En relación con nuestra declaración, existen (y son difundidos deliberadamente por los liquidacionistas-golosovtsi) rumores falsos, a los que consideramos nuestro deber contraponer una breve exposición de la esencia del asunto y de nuestros puntos de vista.

Desde el punto de vista formal, la situación es tal que en el Pleno de enero de 1910 se concluyó un acuerdo entre la fracción y el partido. Según el acuerdo, nuestra fracción se obligaba a disolverse si se disolvían las demás fracciones. La condición no se ha cumplido. Restablecemos nuestra libertad de lucha contra los liberales y los anarquistas, alentados por el líder de los «conciliadores», Trotski. La cuestión del dinero juega para nosotros un papel secundario, aunque, por supuesto, no tenemos la intención de entregar el dinero de la fracción al bloque de liquidacionistas + anarquistas + Trotski, sin renunciar en absoluto a nuestro derecho de desenmascarar ante la socialdemocracia internacional este bloque, sus «bases» financieras (los famosos «fondos» de los vperiodistas, protegidos de ser desenmascarados por Trotski y los golosovtsi), etc.[10]

En esencia, nos desligamos de la responsabilidad por la contribución a la descomposición del partido que ha prestado la política «conciliadora» (es decir, la que tolera a los golosovtsi-liberales y a los vperiodistas-anarquistas). Advertimos al partido oficial y abiertamente ya antes del núm. 12 del Órgano Central, declarando en la hoja «Golos de los liquidacionistas contra el partido» sobre la conspiración contra el partido[11].

Si a algunos estas palabras les parecieron una exageración, los acontecimientos nos han dado plena y literalmente la razón. Los liquidacionistas-liberales se han fortalecido fuera del partido, han creado una fracción completamente hostil a la socialdemocracia («Nasha Zariá», «Vozrozhdenie», «Delo Zhizni»{54}) y dispuesta a sabotear la causa del partido en las elecciones a la IV Duma. Los golosovtsi ayudaron a los señores Potrésov y Cía. a descomponer el partido, estropeando y obstaculizando el trabajo desde dentro de las instituciones centrales. La Oficina del Comité Central en el Extranjero – único órgano práctico permanente – cayó en manos de los liquidacionistas, gracias en parte a la impotencia del Bund y de los letones, y en parte a la ayuda directa a los golosovtsi por parte de los elementos liquidacionistas de estas organizaciones nacionales. La OCCE no sólo no hizo nada por la unificación de los miembros del partido en el extranjero, no sólo no ayudó en nada a la lucha contra los golosovtsi y los vperiodistas, sino que encubrió los «fondos» antipartido de los anarquistas y los pasos de los liberales.

Los vperiodistas, gracias al apoyo «conciliador» de Trotski y de «Golos», se fortalecieron como fracción con transporte y agentes, incrementándose enormemente después del Pleno de enero de 1910.

Lo que ya se perfilaba con toda claridad en el Pleno (la defensa, por ejemplo, de la escuela anarquista por Trotski + los golosovtsi), se ha desarrollado hasta el final. El bloque de liberales y anarquistas, con la ayuda de los conciliadores, destruye desvergonzadamente los restos del partido desde fuera y contribuye a descomponerlo desde dentro. El juego formalista de «invitar» a los golosovtsi y trotskistas a los centros agota por completo a los miembros del partido, ya de por sí debilitados.

Al desligarnos de la responsabilidad por este juego, llevaremos a cabo, al margen del mismo, nuestra línea partidista de acercamiento a los plejanovistas y de lucha despiadada contra el bloque. De suyo se entiende que apoyaremos por todos los medios todos los pasos del Comité Central si éste logra reunirse en Rusia, restablecer el aparato central en Rusia, crear una base organizativa del partido (en lugar de la liquidacionista OCCE) en el extranjero y emprender el trabajo contra los liberales y los anarquistas.

Para concluir, dos palabras sobre la escisión, con la que asustan los «conciliadores». La escisión de facto ya es ahora completa, pues los potresovistas y los vperiodistas se han escindido por completo y nadie los hará volver a la línea del partido. Si el Comité Central condena resueltamente a éstos como liberales y anarquistas, no habrá escisión de jure, porque ellos no pueden defender su línea. Si los centros dejan de jugar a la «invitación» de los liberales sirvientes de Potrésov (golosovtsi) y de los vperiodistas, no habrá escisión de jure, y los obreros abandonarán definitivamente tanto a los vperiodistas como a los potresovistas. Otra política hará que la escisión se prolongue, alentando a los potresovistas y a los vperiodistas. En lo que a nosotros respecta, nos apartamos por completo de esta «otra» política como representantes autorizados de la corriente bolchevique, cuyo significado dirigente fue reconocido por el Pleno de enero de 1910.

Los representantes de la corriente bolchevique que firmaron en el Pleno el acuerdo con el Comité Central y tienen plenos poderes (por delegación de Meshkovski) para rescindirlo.

Escrito después del 22 de enero (4 de febrero) de 1911.

Publicado por primera vez en 1933 en la Recopilación Leninista XXV.

Se publica según el manuscrito.