¡Querido A. M.!

Si usted reconoce que «nuestra rencilla se debe a una inconciliable divergencia de raíces ideológicas» —lo mismo que entre los eseristas— (lo mismo que entre los kadetes — *Vekji*—, esto no lo ha añadido usted, pero no hay duda al respecto), que se está formando un partido reformista (¡palabra acertada!), entonces no se puede decir lo mismo del liquidador y de su enemigo: «ambos sois rencillistas».

Entonces incumbe a quienes han comprendido las raíces ideológicas de la «rencilla», sin participar en ella, ayudar a las masas a buscar esas raíces, y no justificar a la masa por considerar las disputas como un «asunto personal de generales».

* Véase V. I. Lenin. «Balance de medio año de trabajo» (Obras, 5ª ed., t. 21, págs. 427-440). Ed.

Nosotros, los «líderes», no hemos escrito ni un solo libro claro, ni un solo folleto útil… No es cierto. Hemos escrito como hemos sabido. Ni menos claros, ni menos útiles que antes. Y hemos escrito mucho. Ha habido casos en que hemos escrito contra otros sin «rencilla» alguna (contra *Vekji*\*, contra Chernov 103, contra Rozhkov**\*, etc.). [¿Lee usted todos los números de *Névskaia Zvezdá*?]

…«El resultado es que hoy en Rusia hay entre los obreros mucha juventud buena… pero está tan furiosamente predispuesta contra el extranjero»… esto es un hecho cierto, pero no es el resultado de la culpa de los «líderes», sino del aislamiento o, más exactamente, de la ruptura entre Rusia y los centros emigrados. Lo que está roto hay que unirlo, mientras que injuriar a los líderes es barato, popular, pero poco útil… «que disuade a los obreros de participar en la conferencia»…

¿En qué conferencia? ¿En la que ahora convocan los liquidadores? ¡Pues nosotros también disuadimos!

¿No habrá aquí algún malentendido por su parte? 104

He leído que Amfiteátrov se ha manifestado casi en un periódico de Varsovia 105 a favor del boicot a la IV Duma. ¿No tendrá usted ese artículo? Envíemelo, se lo devolveré.

¡Y en la Flota del Báltico está que hierve! Ha venido a verme a París (entre nosotros) un delegado especial, enviado por una asamblea de marineros y socialdemócratas. ¡No hay organización, es como para echarse a llorar! Si tiene usted contactos con oficiales, hay que hacer todos los esfuerzos para organizar algo. El ánimo de los marineros es combativo, pero pueden hundirse otra vez sin ton ni son.

Y en *Zaprosy Zhizni* sus artículos no tienen éxito. Es una revista extraña, por cierto: liquidadorista-laborista-vejista. Por lo demás, precisamente un partido «reformista sin estamentos»…

Pregunta usted por qué estoy en Austria. El CC ha establecido aquí una oficina (entre nosotros): la frontera está cerca, la aprovechamos, estamos más cerca de Petersburgo, al tercer día tenemos

\* Véase V. I. Lenin. «Sobre *Vekji*» (Obras, 5ª ed., t. 19, págs 167-175). Ed.
** Véase V. I. Lenin. «Manifiesto del Partido Obrero Liberal» (Obras, 5ª ed., t. 20, págs. 396-410). Ed.

periódicos de allí, se ha vuelto mucho más fácil escribir en los periódicos de allí, la colaboración se organiza mejor. Aquí hay menos rencillas, eso es un plus. No hay una buena biblioteca, eso es un menos. Sin libros es duro.

Un fuerte apretón de manos. Suyo, Lenin

Saludos a M. F.

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Escrito antes del 25 de agosto de 1912.

Enviado de Cracovia a la isla de Capri

(Italia)

Publicado por primera vez en 1924

en la Recopilación Leninista I

Se publica según el manuscrito