¡Estimado colega! Le envío el mandato de Petersburgo, que por casualidad, gracias a una rapidísima ocasión desde Piter, ha llegado a nuestras manos. Es imprescindible que publique este mandato al diputado de Petersburgo en un lugar destacado y con letra grande. Es totalmente inadmisible que *Luch*, tergiversando el mandato, ya hable de él y publique notas, mientras que *Pravda*, cuyos partidarios elaboraron, promovieron y pusieron en circulación el mandato, guarde silencio al respecto... ¿Qué es esto? ¿Acaso puede existir un periódico obrero si trata con tal desprecio aquello que interesa a los trabajadores? (Se sobreentiende que, en caso de que algunas expresiones o frases no sean admisibles para la censura, son posibles cambios parciales, como se suele hacer en estos casos.) Pero no publicar semejante cosa significa no solo crear el terreno para centenares de conflictos en los que *Pravda* resultará culpable, sino también perjudicar de la manera más grave la labor puramente periodística, la labor de difusión y organización del periódico como empresa. Pues un periódico no es esa cosa en la que el lector lee por leer y el escritor escribe por escribir. El periódico debe buscar por sí mismo, encontrar a tiempo y publicar oportunamente determinado material. El periódico debe buscar y encontrar los vínculos que necesita. Y he aquí que, de repente, un mandato al diputado de Petersburgo, proveniente de los partidarios de *Pravda*, y en *Pravda* no aparece... Le ruego que responda inmediatamente después de recibir esta carta.

en el libro: “De la época de *Zvezdá* y *Pravda* (1911-1914)”.

copias (censura postal)

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Escrito el 24 de noviembre de 1912.
Enviado de Cracovia a Petersburgo.
Publicado por primera vez en 1923.
Tomo III.
Se imprime según la copia mecanografiada.