J. A. HOBSON. «EL IMPERIALISMO»

Imperialismo. Estudio de J. A. Hobson (Londres, 1902)

p. 4. La verdadera colonización consiste en que los habitantes de la metrópoli emigran a un país desierto y deshabitado y llevan allí su cultura, mientras que el sometimiento de otros pueblos es ya una violación de los marcos del verdadero nacionalismo («debasement of this genuine nationalism») («spurious colonialism»), esto ya es un fenómeno de carácter imperialista. Ejemplo de verdadera colonia son Canadá y las islas autogobernadas de Australasia.

p. 6. «Lo nuevo en el imperialismo moderno, si lo tomamos políticamente, consiste principalmente en que ha sido adoptado por varios pueblos. La idea de una serie de imperios rivales es, en esencia, una idea moderna».

p. 9. «El nacionalismo es el camino ancho y directo hacia el internacionalismo, y si muestra desviaciones, tenemos derecho a sospechar una perversión de su naturaleza y de su tarea. Tal perversión es... el imperialismo, en el cual las naciones, traspasando los límites de una asimilación indolora, transforman la sana y estimulante competencia de diferentes tipos nacionales en una lucha de rapiña de imperios rivales».

pp. 17-18. El núcleo del Imperio Británico lo constituye una población de 40 millones, que vive en un espacio de 120 mil millas cuadradas. En una sola generación reciente, el incremento de posesiones

del Imperio Británico = 4.754.000 millas cuadradas y 88 millones de población.

p. 19. Las colonias británicas y estados dependientes en 1900 = millas cuadradas: 13.142.708 con una población de
366.793.919(*).
N. B.: Hobson incluyó «protectorados» (Egipto, Sudán, etc.), ¡que no figuran en Morris!!
(*) Hobson cita aquí a Morris, II, 87, y a R. Giffen: «Crecimiento comparativo de las partes integrantes de nuestro Imperio», informe leído en el Instituto Colonial, enero de 1898.
(Luego «The Statesman's Year-Book» de 1900.)

p. 20. De 1884 a 1900 se anexionaron al Imperio Británico 3.711.957 millas cuadradas (incluyendo Sudán y otros) con una población de 57.436.000 *.

pp. 21-22. En Alemania, la literatura sobre la necesidad de posesiones coloniales para Alemania surge en los años 70. La primera ayuda oficial a la sociedad «Sociedad Alemana de Comercio y Plantaciones de los Mares del Sur» se presta en 1880. A ese mismo tiempo se remonta la «vinculación de Alemania con Samoa», pero la verdadera política imperialista en Alemania comienza en 1884, cuando surgen los protectorados africanos y se anexionan islas de Oceanía. En el curso de los siguientes 15 años, bajo la influencia de Alemania en las colonias cayeron 1.000.000 de millas cuadradas con una población de 14.000.000. La mayoría del territorio se halla en los trópicos, blancos solamente hay unos pocos miles.

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 243. (Nota de la Redacción.)

A comienzos de los años 80, en Francia revive el viejo espíritu colonial. El economista más influyente que lo predicaba fue Leroy-Beaulieu. En 1880 se ampliaron las posesiones en Senegal y el Sahara, pocos años después fue anexionado Túnez, en 1884 Francia tomó parte activa en la lucha por África y al mismo tiempo consolidaba su dominio en Tonkín y Laos, en Asia. Desde 1880, Fran-

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

cia adquirió 3,5 millones de millas cuadradas con una población de 37.000.000, casi enteramente en países tropicales y subtropicales, habitados por razas inferiores e inaccesibles para la colonización francesa.

Italia en 1880 sufrió una derrota con la expedición abisinia, y sus aspiraciones imperialistas fueron derrotadas. Sus posesiones en África Oriental se limitaron a Eritrea y al protectorado de Somalia.

El acuerdo africano de 1884-86 otorgó a Portugal la vasta región de Angola y la costa del Congo, y en 1891 una parte considerable de África Oriental pasó bajo su control político.

El Estado Libre del Congo, convertido en 1883 en propiedad del rey de Bélgica y redondeado considerablemente desde entonces, debe ser considerado como un bocado arrebatado por Bélgica en la lucha por África.

España ha sido eliminada de la arena de la lucha por el mundo.

Holanda no participa en la lucha imperialista moderna; sus considerables posesiones en las Indias Orientales y Occidentales son de antigua data.

Rusia, la única de las naciones nórdicas que lleva a cabo una política imperialista, dirige sus fuerzas principalmente a la conquista de Asia, y, aunque su colonización es más natural, sigue el camino de la ampliación de las fronteras estatales, pero pronto chocará con otras potencias en la cuestión del reparto de Asia.

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 243. (Nota de la Redacción.)

p. 23. En total, los estados europeos + Turquía + China + los Estados Unidos de América, que abarcan un espacio de 15.813.201 millas cuadradas, con una población de 850.103.317, poseen 136 colonias con un espacio de 22.273.858 millas cuadradas, con una población de 521.108.791 (tomado enteramente de Morris, II, 318, a quien Hobson mencionó).

pp. 26-27.*. «Expansión de las principales potencias europeas desde 1884»
Inglaterra (ver 3.711.957 57.436.000
Francia p. 20). 3.583.580 36.553.000
Alemania 1.026.220 16.687.100
millas cuadradas población
Rusia (?) 114.320 millas cuadradas (?) 3.300.000 (población)
(esto = Jiva + Bujará) (esto = Jiva + Bujará)
Rusia ((Jiva (1873), Bujará (1873*), Kwantung (1898), Manchuria (1900)))
Aunque en el encabezado dice «desde 1884», Hobson incluyó también Jiva y Bujará.
Bélgica (Congo) 900.000 30.000.000
Portugal (Angola, 1886; África Oriental, 1891 y otras) 800.760 9.111.757

N. B.: (Hobson añade, pp. 28-29, 2 mapas de África, 1873 y 1902, mostrando gráficamente el crecimiento de su reparto).

p. 34: Relación porcentual respecto al valor total:

* Así en Hobson. Debe ser el año 1868. (Nota de la Redacción.)

p. 37

Promedios anuales Importaciones a Gran Bretaña desde Exportaciones de Gran Bretaña hacia [Promedios por cuatrienios Relación porcentual de importaciones de exportaciones a y de colonias etc. y colonias britán.
Estados extranjeros Posesiones británicas Estados extranjeros Posesiones británicas
1856-59 46.5 57.1
1855-59 76.5 23.5 68.5 31.5 60-63 41.0 65.4
60-64 71.2 66.6 64-67 38.9 57.6
65-69 76.0 72.4 68-71 39.8 53.5
70-74 78.0 74.4 72-75 43.6 54.9
75-79 77.9 66.9 76-79 41.7 50.3
80-84 76.5 65.5 80-83 42.8 48.1
85-89 77.1 65.0 84-87 38.5 43.0
90-94 77.1 67.6 88-91 36.3 39.7
95-99 78.6 66.0 92-95 32.4 36.6
96-99 32.5 34.9

p. 38. Para 1901, hasta diciembre:
(mill. de libras esterlinas) Import. desde % Export. hacia %
Estados extranjeros 417.615 = 80 178.450 = 63.5
India Británica 38.001 = 7 39.753 = 14
Australasia 34.682 = 7 26.932 = 9.5
Canadá 19.775 = 4 7.797 = 3
Sudáfrica Británica 5.155 = 1 17.006 = 6
Otras posesiones británicas 7.082 = 1 10.561 = 4
522.310 = 100 280.499 = 100

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

p. 39*. Comercio del imperio con Gran Bretaña (en miles):
Promedio anual Total imp. libr. est. Imp. desde Gran Bretaña % de imp. britán. Total exp. libr. est. Exp. a Gran Bretaña libr. est. % de exp. a Gran Bretaña
India 45.818 31.707 69.2 56.532 29.738 52.6
1867-71 Colonias autogobernadas 42.612 24.502 57.5 42.386 23.476 55.4
Otras colonias 23.161 7.955 34.3 23.051 10.698 46.4
India 52.577 37.811 71.9 68.250 22.656 33.2
1892-96 Colonias autogobernadas 74.572 44.133 59.2 83.528 58.714 70.3
Otras colonias 39.835 10.443 26.2 36.626 10.987 29.3
Tomado del prof. Flux: «La bandera y el comercio», «Journal of the Royal Statistical Society», septiembre 1899, tomo LXII, págs. 496-498.

p. 48. «Toda la emigración de origen británico constituye sólo una pequeña parte de la población; esta parte ha disminuido notablemente en los últimos años de la expansión imperialista. En las posesiones británicas se asienta un pequeño número de emigrantes, y un porcentaje absolutamente insignificante en los países adquiridos en el período del nuevo imperialismo»...
desde 1884 las cifras de emigración bajan*: 1884... 242.179 (de ellos 155.280 a los EE. UU.)
¡¡y además hay que deducir la inmigración!!
1900... 168.825 (» » » 102.797 a los EE. UU.)
((p. 49)) (el autor da cifras año por año y más detalladas).

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 209. (Nota de la Redacción.)
** Ibíd., págs. 229-230. (Nota de la Redacción.)

p. 58. (Según los cálculos de Sir Mulhall) magnitud y crecimiento de las inversiones inglesas en el extranjero y en las colonias desde 1862:
Año Suma en libr. est. Aumento anual (en miles de millones de francos)
Inglaterra Francia Alemania en %%
1862 144.000.000 *. *. 3.6 - -
1872 600.000.000 45.6 15 10 (1869) -
1882 875.000.000 27.5 22 (1880) 15 ?
1893 1.698.000.000 74.8 42 (1890) 20
27 (1902) 12.5 (1902)
40 (1910) 35 (1910)
1914 4.000.000.000 (75-100 (1914)) 60 (1914) 44 (1914)**

p. 59. «En 1893 el capital británico colocado en el extranjero constituía alrededor del 15% de toda la riqueza del Reino Unido. Casi la mitad de este capital (770 millones de libras esterlinas) estaba colocado en forma de préstamos a gobiernos extranjeros y coloniales; de la suma restante, la mayor parte estaba invertida en ferrocarriles, bancos, telégrafos y otras empresas de utilidad pública, pertenecientes a los gobiernos o bajo su control o fuerte influencia, y del resto, la mayor
(*) parte estaba colocada en tierras y minas o en la industria, directamente vinculada a la tierra»*. La cifra de 1.698.000.000, según los cálculos de Sir
R. Giffen, debe considerarse inferior a la real.
(*) p. 59. Inversiones: préstamos extranjeros - 525 mill. de libr. est., coloniales - 225, municipales - 20, total de préstamos = 770 mill. de libras. Ferrocarriles: de los Estados Unidos de América - 120 mill. de libras; coloniales - 140 y varios - 128; total ferrocarriles - 388 mill. de libras. Otros: bancos = 50 mill. de libras; tierras = 100 mill. de libras; minas etc. = 390 mill. de libras.
= 770 388 540

p. 60. «No será una exageración decir que la política exterior moderna de Gran Bretaña es ante todo una lucha por mercados ventajosos para las colocaciones de capital».

pp. 62-63. «Muchas de las deudas, si no la mayor parte de ellas, son «públicas», pero el crédito es casi siempre privado... El imperialismo agresivo, que cuesta tan caro a los contribuyentes de impuestos y que tiene tan poca importancia para el industrial y el comerciante,... es una fuente de grandes beneficios para el capitalista,

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 263. (Nota de la Redacción.)

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

que busca colocación para su capital...
Todo el ingreso anual que Gran Bretaña obtiene de todo su comercio exterior y colonial, de importación y exportación, es estimado por Sir R. Giffen 1) en 18 millones de libras esterlinas para 1899, calculando al 2,5% sobre un volumen total de 800 millones de libras esterlinas». Por grande que sea esta suma, no puede explicar el imperialismo agresivo de Gran Bretaña. Lo explica la suma de «90 o 100 millones de libras esterlinas, que representa el ingreso neto del capital colocado» *,
1) «Journal of the Royal Statistical Society», t. LXII, pág. 9.

Los inversores están interesados en disminuir el riesgo vinculado a las condiciones políticas de los países donde colocan su capital. «Las categorías de capitalistas que invierten y, en general, especulan, también desean que Gran Bretaña ponga otros territorios extranjeros bajo su bandera con el fin de asegurar nuevas zonas para la colocación ventajosa de capitales y la especulación».

p. 63. «Si los intereses particulares del inversor pueden chocar con los intereses públicos y llevar a una política ruinosa, un peligro aún mayor representan LOS INTERESES ESPECÍFICOS DEL FINANCISTA, QUIEN EN LAS INVERSIONES ES EL PRINCIPAL ACTOR. Los inversores comunes, tanto en el sentido económico como en el político, no son en su mayor parte más que un instrumento en manos de las grandes firmas financieras, que usan los fondos y acciones no tanto en calidad de inversiones que les reporten intereses, cuanto

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 264. (Nota de la Redacción.)

en calidad de objeto de especulaciones en el mercado monetario».

p. 68. «Tales son las fuerzas económicas concretas que actúan en favor del imperialismo: un amplio y poco interconectado grupo de personas, ocupadas en el comercio y la industria y en diversas profesiones, que buscan negocios ventajosos y puestos lucrativos mediante la ampliación del servicio militar y civil, de los gastos en operaciones militares, de la apropiación de nuevos territorios y del comercio con ellos, de la movilización de los nuevos capitales que estas operaciones requieren, y todos ellos hallan su fuerza central de dirección y orientación en el poderío del financista común a todos ellos». («Capital financiero».)

p. 72. La consecuencia del cierre de los mercados conquistados por Francia y Alemania para Inglaterra es el cierre por parte de Inglaterra de sus mercados para ellas. «Cuando el imperialismo sacuda al «viejo grupo» de políticos que fueron educados en su juventud en la doctrina del libre comercio, adoptará abiertamente el proteccionismo necesario para el redondeo de la política imperialista» (72-73)...

p. 78. El fabricante y el comerciante se contentan con el comercio con otras naciones, pero los inversores de capital aspiran con todas sus fuerzas «a la anexión política de aquellos países donde se hallan sus inversiones más especulativas».
La inversión de capital beneficia al país, abriéndole nuevos mercados para el comercio «y trabajo para la empresa inglesa». Renunciar a la «expansión imperial» significa dejar el mundo a otras naciones. «De esta manera resulta que el imperialismo no es un camino elegido voluntariamente, sino una necesidad» (= razonamiento de los imperialistas)...

pp. 80-81 (trusts). La libre competencia siempre estuvo acompañada de «superproducción», que conducía a la caída de los precios hasta un nivel que eliminaba del campo de la competencia a los competidores más débiles. El primer paso en la formación de un trust es el cierre de las fábricas peor equipadas y ubicadas, la disminución de los costos de producción mediante el empleo sólo de las máquinas más perfeccionadas.
«La concentración de la industria en los «trusts» al mismo tiempo limita la cantidad de capital que puede encontrar una aplicación efectiva, y aumenta

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

aquella parte de los ingresos de la que surgen nuevas acumulaciones y nuevo capital». El trust surge como antídoto contra la superproducción, contra la aplicación excesiva de capital a una rama de producción dada; por ello, todo el capital que los participantes del trust quieren poner en circulación no puede ser aplicado en su totalidad dentro del marco del trust. El excedente de capital, los trusts aspiran a aplicarlo «para la creación de organizaciones similares en otras ramas de la industria, ahorrando aún más capital y haciendo cada vez más difícil para los inversores comunes encontrar colocación para sus ahorros».

pp. 82-84. El mercado interno de América está saturado, el capital ya no encuentra aplicación.
«Precisamente esta repentina demanda de mercados extranjeros para los productos de la industria y para las inversiones fue la causa manifiesta de que el imperialismo fuera adoptado como principio político y práctica política por el partido republicano, al que pertenecen los líderes industriales y financieros y que les pertenece. El entusiasmo aventurero del presidente Roosevelt y de su partido del «destino manifiesto» y de la «misión civilizadora» no debe llamarnos a engaño. El imperialismo es necesario a los señores Rockefeller, Pierpont Morgan, Hanna, Schwab y sus compañeros, y son ellos quienes lo cargan sobre los hombros de la gran república del Oeste. Necesitan el imperialismo porque quieren usar los recursos estatales de su país para hallar colocación ventajosa a capitales que, en caso contrario, resultarían excedentes.
Por supuesto, no es necesario poseer un país para comerciar con él o colocar en él sus
capitales, y, sin duda, los Estados Unidos podrían encontrar cierta salida para sus mercancías y capitales excedentes en los estados europeos.
Pero estos países, en la mayoría de los casos, están en condiciones de abastecerse a sí mismos: la mayor parte de ellos ha establecido
aranceles contra la importación de manufacturas, e incluso Gran Bretaña se ve forzada a retornar, con fines de autodefensa, al proteccionismo. Los grandes industriales y financieros norteamericanos se verán forzados, en busca de
las oportunidades más ventajosas, a volver sus miradas hacia China, el Pacífico y Sudamérica. Siendo proteccionistas por convicción y en la práctica, buscarán una monopolización lo más completa posible de estos mercados, y la rivalidad de Alemania, Inglaterra y otros países comerciales los impulsará a establecer relaciones políticas especiales con los mercados más valiosos para ellos. Cuba, Filipinas y Hawái son solo un «aperitivo» para excitar el apetito hacia una comida más abundante. Además de esto, la poderosa influencia sobre la política de parte de los magnates industriales y financieros crea un estímulo adicional que, como hemos mostrado, actúa en Gran Bretaña y en todas partes. Al realizarse medidas imperialistas, los gastos estatales se convertirán en otra gigantesca fuente de lucro para estas personas, que actúan como financistas que organizan préstamos, como constructores navales y armadores que reciben subsidios, proveedores y fabricantes de armas y demás equipos para el imperialismo».

p. 86. A medida que se introduce un modo de producción perfeccionado, la concentración de la propiedad y del control, los capitalistas encuentran cada vez más dificultades en la «utilización lucrativa de sus recursos económicos, y ceden cada vez más a la tentación de usar sus gobiernos para asegurarse, para su uso privado, mediante la anexión o el protectorado, algún lejano país atrasado».
¡ja-ja!! la esencia de la crítica pequeñoburguesa del imperialismo
A primera vista parece que las fuerzas productivas y el capital han desbordado el consumo y no pueden encontrar aplicación en su propio país. Esta sería la raíz del imperialismo. Pero... «si los consumidores de un país dado elevaran la norma de su consumo en correspondencia con el crecimiento de las fuerzas productivas, entonces no podría haber excedentes de mercancías o de capitales que clamasen por la necesidad de recurrir al imperialismo para encontrar mercados».

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

p. 89. «Las dimensiones de la producción han aumentado ininterrumpidamente gracias al desarrollo de las máquinas modernas». Las riquezas pueden ser consumidas por la población y por un puñado de ricos. El límite al consumo de la población lo establece el nivel de los salarios. El consumo personal de los ricos, por su escaso número, no puede absorber una cantidad muy grande de productos. «Los ricos nunca serán tan previsores como para gastar lo suficiente para prevenir la superproducción». La parte principal de la producción se orienta a la «acumulación». La corriente que lleva esta parte descomunal de los productos, «de repente resulta no solo incapaz de seguir expandiéndose, sino que, al parecer, empieza a estancarse».

p. 91. «Así, llegamos a la conclusión de que el imperialismo representa la aspiración de los grandes dirigentes de la industria a ampliar el cauce para la corriente de sus riquezas excedentes mediante la búsqueda de mercados extranjeros e inversiones extranjeras, para colocar las mercancías y los capitales que no pueden vender y usar en casa».
inevitabilidad del imperialismo compárese con K. Kautsky
Lo erróneo de la suposición sobre la inevitabilidad de la expansión imperialista, como salida necesaria para la industria en desarrollo, es ahora evidente.
No es el desarrollo de la industria lo que exige la apertura de nuevos mercados y nuevas esferas de colocación de capital, sino LA MALA DISTRIBUCIÓN de la capacidad de consumo, que impide la absorción de productos y capitales dentro del país».
compárese con K. Kautsky

p. 94. «No hay necesidad de abrir nuevos mercados extranjeros: los mercados internos son capaces de una expansión ilimitada».

p. 96. «Así, el tradeunionismo y el socialismo son enemigos naturales del imperialismo, ya que le quitan a las clases «imperialistas» aquellos excedentes de ingresos que constituyen el estímulo económico del imperialismo».

p. 100. «El imperialismo, como vemos, significa la utilización del aparato gubernamental en interés privado, predominantemente capitalista, a fin de asegurarles ventajas económicas fuera de su país».
«El valor anual medio de nuestro comercio exterior, que en 1870-75 fue de 636.000.000 de libras esterlinas, subió a 737.000.000 durante el período 1895-98. Los gastos estatales en ese mismo período aumentaron en promedio de 63.160.000 libras a 94.450.000. Los gastos crecieron más rápidamente que todo el ingreso nacional, el cual, según los cálculos aproximados de los estadísticos, aumentó en el mismo período aproximadamente de 1.200.000.000 a 1.700.000.000 de libras esterlinas».

pp. 101-2. «Este aumento de los gastos en el ejército y la marina de 25 a 60 millones de libras esterlinas en poco más de un cuarto de siglo es el hecho más significativo de las finanzas imperialistas. Los grupos financieros, industriales y profesionales que, como hemos mostrado, constituyen el núcleo económico del imperialismo, han usado su poder político para arrancar estas sumas al pueblo con el fin de realizar inversiones más ventajosas y de abrir nuevas esferas de aplicación de capitales, y con el objetivo de encontrar mercados lucrativos para la venta de los excedentes de sus mercancías. Al mismo tiempo, de los fondos estatales gastados en estos fines, obtienen también otras grandes ventajas personales en forma de contratos lucrativos y puestos rentables u honoríficos».

p. 103. «Los directores de esta política claramente parasitaria son los capitalistas; pero los mismos motivos actúan también sobre ESPECIALES SECTORES DE OBREROS. EN MUCHAS ciudades, las ramas más importantes de la industria dependen de los pedidos gubernamentales; el imperialismo de los centros de la industria metalúrgica y de construcción naval depende en no pequeña medida de este hecho» *.

p. 114. «En otros países, ya ingresados o que recién ingresan en el camino del imperialismo y, además,

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, págs. 265-266. (Nota de la Redacción.)

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

con la misma trama de intereses económicos, oculta bajo la máscara del patriotismo, la civilización, etc., el proteccionismo fue la política financiera tradicional; solo restaba ampliar sus marcos y encauzarlo en la dirección necesaria».

p. 115. «Ambos países (*) se someterán cada vez más a la influencia de la clase de personas que prestan dinero y se hacen pasar por imperialistas y patriotas».

p. 120. «De los 367 millones de súbditos británicos que viven fuera de las islas británicas, no más de diez millones, o, en otras palabras, solo una trigésima séptima parte, tienen algún autogobierno real en el campo legislativo y administrativo».

p. 121. «En algunas de nuestras más antiguas colonias de la Corona existe en la administración un principio representativo. Mientras el poder administrativo está enteramente en manos de un gobernador nombrado por la Corona, asistido por un consejo designado por él, la población de la colonia elige una parte de la asamblea legislativa...
En estas colonias, el elemento representativo difiere considerablemente en su alcance e influencia, pero nunca supera numéricamente al elemento no electivo. Así, es más bien un factor consultivo, y no realmente legislativo. Los miembros electos no solo ceden en cantidad a los no electos, sino que en todos los casos el ministerio de colonias usa sin trabas su derecho de veto con respecto a las medidas adoptadas por las asambleas. A esto hay que añadir que en casi todos los casos el derecho electoral está ligado a un censo de propiedad bastante alto, que impide a la población de color ejercer los derechos electorales en la medida correspondiente a su número e importancia en el país».

p. 131. «En breve, el nuevo imperialismo ha ampliado el territorio sometido al despotismo británico, dejando muy atrás
el crecimiento de la población y de las libertades reales,
(*) Esto es, Gran Bretaña y los Estados Unidos.

alcanzado por nuestras pocas colonias democráticas.
No ha contribuido a la difusión de la libertad británica y de nuestros métodos de gobierno. En la medida en que gobernamos aquellos países y pueblos que hemos anexionado, los gobernamos con métodos claramente autocráticos, dictados principalmente desde Downing Street, y en parte desde los centros de la administración colonial en aquellos casos en que a colonias autogobernadas se les ha permitido anexionar».

p. 133. «La paz británica, que siempre fue una desvergonzada mentira, en los últimos años se ha convertido en el colmo del monstruoso cinismo. En nuestras fronteras en la India, en África Occidental, Sudán, Uganda, Rodesia, las guerras casi no cesan».

p. 134. «Nuestro análisis económico ha revelado el hecho de que son hostiles entre sí solo los intereses de las camarillas competidoras de hombres de negocios: inversores, abastecedores, industriales que trabajan para la exportación, y ciertos grupos profesionales; estas camarillas, usurpando el poder y la voz del pueblo, usan los recursos del pueblo para sus negocios privados, y derrochan la sangre y el dinero del pueblo en este gigantesco y devastador juego de guerra, inventando antagonismos nacionales que no tienen base alguna en la realidad».

pp. 135-136. «Si queremos conservar todo lo que hemos conquistado desde 1870, y competir con las jóvenes naciones industriales en la cuestión del ulterior reparto de territorios y esferas de influencia en África y Asia, entonces debemos estar listos para guerrear. La hostilidad de los imperios rivales, abiertamente manifestada durante la guerra sudafricana, está claramente engendrada por la política mediante la cual hemos sobrepasado y todavía intentamos sobrepasar a esos rivales en la anexión de territorios y mercados en todo el mundo».

pp. 143-144. «La organización de grandes ejércitos de nativos, armados con armamento «civilizado», entrenados con métodos «civilizados», bajo el mando de oficiales «civilizados», ha sido uno de los rasgos más característicos de las últimas etapas de desarrollo de los grandes imperios orientales, y después también del Imperio

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Romano. Resultó ser uno de los inventos más peligrosos ideados por el parasitismo, en virtud del cual la población de la metrópoli confía la defensa de su vida y propiedad en las inseguras manos de «tribus sometidas» bajo el mando de ambiciosos procónsules.
Uno de los síntomas más extraños de la ceguera del imperialismo es el descuido con el que Gran Bretaña, Francia y otras naciones imperialistas emprenden este camino. Gran Bretaña fue la más lejos. La mayor parte de las batallas con las que conquistamos nuestro imperio indio fueron libradas por nuestras tropas compuestas por nativos; en la India, como recientemente también en Egipto, grandes ejércitos permanentes están bajo el mando de británicos; casi todas las guerras vinculadas a nuestra conquista de África, excepto su parte meridional, han sido hechas para nosotros por los nativos» *.

p. 151. «Como factor de política práctica, el partido liberal en Alemania, Francia e Italia o ha desaparecido, o está condenado a la impotencia. En Inglaterra está actualmente desenmascarado en su clara y burda traición a los principios fundamentales de la libertad, y busca desvalido programas que le sirvan de sustituto a los principios. ...Esta capitulación ante el imperialismo significa que han preferido a la causa del liberalismo los intereses económicos de las clases poseedoras y especuladoras, a las que pertenece la mayoría de sus líderes».

p. 157. «En medio de esta decadencia general del parlamentarismo, el «sistema de partidos» se está claramente desmoronando, ya que creció sobre el terreno de las divergencias en cuestiones de política interna, las cuales poco significan en comparación con las exigencias y la fuerza del imperialismo».

pp. 158-159. «La reacción no solo es posible, sino inevitable. Como aquella parte de nuestro imperio que es gobernada despóticamente ha aumentado territorialmente,

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 266. (Nota de la Redacción.)

a Inglaterra regresaban cada vez más personas que, en calidad de soldados y funcionarios civiles de nuestras colonias de la Corona, protectorados e Imperio Indio, recibieron una educación conforme a los hábitos y métodos de la autocracia; a ellos se sumaba una multitud de comerciantes, plantadores, ingenieros y capataces que constituían allí una casta superior de personas que vivían una vida artificial, desprovista de todos los principios sanos y restrictivos de la sociedad europea corriente; todas estas personas traían consigo las costumbres, sentimientos y pensamientos cultivados en ellos por ese entorno ajeno».

Capítulo II (162-206) - baladí. Titulado «La defensa científica del imperialismo» y dedicado a la refutación «científica» (en realidad, trivialmente liberal) de las «justificaciones científicas» darwinistas, «biológicas», etc., del imperialismo.

pp. 204-205. «Si se supone la posibilidad de un régimen estatal federativo de las naciones europeas y sus colonias, capaz de prevenir los conflictos internos entre ellas, entonces este mundo de pueblos cristianos estará constantemente amenazado por las «razas inferiores» —la negra y la amarilla—, quienes, habiendo dominado el armamento y asimilado la táctica militar dejados por los «pueblos civilizados», podrán con sus incursiones bárbaras derrotarlos del mismo modo que las tribus europeas y asiáticas más primitivas derrotaron al Imperio Romano».

2 causas debilitaban la fuerza de los viejos imperios:
(1) «el parasitismo económico»;
(2) el empleo de tropas de extranjeros*.

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 266. (Nota de la Redacción.)
** Ibíd. (Nota de la Redacción.)

p. 205. «La primera es la práctica del parasitismo económico, en virtud del cual el estado dominante usa sus provincias, colonias y países dependientes para el enriquecimiento de su clase gobernante y para el soborno de sus clases inferiores, a fin de que permanezcan quietas»**.

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

pp. 205-206. «Esta combinación fatal de locura y vicio siempre contribuyó en el pasado a la caída de los imperios. ¿Resultará fatal también para la federación de los pueblos europeos?
Es evidente que sí, si su fuerza colectiva se usa para los mismos fines parasitarios y si las razas blancas, desembarazándose del trabajo en sus formas más pesadas, VIVIRÁN COMO UNA ARISTOCRACIA MUNDIAL DE LA EXPLOTACIÓN de las «RAZAS inferiores», entregando al mismo tiempo el mantenimiento del orden en el mundo cada vez más en manos de los representantes de estas mismas razas».

p. 207. «El análisis de la historia fáctica del imperialismo moderno (N. B. concepto) ha revelado la combinación de fuerzas económicas y políticas que lo constituye. Estas fuerzas tienen su origen en los intereses egoístas de ciertos sectores industriales, financieros y profesionales, que buscan ventajas personales en la política de expansión imperial y que usan esta misma política para proteger sus privilegios económicos, políticos y sociales de la presión de la democracia».

sobre la cuestión de la «autodeterminación»

pp. 210-211 (nota 2). «Hasta dónde puede llevar la manipulación de los motivos a un experimentado pensador político, puede verse en el ejemplo de la sorprendente argumentación del profesor Giddings, quien, razonando sobre el «consentimiento de los gobernados» como condición de gobierno, afirma que «si un pueblo bárbaro es forzado a aceptar la autoridad de un estado más civilizado, la prueba de la legitimidad o injusticia de esa coacción no es en absoluto el consentimiento dado por él o la resistencia ofrecida por él al establecerse dicha autoridad, sino exclusivamente el grado de probabilidad de que, habiéndose familiarizado plenamente por la experiencia con lo que el gobierno puede hacer para elevar a la población sometida a un nivel de vida más alto, aquellos que comprendan todo lo que se ha hecho darán

socialista ético
¡bien dicho!
una perla!
«capital financiero»
un consentimiento libre y racional» («Imperio y democracia», pág. 265). El profesor Giddings, al parecer, no toma en cuenta que toda la fuerza ética de esta curiosa doctrina del consentimiento retrospectivo depende del acto de juzgar sobre el grado de probabilidad de que se exprese un consentimiento libre y racional; que su doctrina no da garantía alguna de que ese juicio sea competente e imparcial, y que DE HECHO ELLA DA A CUALQUIER
PUEBLO EL DERECHO A LA CONQUISTA Y AL GOBIERNO DEL TERRITORIO DE CUALQUIER OTRO pueblo sobre la base de la superioridad y calificación para la labor civilizadora que se atribuye a sí mismo».

pp. 212-213 (respuesta a los defensores del imperialismo con la actividad misionera «cristiana»): «¿De qué manera podemos balancear la suma de resultados? ¿Cuánto pesa el cristianismo y la civilización y cuánto la industria y el comercio? Tales son las curiosas preguntas que, al parecer, necesitan respuesta».

p. 214. «Él» (Lord Hugh Cecil en su discurso del 4 de mayo de 1900 en la «Sociedad para la Propagación del Evangelio» (!!!)) «cree que, elevando en nuestra conciencia la importancia de la obra misionera, santificaremos hasta cierto punto el espíritu del imperialismo».

p. 224. «La fuerza controladora y directora de todo el proceso es, como hemos visto, la presión de los motivos financieros e industriales, que actúan en los intereses materiales directos e inmediatos de PEQUEÑOS, ENÉRGICOS y BIEN ORGANIZADOS grupos del país».

desde un lado, desde lejos miran y azuzan, como durante la guerra de los bóers

pp. 227-228. «El jingoísmo es solo la codicia no ennoblecida por esfuerzo, riesgo o sacrificio personal
+

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

¡original!
algún del espectador, que se deleita con los peligros, sufrimientos y exterminio de sus hermanos, a quienes no conoce, pero por cuya destrucción ansía, embargado por un impulso ciego y artificialmente excitado de odio y venganza. El jingoísta está absorto por completo en el riesgo y la furia ciega de la lucha. La dificultad y la fatigosa monotonía de la campaña, los largos períodos de espera, las duras privaciones, el tedio abrumador de una campaña prolongada: todo esto no juega ningún papel en su imaginación; los momentos que ennoblecen la guerra, el hermoso sentimiento de camaradería que cultiva el peligro común a todos, los frutos de la disciplina y la abnegación, el respeto por la persona del enemigo, cuyo coraje hay que reconocer y en el que gradualmente se reconoce a un hombre semejante a uno mismo: todos estos momentos atenuantes de la guerra real son completamente inaccesibles a los sentimientos del jingoísta. Precisamente por esta razón algunos amigos de la paz afirman que los dos factores más poderosos para contener el militarismo y la guerra son la obligación de todos los ciudadanos de cumplir el servicio militar y la experiencia vivida de una invasión.
...Es completamente evidente que LA VOLUPTUOSIDAD ESPECTADORA DEL JINGOÍSMO es un factor muy serio del imperialismo. La falsa dramatización tanto de la guerra como de toda la política de expansión imperialista con el fin de excitar esta pasión en las amplias masas ocupa un lugar no pequeño en el arte de los verdaderos organizadores de las hazañas imperialistas: los pequeños grupos de hombres de negocios y políticos que saben lo que quieren y cómo lograrlo. Cegado por el halo real o ficticio del heroísmo militar y las brillantes pretensiones de construcción de imperios,

¡sic!
el jingoísmo se convierte en el alma de UN TIPO ESPECIAL DE PATRIOTISMO que puede impulsar hacia cualquier locura o crimen».

«distraer»

pp. 232-233. «La esfera que engendra el peligro, por supuesto, es mucho más amplia que el imperialismo y abarca todo el campo de los intereses materiales. Pero si el análisis dado en los capítulos precedentes es correcto, el imperialismo es el puesto avanzado de estos intereses: para las clases financieras y especuladoras significa hacer sus negocios privados a costa de la sociedad; para los industriales que trabajan para la exportación y los comerciantes, la expansión violenta de los mercados extranjeros y la política de proteccionismo vinculada a ella; para los funcionarios y grupos profesionales, puertas ampliamente abiertas para un servicio honorífico y lucrativo; para la iglesia, el fortalecimiento de su autoridad y el establecimiento del control espiritual sobre las amplias masas de las tribus inferiores; para la oligarquía política, el único medio real de desviar las fuerzas de la democracia y la perspectiva de una brillante carrera política en la ostentosa actividad de construcción de imperios».

p. 238. Mr. Kidd, el profesor Giddings y los imperialistas «fabianos» (N. B.) motivan la necesidad del «control de las naciones «civilizadas» sobre los trópicos» por la necesidad material. Las riquezas naturales de los países tropicales «tienen una importancia vital para la existencia y el progreso de la civilización occidental... En parte gracias al simple crecimiento de la población en la zona templada, en parte gracias a la elevación del nivel de vida material, esta dependencia de los países de clima templado respecto a los tropicales debe crecer». Espacios cada vez mayores de las zonas tropicales deben ser cultivados. Sin embargo, debido a las propiedades que el clima cálido desarrolla en los habitantes locales, ellos no son capaces de progresar: son despreocupados, no les aumentan las necesidades. «Los propios aborígenes no cultivarán por propia voluntad

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

las riquezas naturales de los trópicos» (239).

pp. 239-240. «Se dice que no podemos dejar esas tierras sin cultivar; es nuestro deber procurar que sean trabajadas para el bien común. Pero los hombres blancos no pueden «colonizar» estas regiones y, asentándose allí, cultivar sus riquezas naturales con el trabajo de sus propias manos; ellos solo pueden organizar el trabajo de los aborígenes y supervisarlo. Por este camino pueden enseñar a los aborígenes diferentes oficios y suscitar en ellos el deseo de progreso material y moral, inculcándoles nuevas «necesidades» que constituyen, en cada sociedad, la base de la civilización».

p. 251. «En una palabra, mientras no exista un verdadero consejo internacional que pueda obligar a una nación civilizada a educar a una raza inferior, las pretensiones de «fideicomiso» no representan otra cosa que un acto de descarada autofideicumisión».
(*) !! fideicomiso (¡las colonias son «confiadas» a la metrópoli para que las eduque, les confían esta «tarea» a las metrópolis!)

pp. 253-254. Un trust de las principales potencias europeas sería la explotación de los países extraeuropeos. El manejo de los europeos en China «desenmascara en suficiente medida con los hechos de la historia toda la insensatez de las pretensiones de que la política exterior del mundo cristiano o de los pueblos que lo componen está inspirada y determinada por la preocupación por la civilización... Si respecto a las razas inferiores se lleva a cabo alguna política internacional común, esta no deriva de una confianza moral, sino de un «negocio» comercial».
(((¡¡¡Sobre la cuestión de los Estados Unidos de Europa!!!)))

pp. 259-260. «La lucha más significativa y, en última instancia, más importante en Sudáfrica es
la lucha entre la política de Basutolandia y la política de Johannesburgo y Rodesia, ya que precisamente

en esta lucha vemos claramente la diferencia entre el imperialismo «sano», dedicado a la protección, educación y autodesarrollo de la «raza inferior», y el imperialismo «enfermizo», que condena a estas razas a la explotación económica por parte de los colonos blancos, que las utilizan como «instrumento vivo», y sus tierras como depósitos de mineral u otros tesoros lucrativos».

p. 262 (nota). «En el protectorado británico de Zanzíbar y Pemba, la esclavitud, sin embargo, todavía existe y los tribunales británicos reconocen esta situación»... La liberación va demasiado lenta, en esto hay muchos interesados. «De los 25.000 esclavos que aproximadamente se contaban en Pemba, hasta ahora han sido liberados por decreto menos de 5.000».
((1897-1902))
El decreto del sultán sobre la liberación de esclavos fue emitido en 1897, y esta declaración se hizo en 1902, el 4 de abril, en un mitin de la «Sociedad de lucha contra la esclavitud».

p. 264. «La historia fáctica del imperialismo, a diferencia del colonialismo, ilustra vívidamente esta tendencia» (la tendencia a forzar a los aborígenes a explotar sus tierras en nuestro beneficio).

p. 265. «En la mayoría de los países del mundo, el interés y el modo de acción puramente o definidamente comercial han creado el núcleo del que brotó el imperialismo; los primeros asentamientos comerciales se convirtieron en aldeas industriales alrededor de las cuales crecieron concesiones de tierras y de riquezas minerales; la aldea industrial exigió una fuerza armada para su defensa, para asegurar nuevas concesiones y para atajar y castigar cualquier violación de los acuerdos y del orden; empiezan a cobrar mayor importancia otros intereses, políticos y religiosos, y el antiguo asentamiento comercial adquiere un carácter político y militar más acentuado, las riendas del gobierno usualmente pasan de la compañía al estado, el protectorado vagamente expresado adquiere gradualmente la forma de colonia».

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

p. 270. A los habitantes locales se les fuerza a trabajar para las compañías industriales; a veces esto se hace bajo la apariencia de organizar una «milicia» de habitantes locales, que supuestamente sirve para la defensa del país, pero que de hecho debe trabajar para las compañías industriales europeas.

p. 272. Una barca atraca en la costa, con cuentas y baratijas atraen al jefe, que por estos regalos pone una señal en un «tratado» cuyo sentido no comprende. El tratado lo firma el intérprete y el aventurero que llegó al país, y el país es considerado desde ese momento aliado (colonia) del país de donde es oriundo el recién llegado, Francia o Inglaterra.

p. 280. Allí donde la esclavitud directa ha sido abolida, los impuestos sirven como medio para forzar a los aborígenes a entrar al trabajo. «Estos impuestos a menudo se aplican de tal manera que despojan a los aborígenes de sus tierras, los obligan a vender su fuerza de trabajo e incluso los llevan a rebeliones, seguidas de confiscaciones masivas».

p. 293. «Pero mientras a los granjeros blancos o a los dueños blancos de minas, miopes en sus estrechos intereses comerciales, se les permita, mediante acciones emprendidas por su propio riesgo o mediante la presión sobre el gobierno colonial o imperial, invadir territorios ocupados por «razas inferiores» y apropiarse para sus ventajas privadas de sus tierras o su trabajo, se viola el primer principio del imperialismo «sano», y las frases sobre la enseñanza del «trabajo noble» y la preparación de las razas «infantiles» para la edad madura, independientemente de que sean pronunciadas por directores de compañías mineras o por estadistas en la Cámara de los Comunes, son poco más que ejemplos indecentes de hipocresía. Se basan en la FALSIFICACIÓN DE LOS HECHOS Y LA PERVERSIÓN de los motivos que en realidad determinan la política».

p. 295. «El sello del «parasitismo» yace sobre cada asentamiento blanco que se encuentra entre estas
razas inferiores; en otras palabras, en ninguna parte las relaciones entre blancos y gente de color llevan el carácter

de una sana ayuda mutua. El mejor servicio, que consiste en que la civilización blanca mostrase ejemplos de comunidades blancas normales y sanas, realizando las mejores formas de vida occidental, casi siempre resulta imposible debido a las condiciones climáticas y otras condiciones físicas. La presencia de un disperso puñado de funcionarios blancos, misioneros, comerciantes, capataces en minas y plantaciones, que constituyen una especie de casta dominante de hombres que poco saben y simpatizan con el régimen social de un pueblo dado, es completamente inadecuada para dar a estas razas inferiores incluso los logros que la civilización occidental hubiera sido capaz de dar».

p. 301. «El Revdo. J. M. Bovill, deán de la catedral», es un «conciliador profesional de Dios y del dinero». En su libro «Los aborígenes bajo la bandera transvaaliana» describe cómo en las minas se permite a los aborígenes construir tiendas, lo que les da la posibilidad de «vivir más o menos en las mismas condiciones que en sus kraals natales». Todo esto son solo frases hipócritas; la vida de los aborígenes «lleva un carácter enteramente agrícola y pastoril», y los obligan a trabajar en las minas por un salario.

p. 304. «Los aborígenes en los territorios que se les han asignado están atados a la tierra y viven en completa esclavitud, sin tener derecho de voto ni otros medios políticos para expresar sus reclamaciones y sin medios económicos para el progreso».

pp. 309-310. «Sin embargo, millones de campesinos en la India luchan por la existencia, teniendo apenas medio acre. Su existencia es una constante lucha contra el hambre, con demasiada frecuencia terminada en fracaso. Les es difícil alcanzar no ya una existencia humana, una existencia siquiera en el mísero nivel de comodidades vitales que es habitual para ellos, sino simplemente la posibilidad de vivir y no morir... Podemos verdaderamente decir que en la India, exceptuando las zonas de regadío, el hambre es un fenómeno crónico —endémico—».

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

p. 323. «Este error» (de que «nosotros civilizamos la India») «se sustenta solo por los sofismas del imperialismo, que teje esta mentira para cubrir su desnudez y las ganancias que succiona del imperio para ciertos grupos interesados».

p. 324. «El nuevo imperialismo se diferencia del viejo, en primer lugar, en que en lugar de las aspiraciones de un solo imperio en crecimiento, coloca la teoría y la práctica de imperios en competencia, cada uno de los cuales está guiado por idénticas ambiciones de expansión política y de ventaja comercial; en segundo lugar, por el dominio sobre los intereses comerciales de los intereses financieros o relativos a la colocación de capital»*.

N. B.: diferencia del nuevo imperialismo del viejo

pp. 329-330. «No hay, en todo caso, nada imposible en que China pueda pagar a las naciones industriales de Occidente con su misma moneda y, utilizando su capital y sus fuerzas organizativas o, lo que es más probable, reemplazándolos por los propios, pueda inundar sus mercados con manufacturas más baratas de su producción y, negándose a tomar a cambio las mercancías que importan ellos, asegurarse los pagos que le corresponden embargando su capital, y, de este modo, el anterior proceso de colocación de capitales irá en sentido inverso, hasta que, finalmente, China vaya logrando gradualmente el control financiero sobre sus antiguos protectores y civilizadores. Esto no es en absoluto una fantasía ociosa» (China puede despertar)...

pp. 332-333. «El militarismo puede existir todavía por mucho tiempo, pues, como ya se ha demostrado, en muchos aspectos sirve de apoyo a la plutocracia. Los gastos vinculados a él dan un sostén lucrativo a ciertos poderosos intereses financieros; constituye un elemento decorativo en la vida social,

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 250. (Nota de la Redacción.)

¡bien dicho!
«Estados Unidos de Europa»
y, lo principal, es necesario para contener la presión de aquellas fuerzas sociales que exigen reformas internas. En todas partes, las fuerzas del capital en su forma más concentrada están mejor organizadas y han alcanzado un desarrollo más alto que las fuerzas de los trabajadores; mientras la clase obrera hablaba de la cooperación internacional de los trabajadores, el capital ya estaba realizando la cooperación internacional. Y por eso, en cuanto concierne a los más grandes intereses financieros y comerciales, es muy probable que la generación futura pueda ser testigo de una tan poderosa unión internacional del capital que las guerras entre los pueblos occidentales se vuelvan casi imposibles. Pese al egoísmo y la avidez de la política moderna, que ahora debilitan la actividad europea en el lejano Oriente, el verdadero drama comenzará cuando las fuerzas del capitalismo internacional, que pretende asumir el papel de portador de la cultura del mundo cristiano unificado, sean utilizadas para la conquista pacífica de China. Entonces justamente surgirá el «peligro amarillo». Si es inútil esperar que China se impregne de patriotismo nacional, que le dé la fuerza para expulsar a los explotadores occidentales, entonces está condenada a una descomposición que será más correcto definir como «desmembramiento» de China que como su «desarrollo». Solo entonces entenderemos todo el riesgo y toda la locura de esta empresa, la más grandiosa, la más revolucionaria en toda la historia de la humanidad. Quizás, solo entonces los pueblos occidentales comprendan que han permitido a un pequeño puñado de especuladores privados arrastrarlos a un tipo de imperialismo

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

en el cual todos los costos y peligros de esta política aventurera se multiplican por cien y del que no parece posible salir sin perjuicio».

p. 335. ((N.B.: la perspectiva del parasitismo)). «La mayor parte de Europa Occidental podría entonces adoptar el aspecto y el carácter que ahora tienen partes de estos países: el sur de Inglaterra, la Riviera, los lugares de Italia y Suiza más visitados por los turistas y habitados por ricos, a saber: un pequeño puñado de ricos aristócratas que reciben dividendos y pensiones del lejano Oriente, con un grupo algo más significativo de empleados profesionales y comerciantes, y con un número mayor de sirvientes domésticos y obreros en la industria del transporte y en la industria dedicada al acabado final de las manufacturas. Las principales ramas de la industria habrían desaparecido, y los productos alimenticios de masa, los semiproductos de masa afluirían como tributo desde Asia y África» *.

la esencia del imperialismo

p. 337. «Pero la tarea económica del imperialismo en el sentido de abrir el acceso a China, como vemos, no consiste en absoluto en realizar el comercio habitual: consiste en crear un nuevo e inmenso mercado para los inversores de Europa occidental, un mercado cuyos beneficios serán ingresos no de todo el pueblo, sino solo de aquella categoría de capitalistas que invierte capital. Al proceso normal y sano de apropiación por los pueblos de la creciente riqueza mundial se opone la propia naturaleza de este imperialismo, cuya esencia consiste en desarrollar mercados para la colocación de capitales, y no para el comercio, y en utilizar la superioridad económica de la producción extranjera barata para desplazar a la industria del propio país y mantener el dominio político y económico de una determinada clase».

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 266. (Nota de la Redacción.)

p. 346. «El poder de Europa sobre Asia con ayuda de la violencia y con el fin de lucrar, y la justificación de este poder con el pretexto de que supuestamente civiliza a Asia y la eleva a un nivel más alto de vida espiritual, esto será reconocido por la historia, probablemente, como la corona de la injusticia y la estupidez del imperialismo. Lo que Asia puede darnos —sus invalorables tesoros de sabiduría, acumulados por la experiencia de siglos—, nos negamos a tomarlo; y lo mucho o lo poco que nosotros podríamos darle, lo estropeamos con la barbarie con que lo hacemos. He aquí lo que el imperialismo ha hecho y hace por Asia».

p. 350. «Hablando del proyecto de ley de Gladstone de 1886, sobre el Home Rule, Mr. Chamberlain dijo: «Yo buscaría la solución en la dirección del principio de federación. Mi honorable amigo buscaba el modelo en las relaciones existentes entre nuestro país y sus colonias autogobernadas y de hecho independientes». Pero la federación es mejor, ya que entonces Irlanda seguirá siendo parte integrante de Gran Bretaña, mientras que con las colonias autogobernadas el vínculo es solo moral. En la actualidad, el desarrollo de la democracia va en dirección a la federación, a la cohesión, y no a la desunión» (todo esto del discurso de Chamberlain).

Chamberlain a favor de la federación contra la desunión, contra la tendencia «centrífuga».

N. B.
compárese con Kautsky sobre el «ultraimperialismo»

p. 351. «La cristiandad, consolidada en unos pocos grandes imperios federales, cada uno de los cuales tiene una serie de colonias no civilizadas y países dependientes, parece a muchos el desarrollo más legítimo de las tendencias modernas y, además, un desarrollo que daría la mayor esperanza de paz permanente sobre la base sólida del inter-imperialismo»*.

Va surgiendo la idea del panteutonismo, paneslavismo, panlatinismo, panbritanismo, etc., una serie de «uniones de estados». («Unions of States»).

* Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 280. (Nota de la Redacción.)

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

¡en qué vendría a desembocar el «ultraimperialismo» de Kautsky y los Estados Unidos de Europa sobre la base del capitalismo: en el «inter-imperialismo»!

pp. 355-356. «El Reino Unido», con la política imperialista moderna, «no puede soportar, sin una ayuda sustancial de las colonias, la carga financiera vinculada a la necesidad de aumentar la flota». Esto puede llevar a la separación de las colonias, cuyo interés es no involucrarse en la política imperialista (de Inglaterra), en cuya definición (de la política) no pueden tener ninguna voz decisiva; cada una de ellas —en calidad de país federativo— tendrá tras de sí solo una minoría insignificante frente a la enorme cantidad de colonias inglesas, que en la mayoría de los casos tienen muy poco en común. A Gran Bretaña le es ventajosa la «federación imperial», a las colonias no les es ventajosa.

p. 373. «El nuevo imperialismo mata la federación de estados libres autogobernados: las colonias, tal vez, presten atención a esto, pero seguirán su propio camino».

política del capital financiero

pp. 378-379. «La costumbre, establecida desde hace poco, de colocar capital en países extranjeros se ha desarrollado actualmente hasta tal punto que las clases acomodadas y políticamente poderosas de Gran Bretaña obtienen ahora una parte cada vez mayor de sus ingresos de capitales colocados fuera del Imperio Británico. Este creciente interés de nuestras clases acomodadas en países sobre los que no tienen control político es una fuerza revolucionante en la política moderna; significa una tendencia constantemente creciente a usar su poder político como ciudadanos de un estado dado para intervenir en la vida política de aquellos estados en cuyas industrias están materialmente interesados.

El carácter ilegítimo, en esencia, de este uso de los recursos estatales del país para proteger y aumentar la rentabilidad de las inversiones privadas debe ser claramente reconocido».

p. 380. «Estas fuerzas habitualmente se llaman capitalistas, pero el peligro más serio no surge de las auténticas inversiones industriales en países extranjeros, sino de que los fondos y acciones basados en esas inversiones son manejados por los financistas».

pp. 381-382. «El análisis del imperialismo y de sus pilares naturales —el militarismo, la oligarquía, la burocracia, el proteccionismo, la concentración del capital y las bruscas oscilaciones económicas— lo caracteriza como el más grande peligro para los modernos estados nacionales. El poder de las fuerzas imperialistas dentro del país, que les permite usar los recursos nacionales para sus ventajas privadas mediante el aparato estatal, solo puede ser derrocado mediante el establecimiento de una auténtica democracia, solo mediante una política dirigida por el pueblo en interés del pueblo, realizada a través de sus representantes, sobre los cuales ejerza un control real. Si nuestro país o algún otro es ya capaz de semejante democracia, es algo que se puede dudar mucho, pero hay poca esperanza de encontrar un remedio mientras la política exterior del país «no descanse sobre la amplia base de la voluntad popular»».

pp. 382-383. «El imperialismo apenas empieza a tomar conciencia de todas sus posibilidades y a convertirse en un arte sutil de gobernar pueblos; el amplio derecho de voto concedido al pueblo, cuya educación ha alcanzado solo el escalón en que la gente empieza a leer lo impreso, sin tener aún una actitud crítica hacia lo leído, favorece extraordinariamente los propósitos

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

de los audaces políticos de negocios, quienes mediante el control de la prensa, la escuela y, en caso necesario, también la iglesia, inculcan a las masas el imperialismo, cubriéndolo con el atractivo reclamo de los sentimientos patrióticos.
La principal fuente económica del imperialismo, como hemos establecido, radica en la desigualdad de las oportunidades económicas, gracias a la cual una clase privilegiada acumula excedentes de ingresos que, en busca de una colocación ventajosa, los hacen ir cada vez más y más lejos. La influencia de estos inversores y de sus directores financieros sobre la política estatal asegura la unificación nacional de otros intereses materiales que se sienten amenazados por los movimientos de reformas sociales. De esta manera, el establecimiento del imperialismo sirve a un doble fin: asegura ventajas materiales privadas a las clases privilegiadas de inversores y comerciantes a costa de la sociedad, y simultáneamente refuerza la causa común del conservadurismo, distrayendo la energía y la atención de la sociedad de la agitación interna del país y dirigiéndolas hacia afuera».

a la manera de Cunow y compañía!!

p. 383. «Llamar al imperialismo política nacional es una mentira descarada: los intereses de la nación son opuestos a cada paso de esta política de expansión. Toda ampliación de Gran Bretaña en los trópicos es un indudable debilitamiento del auténtico nacionalismo británico. En algunos círculos se ensalza el imperialismo precisamente porque, rompiendo los estrechos marcos de las nacionalidades, facilita y promueve el desarrollo del internacionalismo. Incluso hay quienes, bajo la presión del imperialismo, están por la supresión violenta de las pequeñas nacionalidades por las más grandes, o lo disculpan, imaginando que en ello reside una aproximación natural a la Federación mundial y a la paz perpetua».
¡Los defensores del imperialismo a favor de la absorción de las naciones pequeñas!!

p. 384. «La esperanza de un venidero internacionalismo exige por encima de todo la preservación y el libre desarrollo de los pueblos independientes, ya que sin ello es imposible el desarrollo gradual del internacionalismo, y solo es posible una serie de intentos fallidos hacia un cosmopolitismo caótico e inestable. Así como el individualismo es necesario para toda forma sana de socialismo nacional, así el nacionalismo es necesario para el internacionalismo; ninguna concepción orgánica de la política mundial puede construirse sobre cualquier otro supuesto».

pp. 384-385. En la medida en que sean posibles gobiernos nacionales auténticos, que representarán los intereses del pueblo, y no de un puñado de oligarcas, en esa medida será eliminado el choque entre las naciones, y el internacionalismo pacífico (convenciones postales, etc., por ese camino), basado en la comunidad de intereses entre las naciones, se desarrollará cada vez más. «Los vínculos económicos son mucho más fuertes y seguros como base de un internacionalismo creciente, que los llamados lazos raciales» (panteutónicos, paneslavistas, panbritánicos, etc.) «o la unión política construida sobre algún cálculo miope del equilibrio de poder».

pp. 385-386: «Tales son las posibilidades que abre ante nosotros una más amplia unión de los estados occidentales, una federación europea de grandes potencias: ella no solo no haría avanzar la causa de la civilización mundial, sino que podría significar un gigantesco peligro de parasitismo occidental: separar a un grupo de naciones industriales avanzadas, cuyas clases superiores reciben un enorme tributo de Asia y de África y, con ayuda de este tributo, mantienen grandes masas domesticadas de empleados y sirvientes, ocupados ya no en la producción de productos agrícolas e industriales de masa, sino en el servicio personal o en trabajos industriales secundarios bajo el control de una nueva aristocracia financiera.

CUADERNO «κ» («KAPPA»)

Que aquellos que están dispuestos a desechar tal teoría *, considerándola indigna de examen, reflexionen sobre las condiciones económicas y sociales de aquellos distritos de la actual Inglaterra meridional que YA HAN SIDO LLEVADOS A TAL SITUACIÓN. Que piensen qué expansión descomunal de tal sistema sería posible si China fuese sometida al control económico de semejantes grupos de financistas, «colocadores de capital», de sus agentes políticos y comerciales-industriales, que extraen ganancias del más grande reservorio potencial que el mundo haya conocido jamás, con el objeto de consumir esas ganancias en Europa. Por supuesto, la situación es demasiado compleja, el juego de las fuerzas mundiales es demasiado difícil de calcular para hacer muy probable esta o cualquier otra interpretación del futuro en una sola dirección. Pero las influencias que gobiernan actualmente el imperialismo de Europa Occidental se mueven en esta dirección y, si no encuentran oposición, si no son desviadas hacia otro lado, trabajan en el sentido justamente de tal culminación del proceso **.
Si las clases gobernantes en los países occidentales pueden realizar sus intereses en tal combinación (y con cada año el capitalismo deviene claramente más internacional) y si China resulta incapaz de desarrollar en sí la fuerza suficiente de resistencia, entonces se volverá plenamente tangible la posibilidad de un imperialismo parasitario que, en escala más amplia, reproducirá muchos rasgos del tardío Imperio Romano».

p. 389. «El nuevo imperialismo en esencia en nada se diferencia de su antiguo modelo» (el Imperio Romano).

*— V. I. Lenin en su obra «El imperialismo, fase superior del capitalismo», después de la palabra «teoría» añade entre paréntesis: «habría que decir: perspectivas». (Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, pág. 267 y tomo 23, pág. 98). (Nota de la Redacción.)
** Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 4ª ed., tomo 22, págs. 266-267. (Nota de la Redacción.)

Es igual de parásito. Pero las leyes de la naturaleza, que condenan a los parásitos a la muerte, son aplicables no solo a los individuos, sino también a las naciones. La complejidad del proceso y el enmascaramiento de la esencia del asunto pueden retrasar, pero no evitar la muerte. «La pretensión de que el estado imperialista, sometiendo por la fuerza a otros pueblos y sus tierras, actúa así para prestar a los pueblos sojuzgados servicios equivalentes a los que él mismo exige es notoriamente falsa: no se propone en absoluto prestar servicios de valor equivalente, ni es capaz de prestarlos».

Fin