La base en el extranjero es necesaria e inevitable para un partido que actúa en condiciones como las nuestras. Así lo reconoce todo aquel que reflexione sobre la situación del partido. Por muy pesimistamente que los camaradas de Rusia miren al «extranjero», no les será inútil en absoluto saber lo que aquí ocurre, especialmente después del reciente Pleno.

¿Se ha logrado la unificación en el extranjero? No. Y por una razón muy simple: una de las partes, los partidarios de Golos (golosovtsi), no muestra ningún deseo de atender el llamamiento unánime del Comité Central de eliminar la escisión en el extranjero. El periódico fraccional «Golos», contrariamente a la decisión unánime del Comité Central, no fue clausurado, a pesar de que en el Pleno uno de sus redactores, el camarada Mártov, declaró oficialmente (véanse los protocolos del Pleno) que, en todo caso, lucharía por su suspensión temporal[33]. Apenas el Buró del Comité Central en el Extranjero (BCE) había comenzado a dar algún paso hacia la unificación, cuando cuatro redactores de «Golos» (¡dos de ellos forman parte también de la redacción del Órgano Central!) publicaron un manifiesto con un llamamiento mal disimulado a no ir a la unificación. Lo mismo hizo el Buró Central de los Grupos en el Extranjero (BCGE), elegido en Basilea hace un año y medio en el congreso fraccional de los mencheviques. Este BCGE representa ahora ni siquiera a todos los mencheviques, sino únicamente a la parte de ellos que sigue a «Golos». Pero con el apoyo de «Golos», resulta ser lo bastante fuerte como para hacer fracasar la unificación. Al BCE no le queda más que apelar a los propios grupos, a los elementos del partido y, en primer lugar, a los obreros. Pero —por causas acerca de las cuales hablaremos más abajo— esto no se hace, o se hace de un modo extremadamente insatisfactorio. Como antes, el Comité Central en el extranjero puede contar por ahora solo con el apoyo de los grupos bolcheviques. A ellos se suman, sin embargo, en los últimos tiempos, los mencheviques del partido, enemigos del liquidacionismo (en su mayoría, partidarios del «Diario» del camarada Plejánov).

La diferenciación de principios entre los mencheviques en el extranjero tiene, sin duda, una gran importancia como síntoma, como reflejo de lo que ocurre —quizás de manera menos evidente— también en Rusia. Los mencheviques del partido han aprobado ya una serie de resoluciones al respecto. He aquí algunos extractos de ellas. Los mencheviques antigolosovtsi de París (son hasta 20 personas) escriben: «...en los números 19-20 de este órgano ("Golos") se perfila indiscutiblemente un nuevo rumbo, entre otras cosas, en el artículo del camarada Dan "La lucha por la legalidad", que sustituye las consignas socialdemócratas por una consigna específica, como mínimo, ambigua, que recuerda como dos gotas de agua la consigna del período "economicista": la lucha por los derechos»... «el liquidacionismo, negado hasta ahora por la redacción de "Golos", ha encontrado una expresión franca en el último número de este periódico». Los mencheviques del partido de Ginebra (14 personas) consideran «que la desaparición del periódico fraccional "Golos Sotsial-Demokrata" es una condición necesaria para la consolidación de la unidad del partido».

El grupo de Niza de mencheviques del partido considera (por unanimidad) que «en los números 19-20 de este órgano ("Golos") el liquidacionismo ha encontrado ya una expresión franca en una serie de artículos. El grupo considera dañina tal posición de "Golos Sotsial-Demokrata" y le niega todo apoyo. El grupo está indignado por la conducta de Mijaíl, Román y Yuri, que no justificaron la confianza del último congreso del partido y llevaron las tendencias liquidacionistas a su fin, terrible por sus manifestaciones prácticas». El grupo de mencheviques del partido en San Remo «por unanimidad niega todo apoyo a dicha publicación ("Golos"), ya que no comparte sus tendencias liquidacionistas. El grupo no puede contener la indignación provocada por el comportamiento de Mijaíl, Román y Yuri». Los mencheviques del partido en Lieja escriben en su resolución: «La carta de Stiva Nóvich y el artículo de F. Dan "La lucha por la legalidad" (en los números 19-20 de "Golos") definen plenamente la orientación antipartidista del órgano... "Golos Sotsial-Demokrata" es el centro alrededor del cual se agrupan las corrientes liquidacionistas». Comparten este punto de vista una parte considerable del grupo menchevique en Zúrich y la mayoría del grupo en Berna. También hay partidarios de los mencheviques del partido en otras ciudades.

Solo agrupando a estos elementos de los mencheviques del partido con los bolcheviques y los miembros del partido no fraccionales, adversarios del liquidacionismo, el BCE podría obtener resultados, podría ayudar al trabajo en Rusia. Los bolcheviques en el extranjero llaman precisamente a esto a todos los camaradas (véase la resolución del segundo grupo de París{101}). La lucha contra los golosovtsi, que hacen fracasar la unificación, y contra los otzovistas-ultimatistas, que han salido de la redacción de la «Hoja de Discusión» y del comité de la escuela del partido y también socavan la unificación del partido, es inevitable en interés de la cohesión de todos los verdaderos miembros del partido. Esta tarea recae por ahora en la iniciativa privada de los miembros del partido, pues el BCE hasta ahora ha resultado incapaz de adoptar la posición debida. Según los nuevos estatutos, 3 de los 5 miembros del BCE son designados por los «nacionales»; de este modo, la composición personal de la mayoría del BCE no es determinada por el Comité Central del partido, y de ahí surgen sorpresas inesperadas. Así, por ejemplo, en la reciente sesión del BCE se formó una mayoría en contra de la línea del Comité Central. El «modus» de unificación de los grupos elaborado inmediatamente después del Pleno del Comité Central (en el espíritu de las decisiones del Pleno, es decir, con la exigencia de entregar todos los fondos al Comité Central y no a los órganos fraccionales) fue rechazado por la nueva mayoría, compuesta por un golosovets y dos «nacionales» supuestamente «no fraccionales». Esta mayoría rechazó la propuesta (del bolchevique y del socialdemócrata polaco) de plantear en una carta a los grupos la consigna: todos los fondos a las instituciones del partido, y no a los periódicos fraccionales (es decir, a «Golos Sotsial-Demokrata»). Esta decisión provocó la enérgica protesta de dos miembros del BCE (el bolchevique y el socialdemócrata polaco), que trasladaron su protesta al Comité Central.

«El Socialdemócrata» n.º 13, 26 de abril (9 de mayo) de 1910.

Se publica según el texto del periódico «El Socialdemócrata».