Los liberales han entrado en acción y han arremetido concertadamente contra *Pravda*. Los editorialistas del periódico kadete *Rech*, los señores Prokopóvich y R. Blank, progresistas sin partido, han abierto fuego en *Zaprosy Zhizni* contra el diario obrero por su decisión de llevar a cabo una campaña electoral independiente en Petersburgo.

«Los esfuerzos de *Névskaya Zvezdá* y *Pravda* son totalmente vanos —asegura *Zaprosy Zhizni*—. ¡No pueden contar seriamente con la victoria del candidato del partido obrero en la curia urbana de Petersburgo, en la que la participación de los obreros es insignificante!»

He aquí una muestra de los razonamientos liberales, he aquí los procedimientos para intimidar al elector que aún no se ha elevado por encima del filisteísmo, que aún no ha elaborado para sí una política plenamente consciente.

Hubo un tiempo en que los liberales intimidaban directamente con una victoria de la Centuria Negra en las elecciones. Ahora, la burda mentira ya «no surte efecto». Todos saben que en las elecciones de Petersburgo no existe ningún peligro centurionegrista, absolutamente ni el más mínimo. Y entonces se pone en marcha una intimidación de otro tipo: «no hay motivo —dicen— para esperar siquiera la victoria de los obreros».

No, señores liberales, el elector demócrata en general —y el obrero en particular— ha vivido mucho, ha reflexionado mucho, ha aprendido mucho durante el último duro quinquenio. Con semejante intimidación no conseguirán nada.

En ningún lugar del mundo los obreros iniciaron su campaña electoral en las grandes ciudades sin tener en su contra a fuertes partidos liberales. En ningún lugar del mundo la democracia obrera logró, sin una lucha tenaz, arrebatar a los liberales la influencia sobre las masas de los pequeños empleados, dependientes de comercio, artesanos, pequeños comerciantes, etc.

Quien se opone a que los obreros de Petersburgo inicien ahora esta lucha (más exactamente: continúen la comenzada en 1906, 1907, 1909), invoca en vano el nombre de demócrata; ese, de hecho, sigue siendo un esclavo de los liberales.

Miles y miles de nuevos electores demócratas tomarán ahora parte en las elecciones de Petersburgo.

La gran obra que han realizado los obreros de Petersburgo al fundar su propio diario obrero nos da todos los motivos para esperar éxitos no menores en la lucha electoral.

De entre los viejos electores, miles están despertando a una vida política nueva, más consciente, aprendiendo con la ayuda de su periódico obrero a luchar por mejorar su vida, forjando en sí mismos el hábito de las acciones políticas conjuntas, forjando en sí mismos la conciencia de las grandes tareas nacionales que está resolviendo la democracia obrera.

La victoria sobre los liberales en Petersburgo es posible. Y el Petersburgo democrático, de la inquietud y las pendencieras salidas de tono de los liberales, de sus intimidaciones y sus gritos, extraerá tan solo una nueva convicción de que marcha por el camino seguro hacia la victoria.

*Pravda* № 77, 28 de julio de 1912.

Se publica según el texto del periódico *Pravda*.