La hambruna de 30 millones de campesinos ha reavivado reiteradamente la cuestión de la situación del campesinado en Rusia. Generalmente, en las discusiones sobre esta cuestión se pierde de vista lo principal, a saber, la correlación entre la gran propiedad territorial, fundamentalmente nobiliaria y latifundista, y la situación del campesinado. Precisamente sobre este punto principal queremos llamar la atención de los lectores.

En 1907, el Ministerio del Interior publicó la «Estadística de la propiedad territorial en 1905». A partir de estos datos oficiales, que en ningún caso se puede sospechar que sean parciales hacia los campesinos, se puede obtener una idea bastante exacta de una de las causas principales de las hambrunas.

La estadística gubernamental determinó en 50 gubernias de la Rusia Europea la cantidad de tierra en 395 millones de desiatinas. Pero esta cifra no refleja la situación real de las cosas, porque incluye más de 100 millones de desiatinas de tierras del fisco en el lejano norte, en las gubernias de Arjánguelsk, Olónets y Vólogda. Para la agricultura, estas tierras son en su mayor parte inadecuadas; son tundras y bosques del lejano norte. Generalmente se alude a estas tierras sólo para oscurecer la distribución real de aquella tierra que puede ser útil para la agricultura.

Descontando estas tierras, obtenemos un total de tierra útil de 280 millones de desiatinas (redondeando).

De ellas, 101 millones de desiatinas se consideran de propiedad privada, y 139 millones, de tierras de adjudicación. Hay que distinguir entre la gran propiedad latifundista y la pequeña propiedad campesina. Sobre las grandes posesiones, la estadística gubernamental comunica los siguientes datos:

Estos datos son incompletos, pues no están contabilizadas ni las tierras del dominio imperial ni las tierras de las grandes sociedades mercantiles y similares. No obstante, lo principal acerca de la propiedad territorial de los terratenientes rusos lo podemos saber por estos datos. Setecientos terratenientes poseen 21 millones de desiatinas, es decir, casi treinta mil desiatinas cada uno.

Menos de 28 mil terratenientes poseen 62 millones de desiatinas de tierra, es decir, en promedio 2,200 desiatinas por cabeza. Es necesario añadir aquí las tierras del dominio imperial, las cuales se cuentan en más de cinco millones de desiatinas. Luego, más de tres millones y medio de desiatinas pertenecen a 272 «sociedades comerciales, industriales, fabriles y otras». Éstas son, sin duda, grandes posesiones; la mayor parte se concentra en la gubernia de Perm; allí, nueve de estas sociedades poseen casi un millón y medio de desiatinas de tierra (cifra exacta: 1.448.902).

Por consiguiente, en total obtenemos nada menos, y seguramente más, de 70 millones de desiatinas de tierra pertenecientes a los más grandes terratenientes. El número de estos grandes terratenientes no llega a 30 mil.

Tomemos ahora la propiedad territorial de los campesinos. Según los datos de la estadística gubernamental, los campesinos con las menores parcelas poseían tierras de adjudicación:

Así, diez millones de familias campesinas —de un total de cerca de 13 millones— poseen 73 millones de desiatinas de tierra. En promedio, corresponden siete desiatinas por hogar. A esto hay que añadir las pequeñas propiedades privadas: el número de propietarios que poseen hasta 10 desiatinas es de 409.864, y la tierra que tienen asciende a 1.625.226 desiatinas, es decir, menos de cuatro desiatinas por hogar. Por consiguiente, obtenemos alrededor de diez millones y medio de familias campesinas con 75 millones de desiatinas de tierra.

Ahora podemos reunir estos datos fundamentales, que muy a menudo se olvidan o se presentan incorrectamente en las discusiones sobre el problema campesino:

Gran propiedad territorial latifundista: 30 mil propietarios – 70 millones de des. de tierra.

Pequeña propiedad campesina: diez millones y medio de propietarios – 75 millones de des. de tierra.

Naturalmente, éstos son datos globales. Para un estudio más detallado de la situación de los campesinos y la importancia de las grandes posesiones, es preciso tomar datos por diversas regiones o comarcas, incluso a veces por gubernias aisladas. Pero los economistas del campo gubernamental, del liberal e incluso, en parte, del populista, muy a menudo oscurecen la esencia del problema de la tierra precisamente mediante referencias a regiones concretas o a aspectos particulares y parciales del problema. Para comprender el significado radical del problema de la tierra y de la situación del campesinado, es necesario no perder de vista los datos fundamentales expuestos y no permitir que lo esencial sea oscurecido por los detalles.

Ejemplos de tales oscurecimientos los daremos en el siguiente artículo[28]. Ahora resumamos la primera conclusión fundamental. La tierra en la Rusia Europea se distribuye de tal manera que los más grandes terratenientes, que poseen más de 500 des., poseen 70 millones de desiatinas, y el número de estos terratenientes no llega ni siquiera a 30 mil.

En cambio, la inmensa mayoría de los campesinos, precisamente diez millones y medio de familias, de un total de 13 millones de familias campesinas, poseen 75 millones de desiatinas de tierra.

El tamaño medio de la más grande propiedad de terrateniente es de 2,200 desiatinas. El tamaño medio de la pequeña parcela campesina es de siete desiatinas.

Si las tierras de los treinta mil más grandes propietarios pasaran a los diez millones de hogares campesinos, la propiedad territorial de estos hogares casi se duplicaría.

Qué relaciones económicas entre terratenientes y campesinos se derivan de semejante distribución de la tierra, lo trataremos en la próxima ocasión.

«Nevskaya Zvezda», n.º 3, 6 de mayo de 1912. Firmado: R. Silin

Publicado según el texto del periódico «Nevskaya Zvezda».