Esta hoja, naturalmente, no puede ser publicada legalmente, pero es necesario conseguir su publicación ilegal. Sería archiestúpido que se nos ocurriera poner en peligro de cierre a nuestros periódicos legales (que ya conservamos con enorme dificultad y que son terriblemente importantes para nosotros) sin haber sabido hacer lo que supimos hacer en 1912-1914: utilizar las posibilidades legales. No se debe ni imprimirla legalmente ni estropear sus artículos, adaptándolos a la legalidad.

Y sería no solo estúpido, sino también vil, limitarnos a la palabra legal cuando su libertad está claramente cercenada por el gobierno y es cercenada a diario.

Sé que la inercia de nuestros bolcheviques es grande y que costará mucho trabajo conseguir la publicación de hojas ilegales. Pero insistiré e insistiré, porque esto es una exigencia de la vida, una exigencia del movimiento.

Hay que publicar ilegalmente hojas y octavillas libres, que hablen a plena voz, que no se autocensuren. Hay que firmarlas: «Grupo de bolcheviques perseguidos». Puede limitarse a esta firma, o añadir al pie, en letra pequeña: «El Grupo de bolcheviques perseguidos está formado por aquellos bolcheviques a quienes las persecuciones del gobierno han obligado a trabajar ilegalmente». O también así: «El Grupo de bolcheviques perseguidos está formado por bolcheviques obligados, por las persecuciones del gobierno y la privación de la libertad de prensa, a publicar ilegalmente hojas libres, actuando fuera del marco del partido bolchevique legal».

HOJA SOBRE LA TOMA DE RIGA

¡Obreros, soldados y todos los trabajadores!

Las tropas enemigas han ocupado Riga. Hemos sufrido una nueva y grave derrota. Las calamidades, las inauditas calamidades que la guerra ha causado al pueblo, se agravan y se prolongan sin cesar.

¿Por qué se prolonga la guerra? Como antes, por el reparto del botín entre los bandidos capitalistas, por si los capitalistas depredadores alemanes conservan Bélgica, Serbia, Polonia, Riga, etc.; por si los capitalistas depredadores ingleses conservan Bagdad y las colonias alemanas que han saqueado; por si los capitalistas depredadores rusos conservan Armenia, etc. El gobierno de Kérenski, con la participación y el apoyo de los mencheviques y los eseristas, engaña desvergonzadamente al pueblo, adormeciéndolo con frases vacías y sin compromiso alguno sobre su deseo de paz, mientras que en la práctica prolonga la guerra de rapiña, sin publicar los tratados secretos que el zar concertó con los capitalistas ingleses y franceses para enriquecimiento de los capitalistas rusos, quienes obtuvieron la promesa de Constantinopla, Galitzia y Armenia.

El pueblo ruso continúa derramando su sangre, incluso bajo la república, en aras del cumplimiento de los tratados secretos, de los tratados de rapiña entre capitalistas.

A los obreros y campesinos rusos los engañan desde hace meses los «republicanos» Kérenski, Skóbelev, Chernov y Cía., en vez de anular los tratados secretos de rapiña, en vez de proponer a todos los pueblos beligerantes condiciones de paz precisas, claras y justas.

Kérenski, con los mencheviques y los eseristas, ha engañado al pueblo. Solo un gobierno obrero puede salvar al país, librarlo de las pérdidas de la guerra, del saqueo de los capitalistas merodeadores.

Con motivo de la derrota de Riga, la burguesía saborea ya por anticipado la introducción de nuevas leyes de trabajos forzados y medidas de trabajos forzados para los soldados, obreros y campesinos. A los campesinos ya les han empezado a quitar el pan, mientras que a los capitalistas les dejan sus ganancias monstruosamente altas, les conservan su sagrado «secreto comercial», que protege a banqueros y millonarios contra toda revelación, impidiendo el control obrero.

Y los mencheviques y los eseristas, sirviendo vergonzosamente de lacayos a la burguesía, continúan apoyándola y gritan sobre la necesidad de «dejar» «todas las discordias de partido», es decir, de dejar la omnipotencia de los capitalistas y el saqueo del país por los capitalistas, de conservarles la «libertad» de prolongar la guerra…

Decenas y cientos de miles de personas han perecido a causa de la ofensiva que lanzó en junio el gobierno de Kérenski, los mencheviques y los eseristas. Decenas y cientos de miles perecerán por la prolongación de la guerra, mientras el pueblo soporte un gobierno así.

Solo un gobierno obrero puede salvar al país. Solo él no engañará al pueblo, sino que propondrá de inmediato a todos los países condiciones de paz precisas, claras y justas.

La burguesía atemoriza al pueblo, trata de crear pánico y de convencer a las gentes ignorantes de que no se puede proponer la paz de inmediato, de que eso significaría «perder Riga» y demás. Esto es un engaño al pueblo.

Aunque la paz la negociaran gobiernos, es decir, gobiernos que salvaguardan los sagrados derechos de los capitalistas sobre sus riquezas saqueadas y sus conquistas de tierras ajenas (anexiones), incluso entonces la proposición de paz no significaría renunciar a Riga. Riga es botín de los bandidos capitalistas alemanes. Armenia es botín de los bandidos capitalistas rusos. Cuando los bandidos negocian la paz, o bien cada uno conserva su botín, o bien se intercambian trozos de botín. Así han terminado y así terminarán todas las guerras, mientras el poder esté en manos de los capitalistas.

Pero nosotros hablamos de un gobierno obrero, el único que puede proponer de inmediato condiciones de paz justas, de las que han hablado centenares de veces los obreros y campesinos de toda Rusia en innumerables mandatos y resoluciones. Esas condiciones son: paz sin anexiones, es decir, sin conquistas de tierras ajenas. Esto significa que ni el alemán ni el ruso podrán, por la fuerza y sin el consentimiento voluntario de los polacos, anexionarse Polonia o la región letona; ni el turco ni el ruso podrán apoderarse de Armenia, y así sucesivamente.

Pero semejantes condiciones justas de paz las propondrá de inmediato el gobierno obrero a todos los países beligerantes, sin excepción. Mientras esto no se haga, mientras no se formulen propuestas de paz precisas, claras y formales, mientras subsistan los tratados secretos de rapiña, mientras no sea destruida la omnipotencia y el merodeo de los capitalistas, que se enriquecen con centenares de millones gracias a los suministros de guerra, hasta entonces todas las frases sobre la paz no serán más que un engaño al pueblo, un engaño total y descarado.

A este engaño del pueblo se dedican todos los gobiernos capitalistas, incluido el de Kérenski, los eseristas y los mencheviques. Todos profieren frases vacuas, sin compromiso alguno, sobre la paz; nadie propone condiciones precisas de paz; nadie rompe los tratados secretos; todos continúan en la práctica prolongando la criminal y rapaz guerra que arruina a los pueblos, en aras de las ganancias de los capitalistas.

¡Abajo la guerra! ¡Abajo el gobierno de Kérenski, de los mencheviques y los eseristas, que engaña al pueblo, prolonga la guerra, defiende los intereses rapaces de los capitalistas, difiere las elecciones a la Asamblea Constituyente!

Solo un gobierno obrero, apoyado por los campesinos más pobres, propondrá la paz, pondrá fin al saqueo de los capitalistas, dará pan y libertad a los trabajadores. Que cada obrero y cada soldado expliquen al pueblo la necesidad de derrocar al gobierno de Kérenski y de instaurar un gobierno obrero.

Escrito en agosto, después del 22 (4 de septiembre) de 1917.

Se publica por primera vez, según la copia mecanografiada.