[1912, mayo, antes del 20]

Corrija con el francés y vuelva a escribir, por Dios, de forma limpia, para que Duc\(^1\) pueda leerlo de una vez en 10 minutos!!*

Los documentos arriba mencionados — y, en particular, el documento sumamente importante: la carta de Kautsky y Zetkin del 18.XI.1911 — demuestran de la manera más convincente lo siguiente\(^2\).

En enero de 1910, en París, se concluyó un acuerdo entre las dos partes contratantes. El Pleno del Comité Central representaba a una parte; la «fracción leninista» (Ulánov) representaba a la otra\(^3\). Y los Sres. Kautsky y Zetkin, autores de la carta del 18.XI.1911, reconocen este hecho sin reservas. Reconocen: (1°) la existencia del acuerdo; reconocen (2°) que una de las partes contratantes era la fracción leninista y la otra, el Pleno del Comité Central.

¿Cuál era el contenido del acuerdo?

* Esta frase está escrita en ruso.

Los documentos arriba mencionados lo establecen con mucha precisión. El contenido del acuerdo era el siguiente: los Sres. Mehring, Kautsky y Zetkin se comprometieron a «decidir definitivamente» (véase la página 3 del aviso) si el dinero en disputa debía ser devuelto y a quién. Por otra parte, Lenin se comprometió
{«su promesa» — según la expresión de los Sres. Mehring, Kautsky y Zetkin en la carta del 30.VI.1911, véase más abajo) a entregar a las personas antes mencionadas el dinero del que era propietario.

Por lo tanto, no cabe la menor duda de que Mehring, Kautsky y Zetkin actuaban como árbitros. El acuerdo del que ellos mismos hablan en su carta del 18.XI.1911 era un acuerdo de arbitraje.

De las cartas de Kautsky y Zetkin del 2.X.1911, del 16.XI.1911 y del 18.XI.1911 se desprende claramente que los tres árbitros — primero Mehring (en agosto de 1911), luego Kautsky (2.X.1911) y, finalmente, Zetkin (16.XI.1911) — renunciaron a sus funciones como árbitros y «depositarios» del dinero en disputa\(^4\).

Los tres árbitros renunciaron a su cargo.

Ahora la cuestión es la siguiente: ¿cuál es la situación después de la renuncia (recusación) de los árbitros?

Según el sentido común y la ley más precisa — artículo del Código de Procedimiento Civil francés; artículo 1033 del Código de Procedimiento Civil alemán — el tribunal arbitral cesa en sus funciones en caso de recusación de los árbitros e incluso en caso de recusación de uno solo de ellos.

Por lo tanto, no existe absolutamente ninguna duda de que el acuerdo concluido en enero de 1910 deja de tener efecto, de que ya no existe y de que no vincula ahora a la «fracción leninista» con las otras fracciones (del Pleno del Comité Central), ni tampoco a la fracción leninista con los tres ex árbitros — Mehring, Kautsky y Zetkin.

El acuerdo de arbitraje ha dejado de existir debido a la renuncia de los árbitros; ya no hay ningún acuerdo.

Ahora bien, el aspecto material del acuerdo — si tiene plena validez jurídica o no, si las partes contratantes son una persona jurídica, etc., etc. — esta cuestión carece absolutamente de importancia. El Código de Procedimiento Civil de todos los países civilizados protege la libertad del acuerdo de arbitraje, protege la legalidad de todas las decisiones del tribunal arbitral, incondicionalmente correctas, sin permitir que los jueces ordinarios discutan las decisiones de los tribunales arbitrales.

Si el tribunal arbitral ya no existe, solo queda una única cuestión: ¿qué deben hacer los ex árbitros con el dinero que tenían en custodia?

No cabe duda de que, tras la disolución del acuerdo de arbitraje concluido en enero de 1910, se debe volver a la situación existente antes de la conclusión del acuerdo, es decir, antes de enero de 1910. El dinero en disputa, del que Lenin era propietario antes de enero de 1910, debe ser devuelto a Lenin.

La Sra. Zetkin debe devolver el dinero a Lenin, de quien lo recibió — a Lenin, a quien los tres árbitros reconocieron repetidamente como representante de una de las partes contratantes y, en particular, como representante de la parte que se comprometió a entregar el dinero a los árbitros.

El Código Civil de todos los países civilizados, de acuerdo con las normas jurídicas de la sociedad moderna, resuelve esta cuestión de manera totalmente definida:

— o los árbitros, designados por las partes contratantes, emiten un laudo arbitral debidamente redactado; y entonces, según la ley estatal, este laudo se ejecutará por la fuerza (¿de manera coercitiva?);
— o los árbitros no cumplen con su deber; — y entonces están obligados a devolver inmediatamente el dinero que custodian a quien se lo entregó.

La Sra. Zetkin está obligada a devolver el dinero, del que era «depositaria», a Lenin; y no cabe duda de ello.

Es necesario añadir que la solicitud de Lenin para la devolución del dinero recibió un apoyo moral en la carta de la Sra. Elizaveta Pávlovna Ignátieva.

La Sra. Ignátieva cumplió la última voluntad del difunto propietario de este dinero. Y ella misma certifica de la manera más convincente que la voluntad del propietario (su hermano murió en una prisión rusa) era transferir el dinero a la fracción política representada por Lenin.

En cuanto a la renuncia (recusación) de los árbitros y a la carta del 18.XI.1911, firmada por dos árbitros, cabe constatar lo siguiente:

La ley prohíbe expresamente a los árbitros, una vez que han comenzado a ejercer sus funciones, renunciar a sus poderes — (en este caso, los Sres. Mehring, Kautsky y Zetkin).

Los Sres. Mehring, Kautsky y Zetkin violaron esta ley.

Desertaron.

Según la ley, son responsables ante los tribunales por no haber cumplido con su deber; también son responsables por los daños que causaron con su acto a Lenin, quien les entregó el dinero con el único propósito de que emitieran un laudo arbitral.

La carta de los Sres. Kautsky y Zetkin del 18.XI.1911 es una violación continua de la ley, la violación más flagrante: ¡las personas que — en violación de la ley — renunciaron a sus funciones como árbitros, quieren, sin embargo, seguir siendo árbitros y «depositarios»! Habiendo violado el primer acuerdo (que los obligaba a emitir un laudo arbitral), ¡exigen (!) que las dos partes contratantes concluyan un nuevo acuerdo!!

Enumerar todos los absurdos y violaciones de la ley contenidos en la carta del 18.XI.1911 es imposible e innecesario.

Basta decir que cualquier tribunal, teniendo ante sí esta única carta, condenaría sin duda a los Sres. Zetkin y Kautsky.

Conclusión: Lenin debe intentar por última vez lograr amistosamente el reconocimiento de su indiscutible derecho a recibir el dinero. Si la Sra. Zetkin se niega, Lenin debe recurrir a los tribunales.

Un nuevo tribunal arbitral es imposible — un tribunal arbitral con un ex árbitro...

Traducción del francés

1 Georges Ducos de la Haille — abogado francés, socialista. Fue consultado por V. I. Lenin en el asunto de la obtención de los fondos del partido depositados en manos de los «depositarios».
2 Véase la presente colección, pág. 50, nota 5.
3 Se refiere a la resolución del Pleno de Enero de 1910 del CC del POSDR «Sobre los centros fraccionales» (véase «El PCUS en resoluciones y acuerdos de congresos, conferencias y plenos del CC», 1970, t. 1, págs. 296-298).
4 En el documento se ha deslizado una inexactitud fáctica.
En la carta a V. I. Lenin del 2 de octubre (n. e.) de 1911, K. Kautsky informaba de la renuncia de F. Mehring a sus obligaciones como «depositario» por enfermedad. El 18 de octubre renunció a sus obligaciones como «depositario» K. Kautsky y el 16 de noviembre de 1911, K. Zetkin.
6 Véase la presente colección, págs. 44-45.