Escrito en marzo de 1912.

Publicado en 1912 en París como folleto independiente «Der Anonymus aus dem „Vorwärts“ und die Sachlage in der sozialdemokratischen Arbeiterpartei Rußlands». Firmado: Die Redaktion des Zentralorgans der sozialdem. Arbeiterpartei Rußlands «Sozial-demokrat».

En ruso se publicó por primera vez en 1924 en las Obras completas de N. Lenin (V. Uliánov), tomo XII, parte I.

Se imprime según el texto del folleto. Traducción del alemán.

En el «Vorwärts»{85} del 26 de marzo apareció un comunicado oficial sobre la conferencia del POSDR y un artículo anónimo en el que el autor, siguiendo el ejemplo de la resolución de los grupos de socialdemócratas rusos en el extranjero{86}, colma de injurias a la conferencia. Dicha conferencia fue la culminación de cuatro años de lucha del POSDR contra los liquidadores y se llevó a cabo a pesar de todas las intrigas de los liquidadores, que querían impedir a toda costa la reconstitución del partido. La conferencia declaró a los liquidadores fuera del partido. Es natural que los liquidadores y todos sus partidarios ataquen ahora a la conferencia.

Puesto que el «Vorwärts» se niega a publicar nuestra respuesta al artículo mentiroso y calumnioso del anónimo y continúa su campaña a favor de los liquidadores, publicamos esta respuesta en forma de folleto independiente para información de los camaradas alemanes. Se dedica principalmente a una breve exposición del significado, desarrollo y desenlace de la lucha contra los liquidadores.

P.D. Nuestro folleto ya estaba en prensa cuando apareció el n.º 16 del «Diario de un Socialdemócrata»{87} de Plejánov (abril de 1912). Este número es la mejor prueba de que el «Vorwärts» fue engañado por el anónimo y, por su parte, indujo a error a los obreros alemanes.

Plejánov, declarando explícitamente que sigue sin ser partidario de la conferencia celebrada en enero de 1912, afirma directamente que el Bund convoca no una conferencia de las organizaciones del partido existentes, sino una «constituyente», es decir, una que debe fundar un nuevo partido; que los organizadores de esta conferencia toman como base un «principio típicamente anarquista»; que han aprobado una «resolución liquidacionista»; que esta nueva conferencia «es convocada por los liquidadores».

Sólo cabe asombrarse de la ingenuidad con que algunos camaradas alemanes tomaron en serio todas esas terribles palabras como «usurpación», «golpe de Estado», etc., que lanzan los grupúsculos en el extranjero de la socialdemocracia rusa al atacar la conferencia de las organizaciones rusas del POSDR. Por lo demás, no hay que olvidar el refrán de que todo condenado tiene derecho, durante 24 horas, a insultar a sus jueces.

En el artículo del «Vorwärts» del 26 de marzo titulado «De la vida del partido ruso» se reproduce el comunicado oficial de la conferencia en el que se habla de la expulsión de los liquidadores del partido. La cuestión está perfectamente clara: las organizaciones rusas del POSDR han adoptado el punto de vista de que la colaboración con los liquidadores es imposible. Por supuesto, se puede tener otra opinión sobre este asunto, pero entonces habría que detenerse un poco más en los motivos de tal decisión y en toda la historia de los cuatro años de lucha contra el liquidacionismo. Sin embargo, el autor del artículo anónimo en el «Vorwärts» no dice ni una palabra sobre el fondo de esta cuestión fundamental. Sin duda, esto muestra muy poco respeto hacia los lectores cuando se silencia lo esencial del asunto y uno se limita a desahogarse con efusiones melodramáticas. ¡Qué impotente es nuestro anónimo cuando no puede oponer nada, salvo insultos, al hecho de la ruptura entre el partido y el liquidacionismo!

Basta con tomar al azar algunas curiosidades del ampuloso artículo del anónimo. Dice que en la conferencia no participaron las «corrientes» o «grupos»: «Vperiod», «Pravda», «Golos Sotsial-Demokrata», etc. ¿Qué se podría decir de un socialdemócrata alemán que se lamentase de que en un congreso del partido no estuvieran representados el «grupo» o la «corriente de Friedberg» o los «Sozialistische Monatshefte»{88}? También en nuestro partido nos atenemos a la regla de que en la conferencia participan las organizaciones que actúan en Rusia, y no cualesquiera «corrientes» o «grupos» del extranjero. Si estos «grupos» divergen de las organizaciones rusas, ya en ello radica su más severa condena, su sentencia de muerte, que merecen con todo derecho. La historia de la emigración rusa –como la emigración de todos los demás países– está repleta de casos en que tales «corrientes» o «grupos», al desvincularse del trabajo de los obreros socialdemócratas en Rusia, morían de muerte natural.

¿No son ridículos los gritos de nuestro autor de que los mencheviques partidistas (es decir, los antiliquidadores) que participaron en la conferencia fueron desautorizados por el mismo Plejánov? La organización de Kiev podría, por supuesto, desautorizar a los «plejanovistas» del extranjero (es decir, los partidarios de Plejánov); pero ningún literato aislado en el extranjero podría, por su parte, «desautorizar» a la organización de Kiev. Las organizaciones de Petersburgo, Moscú, la circunscripción de Moscú, Kazán, Sarátov, Tiflis, Bakú, Nikoláev, Kiev, Yekaterinoslav, Vilna y Dvinsk «desautorizaron» a todos los grupúsculos del extranjero que ayudaban a los liquidadores o coqueteaban con ellos. Aquí, los gritos e insultos de los «desautorizados» difícilmente pueden cambiar algo.

Además, ¿no es curioso cuando el autor afirma directamente que las organizaciones socialdemócratas «nacionales» de Rusia (la polaca, la letona{89}, el Bund) y el Comité Regional de Transcaucasia representan «las más antiguas y fuertes organizaciones de nuestro partido ruso, formando, propiamente, la columna vertebral del movimiento»? El carácter problemático de la existencia del Comité Regional de Transcaucasia es conocido por todos y quedó demostrado por el carácter de su representación en la conferencia de 1908. Los polacos y los letones, durante los primeros 9 años de existencia del POSDR (1898-1907), llevaron una vida completamente separada de él; esta separación siguió existiendo de hecho también en 1907-1911. El Bund en 1903 se salió del partido y hasta 1906 (más exactamente 1907) permaneció fuera de él. Su unificación con el partido sobre el terreno no se ha producido hasta la fecha, como fue oficialmente constatado por la conferencia del POSDR de 1908{90}. En el seno de la organización letona y del Bund predominaban ora las corrientes liquidacionistas, ora las antiliquidacionistas. En cuanto a los polacos, en 1903 estuvieron del lado de los mencheviques, en 1905 del lado de los bolcheviques, y en 1912 hicieron un intento fallido de lograr una «reconciliación» con los liquidadores.

Este último fracaso el autor trata de encubrirlo vergonzosamente con la siguiente frase: «Al principio también participó en esta conferencia el representante de la socialdemocracia de Polonia y Lituania». ¿Por qué sólo al principio? Basta con leer el comunicado oficial del Bund sobre esta conferencia para encontrar allí la explicación de este vergonzoso silencio. Allí está escrito negro sobre blanco: el representante de los polacos abandonó la conferencia y presentó una explicación por escrito de por qué le resultaba imposible colaborar con la conferencia: allí se manifestaron un espíritu de parcialidad y una inclinación hacia los liquidadores.

Por supuesto, acumular frases vacías y carentes de sentido sobre la «unidad» (¿con los liquidadores?), como le gusta hacer al autor, es mucho más fácil que estudiar la verdadera esencia de la orientación de los liquidadores, su negativa a contribuir a reconstituir el partido, su labor de destrucción del Comité Central del partido. Y es aún más fácil pronunciar frases vacías cuando al mismo tiempo se silencia un hecho como la negativa del representante de los polacos a colaborar, ¡no con los bolcheviques o leninistas, Dios nos libre!, sino con los bundistas y letones, porque dicha colaboración es estéril.

Pero, ¿cuál es propiamente el origen del liquidacionismo, y por qué la conferencia de 1912 se vio obligada a constituirse como órgano superior del partido y excluir a los liquidadores?

La contrarrevolución en Rusia introdujo una fuerte descomposición en las filas de nuestro partido. Sobre el proletariado se desataron las represiones más inauditas y furiosas. En las filas de la burguesía el renegadismo adoptó proporciones enormes. Los compañeros de viaje burgueses, que naturalmente se habían adherido al proletariado como al hegemón de nuestra revolución burguesa en 1905, comenzaron a volver la espalda al partido socialdemócrata. Este apartamiento se produjo en dos direcciones: el liquidacionismo y el otzovismo. El núcleo del primero se formó a partir de la mayoría de los literatos mencheviques (Potrésov, Levitski, Larin, Mártov, Dan, Martínov y otros). Declararon que el partido ilegal ya estaba liquidado y que toda tentativa de restaurarlo era una utopía reaccionaria. Su consigna era un partido obrero abierto. De por sí se comprende que, dadas las condiciones políticas existentes en Rusia, donde ni siquiera el partido de los liberales —el kadete— está legalizado, la formación de un POSDR abierto no pasaría de ser un mero deseo inocente. Los liquidadores rechazaban el partido ilegal, pero tampoco cumplían la obligación de fundar uno legal. Y, al fin y al cabo, todo el asunto se reducía a que en los órganos legales se burlaban del «trabajo clandestino», lo enterraban al unísono con los liberales y ensalzaban las ideas de una política obrera liberal. ¡En verdad, con toda razón comparaba Plejánov la revista liquidacionista «Nasha Zariá» con los «Sozialistische Monatshefte» alemanes! El menchevique Plejánov (por no hablar de los bolcheviques, claro está) declaró una lucha implacable al liquidacionismo, se retiró de la colaboración en todos sus órganos literarios y rompió con Mártov y Akselrod. «Una persona para la que no existe nuestro partido —escribió Plejánov en el Órgano Central del partido a propósito de Potrésov—, tampoco existe para aquél». Ya en diciembre de 1908, la Conferencia del partido condenó resueltamente el liquidacionismo y lo caracterizó como «los intentos por parte de ciertos sectores de la intelectualidad del partido de liquidar la organización existente del POSDR y sustituirla (¡nótese bien esto!) por una unión amorfa, a cualquier precio, dentro del marco de la legalidad». De por sí se entiende que el POSDR no solo no rechaza la necesidad de utilizar todas las posibilidades legales, sino que, por el contrario, la defiende de la manera más decidida. Sin embargo, un partido legal abierto en Rusia es imposible, y solo los intelectuales oportunistas pueden hablar de algo semejante. El tipo de organización de nuestro partido se puede —evidentemente, solo de manera aproximada— comparar con el del partido alemán en tiempos de la Ley de Excepción contra los socialistas{91}: una fracción parlamentaria legal, toda clase de sociedades obreras legales, como condición necesaria, y, no obstante, una organización ilegal del partido como base.

Los «otzovistas» querían retirar a la fracción socialdemócrata de la III Duma de Estado, proponiendo como consigna el boicot a esta última. Al otzovismo se adhirió una parte de los bolcheviques, contra quienes Lenin y otros declararon una guerra implacable. Los otzovistas y sus defensores formaron el grupo «Vperiod» (Adelante), cuyos literatos (Maxímov, Lunacharski, Bogdánov, Alexinski) predicaban las más diversas formas de filosofía idealista —bajo el altisonante nombre de «filosofía proletaria»— y la unión de la religión con el socialismo. La influencia de este grupo fue siempre muy insignificante, y arrastró su existencia exclusivamente gracias al pactismo con todo tipo de grupos del extranjero, separados de Rusia e impotentes. Grupos de este tipo, inevitables en toda escisión, oscilan ora hacia aquí ora hacia allá, se entregan a toda clase de politiqueos, pero no representan ninguna tendencia, y su actividad se manifiesta ante todo en pequeñas intrigas: a dichos grupos pertenece también «Pravda» de Trotski.

Para cualquier marxista, es claro, por supuesto, que tanto el liquidacionismo como el otzovismo son corrientes pequeñoburguesas, que atraían hacia sí a los compañeros de viaje burgueses del partido socialdemócrata. «La paz» o la «conciliación» con estas corrientes quedaba excluida de antemano. El partido socialdemócrata tenía que perecer él mismo o verse completamente libre de estas corrientes.

La justeza de semejante conclusión teórica quedó demostrada por la experiencia del intento conciliatorio de enero de 1910, cuando el último Pleno del Comité Central, por unanimidad y con la participación de liquidadores y otzovistas, proclamó la tesis de que ni una ni otra corriente eran socialdemócratas. Pero más allá de los deseos inocentes el asunto no fue: aunque es verdad que tanto los liquidadores como los otzovistas «firmaron» la resolución correspondiente, prosiguieron con todas sus fuerzas su propaganda antipartidaria y conservaron su organización particular. Durante todo el año 1910 se observó una agudización cada vez mayor de la lucha contra ambas corrientes. Las palabras de Plejánov antes citadas corresponden a mayo de 1910, y en mayo Lenin, en nombre de todos los bolcheviques, declaró que, después de todas las violaciones de la resolución de enero por parte de los liquidadores, no podía ya hablarse de conciliación con ellos[18].

El intento de restaurar el Comité Central en Rusia fracasó por la negativa de los liquidadores a colaborar en ello. Como último recurso para salvar la «unidad», no quedaba sino convocar el Comité Central en el extranjero. Esta tentativa se hizo en mayo de 1911. De los 15 miembros del Comité Central, 9 se encontraban en el extranjero; 8 comparecieron a la sesión… y 2 liquidadores —el «golosovets» (partidario de «Golos») Ígorev y un bundista (Ber)— la abandonaron de inmediato, destruyendo así definitivamente el Comité Central del partido.

La negativa de los liquidadores a tomar parte en el Comité Central significó su total apartamiento y la disolución del Comité Central. En el extranjero quedaba entonces una sola institución central: la llamada Oficina del CC en el Extranjero. Los bolcheviques se retiraron de ella cuando se disolvió el Comité Central. Allí permanecieron los polacos, los letones, los bundistas y los «golosovtsy» (= liquidadores del extranjero), es decir —como puede comprobar el lector que conozca el artículo de «Vorwärts»—, la misma composición que la de la famosa conferencia del Bund, toda vez que el Comité Regional de Transcaucasia había transferido ya en 1908 sus mandatos a los «golosovtsy». Pero veamos ahora qué fue lo que hicieron estas —como reza el novísimo descubrimiento de nuestro anónimo— «organizaciones rusas más viejas y más fuertes». ¡No fueron capaces de unirse, e incluso disolvieron la Oficina en el Extranjero! Ya en otoño de 1911, la Oficina del CC en el Extranjero publicó una declaración en la que anunciaba su autodisolución, y Plejánov le dedicó en su «Diario» las siguientes palabras de despedida: «¡Memoria eterna! Esta institución del partido, convertida en instrumento en manos de los señores que aspiraban a liquidar el partido, y que, por consiguiente, amenazaba con causar un gran perjuicio a la causa de la socialdemocracia rusa, pudo prestar un solo servicio al proletariado revolucionario: morir a tiempo» («Diario de un Socialdemócrata», 2. Suplemento al núm. 15, pág. 1). Tal valoración, dada por Plejánov, del que de ningún modo puede decirse que sea partidario de la conferencia, muestra de manera suficiente lo ridículo del fingimiento de quienes gritan sobre «usurpación» y cosas por el estilo.

Quedaba abierto todavía un camino para realizar la unidad del partido: la convocatoria de una conferencia de las organizaciones rusas. Las organizaciones nacionales (polacos, letones, bundistas), al estar completamente desvinculadas del trabajo ruso, no podían hacer nada en absoluto por esta conferencia.

El 26 de noviembre de 1910 apareció un llamamiento de Trotski para la convocatoria de una conferencia. Lo apoyaron (de palabra) los «vperiodovtsy» y los «golosovtsy» (=liquidadores del extranjero). Pero, como era de prever, dada la impotencia de estos grupos, todos sus esfuerzos no dieron absolutamente ningún resultado.

En junio de 1911 apareció un llamamiento por parte de los bolcheviques, los «conciliadores» (por otro nombre «bolcheviques partidarios») y los polacos. El trabajo comenzó con la invitación a una de las organizaciones más fuertes de entonces: la de Kiev. En octubre de 1911 surgió la «Comisión Organizadora Rusa (esto es, que trabaja en Rusia, creada por las organizaciones rusas) para la Convocatoria de la Conferencia». Dicha comisión fue obra de las organizaciones de Kiev, Ekaterinoslav, Tiflis, Bakú y Ekaterinburgo, a las que pronto se sumaron otras 20 organizaciones. La incorporación de los representantes de las organizaciones rusas reveló de inmediato un predominio decisivo de los bolcheviques (los denominados «leninistas») y de los mencheviques partidarios del partido. Inde ira[19] de los grupúsculos del extranjero que fueron «desautorizados» porque no tenían partidarios en Rusia.

En enero de 1912, el Comité de Organización Ruso convocó por fin una conferencia a la que fueron invitadas todas las organizaciones rusas sin excepción. No se presentaron ni los liquidadores ni los «nacionales» (polacos, letones, el Bund), ni todos los grupúsculos vacilantes del extranjero. Una vez que la conferencia se convenció de que las organizaciones rusas estaban representadas con la máxima plenitud posible en las inauditas y durísimas condiciones del partido, una vez que constató que el partido sin un órgano central en Rusia perecería, mientras en el extranjero se intensificaba la descomposición, y que las elecciones próximas a la IV Duma exigían la reconstitución inmediata del partido, tuvo que constituirse como órgano supremo del partido y elegir un Comité Central, declarando a los liquidadores fuera del partido.

Así fueron el curso y el desenlace de la lucha de largos años. Si los liquidadores lograrán crear un partido «abierto» o cocinar un partido ficticio sobre la base de algún compromiso podrido, la respuesta la traerá el futuro.

¿Existen datos abiertos, verificables, sobre la fuerza de los liquidadores y de los partidistas —partidarios de la conferencia— en la propia Rusia? Sí. En Rusia existen dos —y solo dos— órganos políticos de toda Rusia en los que colaboran literatos marxistas y miembros de la fracción de la Duma. Estos órganos representan «corrientes», pero no como los pasquines del extranjero, llenos de insultos, sino en un trabajo literario abierto y serio a lo largo de una serie de años. Por supuesto, no son órganos del partido; son estrictamente legales y se mantienen dentro de los marcos establecidos por el régimen existente en Rusia. Sin embargo, en general y en su conjunto, todos los matices más o menos serios del pensamiento teórico de la socialdemocracia encuentran allí una expresión absolutamente correcta. Aparte de las dos «corrientes» —el liquidacionismo y el antiliquidacionismo (los partidarios de la conferencia)—, ninguna otra está representada, ya que no existe en absoluto ninguna otra «corriente» medianamente seria. Todos esos grupúsculos —como «Pravda», «Vperiod», «bolcheviques-partidistas» (o «conciliadores», de ánimo conciliador), etc.— son iguales a cero. Las opiniones de los liquidadores encuentran expresión en Rusia en la revista mensual «Nasha Zariá» (existe desde 1910) y en el semanario «Zhivoe Delo» (último número, 8). Las opiniones de los partidistas (bolcheviques y mencheviques partidistas), en la revista mensual «Prosveschenie»{92} (existe desde 1911; antes, «Mysl») y en el periódico «Zvezdá» (último número, 53). Nada hay más erróneo que la idea de que los socialdemócratas partidistas rechacen el trabajo «legal»: al contrario, también en este trabajo son más fuertes que los liquidadores. La única organización abierta, en toda Rusia, indiscutible, de los socialdemócratas legales es la fracción socialdemócrata de la Duma. Es estrictamente legal y no tiene relación directa alguna con el partido. Pero todos sus miembros son conocidos, y también se sabe qué orientación representa cada uno de ellos.

En el liquidacionista «Zhivoe Delo» figuran como colaboradores permanentes dos miembros de la fracción de la Duma: Astrajántsev y Kuznetsov[20]. En el antiliquidacionista «Zvezdá» encontramos a 8 miembros de la Duma: Voronin, Voiloshnikov, Egórov, Zajárov, Pokrovsky, Predkaln, Poletáev y Surkov. Dos diputados de la Duma, Chjeidze y Gegechkori, no colaboran ni en uno ni en otro. Uno (Shurkánov) es colaborador de ambos órganos.

Vemos la proporción: ¡2 a 8! Son, ciertamente, datos abiertos, verificables e indiscutibles que permiten juzgar la correlación de fuerzas entre liquidadores y antiliquidadores. En estas condiciones, no vale la pena gastar palabras a propósito de la jactanciosa afirmación de un autor anónimo de que la abrumadora mayoría está por los liquidadores, etc. Estas frases a lo Tartarín de Tarascón recuerdan demasiado a Trotsky[21] como para que se pueda discutir de ello seriamente.

La lucha dentro del POSDR adquiere a veces formas muy enconadas. No puede ser de otro modo en las condiciones de la vida de emigrado, y no ha sido de otro modo en ningún otro país condenado a la contrarrevolución y al exilio.

«Condenar» estas formas de lucha con frases ampulosas, quitárselas de encima, contentarse con disquisiciones filisteas y melifluas sobre la «utilidad de la unidad» solo da testimonio de irreflexión. Quien tenga la intención seria de estudiar la historia del POSDR en los duros años de 1908 a 1911, tiene a su disposición una gran cantidad de literatura ilegal y otra aún mayor de literatura legal. Esta contiene material de lo más instructivo sobre el carácter de las corrientes, el significado de principio de las divergencias, las raíces de la lucha, las circunstancias y condiciones de su desarrollo, etc.

Ningún partido socialdemócrata del mundo se ha creado —especialmente en la época de las revoluciones burguesas— sin una lucha dura y una serie de escisiones con los compañeros de viaje burgueses del proletariado. En una dura lucha contra tales compañeros de viaje es cómo se forma desde 1898, crece, se fortalece y se templa, pese a todos los obstáculos, exactamente igual, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.