1. La Conferencia confirma las resoluciones de la conferencia de enero de 1912 y de la reunión de febrero de 1913[7], que dieron una valoración del movimiento huelguístico acorde con toda la experiencia de los últimos meses.

2. La nueva etapa de auge de la huelga revolucionaria se caracteriza por el movimiento en Moscú y por el aumento de la disposición en varias localidades que hasta ahora no habían participado en el movimiento.

3. La Conferencia saluda la iniciativa del Comité de Petersburgo y de varios grupos del partido de Moscú, que han planteado la cuestión de la huelga política general y han dado pasos en esa dirección en julio y septiembre del presente año[8].

4. La Conferencia reconoce que el movimiento se aproxima a poner en el orden del día la huelga política en toda Rusia. Es necesario iniciar de inmediato y en todas partes la agitación preparatoria sistemática en favor de esta huelga.

5. Las consignas de las huelgas políticas, que deben ser difundidas con energía redoblada, han de ser las reivindicaciones revolucionarias fundamentales del momento: república democrática, jornada laboral de 8 horas, confiscación de las tierras de los terratenientes.

6. La Conferencia hace un llamamiento a todos los trabajadores locales para que desarrollen la agitación mediante hojas volantes y establezcan relaciones lo más correctas y estrechas posible entre las organizaciones políticas y otras organizaciones obreras de distintas ciudades. Es especialmente necesario prestar atención al acuerdo, en primer lugar, de los obreros de Petersburgo y Moscú, para que las huelgas políticas que puedan producirse por diversos motivos (persecuciones a la prensa, huelga de seguros, etc.) se lleven a cabo, en la medida de lo posible, de forma simultánea en las dos capitales.