¿Acaso la injuria puede tener significado político? – preguntará el lector.

Sin duda alguna. He aquí un ejemplo del terreno que interesa a todos los obreros conscientes.

A nosotros, los pravdistas, nos injurian llamándonos «usurpadores» (detentadores ilegítimos). En marzo de 1912, sobre esta injuria se «unieron» los plejanovistas, los vperiodistas, los trotskistas, los liquidacionistas y una multitud de otros grupúsculos.

Ahora, en junio de 1914, después de más de dos años, una vez más se «unen» contra nosotros sobre esta injuria los partidarios de «Unidad», los liquidacionistas, los vperiodistas, los trotskistas y, probablemente, otra docena de grupúsculos.

Para reflexionar sobre el significado político de esta injuria, invitamos al lector a recordar algunas cosas elementales que los partidarios de «Unidad» y Cía. pretenden «acallar» con el ruido y la injuria.

Todos «ellos» declararon que la Conferencia de enero de 1912 era una usurpación, una detentación ilegítima. Según decían, no tenía derecho a autodenominarse órgano supremo, institución de todo el conjunto.

¡Excelente, señores! Observen solamente cómo los hechos políticos desenmascaran toda la vacuidad y falsedad de sus frases.

Supongamos que tienen razón, supongamos que la Conferencia de enero de 1912 fue una «detentación ilegítima». ¿Qué se deduce de ello?

De ello se deduce que todos los grupos, corrientes, círculos, todos los socialdemócratas agraviados por esa «detentación ilegítima», deberían haberse alzado por la «legalidad». ¿No es así? Unirse no solo para injuriar a los usurpadores, sino también para derribarlos.

Parece que esto es indiscutible, ¿verdad?

Parece que el valiente Plejánov, el valeroso Trotski, los audaces vperiodistas, los nobles liquidacionistas no habrían podido unirse para insultar a los usurpadores sin haberse unido para derrocar a los usurpadores.

Pues si nuestros héroes no hubieran hecho esto, habrían resultado unos charlatanes vacíos, ¿no es así?

¿Y qué se requería para derrocar a los «usurpadores»?

Para ello habría bastado con que los nobles protestantes contra la usurpación se reunieran sin los usurpadores, los condenaran y mostraran a los obreros un ejemplo, una experiencia, un hecho – un hecho, no una promesa; una obra, no frases – de instituciones legales, a diferencia de las usurpadoras.

Quien no considere idiotas a todos los obreros conscientes de Rusia, seguramente convendrá en que esos obreros, al ver la labor unida de los nobles protestantes contra los «usurpadores», habrían apoyado a esos protestantes, habrían echado fuera a los usurpadores, ¡los habrían recompensado con burlas y condenas!

Parece que esto está claro, ¿no?

Parece absolutamente indiscutible que no solo un marxista, sino cualquier demócrata que se respete estaría obligado a unirse con todos los adversarios del «usurpacionismo» para derribar a los usurpadores.

¿Y en la práctica?

¿Qué resultado hubo?

¿Qué se obtuvo dos años después de que nuestros nobles adversarios del «usurpacionismo» emprendieran la campaña contra los usurpadores?

Resultó que los «usurpadores» unieron en torno a sus resoluciones a 4/5 (cuatro quintas partes) de todos los obreros conscientes de Rusia.

En el transcurso de 2 años y medio, desde el 1 de enero de 1912 hasta el 13 de mayo de 1914, 5.674 grupos obreros acudieron en ayuda de los periódicos pravdistas con sus contribuciones, mientras que a los nobles adversarios del «usurpacionismo», a los liquidacionistas y sus amigos, les prestaron ayuda 1.421 grupos obreros.

Los «usurpadores» realizaron la unidad de 4/5 de los obreros de Rusia, de hecho, no de palabra.

En cambio, los nobles enemigos del «usurpacionismo» se redujeron a polvo, pues se deshizo su Bloque de Agosto, se separaron Trotski, los letones, los dirigentes de los caucasianos, etc., en grupúsculos aislados que resultaron ser un cero a la izquierda en el movimiento real, tanto por separado como juntos.

¡Qué milagro!

¿Cómo es posible que 4/5 de los obreros se alzaran a favor de la abominable «usurpación», contra los numerosos, diversos y representativos de «múltiples corrientes» nobles enemigos del usurpacionismo?

Esto pudo y debió suceder, lector, por la siguiente causa: la injuria en política a menudo encubre una total carencia de ideas y de capacidad, la impotencia, la impotencia airada de quienes injurian.

Nada más.

Y los obreros conscientes, pese a todas las injurias contra los «pravdistas», «usurpadores», «leninistas», etc., etc., se unen y se unirán en torno a las ideas y la táctica del marxismo consecuente. Pese a todas esas injurias, reconocen solo la unidad desde abajo, la unidad de los obreros sobre la base de la condena del liquidacionismo y del reconocimiento de todas las resoluciones del «conjunto». Solo la subordinación de la minoría a la mayoría puede ser el principio del movimiento obrero, y no el acuerdo con los grupúsculos intelectualoides.

«Trudovaya Pravda» No 23, 24 de junio de 1914.

Se publica según el texto del periódico «Trudovaya Pravda».