«Las tentativas de una parte de la intelectualidad del partido de liquidar la organización existente del POSDR y sustituirla por una agrupación amorfa dentro del marco de la legalidad a cualquier precio, aunque esta última se comprase al precio de una renuncia manifiesta al programa, la táctica y las tradiciones del partido»{133}.

Por consiguiente, se condena a los liquidadores en absoluto por plantear la necesidad del trabajo legal, sino por renegar del partido ilegal y por destruirlo.

La creación del primer diario obrero marxista de Rusia y las elecciones por la curia obrera de todos los diputados de la curia como bolcheviques demostraron de manera definitiva que el partido supo dominar la actividad legal, desplazando a los liquidadores.

2. Al abandonar el partido ilegal y agruparse por separado de las organizaciones locales, los liquidadores consumaron una escisión, que consolidaron creando en varias localidades, especialmente en Petersburgo, los llamados grupos de iniciativa. La Conferencia del POSDR de enero de 1912, al resolver que el grupo liquidacionista de los publicistas de *Nuestra Zaria* y *Dielo Zhizni*, núcleo de los grupos de iniciativa, «se ha situado definitivamente fuera del partido»[32], no hizo más que constatar la escisión consumada por los liquidadores.

3. La Conferencia de agosto de 1912, que se autodenominó «conferencia de las organizaciones del POSDR», resultó ser de hecho una conferencia liquidacionista, pues su parte principal y dirigente fue el grupo literario de los liquidadores, escindido del partido y desvinculado de las masas obreras rusas.

4. La fidelidad al partido ilegal de la inmensa mayoría de los obreros de vanguardia obligó a la Conferencia de agosto a hacer concesiones aparentes al espíritu de partido y a reconocer, supuestamente, al partido ilegal. De hecho, todas las resoluciones de esta conferencia están impregnadas de liquidacionismo de principio a fin, e inmediatamente después de la conferencia *Nuestra Zaria* y *Luch*, que declaró adherirse a las decisiones de agosto, intensificaron aún más la prédica liquidacionista

a) por un partido abierto,
b) contra la clandestinidad,
c) contra el programa del partido (defensa de la autonomía nacional-cultural, revisión de las leyes agrarias de la III Duma, relegamiento a un segundo plano de la consigna de la república, etc.),
d) contra las huelgas revolucionarias de masas,
e) por una táctica reformista, exclusivamente legalista.

Por eso, la lucha decidida contra el grupo liquidacionista de *Nuestra Zaria* y *Luch* y la explicación a las masas obreras del profundo perjuicio de su prédica sigue siendo una de las tareas del partido.

5. La campaña por la «unidad», promovida por los liquidadores en la prensa legal, elude y oscurece la cuestión principal del ingreso en el partido ilegal y del trabajo en su seno, induciendo así a error a los obreros, pues esta cuestión ni siquiera puede plantearse en la prensa legal. De hecho, los liquidadores siguen comportándose como escisionistas, lo que quedó demostrado con particular evidencia en las elecciones de Petersburgo: cuando los electores se dividieron en dos partes iguales, fueron precisamente los liquidadores quienes rechazaron la propuesta de sorteo, única que podía eliminar la desunión de los obreros ante los partidos burgueses.

6. A condición de reconocer la organización ilegal del POSDR e ingresar en ella, la unidad de los obreros socialdemócratas de todas las corrientes y matices representa una necesidad absoluta y viene imperiosamente dictada por todos los intereses del movimiento obrero.

La unificación precisamente sobre estas bases ya se ha llevado a cabo en la organización del distrito de Narva en Petersburgo y en una serie de organizaciones de provincias.

7. La Reunión apoya del modo más enérgico dicha unificación y recomienda en todas partes iniciar de inmediato esa misma unificación desde abajo, a partir de los comités de fábrica, los grupos de distrito, etc., verificando en la práctica los camaradas obreros si se lleva a cabo el reconocimiento de la organización ilegal y la disposición a apoyar la lucha revolucionaria de las masas y la táctica revolucionaria. Sólo en la medida de esta creación efectiva de la unidad desde abajo se completará la cohesión definitiva del partido y el pleno fortalecimiento de la unidad a escala de toda Rusia.