Entre el partido del proletariado revolucionario y el partido de los legalistas-independientes hay que elegir. Todo círculo, todo grupo del POSDR debe decírselo a los obreros y llevarlo a la práctica.

Sabemos que hay personas que, reconociendo la necesidad de luchar contra el liquidacionismo, se sublevan contra la delimitación completa y continúan (¡incluso ahora!) hablando de «conciliación» o de «acuerdo». Y entre esas personas no están únicamente los «fieles servidores» de Trotski, a quien ya pocos toman en serio. Los conciliadores y los partidarios del acuerdo cometen un profundo error: un año y medio ha demostrado en la práctica que los legalistas no cumplen ningún compromiso. ¿Cómo se puede entonces hablar de un acuerdo con personas que no cumplen ningún compromiso? ¿Acaso no es ridículo hablar de acuerdo cuando quien habla no puede indicar ni las condiciones del acuerdo, ni los medios para asegurar el cumplimiento de cualesquiera que sean las condiciones?

Escrito en julio, posterior al 20 (2 de agosto), de 1911.

Publicado en agosto de 1911 en un folleto editado en París por la redacción de «Rabóchaya Gazeta»

Se publica según el manuscrito