuntamente. Por ejemplo, los sindicatos de Lancashire defendieron el bimetalismo hasta que en la India se puso como base de la moneda el cálculo en oro; ahora prestan su colaboración a los esfuerzos que tienen por objeto introducir el cultivo del algodón en África» (299).

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NB||

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NB|||

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Cita a E. Bernstein. *Los obreros británicos y el imperialismo de la política aduanera* en «Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik». Tomo XIX, p. 134.

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Ahora (1903) los obreros están contra Chamberlain (congreso de tradeuniones en 1903, 458 votos contra 2)... «Una posición semejante adoptó el congreso cooperativo, que abarca toda la capa superior de los obreros» (p. 300).

NB

(sobre las

cooperativas)

NB||

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\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 269. N. de la R.

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

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La mejora de la situación de los obreros es, según él, indiscutible. El desempleo no es tan fuerte: «Se trata» (en la cuestión del desempleo) «principalmente de una cuestión que afecta a Londres y a la capa inferior proletaria, con la que los políticos cuentan poco»* (p. 301) (el autor cita: «Informe del Ministerio de Comercio», «Labour Gazette», diciembre de 1905, p. 355. «En noviembre de 1905, en Londres había 24 077 desempleados contra 12 354 en todo el resto de Inglaterra y Gales») (nota n° 400).

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NB NB

«Teniendo en cuenta estos hechos, las capas superiores de los obreros ingleses no ven en la actualidad motivo alguno para un cambio radical de la política aduanera inglesa» (p. 301).

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=NB

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«Lo que antes era la bolsa de Manchester, es hoy la bolsa de fondos de Londres: el punto central de la economía nacional británica. Pero en el multiforme mundo bursátil, según el reconocimiento general, ocupan actualmente el lugar dirigente los valores de los países exóticos: empréstitos estatales y comunales coloniales, indios, egipcios, etc.; empréstitos sudamericanos, ante todo argentinos y japoneses; acciones ferroviarias y cupríferas americanas y canadienses, pero ante todo acciones de los yacimientos de oro sudafricanos y de Australia Occidental, acciones diamantíferas africanas, valores de Rodesia, etc. ...

«capital financiero»

...De este modo, pasa a primer plano y toma el timón de la economía nacional británica un nuevo tipo de hombre. En lugar del empresario industrial, arraigado en su país natal, cargado de edificios y máquinas, aparece el financiero, que crea valores para deshacerse de ellos nuevamente lo más rápido posible» (310).

NB

\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 269. N. de la R.

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En los países tropicales, el crecimiento de las plantas es inconmensurablemente mayor. «Un futuro enorme» tiene, por ejemplo, el plátano (su harina), la extraordinaria facilidad para producirlo; el sorgo, el dátil, el arroz, etc. «Estos productos existen prácticamente en cantidades ilimitadas, con lo que se refuta la vieja concepción maltusiana de lo limitado de los medios de alimentación y pierde su carácter amenazador el posible agotamiento de las tierras cerealistas» (315-6).

imperialista||||

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El europeo no sirve aquí, y al negro no se le puede educar sin coacción.\

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NB!!!|||

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«En esto reside la justificación histórico-cultural del imperialismo de los tiempos modernos. Su peligro consiste en que Europa, en condiciones de extrema tensión de las relaciones de dominio político, echará el trabajo físico —primero el agrícola y el minero, y luego también el industrial más tosco— sobre los hombros de la humanidad de piel oscura, y ella misma se tranquilizará en el papel de rentista, preparando quizás con ello la emancipación económica, y luego política, de las razas de piel roja y oscura»* (317).

NB

(perspectiva)

NB

«Europa»

= rentista

(cabalgando

sobre los negros)

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«Sudamérica, y especialmente Argentina, se encuentra en tal dependencia financiera de Londres que casi se la debería llamar colonia comercial inglesa»** (318).

(Los trópicos y subtrópicos están en su mayor parte en manos de Inglaterra).

NB||

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«Entre las inversiones de capital en el extranjero, ocupan el primer lugar aquellas que recaen en países políticamente dependientes o aliados: Inglaterra presta a Egipto, Japón, China, Sudamérica. Su flota de guerra desempeña el papel de alguacil, en caso extremo. La fuerza política de Inglaterra la protege de la indignación de los deudores»... *** (320).

\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 268. N. de la R.
** Ibídem, pág. 250. N. de la R.
*** Ibídem, pág. 264. N. de la R.

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

«En calidad de Estado acreedor, ella (Inglaterra) se apoya cada vez más en las regiones coloniales, políticamente más o menos dependientes, en el «Nuevo Mundo»» (el autor cita aquí, nota n° 422, datos de los ingresos de 1902/3: de empréstitos coloniales, 21.4 mill. de lib. est.; de empréstitos extranjeros, 7.56 mill. de lib. est., de los cuales Europa sólo 1.48 mill. de lib. est.!!!). «Inglaterra como Estado acreedor no depende de los intereses librecambistas de la propia Inglaterra como Estado industrial; al contrario, en ciertos casos está interesada en acelerar el desarrollo colonial mediante reformas financieras. Tal es el vínculo interno entre la bolsa de fondos y el imperialismo, entre la política exterior y los intereses de Gran Bretaña como acreedora.

||NB

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||!!!

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||NB

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||NB

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El Estado acreedor pasa gradualmente a primer plano en contraposición al Estado industrial. En todo caso, los ingresos de Gran Bretaña como acreedora superan ya en muchas veces la ganancia neta de todo el comercio exterior. En 1899, con un movimiento total de importación y exportación de 800 mill. de lib. est., Giffen calculaba la ganancia neta del comercio exterior en 18 mill. de lib. est., mientras que los ingresos del extranjero en concepto de pago de intereses por empréstitos, según una estimación prudente, ascendían ya a 90-100 mill. de lib. est. Además, esta última renta representa una magnitud en rápido crecimiento, mientras que la renta por habitante del comercio exterior disminuye. Si, además, se toma en consideración que las guerras y contribuciones de guerra, las anexiones y concesiones en el extranjero elevan la actividad emisora de las bolsas del país respectivo, que los dirigentes del mundo financiero disponen de la mayor parte de la prensa para crear sentimientos imperialistas, entonces no puede haber ninguna duda acerca de las bases económicas del imperialismo» (321).

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|||NB

((pero —según él—, por supuesto, no sólo la economía: ideas, religión, etc., etc.))

«Es especialmente evidente la dependencia de los más importantes y eficaces intereses financieros de la Bolsa de Londres respecto al imperialismo político:

!!!||

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Los sudafricanos obtuvieron en la forma de trabajo de los chinos un trofeo victorioso tal como jamás habrían podido conseguir ni del viejo Kruger ni del Volksraad reformado[44]. Lo más desagradable para ellos es un adversario del peso de John Burns, un adversario que considera que sería mejor enviar a los chinos a casa y convertir Sudáfrica en un semillero de sindicatos blancos. Ya el ídolo de los sudafricanos, Cecil Rhodes, prefería el trabajo no organizado de los negros y a los empleados blancos, de los cuales llegaba a saber que simpatizaban con los sindicatos, se dice que los trasladaba a lugares desiertos del interior del país, donde impunemente podían predicar su doctrina a los bosquimanos y zulúes. El miedo al movimiento obrero blanco, según el modelo australiano, es uno de los lazos que ata a los magnates de la industria minera del Rand[45] al carro del imperialismo político» (322).

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!!!||

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NB NB||

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NB

NB

NB

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\\ y en la nota n° 424 se cita directamente una declaración así: los líderes industriales locales, sudafricanos, temen el ejemplo de Australia... \\

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«El número de rentistas de Gran Bretaña puede calcularse, en cifras redondas, en un millón» (323).

NB

| Población de Inglaterra y Gales | Número de obreros en las principales ramas industriales | %    |
|---------------------------------|----------------------------------------------------------|------|
| 1851: 17 928 000                | 4 074 000                                                | 23   |
| 1901: 32 526 000                | 4 966 000                                                | 15   |

= «disminución del peso específico de los obreros productivos por habitante»* ((p. 323))...

«Sobre distintas partes de Gran Bretaña, el Estado acreedor ya imprime su profundo sello. Si la cuestión: ¿librecambio o reforma financiera?, desde cierto punto de vista, es la lucha entre el Estado industrial y el Estado acreedor, al mismo tiempo es también la contradicción entre las regiones «suburbanas» del sur de Inglaterra, con sus villas, donde la producción industrial y agrícola ha sido relegada a un segundo plano, y las regiones fabriles productoras del Norte.

\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pp. 268-269. N. de la R.

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

La clase rentista se ha adueñado también de la mayor parte de Escocia, transformándola de acuerdo con las necesidades de personas que 3-4 meses al año juegan al golf, pasean en automóvil y en yate, cazan y pescan salmones. Escocia es el «campo de deportes» más aristocrático de todo el mundo; vive, como se dice con cierta exageración, de su pasado y de Mr. Carnegie»* (324) ((el autor cita aquí a Hobson, como lo hace repetidamente)).

Esto es del § 5 (capítulo III), titulado: «El Estado rentista».

El § 6 se titula: «La decrepitud capitalista»; el autor expone aquí los hechos del rezago de Inglaterra (respecto a Alemania) en el desarrollo industrial.

Entre otras cosas, las siguientes cifras:

Fueron expedidas patentes (p. 347):

| País                                    | Gran Bretaña | Alemania | EE. UU. |
|-----------------------------------------|--------------|----------|---------|
| En Alemania (1904)                     | —            | 574      | —       | 474   |
| En Francia (1904)                      | 917          | 2 248    | 1 540   |
| En Gran Bretaña (1903)                 | —            | 2 751    | 3 466   |
| En Italia (1904)                       | 337          | 102      | 5 314   |
| En Austria-Hungría (1904)              | 154          | 962      | 209     |
| En Rusia (sin Finlandia) (1901)        | 146          | 438      | 196     |
| En Suiza (1903)                        | —            | —        | 1 648   | 97 198 |
| En Canadá (1904)                       | 310          | 185      | 4 417   |
| En Estados Unidos (1903)               | —            | —        | 1 065   | 10 53 — |
| **Total**                              | **3 667**    | **9 559** | **10 814** |

[El autor no da el total.]

El viejo espíritu puritano ha desaparecido. Crece el lujo (360 y sig.)... «Sólo en caballos de carreras y caza del zorro, Inglaterra gasta anualmente, según se dice, 14 millones de libras esterlinas»** (361)...

¡¡14 mill. de lib. est.!!

Deporte. Los puritanos luchaban contra él. El deporte es toda la vida para los «miembros de la clase ociosa y rica» (362).

\* Véase V. I. Lenin. Obras, 4ª ed., tomo 22, pág. 268. N. de la R.
** Ibídem. N. de la R.

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«Es característico que los tipos más predilectos del deporte nacional lleven un matiz plutocrático marcadamente acentuado» (362).

«Ellos (estos tipos de deporte) están destinados al medio aristocrático que vive del trabajo de los negros, chinos e indios, de los intereses y la renta de las tierras de todo el mundo, y que valora la tierra de su propio país más bien como un objeto de lujo» (363).

...«El público, incluido el público obrero, se convierte en un espectador inactivo pero apasionadamente interesado» (del deporte) (363).

...«El rentismo es, por su esencia, ajeno a la cultura. Vive del pasado y del trabajo ajeno y se ahoga, como le reprochaba W. Morris, en el lujo» (363).

«Para Inglaterra se trata de saber si la nuca de la clase rentista será suficientemente fuerte para soportar el yugo sociopolítico que el socialismo querría imponerle. ¿Poseen ya los rentistas ingleses una riqueza suficiente para que se los desplume a cambio del honor de consumir los productos que producen los obreros ingleses con una jornada de ocho horas y con un salario que asegure un «mínimo de subsistencia»?» (374).

«El arancel protector social», su idea; el obrero está interesado en los precios altos («Fabian Tract» n° 116) — p. 375 — para que el país sea más rico y se pueda compartir más con el obrero.

«Ello» (la realización de tales ideas) (der Ausbau), «quizás sea posible para la Inglaterra del siglo XX sobre la base del rentismo, que obliga a vastas regiones de materias primas a pagarle tributo, paga las materias primas y los medios de alimentación con cupones de interés y certificados de dividendo, y defiende su derecho de dominio económico mediante el imperialismo político. Dondequiera que se trate de trasladar el Estado socialista del futuro de las nubes a esta tierra, habrá de comprobarse que esto sólo es posible sobre el suelo de una estricta organización nacional. El país que más se ha aproximado a la utopía social, la Federación Australiana, perecería si, con las palabras: «¡Proletarios de todos los países, uníos!», estrechara contra su pecho al coolí chino. Esa Inglaterra con la que sueña el Partido Laborista, de ningún modo se

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

puede rechazar simplemente como una utopía; sin embargo, sería una formación social artificial y se derrumbaría bajo el embate de la indignación de los deudores, a los que el Estado acreedor dominante ya no sería capaz de mantener sujetos por medios políticos» (375).

Y en la nota, n° 512, una cita de la revista «Justice», 16. XII. 1905 (!), de que «nosotros» debemos «aplastar la flota alemana»... «La unión entre socialismo y chovinismo la encarna Hyndman, — en particular, la unión dirigida contra Alemania» (p. 474).

Confesiones muy importantes:

(1) «unión» del socialismo con el chovinismo.

(2) condiciones para la «realización» del social-chovinismo (Estado rentista, protección política de la esclavitud colonial, etc.)...

(3) el carácter exclusivo y aristocrático de los obreros (coolíes).

NB

El idealismo al servicio del imperialismo:

«La actividad económica como tal aún no eleva a los hombres por encima del «mundo animal»; esto lo hace, más bien, sólo la subordinación de la vida económica a fines que están por encima de la economía. Gracias a esto, y sólo a esto, el simple trabajador, como el soberano mundial, se convierte, en el ámbito de la economía, en un hombre culto. La política idealista en el campo de la población, la política nacional idealista, la política social idealista exigen una amplia base económica, la cual, de este modo, se incluye en el «reino de los fines»; ellas plantean exigencias cada vez mayores, para cuya satisfacción el orden económico estancado y ligado del pasado ya no es apropiado. Para poder con las tareas culturales que tenemos ante nosotros, necesitamos los anchos hombros de un titán que se precipita impetuosamente hacia adelante, llamado el capitalismo moderno» (401).

La nación que realice esto, «se pondrá —para el bien de la humanidad y por voluntad divina— a la cabeza de la humanidad» (402).

Alemania a la cabeza del mundo.

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En general, el valor científico de este libro está robado a Hobson. Plagiario bajo el manto del kantiano, del canalla religioso, del imperialista, eso es todo.

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De la literatura:

Richard Jebb. *Estudios sobre el nacionalismo colonial*. Londres, 1905.

A. F. W. Ingram. *El trabajo en las grandes ciudades*. Londres, (¿año?)

!!!

Schulze-Gaevernitz se entusiasma especialmente con el obispo Westcott, que «organizaba la comunicación amistosa entre los empresarios y los líderes obreros, concertando conferencias trimestrales de las personas dirigentes de una y otra parte en el palacio episcopal... aquí aprendían a respetarse mutuamente personas que antes habían sostenido una lucha encarnizada entre sí» (p. 415, nota n° 53).

Hobhouse. *Democracia y reacción*. Londres, 1904.

((mucho de interés sobre la vieja política colonial liberal))

R. Cobden. *Folleto escrito por un «partidario del librecambio y amigo de la paz»*. Bremen. 2ª edición, 1876.

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Cobden era partidario de la paz y del desarme.

Sobre él, Nasse. *Desarrollo y crisis del individualismo económico en Inglaterra*. «Preussische Jahrbücher». Tomo 57, fascículo 5, p. 445.

Cobden

Por ejemplo, las palabras de Cobden sobre la política colonial: «¿Es posible que podamos desempeñar el papel de déspota y verdugo allí» (en la India) «y que al mismo tiempo no resulte que nuestro carácter se corroe en la metrópoli?» (p. 423, nota n° 104). Ibídem, por la separación de Canadá. Cobden estaba contra la guerra de Crimea (p. 70 en Schulze-Gaevernitz).

John Morley. *Vida de Cobden*. Londres, 1896. Tomos 1 y 2.

Cobden: «Cobden declaraba el dominio marítimo de Inglaterra una «usurpación» ilegal, la posesión de Gibraltar — «un ejemplo de violencia brutal que no puede ser atenuada con ninguna excusa»...

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CUADERNO «λ» («LAMBDA»)

Para Cobden, el dominio sobre la India era simplemente «una tarea desesperada»... «una aventura»... Como primer paso hacia el desarme internacional, Cobden exigía la reducción unilateral del ejército y la flota británicos... Cobden consideraba la guerra justificada sólo cuando una parte del territorio del Estado ya está ocupada por los enemigos»... (70-71).

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|NB

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||!!

NB

Marx. *La idea del imperialismo en el presente*. Dresde, 1903.

||NB

De Thierry. *El imperialismo*. Londres, 1898.

J. P. Gooch. *El corazón del imperio*. Londres, 1902 (crítica liberal del imperialismo).

Derkes-Boppard. *Historia de la constitución de las colonias australianas*. Múnich, 1903.

Barón von Oppenheimer. *El imperialismo inglés*. Viena, 1905.

el odio de los irlandeses a Inglaterra

Periódico «The Gaelic American» en Nueva York. Entre otras cosas: reunión del 18. XI. 1905 (p. 429, nota n° 136) — protesta contra la política de Eduardo (Delcassé, etc.) de arrastrar a la guerra con Alemania. De la resolución:

NB

«La alianza con Japón asegura a Inglaterra el apoyo de Japón para mantener sometida a la India, y busca el apoyo de América para mantener sometidas a Irlanda y Sudáfrica»...

Sobre el «tono opositor de la prensa india»:...

Meredith Townsend. *Asia y Europa*. 3ª edición, 1905.

Younghusband. *Nuestras verdaderas relaciones con la India* en la colección *El Imperio y el siglo*.

El mismo en «The Monthly Review», 17. II. 1902 («nos es más fácil ahora transportar 200 000 soldados a la India que 20 000 en 1857, y con la artillería superior, ¿qué pueden hacer ellos?» p. 434, nota)

NB

De muchos libros sobre Cecil Rhodes, el autor menciona un «libelo sumamente entretenido» (nota n° 171).

NB||

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Sr. Magnus. Londres (Fisher Unwin), 1896. ¿Título?

Afrikander. *Cecil Rhodes, colonizador e imperialista* en «The Contemporary Review», 1896, marzo.

Paul Jason. *Desarrollo de la distribución de los ingresos en Gran Bretaña*. Heidelberg, 1905.

R. Giffen. *Investigaciones económicas*. Londres, 1904, 2 tomos («extraordinariamente optimista») (p. 458, nota n° 342).

E. Bernstein. *Los obreros británicos y el imperialismo de la política aduanera* en «Archiv für Sozialwissenschaft». Tomo XIX, p. 134.

L. J. Chiozza. *El comercio británico y el problema de la unión aduanera*. Londres, 1902.

E. Jaffé. *La banca inglesa*. Leipzig, 1905, pp. 125, 142, 172 y passim. «La relación de las letras de cambio giradas en el extranjero sobre Inglaterra a las letras giradas en Inglaterra sobre otros países es igual a 9:1» (p. 464, nota n° 404).

NB||

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Charles Dilke. *Problemas de Gran Bretaña*. Londres (¿año?)

H. D. Lloyd. *La Inglaterra moderna*. 1902 (Londres).

Schulze-Gaevernitz. *Hacia la paz social*. Leipzig, 1890. 2 tomos.

» — » El ejemplo de Australia, su influencia: «el socialismo que se dirige a la clase dominante».

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Multatuli.

Gooch. *Historia e historiadores en el siglo XIX* (1913).