En la ciudad de Rochester han concluido las sesiones del 32º Congreso Anual de la «Federación Americana del Trabajo», como se denomina la unión de organizaciones profesionales. Junto al rápidamente creciente Partido Socialista, esta federación parece un vestigio vivo del pasado: de las viejas tradiciones gremiales, liberal-burguesas, que pesan enteramente sobre la aristocracia de la clase obrera de América.

El número de miembros de la federación era, el 31 de agosto de 1911, de 1.841.268. De nuevo fue elegido presidente Samuel Gompers, firme adversario del socialismo. Pero el candidato de los obreros socialistas, Max Hayes, recibió 5.074 votos contra los 11.974 de Gompers, mientras que antes Gompers era elegido por unanimidad. La lucha de los socialistas contra los «profesionalistas» en el movimiento sindical americano conduce lenta pero seguramente a la victoria de los primeros sobre los segundos.

Gompers no solo cree ciegamente en la fábula burguesa de la «armonía del trabajo y el capital», sino que conduce directamente dentro de la federación una política burguesa contra la socialista, ¡aunque de palabra defienda la total «neutralidad» política de los sindicatos! Durante las recientes elecciones presidenciales en América, Gompers reimprimió en el órgano oficial de la federación los programas y plataformas de los tres partidos burgueses (demócratas, republicanos y progresistas), ¡¡pero no reimprimió el programa del Partido Socialista!!

Incluso de entre los partidarios de Gompers surgieron en el Congreso de Rochester protestas contra ese modo de actuar.

La situación en el movimiento obrero de América nos muestra, como en Inglaterra, una escisión notablemente marcada entre las aspiraciones puramente profesionalistas y las socialistas, una escisión entre la política obrera burguesa y la socialista. Pues, por extraño que suene esto, también la clase obrera puede llevar a cabo una política burguesa en la sociedad capitalista, si olvida sus objetivos de emancipación, se conforma con la esclavitud asalariada y se limita a preocuparse por aliarse ya con uno, ya con otro partido burgués en aras de supuestas «mejoras» de su condición de esclavitud.

La principal causa histórica que condicionó la particular nitidez y fuerza (temporal) de la política obrera burguesa en Inglaterra y América es la antigua libertad política y las condiciones excepcionalmente favorables, comparadas con otros países, para el desarrollo del capitalismo en profundidad y en extensión. En virtud de estas condiciones, se destacó dentro de la clase obrera una aristocracia que se dejó arrastrar por la burguesía, traicionando a su clase.

En el siglo XX, esta particularidad de la situación de Inglaterra y América desaparece rápidamente: otros países alcanzan al capitalismo anglosajón y las masas obreras aprenden el socialismo por experiencia propia. Cuanto más rápido sea el crecimiento del capitalismo mundial, más pronto llegará la victoria del socialismo en América y en Inglaterra.

Escrito en diciembre, antes del 7 (20) de 1912.

Publicado por primera vez en 1954 en la revista «Kommunist» nº 6.

Se publica según el manuscrito.