¡Querido V. D.! Hoy he recibido nuevas noticias sobre la nueva criatura literaria, pero, para mi sorpresa, de usted ni una palabra. ¿Qué significa esto? Estoy sumamente preocupado por la suerte de la criatura. Por ejemplo, escriben que temen que lo enviado no haya quedado anticuado. Esto me preocupa muchísimo. Insisto de la manera más categórica en que se publique todo lo que envío (con correcciones bajo las condiciones de "circunstancias ajenas", si fuera necesario). Se trata, pues, de una cuestión de principio, de una cuestión de orientación. Todavía no tenemos datos sobre este asunto,
confiamos en usted, y usted calla. Así no se puede. Un par de veces a la semana —ese es el mínimo
de aunque sean pequeñas noticias de usted, para mantener el contacto y sentirse cercano a la causa. Y encima escriben los "descontentos" (hoy recibí una larga carta de un descontento: seguramente adivina de quién). Por eso le ruego encarecidamente: escriba, escriba más a menudo y con mayor detalle.

Le envío un gran saludo a V. M.

Su Viejo

Escrito el 8 de noviembre de 1910.

Enviado de París a Petersburgo

Publicado por primera vez en 1933

en la Recopilación Leninista XXV

Se publica según la copia mecanografiada