Las verdades del democratismo no deben ocultarnos una circunstancia —que a menudo pasan por alto los demócratas burgueses—: que las instituciones representativas engendran inevitablemente en los países capitalistas formas específicas de influencia del capital sobre el poder estatal. No tenemos parlamento, pero de cretinismo parlamentario entre los liberales, de corrupción parlamentaria entre todos los diputados burgueses tenemos cuanto se quiera.

Esta verdad deben asimilarla bien los obreros, si quieren aprender a utilizar las instituciones representativas para desarrollar la conciencia, la cohesión, la realidad y la eficacia de la clase obrera. Todas las fuerzas sociales hostiles al proletariado —la «burocracia», la propiedad territorial, el capital— ya utilizan esas instituciones representativas contra los obreros. Hay que saber cómo lo hacen, para aprender a defender los intereses independientes de la clase obrera y su desarrollo independiente.

La III Duma decidió otorgar primas a los constructores de maquinaria nacionales. ¿Nacionales en qué sentido? ¡A los que «trabajan» en Rusia!

Pero si se observa, resulta que precisamente los capitalistas extranjeros han trasladado sus fábricas a Rusia. Los aranceles aduaneros son altos, las ganancias inmensas: he ahí por qué el capital extranjero se traslada al interior de Rusia. El trust norteamericano —alianza de capitalistas millonarios— construyó, por ejemplo, una enorme fábrica de maquinaria agrícola cerca de Moscú, en Liúbertsi. Y en Járkov, el capitalista Melgoze, y en Berdiansk, el capitalista John Grievz construyen máquinas agrícolas. ¿No es cierto cuánto de «auténticamente ruso», de «nacional» hay en estos empresarios?

Pero, por supuesto, sin la ayuda integral de los capitalistas rusos no podrían actuar en absoluto en Rusia. Una mano lava la otra. Los capitalistas norteamericanos, ingleses, alemanes recogen ganancias con ayuda de los capitalistas rusos, a quienes les toca una parte muy sustanciosa. Tomemos, por ejemplo, los yacimientos de oro del Lena o las empresas mineras de los Urales. ¡Cuántos millones se han repartido aquí los capitalistas extranjeros y rusos!

La Duma resulta aquí muy útil para los señores industriales. Los capitalistas, tanto en la Duma como en el Consejo de Estado, tienen un número considerable de representantes propios, y además el terrateniente hoy en día sin capital no es nada. Y los capitalistas y terratenientes tienen en la persona de la Duma un aparato listo para aprobar leyes sobre «primas» (para sí mismos), sobre protección aduanera (es decir, otra forma de primas para sí mismos), sobre concesiones (tercera forma de primas para sí mismos) y así indefinidamente.

El liberal «Escéptico», en el liberal «Rech», escribía sobre esto con mucho acierto. Escribía tan sentimentalmente contra los «nacionalistas» (que se concedieron «primas» a sí mismos para fomentar la construcción de maquinaria «nacional» de los señores Grievz, Melgoze, Elvorti y demás compañías), que hasta a mí me contagió un poco de escepticismo.

Sí, el señor liberal «Escéptico» desenmascara muy bien a los «nacionalistas». Pero ¿por qué calla sobre los kadetes? Cuando Golovín, por ejemplo, conseguía concesiones, ¿acaso la condición de diputado de la Duma y de antiguo presidente de la Duma no le ayudaba en esa ocupación útil y lucrativa?

Cuando Maklákov se embolsaba los honorarios «de Taguíev», ¿acaso la condición de diputado de la Duma no le facilitaba la obtención de negocios tan «rentables»?{129}

¿Y cuántos terratenientes, comerciantes, capitalistas, financieros, abogados, hombres de negocios kadetes han ampliado sus operaciones, consolidado sus «vínculos», arreglado sus «asuntos» con ayuda del título de diputado y de las ventajas, de las comodidades que ese título brinda?

¿Y si se realizara una encuesta sobre las operaciones financieras de los diputados de la Duma y con participación de los diputados de la Duma?

Sí, pero en todos los países capitalistas se han tomado medidas para que el «secreto comercial» esté protegido, para que ningún «parlamento» permita semejante encuesta.

Sin embargo, los diputados obreros conocen, sin duda, mucho al respecto, y si se esfuerzan, se afanan, recogen informaciones, reúnen materiales, buscan en los periódicos, se informan en la bolsa, etc., pueden realizar por sí mismos una «encuesta» muy instructiva y muy útil sobre las operaciones mercantiles de los diputados de la Duma y con participación de tales diputados.

En los parlamentos europeos estas operaciones son de dominio público, y los obreros las desenmascaran constantemente con los nombres de los negociantes, para enseñanza del pueblo.

*Névskaya Zvezdá* nº 13, 17 de junio de 1912.  
Firmado: *Escéptico no liberal*

Se imprime según el texto del periódico *Névskaya Zvezdá*