El abajo firmante, ya en calidad de colaborador político permanente de
«Pravda» y «Névskaia Zvezdá», considera su deber expresar su protesta contra el
comportamiento de los colegas que dirigen estos periódicos en un momento crítico.
Las elecciones en San Petersburgo, tanto por la curia obrera como por la segunda curia urbana, constituyen un momento crítico, un momento de realización de los resultados de cinco años de trabajo, un momento de determinación, en muchos sentidos, de la orientación del futuro trabajo quinquenal.
El órgano dirigente de la democracia obrera debe, en un momento así, llevar una política clara, firme y definida con precisión. Pero «Pravda», que de hecho es en muchos aspectos un órgano dirigente, no lleva tal política.
«Luch» y «Metallist»[^117] claman desesperadamente por la «unidad», aplicando bajo esta bandera «popular» la peor política de los liquidacionistas, a saber: la no subordinación de una ínfima minoría a la inmensa mayoría de los obreros marxistas en San Petersburgo, la imposición a cientos de grupos obreros de la democracia obrera consecuente del candidato de unas tres, cinco, diez agrupaciones de intelectuales y un puñado de obreros.
En los pocos días que quedan hasta la elección de los compromisarios obreros, en las pocas semanas que quedan hasta las elecciones en San Petersburgo por la segunda curia, para «Pravda» sería absolutamente obligatorio emprender una lucha despiadada contra este engaño a la masa obrera, encubierto con frases plausibles y populares. Obligatoriamente, explicar de la manera más detallada, demostrar, masticar para todos y cada uno, en primer lugar, que el liquidacionismo es una corriente no marxista, liberal; en segundo lugar, que la unidad exige la subordinación de la minoría a la mayoría, y que los liquidacionistas son, a sabiendas, por la experiencia de ocho meses de trabajo, una ínfima minoría; en tercer lugar, que quienes quieren apoyar a la democracia obrera deben saber dónde está la masa obrera y dónde la intelectualidad filistea que juega al marxismo; en cuarto lugar, que la conferencia con la que se pavonean los liquidacionistas y «Luch» ha sido rechazada y desenmascarada tanto por el neutral Plejánov (quien dijo directamente que en esa conferencia suya participaron «elementos ajenos al partido
y antipartido») como incluso por Aleksinski, hostil a los antiliquidacionistas.
Etcétera, etcétera.
Si «Pravda» no explica todo esto a tiempo, será precisamente ella la culpable del desconcierto y la escisión, pues, teniendo tras de sí a la inmensa mayoría de los obreros y habiendo explicado el asunto a tiempo, «Pravda» sin duda garantizaría la unidad, ya que los liquidacionistas son maestros en fanfarronear y amenazar, pero en la práctica nunca se habrían atrevido a ir contra «Pravda».
«Pravda» misma ha reconocido que hay dos líneas, plataformas, voluntades colectivas formalizadas (la de agosto de los liquidacionistas y la de enero). Mientras tanto, «Pravda» suscita la opinión de que ella sigue una «propia» línea, una tercera, inventada ayer por alguien y que se reduce (según nos escriben de San Petersburgo indirectamente, pues el colegio de «Pravda» obstinadamente no nos honra con una respuesta) o bien a una pequeña concesión a los liquidacionistas de uno de los tres candidatos, o bien a entregarles toda la segunda curia «a cambio de la obrera». Si estos rumores son falsos, entonces «Pravda» es enteramente culpable de ellos, pues no se puede sembrar entre los marxistas tal incertidumbre, hasta el punto de que amigos declarados — marxistas — creen en estos rumores y los transmiten.
En un momento álgido, se cierra «Névskaia Zvezdá»; sin una sola carta ni explicación, se interrumpe por completo el intercambio colegiado de opiniones, y los colaboradores políticos quedan a oscuras, sin saber a quién están ayudando a promover, si no será a un liquidacionista. Me veo obligado a protestar enérgicamente contra esto y a deslindar mi responsabilidad por esta situación anormal, preñada de largos conflictos subsiguientes.
Ruego que esta carta sea comunicada tanto al «propietario» de «Pravda» y «Névskaia Zvezdá» como a todo el colegio de redacción de ambos periódicos y a todos los colaboradores de entre los demócratas obreros consecuentes.
Saludos. V. Ilín
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Escrito en la primera mitad de octubre de 1912.
Enviado de Cracovia a Petersburgo.
Publicado por primera vez en 1956 en la revista «Kommunist» núm. 5.
Se publica según el manuscrito.