Después de que las líneas arriba escritas fueran ya entregadas a la composición, recibimos el número 7 de *Nevski Golos*, aparecido en Petersburgo el 17 de agosto según el calendario juliano. El periódico de los liquidadores se reanudaba, por tanto, tras una interrupción de mes y medio. (El número anterior, el 6, de este semanario había salido el 5 de julio según el calendario juliano.)

Los datos publicados en el propio número 7 de *Nevski Golos* brindan la mejor confirmación de aquella valoración del peso real de los liquidadores en Rusia que (dicha valoración) se ofrece en la carta de nuestro Comité Central al Vorstand[49].

En efecto, a principios de julio el periódico se suspende. Todos los esfuerzos de los liquidadores y de sus amigos se encaminan, como es natural, a reanudarlo. Sobre los resultados de estos esfuerzos a lo largo de mes y medio (julio y la mitad de agosto), el propio *Nevski Golos* comunica en su número 7 lo siguiente:

«Han ingresado en la administración del periódico, para el refuerzo de sus fondos:

Julio. De 14 personas, a 25 rublos cada una (I. F., P., G., M. P., K., L., K. F., L., V., Vsh., Lv., Vl., V. P., desde Moscú, de B.); a través de R. — 50 rublos; de M-ya — 11 rublos; Shj. — 11 rublos; de 8 personas, a 10 rublos (E., P., Is., Sh., Rf., Avg., Ob., P. O.); de J. I. — 8 rublos; de S. — 7 rublos; de J. — 5 rublos; B. B. — 5 rublos; de F. — 6 rublos; M. B. — 5 rublos; desde Libava — 5 rublos; Gmp. — 3 rublos. En total, 546 rublos.

Agosto. De Vulfson (Zúrich) — 10 rublos; del mismo — 3 rublos 57 kopeks; Benzia (Zúrich) — 15 rublos; G-oi (Kishiniov) — 20 rublos; Az-va (Astracán) — 3 rublos; Si-ago (Bogorodsk) — 15 rublos; V. V. — 6 rublos; E. E. F. — 59 rublos; desde Dubbeln, a través de S. — 20 rublos; desde Moscú, de B. — 25 rublos; de E. L. — 10 rublos; L. L. — 12 rublos; M. Gr. — 3 rublos; del grupo de iniciativa de Moscú — 35 rublos; B. B. — 5 rublos; B. — 5 rublos; a través de L. L., de An. Konst., de San Petersburgo — 6 rublos; de un grupo de amigos de París — 8 rublos 54 kopeks; desde Pavlograd, de B. — 20 rublos. En total, 281 rublos 11 kopeks.»

Tal es el balance impreso por los propios liquidadores. Durante mes y medio, el cuadro de su trabajo y de sus vínculos con las masas es el siguiente:

Es de todos sabido, y Plejánov lo declaró por escrito ya en abril de 1912 (*Diario de un Socialdemócrata*, núm. 16), que los «grupos de iniciativa» son grupos de liquidadores. Así pues, a los liquidadores, en el momento más difícil, cuando su órgano estaba suspendido, les ayudaron:

¿Acaso no tenía razón nuestro Comité Central al afirmar que, en el movimiento obrero ruso, los liquidadores son un cero absoluto?

Los liquidadores se remiten al «Comité Regional del Cáucaso». En mes y medio no han recaudado ni una sola contribución de ningún grupo obrero del Cáucaso.

Los liquidadores quieren aprovechar la ayuda del Bund y de la organización socialdemócrata letona. En mes y medio no han recaudado ni una sola contribución ni de ningún grupo obrero, ni del Bund, ni de los letones.

En el periódico *Pravda*, órgano diario petersburgués de los antiliquidadores, durante el mismo mes y medio (julio – 14 de agosto) se han publicado los balances de 41 colectas obreras de grupo, provenientes de distintos lugares de Rusia, entre ellas las de los obreros de los yacimientos de petróleo (Grozni, región del Térek) (núm. 60 de *Pravda*) y las de los obreros judíos de Libava (núm. 67 de *Pravda*). Nos permitimos pensar que esta ayuda obrera es más seria que las frases y declamaciones del «Comité Regional del Cáucaso», de los letones y del Bund.

Ninguna ayuda en el mundo ni ninguna «conferencia» con los letones, el Bund, etc., podrán convertir el cero de los liquidadores en el movimiento obrero ruso en una unidad.

Que los camaradas alemanes se tomen la molestia, no demasiado excesiva, de reunir documentos sobre la situación del POSDR y contrastarlos: Rusia no es, después de todo, el África central, acerca de la cual se puedan contar «relatos de cazadores» de cualquier calaña. Es probable que los camaradas alemanes quieran poner fin a una situación tan extraña, *gelinde gesagt*[50], en la que sobre el socialismo italiano, sueco o cualquier otro son informados mediante documentos públicamente impresos, mientras que sobre el socialismo ruso lo son mediante fábulas y habladurías transmitidas en privado.