¡Camaradas!

Tomo la palabra para expresar, en nombre del POSDR, un sentimiento de profundo pesar por la muerte de Paul y Laura Lafargue. Los obreros conscientes y todos los socialdemócratas de Rusia aprendieron a respetar profundamente a Lafargue, ya en el período de preparación de la revolución rusa, como uno de los más talentosos y profundos divulgadores de las ideas del marxismo, tan brillantemente confirmadas por la experiencia de la lucha de clases en la revolución y la contrarrevolución rusas. Bajo la bandera de estas ideas se ha unido el destacamento de vanguardia de los obreros rusos, ha asestado, con su lucha organizada de masas, un golpe al absolutismo y ha defendido y defiende la causa del socialismo, la causa de la revolución, la causa de la democracia a pesar de todas las traiciones, vacilaciones y fluctuaciones de la burguesía liberal.

En la persona de Lafargue se unían – en la mente de los obreros socialdemócratas rusos – dos épocas: la época en que la juventud revolucionaria de Francia, junto con los obreros franceses, marchaba, en nombre de las ideas republicanas, al asalto contra el imperio, y la época en que el proletariado francés, bajo la dirección de los marxistas, libraba una consecuente lucha de clases contra todo el régimen burgués, preparándose para la lucha final contra la burguesía por el socialismo.

A nosotros, los socialdemócratas rusos, que sufrimos toda la opresión del absolutismo, impregnado de barbarie asiática, y que hemos tenido la dicha de extraer de las obras de Lafargue y sus amigos un conocimiento directo de la experiencia revolucionaria y el pensamiento revolucionario de los obreros europeos, a nosotros se nos hace especialmente patente ahora cuán rápidamente se aproxima el tiempo del triunfo de la causa a cuya defensa Lafargue consagró su vida. La revolución rusa ha inaugurado la época de las revoluciones democráticas en toda Asia, y 800 millones de personas entran ahora como participantes en el movimiento democrático de todo el mundo civilizado. Y en Europa se multiplican los indicios de que se acerca a su fin la época del dominio del llamado parlamentarismo burgués pacífico, para ceder su lugar a la época de las batallas revolucionarias del proletariado organizado y educado en el espíritu de las ideas del marxismo, que derrocará la dominación de la burguesía e instaurará el régimen comunista.

«El Socialdemócrata» n.º 25, 8 (21) de diciembre de 1911.

Se publica según el texto del periódico «El Socialdemócrata».