¡Queridos amigos!

Al reflexionar sobre el conjunto del acuerdo (*resp., la formulación, común a todos nosotros, de la base y la línea de acción*) que se ha concluido en el Buró entre el PSD** y los dos matices de los bolcheviques, no puedo dejar de señalar la debilidad, las deficiencias de esta base[^25].

La esencia del pacto consiste: (a) en la definición de una línea de principios, precisa y clara: antigolosovista y antivperiodista, es decir, en la reafirmación y confirmación, necesariamente concretas, que excluyan tergiversaciones y escapatorias (de las que tanto ha padecido el partido), de la lucha tanto contra el liquidacionismo como contra el otzovismo; (b) en una «reforma» práctica, es decir, en un cambio de la composición personal (más exactamente: fraccional o de «corriente») de todos los centros, que garantice la aplicación de esta línea de principios.

¿Cuál es el resultado? Tanto la «línea» teórica como la actividad práctica son determinadas por el Comité Central. ¿Y su composición? En caso de un simple (y barato, archibarato) «ultimátum» de conspicuos veletas, volubles, estafadores y mercachifles sin principios (como el Bund), etc., estáis «dispuestos» a fijar esa composición en ocho. Y esos ocho equivalen (ahora está claro) a dos grupos de cuatro.

Resultado: ¡neutralización, es decir, la impotencia total del CC!

Eso es justo lo que necesitan los liquidadores.

Con semejante grupo de ocho no podréis llevar a cabo reforma alguna en el espíritu por nosotros (es decir, por todos nosotros) acordado.

Se llega a un absurdo: estamos dispuestos a entregar al partido condicionalmente el dinero, *Rabóchaya Gazeta* y todas nuestras fuerzas. — ¿Cuál es la condición? Una línea de principios y una reforma. — ¿Quién aplica una y otra? El CC. — ¿Y quién garantiza la aplicación de esto en el CC? ¡¡Un ultimátum fortuito de los enemigos de la socialdemocracia (como los liquidadores de la intelectualidad bundista)!!

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* — respective — o, respectivamente. (Nota de la Redacción.)
** — PSD: socialdemocracia polaca. (Nota de la Redacción.)
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Un pacto para que el CC haga lo que, con una composición de ocho, no puede hacer.

Este es el resultado.

Este resultado repite el error del Pleno de enero de 1910[^26]: buenos deseos, palabras amables, pensamientos hermosos... e impotencia para llevarlos a la práctica. Palabrería hueca contra los liquidadores de palabra y sojuzgamiento por los liquidadores de hecho.

Aplicar el «pacto» os tocará a vosotros, los prácticos; fuisteis vosotros, además, quienes introdujisteis el punto sobre los ocho. Mi deber, tras examinar atentamente el pacto, es preveniros: ¡los liquidadores volverán a embaucaros!

«Decir que se es plejanovista» es muy fácil (Adriánov o sus allegados dirán seguramente que son el mismísimo diablo con tal de obtener una concesioncilla: las denominaciones son palabras, mientras que la concesioncilla es un hecho).

De hecho, en la persona de los ocho obtendréis una institución impotente, sojuzgada por los liquidadores. He ahí el peligro sobre el cual considero mi deber advertiros con el mayor énfasis.

Si vosotros, como prácticos, os encargáis de llevar a la realidad un CC (o sea: unos ocho) que sea capaz de condenar tanto a los golosovistas como a los vperiodistas, así como de realizar las reformas, es asunto vuestro. Deseando de todo corazón el acuerdo y la paz con vosotros, estoy obligado a ayudaros en la realización de vuestro plan.

Pero ayudar no significa arrullar con «el hechizo de rojas fantasías». Ayudar significa señalar los peligros reales que es preciso saber evitar.

El Pleno de enero de 1910 paralizó por un año la labor práctica de los centros, sojuzgándolos, entregándolos al cautiverio de los liquidadores. En la primavera de 1910 Inok no logró liberarse del cautiverio. A comienzos de 1911, tampoco vosotros lo lograréis si no tomáis medidas extraordinarias para llevar a la práctica el pacto.

¡Un apretón de manos y saludos!

N. Lenin

1911

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Escrito después del 11 de febrero.

Enviado de París a Berlín.

Publicado por primera vez en 1931
en la Recopilación Leninista XVIII.

Se publica según el manuscrito.