Con gran asombro leímos en el número 7 de *Zhivóye Delo* la reproducción de la declaración injuriosa del señor Beloúsov{83} tomada de *Rech*. Que *Rech* haya acogido esta declaración del nuevo tránsfuga, no tiene nada de asombroso. Para *Rech* es natural publicar los gritos de un ex socialdemócrata afirmando que la valoración de su huida por la fracción socialdemócrata de la Duma fue dictada por un «sentimiento de venganza». Pero ¿a santo de qué reproduce esto *Zhivóye Delo*? ¿Y no es extraño ver en ese mismo *Zhivóye Delo* el artículo «A propósito de la marcha del diputado Beloúsov», donde se sueltan discursos agridulces diciendo que «no deben turbarnos los casos de deserción que han tenido lugar»?

Por un lado, *Zhivóye Delo* «no se considera con derecho a detenerse en la valoración del paso de Beloúsov mientras no se expongan los motivos que lo guiaron». Por otro lado, sin embargo, se detiene... a medio camino, ¡hablando con remilgos de «semejante deserción»!

¿A qué viene ese juego? ¿No es hora de que la prensa cumpla con su deber de discutir abiertamente los hechos de significación política?

La fracción socialdemócrata de la Duma se pronunció unánimemente en el sentido de que el señor Beloúsov debería renunciar de inmediato a sus poderes de diputado, pues ingresó en la Duma con los votos de los socialdemócratas y durante cuatro años y medio perteneció a la fracción socialdemócrata de la Duma.

El señor Beloúsov publica una respuesta en *Rech*, eludiendo por completo esta esencia del asunto. Pero la opinión pública de los obreros conscientes no debe permitir que esta cuestión se eluda con el silencio. Si el señor Beloúsov opta por callar, nosotros no tenemos derecho a callar. ¿Para qué entonces la prensa obrera, si no es para discutir hechos importantes para la representación de la clase obrera en la Duma?

¿Es admisible, desde el punto de vista de los deberes de todo demócrata, que un diputado que ingresó como socialdemócrata y que permaneció cuatro años y medio en la fracción socialdemócrata de la Duma, abandone la fracción a pocos meses de las elecciones, sin abandonar la Duma? He aquí una cuestión de importancia general. Ni un solo demócrata consciente de sus deberes ante los electores —no en el sentido de los deberes de un «gestor» de intereses locales, sino en el sentido de los deberes de un político que se presentó ante todo el pueblo en las elecciones bajo una bandera determinada—, ni un solo demócrata negará que esta cuestión es de principios y sumamente importante.

Que todos los obreros que leen la prensa obrera y se interesan por la cuestión de la representación obrera en la Duma de Estado, presten la mayor atención a la marcha del señor Beloúsov, reflexionen y discutan sobre esta cuestión. No se puede callar. Es indigno de un obrero consciente callar en estos casos. Hay que saber defender el propio derecho, el derecho de todo elector a que los diputados elegidos por ellos permanezcan fieles a su bandera, a que no se atrevan a desertar impunemente.

¿Tiene o no razón la fracción de la Duma al considerar que un diputado que ha permanecido en ella cuatro años y medio y que ingresó en la Duma de Estado con votos socialdemócratas, al abandonar ahora la fracción está obligado a abandonar la Duma? ¡Sí! ¡La fracción socialdemócrata tiene toda la razón! Si no sólo de palabra, sino de hecho defendemos la unidad, la cohesión, la integridad y la firmeza de principios de la representación obrera, debemos manifestar nuestra opinión, debemos, todos y cada uno, individual y conjuntamente, dirigirnos tanto a *Zvezdá* como a la fracción de la Duma con cartas (que hay que comunicar también a la prensa local) declarando que condenamos resuelta e irrevocablemente el acto del señor Beloúsov, que no sólo todo partidario de la clase obrera, sino también todo demócrata debe expresar su condena a semejantes actos. ¡Piensen ustedes, qué clase de «representación popular» será ésta si los diputados elegidos bajo una bandera determinada, que han permanecido bajo ella durante nueve décimas partes de la legislatura, declaran en vísperas de las elecciones: abandono la fracción, pero sigo siendo diputado, ¡deseo seguir siendo representante «popular»!

¡Permítame, señor tránsfuga! ¿A qué pueblo representa usted ahora? ¡No al que lo eligió como socialdemócrata! ¡No al que lo vio durante 9/10 de la legislatura en las filas de la fracción socialdemócrata de la Duma! Usted no es un representante del pueblo, sino un embaucador del pueblo, pues en el tiempo que resta hasta las elecciones es imposible, físicamente imposible que ese pueblo (incluso si ese pueblo gozara de plena libertad política) llegue a conocer en la práctica ahora, sobre la base de sus actos, quién es usted, en qué se ha convertido, hacia dónde se ha deslizado, hacia quién o hacia qué se ha sentido arrastrado. ¡Usted debe abandonar la Duma, o todos y cada uno tendrán derecho a tratarlo como un aventurero político y un embaucador!

Hay marchas y marchas. Hay cambios de puntos de vista tan evidentes, definidos, abiertos, motivados por hechos conocidos por todos, que no surgen discrepancias en la valoración de ciertas marchas, que en ciertas marchas no hay nada censurable ni deshonroso. Pero, ¡no es por casualidad por lo que precisamente ahora y sólo ahora, sólo en este caso, la fracción de la Duma ha presentado una protesta impresa! La fracción socialdemócrata dice directamente que el señor Beloúsov «expresó el deseo de que no se hiciera público el hecho de su salida de la fracción». El señor Beloúsov insulta en su respuesta reproducida por *Zhivóye Delo*, pero no refuta el hecho. Preguntamos nosotros: ¿qué debe pensar cada obrero de una persona que, al abandonar la fracción, expresa el deseo de ocultar su marcha? Si esto no es un engaño, ¿qué se llama entonces en el mundo engaño?

La fracción socialdemócrata dice directamente que «en modo alguno puede llegar a esclarecer para sí los límites de la ulterior evolución de su ex miembro». ¡Que reflexione el lector sobre estas palabras de gran significado! No sobre todos los que se han marchado, sino sólo sobre uno, sobre este que se ha marchado, dice cosas tan serias la fracción socialdemócrata de la Duma. Esto es un voto (la decisión fue adoptada tras votación) de total desconfianza. Más aún. Es una advertencia a todos los electores, a todo el pueblo, de que a tal o cual diputado es absolutamente imposible otorgarle confianza. La fracción socialdemócrata de la Duma, por unanimidad, advierte de ello a todos y cada uno. Todo obrero consciente debe responder ahora que ha recibido esta advertencia, que la ha comprendido, que la comparte, que no contemplará en silencio cómo se instauran en Rusia, en el seno de las personas que se cuentan entre la democracia, semejantes costumbres parlamentarias (mejor dicho: semejante inmoralidad parlamentaria), donde los diputados cazan mandatos como botín, para hacer «libres» trapicheos con ese botín. Así ha sucedido, así sucede en todos los parlamentos burgueses, y en todas partes los obreros que han comprendido su papel histórico luchan contra esto, educando con la lucha a sus propios diputados obreros, no cazadores de mandatos, no traficantes de tejemanejes parlamentarios, sino hombres de confianza de la clase obrera.

Y que los obreros no se dejen engañar con sofismas. Un sofisma así es el razonamiento de *Zhivóye Delo*: «no nos consideramos con derecho a detenernos en la valoración del paso de T. O. Beloúsov mientras no se expongan los motivos que lo guiaron».

En primer lugar, en la declaración de la fracción socialdemócrata de la Duma leemos: «el señor Beloúsov motivó su salida diciendo que la fracción se había convertido para él, desde hacía ya dos años, en un medio completamente ajeno». ¿Acaso no es esto la exposición de los motivos? ¿Acaso no son claras palabras rusas? Si *Zhivóye Delo* no cree en la declaración de la fracción, que lo diga directamente, y no que se escabulla, que no dé vueltas, que no diga que «no tiene derecho a detenerse», cuando la fracción ya se ha detenido, ya ha expuesto los motivos o el motivo considerado por la fracción como el más principal.

En segundo lugar, en la respuesta del señor Beloúsov, publicada por el *Rech* kadete y por el *Zhivóye Delo* liquidador, leemos: «Comunicaré que la fracción en su declaración no ha dicho absolutamente nada (¡¡?!) sobre los motivos reales de mi ruptura con ella. Sé que circunstancias independientes no permiten a la fracción hacer públicos mis desacuerdos con ella, expuestos tanto en la explicación oral como en la escrita».

Miren ustedes lo que resulta. La fracción expone oficialmente la motivación del señor Beloúsov. El señor Beloúsov insulta («insinuaciones, calumnias», etc.), pero no refuta esta motivación. Declara que circunstancias independientes no permiten a la fracción «hacer público» algo más. (Si realmente las circunstancias no permiten hacerlo público, entonces ¿para qué, mi respetable señor, hace usted pública la alusión a aquello que no puede ser hecho público? ¿Acaso su proceder no se acerca a la insinuación?) Y *Zhivóye Delo*, reproduciendo la clamorosa falsedad del señor Beloúsov, flagrante y que salta a la vista, dice por su cuenta acto seguido: «no tenemos derecho a detenernos mientras no se hagan públicos los motivos...», ¡cuya publicación «no permiten» circunstancias independientes!! Dicho de otro modo: para valorar la marcha del señor Beloúsov, *Zhivóye Delo* aguardará a la publicación de lo que no se puede publicar (según declaración del propio señor Beloúsov).

¿Acaso no está claro que *Zhivóye Delo*, en lugar de desenmascarar la falsedad del señor Beloúsov que reproduce, ¡está encubriendo esa falsedad?

Nos queda poco que añadir. Remitirse a la no publicación de lo que no puede ser publicado, significa desenmascararse a sí mismo. Y valorar lo que ya ha sido hecho público, lo que ya es conocido, es necesario y obligatorio para todo aquel que aprecie la representación de la clase obrera en la Duma. El señor Beloúsov asegura: «mi salida de la fracción no ha cambiado ni un ápice la orientación de mi actividad política y social». Son palabras vacías, repetidas por todos los renegados. Estas palabras contradicen la declaración de la fracción. Nosotros creemos a la fracción socialdemócrata, y no al tránsfuga. Sobre la «orientación» del señor Beloúsov, a nosotros, como a la mayoría de los marxistas, sólo nos es conocido un hecho: era una orientación marcadamente liquidadora. En el liquidacionismo, el señor Beloúsov llegó hasta el punto de que la fracción «liquidó» definitivamente su vínculo con la socialdemocracia. Tanto mejor para ella, para los obreros, para la causa obrera.

Y la salida de la Duma del señor Beloúsov deben exigirla no sólo todos los obreros, sino también todos los demócratas.

*Zvezdá* nº 17 (53), 13 de marzo de 1912. Firmado: T.

Publicado según el texto del periódico *Zvezdá*.