La Conferencia ante todo confirma la resolución «Sobre el momento actual y las tareas del partido», adoptada por la conferencia del partido en diciembre de 1908. La Conferencia señala la particular importancia de esta resolución, cuyas tesis, en lo referente al significado histórico y la esencia de clase de todo el régimen del 3 de junio, por un lado, y al crecimiento de la crisis revolucionaria, por otro, han sido plenamente confirmadas por los acontecimientos de los últimos tres años.

De estos acontecimientos, la Conferencia destaca en particular lo siguiente:

a) La política agraria del zarismo, a la que vincularon sus intereses contrarrevolucionarios tanto los partidos gubernamentales de terratenientes y de la gran burguesía, como el liberalismo contrarrevolucionario, no sólo no ha llevado a la creación de relaciones burguesas en modo alguno estables en el campo, sino que no ha librado a la población campesina de hambrunas masivas, que denotan un empeoramiento extremo de la situación de la población y una pérdida enorme de las fuerzas productivas.

b) Permaneciendo impotente en el terreno de la competencia mundial de los modernos Estados capitalistas y siendo relegado cada vez más a un segundo plano en Europa, la autocracia, en alianza con la nobleza ultrareaccionaria y la fortalecida burguesía industrial, intenta ahora satisfacer sus intereses rapaces mediante una política burdamente «nacionalista» dirigida contra regiones de mayor cultura (Finlandia, Polonia, el Krai del Noroeste), y mediante conquistas coloniales dirigidas contra los pueblos de Asia que libran una lucha revolucionaria por la libertad (Persia, Mongolia).

c) El incipiente auge económico queda paralizado en enorme medida por el completo desarreglo de la situación económica del campesinado, la política presupuestaria rapaz de la autocracia y la descomposición total del aparato burocrático, y, por otro lado, la creciente carestía de la vida agudiza la penuria de la clase obrera y de las amplias masas de la población.

d) En relación con esto, las amplias masas de la población, durante los cinco años de existencia de la III Duma, se convencen cada vez más de su falta de voluntad, incapacidad e impotencia para hacer algo por mejorar la situación de las amplias masas del pueblo, y del carácter antipopular de los partidos que predominan en ella.

e) En amplios círculos de la democracia y, en primer lugar, entre el proletariado, se observa el inicio de una animación política. Las huelgas obreras de 1910–1911, el inicio de manifestaciones y mítines proletarios, el inicio del movimiento entre la democracia burguesa urbana (huelgas estudiantiles), etc., todo esto son indicios del creciente estado de ánimo revolucionario de las masas contra el régimen del 3 de junio.

Partiendo de todos estos datos, la Conferencia confirma las tareas que tiene ante sí el partido, detalladamente señaladas en la resolución de la conferencia de diciembre de 1908, y llama particularmente la atención de los camaradas sobre

1) que en el orden del día figura, como antes, ante todo la labor prolongada de educación socialista, organización y cohesión de las masas conscientes del proletariado;

2) la necesidad de una labor intensificada para restablecer la organización ilegal del POSDR, que utilice de modo aún más amplio que hasta ahora todas y cada una de las posibilidades legales, capacitada para dirigir la lucha económica del proletariado y la única que puede dirigir sus acciones políticas cada vez más frecuentes;

3) la necesidad de plantear y ampliar la agitación política sistemática y el apoyo multifacético al movimiento incipiente de las masas y a su extensión bajo la bandera de las consignas del partido plenamente aplicadas.

La propaganda republicana contra la política de la monarquía zarista debe ser puesta especialmente de relieve, entre otras cosas, como contrapeso a la propaganda que ampliamente se hace de recorte de las consignas y de adaptación a la «legalidad» existente.

Escrito en la primera quincena de enero de 1912.