Para T[yszka].  
28.III.10 [París].

¡Querido camarada!  
Le agradezco el envío de los artículos de R[osa] L[uxemburg].  
Pero en cuanto a la cuestión principal —la sustitución de V[ars]ki 1) por X— debo protestar del modo más categórico. ¡Por favor, nos colocan ustedes en una situación de lo más imposible! No hablaré de las peculiaridades personales de X (en la medida en que saltaban a la vista *) durante el trabajo conjunto en los congresos y conferencias: las impresiones en esos congresos no testimoniaban en absoluto conocimientos, capacidades, gustos literarios, comprensión del asunto, sino que testimoniaban a menudo una mezquina quisquillosidad, etc., etc. —yo también le escribo, claro está, privatissime 2). No hablaré de que no se puede sustituir a un literato experimentado, a un marxista inteligente y a un excelente camarada por una persona inexperta y de poca utilidad.  
Pero sí hablaré de la situación de la redacción del Órgano Central en la crisis del partido. No puede ser que usted no vea que la situación es crítica.  
V[ars]ki y yo escribimos al Comité Central sobre el cambio de composición del Órgano Central (Dan lo sabotea abiertamente).  
Los liquidacionistas sabotean el Comité Central.  
¡Y en un momento así, cuando es absolutamente indispensable una persona que haya estado en el pleno, probada en el trabajo, cohesionada en el colegio, que haya iniciado una guerra seria contra un enemigo serio, —en un momento así, sustituirla por un novato!! Tenga temor de Dios— ¡pues eso significa paralizar el Órgano Central!!  
Pues el Órgano Central sigue siendo por ahora el único órgano

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*) En el manuscrito, lapsus: «en los ojos». N. del ed.