El POSDR ha atravesado años increíblemente duros de feroz contrarrevolución y en la actualidad se halla en el camino correcto hacia la restauración de su organización, el fortalecimiento de sus fuerzas y de su influencia dirigente sobre el proletariado ruso, que asestó al zarismo poderosos golpes en 1905 y lo destruirá en la venidera revolución.

Los duros años de 1908–1911 fueron años de escisión; precisamente en este tiempo se separó del POSDR la actual Dirección General de la socialdemocracia de Polonia y Lituania, que en 1906 ingresó en nuestro partido y marchó junto a nosotros, los bolcheviques, contra los oportunistas mencheviques.

Los obreros socialdemócratas de Polonia deben valorar críticamente este alejamiento de la actual Dirección General respecto al POSDR. Por ello acepto con sumo agrado la propuesta del Comité de Varsovia del SDPL de explicar brevemente en la «Gazeta Robotnicza»{132} las causas de la escisión en el partido y el triste papel que en ello desempeñó la actual Dirección General, así como de señalar las tareas inmediatas del proletariado socialdemócrata de toda Rusia.

I

A los camaradas obreros polacos les son conocidas las divergencias entre bolcheviques y mencheviques durante la revolución de 1905. Una serie de destacados representantes del SDPL, como por ejemplo Rosa Luxemburgo, se situaron al principio, en 1904, del lado de los mencheviques, pero la revolución pronto puso de manifiesto su error, demostrando claramente el oportunismo de los mencheviques.

La contrarrevolución de 1908–1911 engendró una nueva etapa en la historia de Rusia. La vieja autocracia dio un paso más hacia la monarquía burguesa. Surgió la Duma de los terratenientes y de la gran burguesía. El zarismo no se despojó aún de su carácter de servidumbre feudal, pero llevó a cabo una política agraria burguesa, cuyo objetivo era implantar lo más rápidamente posible la propiedad privada de la tierra, a costa de la ruina y el exterminio inauditos de millones de campesinos. El liberalismo burgués dio un viraje brusco hacia la contrarrevolución y celebró auténticas orgías de apostasía.

Entre la intelectualidad en general reinaban una escisión y una dispersión sin precedentes. Sobre el proletariado se abatían persecuciones por parte del zarismo, que se vengaba de la revolución, y torrentes de calumnia por parte de los renegados.

La tarea del POSDR era conservar el partido socialdemócrata revolucionario de la clase obrera, adaptándose a las nuevas condiciones de trabajo.

Los primeros pasos hacia la solución de esta tarea pusieron al descubierto nuevas corrientes antiproletarias en el POSDR, que socavaban la existencia misma del partido. Fueron engendradas por la situación histórica de nuestra contrarrevolución. Estas corrientes burguesas son el liquidacionismo y el otzovismo.

Los liquidadores, arrastrados por la ola de la deserción burguesa, renegaron de la revolución. Dieron por liquidado el partido ilegal, buscando para sí un terreno exclusivamente legal en el régimen gubernamental supuestamente «constitucional» del 3 (16) de junio y predicando su renovación constitucional. «Partido obrero abierto» y consignas de reformas constitucionales: he ahí la esencia de su política. No era una política socialdemócrata, sino liberal-obrera.

Está claro que comparar a los liquidadores con los oportunistas de Europa Occidental dentro de los partidos obreros socialdemócratas (como lo hace la actual Dirección General bajo la influencia de Tyszka) es sencillamente ridículo. Nuestros liquidadores no reconocen al partido en su forma ilegal, es decir, actual, y organizan un nuevo partido legal. Esto no es una corriente dentro del partido, sino un alejamiento del partido. La renuncia abierta al partido y su destrucción por los liquidadores provocaron una enérgica oposición por parte de los propios mencheviques. Los obreros mencheviques en Rusia no siguieron a los liquidadores, y en el extranjero el menchevique Plejánov se puso al frente de los mencheviques «partidarios» (antiliquidadores). Plejánov ha reconocido ahora abierta y claramente en la prensa que los liquidadores organizan un nuevo partido{133}.

Para información de los obreros polacos añadiremos que los principales órganos de los liquidadores son: en el extranjero «Golos Sotsial-Demokrata» (Mártov, Dan, Axelrod y otros «golosistas»); en Rusia, «Nasha Zariá» (Potrésov, Levitski, Cherevanin y otros). Los «otzovistas» (de la palabra «otozvat», retirar a los diputados socialdemócratas de la III Duma) boicotearon la III Duma, sin comprender la necesidad de utilizar la tribuna de la Duma y todas las «posibilidades legales» para la labor revolucionaria socialdemócrata. Convirtieron las consignas de la táctica revolucionaria de 1905 en frases vacías. La experiencia pronto demostró que el boicot a la III Duma es un absurdo que, incluso contra la voluntad de los boicotistas socialdemócratas rusos, los conduce al camino del anarquismo. Si en el verano de 1907 la mayoría de los bolcheviques estaba por el boicot, ya en la primavera de 1908 supo comprender la lección de la experiencia y opuso una resistencia muy enérgica a la agitación de los «otzovistas» en Petersburgo y Moscú. Después de esta derrota total en Rusia, los otzovistas y sus defensores vegetaban en el extranjero como un grupito completamente impotente, «Vperiod» (Lunacharski, Alexinski y otros).

No está de más añadir que, a consecuencia de la debilidad de la mayoría de las organizaciones en Rusia y debido al aislamiento de los grupos del extranjero respecto al trabajo en Rusia, la mayoría de estos grupos «destruía» y descomponía con toda «libertad» al partido, sin reconocer en absoluto ninguna disciplina y sin tener mandato alguno de organización en Rusia para dirigir un órgano, editar folletos y proclamas. Además de los grupitos con diferentes puntos de vista de principio, surgían – como es habitual – grupitos completamente carentes de principios, que aspiraban a amasar un pequeño capital político mediante el corretaje, la pequeña diplomacia, las intrigas bajo la apariencia de «conciliación» y «unificación» del partido. Grandes maestros en esta esfera fueron Trotski con el periódico vienés «Pravda» y Tyszka con la Dirección General.

II

Ante el POSDR se alzó la cuestión de cómo restaurar el partido.

Estaba claro que no se podía restaurar el partido conjuntamente ni con quienes querían liquidarlo ni con quienes boicoteaban la Duma y las posibilidades legales; o bien los grupitos del extranjero, que llevaban a cabo esta política burguesa, debían renunciar a ella, subordinándose a la abrumadora mayoría de las organizaciones, grupos y círculos en Rusia, o bien Rusia debía restaurar el partido a pesar de estos grupitos del extranjero.

En enero de 1910 tuvo lugar por última vez la sesión plenaria del CC del POSDR, que hizo el intento de salvar a los liquidadores y otzovistas que se separaban de la socialdemocracia, orientándolos por el camino del trabajo partidario. Lo absurdo y no socialdemócrata de ambas desviaciones eran tan evidentes que nadie se atrevió a defenderlas. Unánimemente se reconoció que eran corrientes burguesas y que únicamente la renuncia a ellas podía crear las condiciones para el renacimiento del partido.

Pero la decisión unánime es insuficiente si tras ella no se produce una acción única. Los liquidadores y los otzovistas, en contra de las decisiones del pleno del CC, no atenuaron sino que intensificaron su labor destructiva. Resultó que el Órgano Central del partido, bajo la dirección de los bolcheviques y los polacos, luchó por el partido durante un año y medio (enero de 1910 – junio de 1911), y el menchevique Plejánov ayudó enérgicamente en la lucha contra los liquidadores.

Contra el partido «trabajaron» con todas sus fuerzas los liquidadores, los vperiodistas, Trotski y el Bund. Los letones vacilaban, situándose más a menudo del lado de los liquidadores.

¡Los liquidadores llevaron su labor destructiva hasta el punto de aniquilar al CC del partido! El pleno decidió restablecer el CC en Rusia y cooptar a nuevos miembros, pero los liquidadores ni siquiera accedieron a presentarse a una sola sesión, declarando «nocivos» tanto al partido ilegal como al CC ilegal. Después de esto, ¿es posible, con otro objetivo que no sea la intriga, comparar a los liquidadores con los oportunistas de Europa Occidental?

El partido se quedó sin CC. La descomposición del partido era inevitable. Sólo las organizaciones rusas, es decir, las que actuaban en Rusia, podían restaurarlo. Y he aquí donde se manifestó en todo su esplendor la política hipócrita e intrigante de Tyszka, quien en la Dirección General imponía su mayoría sobre los partidarios de una política de más principios y llevó a la Dirección General a la ruptura con el POSDR, a situarse entre el partido y los liquidadores del partido.

Para comprender esta política, que perjudica al movimiento socialdemócrata polaco, citemos ante todo un hecho del terreno de la lucha ideológica en nuestro partido.

El pleno del CC, como señalamos más arriba, condenó unánimemente el liquidacionismo. Pero una parte de la resolución más importante (el llamado § 1 de la misma) fue redactada en un sentido directamente opuesto; hacía el juego a los liquidadores. En este parágrafo se expresa la opinión de que la socialdemocracia, por primera vez en la actualidad, es decir, durante la contrarrevolución, aplica plenamente los métodos de la socialdemocracia internacional. Este parágrafo, que dejaba un resquicio a las teorías renegadas, fue propuesto por Tyszka, quien intentaba maniobrar entre los liquidadores y el partido. Naturalmente, los liquidadores apoyaron calurosamente este parágrafo, ayudando a Tyszka a «vencer»; una parte de los bolcheviques, el llamado grupo de los «conciliadores» (o sea, de hecho, trotskistas), también se deslizaba hacia el lado de los liquidadores.

Después del pleno, Plejánov ridiculizó de manera magnífica y enérgica este punto (sin saber quién era su autor) por su «hinchazón», vaguedad e integralidad{134}. Yo intervine después de Plejánov y relaté mi infructuosa lucha contra la alianza de Tyszka con los «conciliadores» y los liquidadores[41].

Ninguno de los numerosos publicistas de la Dirección General dijo en el curso de dos años ni una sola palabra en defensa de este parágrafo.

El maniobrar de Tyszka condujo únicamente a la tergiversación liquidacionista de los puntos de vista del partido.

Aún más tristes fueron los resultados de semejante política en la cuestión de organización.

El CC no existe. Restaurar el partido sólo puede hacerlo una conferencia de las organizaciones en Rusia. Pero ¿cómo convocar la conferencia? Evidentemente, no junto con quienes liquidan el partido, sino sin ellos.

Tyszka hace equilibrios, maniobra y juega a la «unificación» del partido con quienes lo liquidan. Primero Tyszka, más el grupito de los «conciliadores» (grupito del extranjero completamente impotente, que en todo un año no recibió ni un solo encargo de sus obras impresas por parte de ninguna organización en Rusia), se suman a los bolcheviques, asumen el control sobre la convocatoria de la conferencia, dan dinero a los agentes que la convocan, envían a estos agentes, afirmando al mismo tiempo que «unifican» al partido (esta afirmación provoca una risa homérica tanto en los liquidadores como entre nosotros).

Estos agentes comienzan su recorrido por Kiev, por la organización menchevique, hasta tal punto indiscutible que incluso nuestros acérrimos enemigos, Trotski y los letones, lo reconocieron en la prensa. En vista de los furiosos ataques de los liquidadores contra nuestra conferencia, los obreros polacos deben saber que precisamente con la participación de la mencionada organización se formó (en octubre de 1911) la Comisión Organizadora Rusa para la convocatoria de la conferencia. ¡Y precisamente el delegado de esta organización (Kiev) fue en la conferencia el presidente de la comisión de mandatos!{135}

Está claro que en la Comisión Organizadora Rusa la mayoría la constituyen los bolcheviques y una parte de los mencheviques «partidarios» (es decir, antiliquidadores). Otros grupitos no estuvieron representados en ella, ya que son sólo ficciones del extranjero sin vínculos en Rusia.

Entonces fue cuando Tyszka, desesperado por no tener posibilidad de mediar e intrigar jugando a la unificación con los liquidadores, se apartó de la COR y no acudió a la conferencia, a pesar de haber sido invitado tres veces.

En lugar de ello, tomó parte en la reunión de los liquidadores{136} sobre la cuestión de convocar otra conferencia (liquidacionista) y… ¡se marchó de allí declarando que allí se encontraban los liquidadores! ¿Acaso no es un comediante semejante «conciliador»?[42]

III

La Conferencia de enero del POSDR unificó a la mayoría de las organizaciones rusas: Petersburgo, Moscú, el Volga, el Cáucaso, el Sur, la Región Occidental. La conferencia estableció que los liquidadores («Nasha Zariá») se habían situado fuera del partido. La conferencia se eximió de toda responsabilidad por los grupitos del extranjero que con sus acciones descomponen al partido.

En sus 23 sesiones, la conferencia examinó detalladamente todas las cuestiones de táctica, adoptó toda una serie de resoluciones en el espíritu de la precedente labor de 4 años del Órgano Central y de todas las instancias dirigentes del partido. La conferencia se constituyó como instancia suprema del partido y eligió al CC.

El que los liquidadores y, junto con ellos, todos los grupitos impotentes del extranjero ataquen echando espumarajos por la boca a la conferencia del partido es perfectamente comprensible. La conferencia los condenó. Todo condenado tiene derecho a insultar a sus jueces durante 24 horas.

Pero ni existe otro CC ni otro partido socialdemócrata en Rusia. Tyszka y la Dirección General, al eludir esta conferencia y asegurar a los obreros polacos la posibilidad (con la participación de corredores) de una «unificación» del partido con los liquidadores, engañan a los obreros. A causa de este engaño, los obreros polacos se vieron privados de la posibilidad de deliberar con los camaradas rusos, de discutir conjuntamente la táctica y las consignas en un momento tan importante como el ascenso revolucionario de las jornadas de abril y mayo, así como las elecciones a la IV Duma.

El ascenso revolucionario entre el proletariado ruso es evidente. Ayudar a este ascenso, fortalecer la organización ilegal, dar al movimiento consignas revolucionarias correctas, oponerse al oportunismo de los liquidadores legalistas, imbuir a las organizaciones legales de un espíritu antiliquidacionista y, en esta dirección, realizar las elecciones a la IV Duma: he ahí las tareas inmediatas que el POSDR lleva a la práctica en la actualidad, y cuya posición teórica respecto a ellas quedó definida en la Conferencia de toda Rusia de enero.

Por la orientación de su trabajo, los obreros socialdemócratas revolucionarios polacos marchan junto con nosotros. Así pues, permítaseme terminar expresando la certeza de que el proletariado de Polonia podrá unirse también organizativamente a nosotros, al POSDR, a pesar de las vacilaciones de principio de la actual Dirección General.

«Gazeta Robotnicza» № 15–16, 16 de julio de 1912. Firmado: N. Lenin

Publicado en ruso por primera vez en 1930, en la 2.ª–3.ª edición de las Obras de V. I. Lenin, tomo XVI

Se imprime según el texto de «Gazeta Robotnicza». Traducción del polaco.