Estimado M. T.: ¡muchísimas gracias por su carta! Aquí uno se siente tan aislado que estos relatos sobre las impresiones y observaciones «del Volga» (¡cómo echo de menos el Volga!) son un verdadero bálsamo. Sus observaciones son sumamente interesantes, sobre todo porque han sido recogidas en encuentros diversos, por asuntos y viajes, sin ideas preconcebidas.

En verano su carta también me alegró muchísimo, y soy muy culpable por no haberme decidido a responder en medio de los traslados del mar a París, de París a Copenhague y a Estocolmo.

En cuanto a mi viaje a Italia, la cosa por ahora (y en el futuro inmediato), al parecer, no va a salir. Las finanzas (sobre las cuales, por cierto, me preguntaba Ania) no lo permiten. No he encontrado editor. Envié un artículo a *Sovremenny Mir*, pero, por lo visto, también allí hay dificultades; hace varias semanas que no hay respuesta. Habrá que aplazar hasta tiempos mejores los viajes largos. Pero de Italia a aquí está a un paso: no puede ser que usted no pase por París, si se dirige a Italia. Y debe de ser cierto el dicho de que quien ha estado una vez en París, se siente atraído por volver otra.

A Maniasha de verdad le convendría descansar más tiempo en Sarátov y no apresurarse a marcharse; en todos los sentidos sería lo mejor.

Vivimos como antes. Poco hay de alegre. Últimamente el tiempo ha sido especialmente «pendenciero», así que le ruego me disculpe por la irregularidad en la correspondencia: no respondí a Aniuta, que me comunicaba el fracaso de las negociaciones con Lvóvich, hace mucho que no escribo a mamá. Ahora, con todo, tienen ustedes casi toda la familia reunida, y le ruego, por favor, que transmita mis disculpas, un gran saludo a Ania, a Maniasha y un fuerte beso a mamá.

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, V. U.

¡Mamá me contó en Estocolmo sobre su lucha con el principal! ¡Ya que los fondos han subido, significa que va ganando! ¡Le felicito! ¡Se librará de lo desagradable!

¡¡Feliz Año Nuevo!! ¡¡Feliz Año Nuevo a todos!!

Ayer recibí el núm. 1 de *Zvezdá* de Rusia, y hoy el núm. 1 de *Mysl*. ¡Eso sí que es una alegría!

Espero que usted también los haya visto. ¡Eso sí que es gratificante!!