El consabido «crisis ministerial» y la elección del nuevo presidente de la Duma Estatal han proporcionado una y otra vez material sobre la naturaleza social y la significación política del partido kadete y del octubrista. La burguesía liberal rusa, si se nos permite la expresión, se ha retratado a sí misma por centésima y milésima vez. Por los diarios y por el número anterior de *Zvezdá*, el lector ya sabe cuál es ese retrato. No estará de más, sin embargo, extraer algunas conclusiones, en vista de que la prensa kadete, la más difundida entre nosotros, «fustiga» con gusto a los octubristas, pero no se detiene de buen grado en las conclusiones de su propia conducta.

Recordemos la conducta del partido de la «Libertad Popular» durante la elección del nuevo presidente de la Duma Estatal. El 21 de marzo, *Rech* se apresura a informar: «La fracción de la Libertad Popular ha acordado votar por M. Alekseenko, si su candidatura es presentada para el puesto de presidente de la Duma Estatal. Pero si se presenta la candidatura de Rodzianko, la fracción votará en contra». Los «demócratas» constitucionales ofrecen sus servicios a los octubristas de «izquierda». Y no solo eso. El editorial de *Rech* del mismo día proclama a Alekseenko «respetado por todos» y trata de situarse en el punto de vista de toda la Duma Estatal: si la derecha apoya la candidatura de la mayoría de los octubristas (es decir, la candidatura de Alekseenko), entonces, tal vez, la Duma Estatal «retornará a aquella unanimidad» con la que al principio se acogió la candidatura de Jomiakov. «Esa unanimidad demostraría que toda la Duma en su conjunto comprende la excepcional importancia del momento».

Así escribía *Rech*. «Toda la Duma en su conjunto», ni más ni menos. ¡Convendría recordarlo más a menudo durante las elecciones a la IV Duma!

Los kadetes saben perfectamente que la derecha defiende por principio la falta de derechos de la Duma, que los nacionalistas justifican y defienden a Stolypin y la violación del artículo 87. Y, aun así, con tal de lograr un solo voto a favor de Alekseenko, los kadetes están dispuestos a olvidarlo todo y a declarar unánime a «toda la Duma en su conjunto», aunque también saben perfectamente que los diputados obreros en ningún caso se dejarán sobornar por la «unanimidad» de la III Duma, como no se dejaron tampoco al elegir a Jomiakov.

El asunto está claro: los diputados obreros y los trudoviquíes no cuentan para los kadetes. Sin ellos, pero con la derecha, con Márkov II y Purishkévich, la III Duma es «toda la Duma en su conjunto». Así resulta en *Rech*. Y tal razonamiento suyo traza acertadamente la línea que con tanta frecuencia y por tantos fue mal interpretada: es la línea entre los feudales y la burguesía (incluso la más «liberal», es decir, la kadete), por un lado, y los campesinos y obreros, es decir, la democracia, por el otro. Sin la democracia, pero con la derecha, somos «toda la Duma en su conjunto», dicen los kadetes. Esto significa que, al reivindicar el título de demócratas, los kadetes engañan al pueblo. Esto significa que para los kadetes los feudales y la burguesía son «nosotros», y todo lo demás no cuenta.

La pequeña cuestión de la elección del nuevo presidente de la Duma Estatal ha recordado una y otra vez una verdad nada insignificante: que los kadetes no son demócratas, sino burgueses liberal-moderados, que anhelan la «unanimidad» de «toda» la cámara de los bisontes y los octubristas. La competencia con los octubristas: tal es el carácter de la «lucha» kadete contra ellos. Los kadetes luchan contra los octubristas, es indudable. Pero no luchan contra ellos como representantes de una clase, ni como representantes de capas más amplias de la población, ni para desplazar al viejo poder al que se adaptan los octubristas, sino como sus competidores, que desean adaptarse al mismo poder, servir los intereses de la misma clase y protegerlos contra las exigencias de las capas más amplias de la población (de la democracia en general y de la democracia proletaria en particular). Adaptarse de un modo un poco diferente al mismo poder: he ahí lo que persiguen los kadetes, he ahí la esencia de su política, la política de los burgueses liberales. Y esta competencia con los octubristas, la lucha por su lugar, confiere una especial «agudeza» a la lucha kadete. Esto explica la particular hostilidad de la derecha y de los octubristas hacia los kadetes, una hostilidad de un género especial: «aquellos» (los demócratas) los destruirán; «estos» (los kadetes) los relegarán del primer al segundo lugar; la primera perspectiva suscita una guerra en principio irreconciliable, a muerte; la segunda perspectiva suscita una lucha por los puestos, una contienda de intrigas, una pugna en los métodos para captar a la misma mayoría terrateniente-burguesa o para ganarse la confianza del mismo viejo poder.

El cuadro de la III Duma el día de la elección del nuevo presidente mostró con claridad esta diferencia.

El cronista kadete de los acontecimientos «en los círculos parlamentarios» sigue ensalzando en *Rech*, el 23 de marzo, a Alekseenko: «un hombre plenamente independiente» (¡nada menos que un octubrista, que saboreó el 3 de Junio!) «y con un gran sentimiento de la propia dignidad», etc., etc.

He ahí la medida kadete de la estricta legalidad: no protestar contra el 3 de Junio y protestar contra el 14 de marzo. Esto recuerda el dicho norteamericano: si robas un pedazo de pan, te meten en la cárcel, y si robas un ferrocarril, te nombran senador.

El Sr. Litóvtsev, que dirige en *Rech* la sección «En los círculos parlamentarios», escribía el 23 de marzo que para los octubristas de izquierda y los kadetes «la mitad de la jornada transcurrió en la inquietud: ¿y si de pronto va y acepta?» (Rodzianko, que fingía renunciar).

¡Cómo no va a ser encarnizada la lucha de los kadetes contra sus adversarios, cuando la cuestión gira en un plano tan cercano, directamente perceptible para toda la III Duma: «¿y si de pronto Rodzianko va y acepta»!

Rodzianko fue y aceptó. El cuadro de la elección resultó tal que la derecha y los nacionalistas se reían alegremente, aplaudían entusiasmados. Los octubristas de «izquierda» y los kadetes callaban obstinadamente, sistemáticamente callaban: habían perdido la contienda en el terreno en que ellos mismos se habían situado; no podían alegrarse; debían callar. Los kadetes, «en señal de protesta», votaron por el nacionalista Volkonski. Los demócratas, y solo los demócratas, declararon en voz alta, directa y claramente que no participaban en la elección del nuevo presidente de la III Duma, que no asumían responsabilidad alguna por «toda la actividad conjunta de la III Duma» (palabras de Voilóshnikov).

El día de la elección, en la 86.ª sesión de la Duma, en la contienda de los competidores solo hablaron el presidente de la III Duma, Rodzianko, y Bulat y Voilóshnikov. Los demás callaron.

Voilóshnikov señaló con razón, en nombre de todos sus compañeros de fracción, que los kadetes «por las peculiaridades de su posición política siempre han depositado toda su esperanza en las combinaciones dentro de la Duma», y se burló de ellos, como de liberales crédulos.

La posición política de los kadetes y sus peculiaridades dependen de la naturaleza de clase de este partido. Es un partido liberal-burgués antídemocrático. Por eso ellos «depositan siempre toda su esperanza en las combinaciones dentro de la Duma». Esto es justo en un doble sentido: en primer lugar, en el sentido de contraponer lo de dentro de la Duma a lo de fuera de la Duma; en segundo lugar, en el sentido de la «combinación» de aquellos elementos sociales, de aquellas clases que representan «toda» la III Duma.

Solo los diputados obreros y los trudoviquíes, a propósito de la elección de Rodzianko, que señaló la victoria de los nacionalistas, hicieron declaraciones no calculadas para las combinaciones «dentro de la Duma», sino destinadas a caracterizar la actitud de la democracia en general, y de la democracia proletaria en particular, hacia toda la Tercera Duma, hacia el 3 de Junio, hacia los octubristas y los kadetes juntos. Esta declaración es una buena despedida para Rodzianko y para toda «su» mayoría, una buena advertencia a la oposición liberal, «responsable» ante la Tercera Duma y ante los artífices del 3 de Junio, por parte de partidos políticos que son «responsables» ante alguien muy distinto.

*Zvezdá* nº 16, 2 de abril de 1911. Firmado: V. Ilín

Se imprime según el texto del periódico *Zvezdá*