Tomando en consideración,

1) que la hambruna de 20 millones de campesinos en Rusia muestra una vez más la situación completamente insoportable, inconcebible en ningún Estado civilizado del mundo, de opresión de la masa campesina, oprimida por el zarismo y la clase de los terratenientes feudales;

2) que la presente hambruna confirma una vez más el fracaso de la política agraria gubernamental y la imposibilidad de asegurar un desarrollo burgués medianamente normal de Rusia mientras su política en general, y la política agraria en particular, sea dirigida por la clase de los terratenientes feudales, que imperan en forma de partidos de derecha, tanto en la III Duma como en el Consejo de Estado y en las esferas cortesanas de Nicolás II;

3) que los partidos de las centurias negras (encabezados por los señores Markov y otros similares), con sus declaraciones en la Duma y al atribuir la responsabilidad a los «campesinos holgazanes», han llevado el descaro de la banda zarista-terrateniente que saquea a Rusia a tal extremo, que hasta los más ignorantes abren los ojos y los más indiferentes se sienten agitados;

4) que los obstáculos gubernamentales a la ayuda a los hambrientos, las trabas policíacas a los zemstvos, a los comités que recaudan fondos y organizan comedores, etc., provocan el más amplio descontento incluso en la burguesía, y voces de protesta incluso entre una burguesía tan atrasada y contrarrevolucionaria como la octubrista;

5) que la burguesía liberal-monárquica, al ayudar con su prensa a informar a la sociedad sobre la hambruna y el comportamiento del gobierno, por otra parte, ha adoptado, en la persona del k.-d. Kutler en la III Duma, una posición de oposición tan moderada que en ningún caso puede satisfacer a la democracia, así como tampoco se puede transigir con el planteamiento filantrópico de la cuestión de la ayuda a los hambrientos por parte de la mayoría de los liberales;

6) que entre la clase obrera, con total independencia del empeoramiento de su situación económica que se deriva del aumento del número de hambrientos y desocupados, se observa una aspiración espontánea a realizar colectas en favor de los hambrientos y otras formas de ayuda, y que esta aspiración, natural en todo demócrata, por no hablar ya de los socialistas, debe ser apoyada y orientada en el espíritu de la lucha de clases por todos los socialdemócratas;

– la conferencia resuelve que

(a) es necesario tensar todas las fuerzas para ampliar la propaganda y la agitación entre las amplias masas de la población, y especialmente del campesinado, explicando la relación de la hambruna con el zarismo y toda su política, difundiendo en las aldeas, con fines de agitación, los discursos en la Duma no sólo de los socialdemócratas y de los trudoviques, sino también de los amigos del zar como Markov 2.º, y difundiendo las reivindicaciones políticas de la socialdemocracia, en primer término, el derrocamiento de la monarquía zarista y la instauración de una república democrática, y después la confiscación de la tierra de los terratenientes;

(b) apoyar la aspiración de los obreros de ayudar, en la medida de lo posible, a los hambrientos, aconsejando dirigir los donativos exclusivamente a la fracción socialdemócrata en la Duma, a la prensa obrera o a las sociedades obreras culturales, educativas y otras, etc., y formando núcleos especiales de socialdemócratas y demócratas al entrar en los grupos, comités o comisiones de ayuda a los hambrientos;

(c) esforzarse por orientar la excitación democrática en torno a la hambruna hacia manifestaciones, mítines, reuniones de masas y otras formas de inicio de la lucha revolucionaria de las masas contra el zarismo.

Escrito en la primera mitad de enero de 1912.