en el asunto de traducción que nos interesa. He oído que está usted muy descontento con algo. ¿Con qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Se ha logrado arreglarlo? No sé nada. Es sumamente, sumamente triste. Y hay que apresurarse sobremanera, porque los elementos hostiles nos flanquean por la retaguardia. Lo que se ha podido hacer aquí para conseguir lo que falta, ya se ha hecho. Ha aparecido un benefactor. Enviamos. Arréglense, por favor, de modo que no nos quedemos sin información. Al menos una vez por semana hay que informar sobre las traducciones que llegan, etc., etc. De lo contrario, sólo nos llegan rumores de descontento y nada más. Algunos se inventan, por lo visto, una diferencia entre el liquidacionismo y los liquidadores. ¡Menuda sofística! No se necesita ni lo uno ni lo otro. Bueno, de todos modos, usted mismo sabrá replicar. Saludos a V. M. Mi esposa le manda muchos saludos.

El Viejo

Escrito el 9 de diciembre de 1910.
Enviado de París a Petersburgo.
Publicado por primera vez en 1933
en la Recopilación Leninista XXV.

Se imprime según la copia mecanografiada (interceptación).